martes, 6 de noviembre de 2012

LA LIBIA QUE LA O.T.A.N. HA "LIBERADO" (2ª parte)


Después del asesinato del embajador norteamericano en Libia y de otros funcionarios de la embajada el pasado mes de septiembre, Hillary Clinton preguntó: “¿Cómo puede pasar esto en un país al que hemos ayudado a liberarse y en una ciudad (Bengasi) a la que salvamos de la destrucción?” Naturalmente, la pregunta de Hillary se responde a sí misma: muchos libios no consideran que han sido liberados o salvados de la destrucción. Por el contrario, consideran que los han arrojado a un abismo de caos y violencia. Y, objetivamente, esta es la verdad.

Y sin embargo, en contra de la información sincera de AI sobre la situación posterior al cambio de régimen en Libia, con miles de detenciones ilegales, torturas, ejecuciones extrajudiciales, desplazamientos forzosos y ahora el estado de sitio y el bombardeo continuo de una ciudad, ¿dónde están los gritos pidiendo una intervención humanitaria, militar o de otro tipo, para parar esto? Fuera de la propia Libia, uno se extraña de no oír tales voces. Y por supuesto, esto se debe a que, para empezar, el ataque de la OTAN contra Libia nunca tuvo nada que ver con los derechos humanos.

En realidad, la situación de pesadilla en la que se encuentran los derechos humanos en Libia indica que la misión de la OTAN se ha cumplido con creces. Se ha derrocado a un gobierno nacionalista que controlaba el petróleo libio en gran medida para el beneficio del pueblo libio. Este caos que ahora reina, además de los crímenes contra la población, no tienen importancia para Occidente mientras continúe manteniendo un férreo control sobre el petróleo de Libia, el gran premio de su “guerra humanitaria”.

Y como ocurre con tanta frecuencia, es lo que no se no se dice lo que más revela los sentimientos. En este caso, es la negativa de Amnistía Internacional a reconocer las causas externas de los problemas de la Libia actual (esto es, el bombardeo de la OTAN) lo que revela su propia conciencia, y posiblemente incluso su culpa, por su fomento de una salida militar para solucionar problemas de los derechos humanos, una solución muy peligrosa y poco fiable en el mejor de los supuestos.

Ahora estamos siendo testigos de los frutos de esta “solución” en Libia y no es nada bonita.

Counterpunch. Traducido para Rebelión por Enrique Prudencio. Revisado por La Haine
(Tomado de http://periodismoalternativoblog.wordpress.com/)

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