lunes, 2 de enero de 2012

UNO QUE NO IBA A SUBIR LOS IMPUESTOS

Llega la hora de la verdad: el sujeto al que las urnas han conseguido una -largamente anhelada- estancia a pensión completa en el Palacio de la Moncloa se ha olvidado de su promesa electoral de no subir impuestos a la clase media y por boca de su ministro de Economía (y competitividad) nos regala otra puñalada trapera a las endebles economías domésticas en forma de subida del IRPF y recorte de los gastos sociales, adornada por una retórica ("Si el Gobierno no hubiera tomado las medidas que aprobó el pasado viernes la habrían impuesto otros") que evidencia lo que este "blog" proclamó en una de sus entradas recientes: somos un país intervenido al que las decisiones le vienen dictadas desde Bruselas y ante las que solo hemos votado (plural retórico, yo no lo hice) quién es el que se inclina obediente para decir "Amén". La ficción de la soberanía nacional se ha ido por el W.C. y, más que tirar de la cadena, alguien ha roto la cisterna y esto hace aguas. Vamos, que a los votantes del PP les han dado el timo de la estampita (de hecho, fue uno de ellos quien me remitió la -nada milagrera- que acompaña este encabezamiento). Se avecina una cuesta de enero que ni Sísifo, oiga. Cedo el análisis económico de la situación a Roberto Centeno, de cotizalia.com, quien de forma harto gráfica titula el siguiente artículo "El disparate económico":

Rajoy, el que siempre diría la verdad a los ciudadanos, engaña desde su primer día de gobierno a los españoles en general y a sus votantes en particular. Ha puesto en marcha una política económica propia de su amigo Zapatero, al mantener el despilfarro público, financiado con un hachazo brutal a la renta y el ahorro de las familias. Ese no es el esfuerzo colectivo que proclaman hoy las plumas mercenarias; es un expolio en toda regla.

El nuevo presidente ha decidido mantener casi intacto el tamaño de un modelo de Estado imposible de financiar y corrupto hasta la médula, a costa de aplastar el sector privado de la economía, el único que podría sacarnos de la crisis, mientras los inversores internacionales han sacado de España 100.000 millones de euros en 2011, el 10 % del PIB.

Y esto es solo el aperitivo (...). La reducción del déficit al 4,4% comprometida con Bruselas requiere un recorte adicional de otros 20.000 millones. ¿De dónde va a salir tan ingente cantidad de dinero? Pues de nuestros bolsillos, gravando más aún la renta y el ahorro, subiendo el IVA, los impuestos especiales, el Patrimonio y todo lo que sea menester, porque la casta política no está dispuesta a renunciar a uno solo de sus privilegios aunque desaparezca la clase media y se hunda España.

Es incomprensible, es una injusticia flagrante, que existiendo duplicidades entre las distintas administraciones (que suponen un despilfarro anual de 34.000 millones de euros) éstas se mantengan intactas mientras se suben impuestos y se recortan salarios y gastos necesarios. ¿Cuál es la razón de este disparate histórico? Muy sencillo: estas duplicidades dan trabajo, perfectamente inútil, a cientos de miles de familiares, amigos y correligionarios de la casta política y, en consecuencia, ni el PP, ni el PSOE ni los nacionalistas están dispuestas a renunciar a ello. A tamaña sinrazón se suma el hecho de que los primeros ejecutivos de las cajas que han recibido miles de millones de dinero público, que ni han devuelto ni pueden devolver, se han llevado 80 millones de euros en 2011, algunos más de 10 millones. El colmo.

El recorte de déficit anunciado supone un incremento de impuestos de 6.000 millones que recaen íntegramente sobre la clase media, un incumplimiento tan flagrante como innecesario de su promesa electoral estrella. Flagrante porque conocían de sobra la realidad y se la han ocultado a los españoles al igual que sus precedesores, e innecesario porque era sencillísimo sacarlos de otra parte. Por ejemplo: cierre inmediato de todas la TV autonómicas y locales en pérdidas, 1.300 millones. Autorización inmediata de emitir publicidad a TVE y fin de toda subvención, 1.600 millones. Traspaso inmediato de las políticas activas de empleo, entregados por Zapatero a UGT, CCOO y CEOE con un coste de 2.500 millones, dado que pueden ser realizadas mucho mejor por funcionarios de los que sobran a decenas de miles. Cero subvenciones a los titiriteros, quienes, una vez anulado el canon digital, con el que nos robaban 600 millones de euros, ahora lo van a recibir de los impuestos gracias a la Ley Sinde, que ni el PSOE se atrevió a aprobar. Subtotal, 6.000 millones.

Y ahora, Don Mariano, a ver si tiene el cuajo y la vergüenza torera de explicar a sus votantes de clase media que es mucho más importante mantener abiertas televisiones para cantar las glorias de los barones autonómicos que no subir los impuestos. A ver si les explica que es mucho más importante prohibir la publicidad a TVE en favor de T5 y Antena que impedir que paguen más impuestos. O que es necesario subvencionar con 2.500 millones a unos sindicalistas que representan a menos del 10 % de los trabajadores. Me temo que, al igual que su amigo Zapatero, Rajoy piensa que somos imbéciles. Y lo peor es que, probablemente, tiene razón.

Los recortes de gasto se han cifrado en un total de 8.900 millones (entre congelación salarial y recortes de gasto necesario) mientras se mantienen miles de coches oficiales, empezando por los de los concejales de las grandes ciudades, algo que no sucede en el resto del planeta. Ahora, en lugar de eliminarlos, los van a sustituir por otros de menor gama, un camelo que además cuesta más que mantener los antiguos. Cabe recordar también las embajadas, un total de 180 sin justificación alguna. O los 300.000 teléfonos móviles. Y lo más importante: las 5.000 empresas públicas, inútiles en un 90 % y sin ánimo de cambiar.

Insuficiencia manifiesta

Curiosamente, lo que más ha alarmado a los mercados, a quienes la injusticia en el recorte importa un bledo, ha sido el incumplimiento del déficit en un 8%, el doble del de Italia o Portugal. ¿Qué pasará en 2012? Pues que la reducción del déficit al 4,4% comprometida con Bruselas requiere, como mínimo, un recorte adicional de otros 20.000 millones.

Ahora bien, si Rajoy se ha fumado un puro con su promesa estrella de no subir impuestos, ¿por qué razón no se va a fumar otro puro con el compromiso de déficit? Rajoy no tenía ningún plan, excepto el de llegar al poder.

A todo lo anterior sumen la subida en los servicios (agua, gas, transporte y electricidad, que va a ser sonada porque el déficit de tarifa supera ya los 20.000 millones). La mayoría de los ciudadanos no es todavía consciente de la dimensión de la recesión que se avecina.

(Fuente: http://www.cotizalia.com/opinion/disparate-economico/2012/01/02/mantener-el-despilfarro-desangrando-a-las-familias-6460/)

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