jueves, 13 de diciembre de 2012

¿ESTAMOS A OCHO DÍAS DEL FIN DEL MUNDO?


Ojalá.

Y no lo digo -ni de coña- porque anhele mi aniquilación personal, ni la de mis seres queridos, ni la de la humanidad.

Tomo "mundo" en la séptima acepción que recoge la RAE en la vigésimo segunda edición de su canónico diccionario: "Experiencia de la vida y del trato social". 

Habitamos una realidad que está obsoleta, caduca, ... que solo sirve a los intereses de una mínima fracción de nuestra especie, la Élite parasitaria que se reparte el poder y la riqueza a costa de mantener al resto de la humanidad en la ignorancia y en la pobreza, no solo material (que también), sino en la del espíritu. 

La Élite que podría difundir la energía libre y gratuíta que Tesla y otros nos regalaron, pero que prefiere lucrarse con el uso de combustibles fósiles caros, escasos y contaminantes. 

La Élite que juega a representar los intereses de la mayoría, pero que ha secuestrado la voluntad popular para representar un simulacro de democracia que sirve de tapadera a sus corrupciones, sus prepotencia y su clientelismo. 

La Élite que proclama los derechos humanos como valores supremos, pero que invade y saquea países bajo mentirosos pretextos. 

La Élite que envenena el aire con "chemtrails", el agua con flúor y las mentes con publicidad y televisión basura para atontarnos e impedir la evolución natural de un ser llamado a la bondad y al altruísmo. 

La Élite depredadora que ha convertido el paro, la enfermedad, la pobreza y la muerte en una fuente de lucro, y que ha globalizado la explotación y la miseria, pero no los derechos, el bienestar y la cultura.

La Élite que ha prostituido el amor y encizañado la hermosa complementariedad entre el hombre y la mujer para sembrar la desconfianza, el recelo y la ponzoña e impedir la realización de quienes quiere esclavizar. 

La Élite que se ha perpetuado en degeneradas familias reales que pretenden ser un espejo de nobleza y gallardía pero que, como escribió Shakespeare, ocultan el hedor de su podredumbre bajo la opacidad de la púrpura y el armiño. 

La Élite que perpetúa en secreto ritos de sangre y horror para convocar a las fuerzas oscuras con que se han aliado para sus fines inconfesables desde los tiempos de Babilonia. 

La Élite que en el siglo XIV se repartió el mundo entre familias, como la detestable mafia que son, y que sigue instalada en su cátedra de avaricia y perversión. 

La Élite que nos trata como a ganado manipulando nuestro miedo, nuestra apatía y nuestra sumisión. 

La Élite a la que se le empiezan a caer las máscaras y va quedando expuesta a los ojos de todos, incluso de los que no quieren mirar porque se han acostumbrado a su rincón tranquilo en la caverna platónica y temen a los cambios que solo pueden traerles dignidad, justicia y humanidad. 

Si el mundo que ellos han construído a la medida de sus intereses toca a su fin no seré yo quien lamente su derrumbe. Las ruinas de su imperio caduco cimentarán ese otro mundo que ya sabemos que no solo es posible, ... es irrenunciable.

El 21 de diciembre es un dia tan bueno como cualquier otro para recuperar nuestro poder sobre nuestras vidas. Para festejar estar vivo. Para sentir y expresar. Tan bueno, por lo menos, como hoy mismo. Pero si es ese el momento para el que hemos sincronizado relojes y calendarios, bienvenida sea la espera. 

Lo que importa no es el mundo que acaba, sino el que empieza.



3 comentarios:

  1. muy bueno! gracias!
    y no olvidemos que esta sombra tan oscura que se cierne sobre nosotros no es mas que un catalizador para el despertar. viva la vida y viva la nueva vida. nuestro amor espontaneo por las cosas, nuestra luz interior y sencilla divinidad no puede ser cambiada, modificada, ni arañada. lo que somos ya lo somos, solo queda ir dandose cuenta de nuestro ser, y de que todo lo exterior es pasajero; vientos, tormentas, huracanes que son solo premoniciones de un nuevo y mas radiante sol. cada dia que se va ha sido el fin del mundo, y cada dia que ha llegado hemos vuelto a descubrir el fuego. un fuego cada vez mas luminoso.
    pueden acabar con nuestros cuerpos como si fueramos hormigas, pero el alma es, eterna, inmutable y solo es una. estamos todos AQUI, todo el tiempo. hermano.

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  2. Gracias a ti por tus palabras.

    Es obvio que "sabes" o intuyes, porque tus argumentos traducen aceptación y esperanza, que son las claves del momento que vive el planeta.

    Al final, lo único que cuenta es si van a poder más el amor o el miedo. En el primer caso, vamos a asistir a un salto evolutivo importante. En el segundo, iniciaremos otra vuelta al carrusel de la confusión y la oscuridad, en espera de la próxima oportunidad, que sin duda llegará. En cualquier caso, lo que suceda será, sencillamente, lo que debe suceder.

    Un abrazo desde el corazón.

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  3. Gran artículo, José María, lo he colgado mi página.

    El problema del fin del mundo radica en la falta de valores de estos tiempos. Vivimos en una sociedad en la que los medios y nosotros, por extensión, estamos obnubilados por los cantos de sirena del estado de la comodidad. Nos hemos idiotizado con las promesas del mundo feliz que nos otorga ser esclavos de las multinacionales y los hombres sin escrúpulos que habitan en el Poder.

    No es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita.

    Un abrazo: José Luis Narom

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