viernes, 3 de abril de 2020

EL GENOCIDIO CORONAVIRUS 5G




Muchos investigadores han advertido que la tecnología 5G es literalmente “un arma electromagnética” que ataca el sistema inmunológico de los seres humanos a través de una radiación mucho más agresiva que la de las tecnologías 3G y 4G.

Uno de los investigadores que defiende la hipótesis de la tecnología 5G como habilitador en la propagación del coronavirus es el ex agente CIA, Robert David Steele:

“Aún no tengo muy claro en qué medida la tecnología 5G -de la cual China es el país líder- está relacionada con el virus biológico. Pero no tengo duda de que 5G es parte de esto: lo que aún no sabemos es si (COVID-19) fue un ataque de bandera falsa, como sospecho; una prueba de la intersección de la guerra biológica y la guerra electromagnética; o un asalto total destinado a destruir la economía china y comenzar a despoblar a China; ¡o los tres!”

Wuhan, la ciudad china en la que según las fuentes oficiales surgió el brote del coronavirus, es una de las primeras ciudades “inteligentes” en la que se ha desplegado la tecnología 5G en su totalidad. En febrero de 2020, el nanocientífico-fundador de la compañía de nanotecnología NanoSys y profesor/consultor de Harvard en Wuhan, Charles M. Lieber, fue arrestado en en los Estados Unidos tras ser acusado de “hacer declaraciones falsas al gobierno de los EE.UU. sobre fondos de investigación recibidos de China”.


Según Wikipedia:

“Lieber desarrolló aplicaciones de microscopía de sonda de barrido que podrían proporcionar una medición experimental directa de las propiedades eléctricas y mecánicas de nanotubos y nanocables de carbono individuales. Este trabajo demostró que los nanocables semiconductores con propiedades eléctricas controladas se pueden sintetizar, proporcionando bloques de construcción funcionales a nanoescala ajustables electrónicamente para el ensamblaje de dispositivos.”

Como recoge un artículo publicado el 16 de marzo por Americans for Innovation, el nanocientífico Charles M. Lieber “desarrolló sistemas de entrega de nanotubos cuyas cargas útiles de coronavirus pueden ser dirigidas a los teléfonos 5G en nuestros bolsillos…. [mediante] un sistema de entrega de coronavirus a través de una red inhalámbrica 5G armada con nanotubos, que Charles Lieber desarrolló, a pedido de Anthony Fauci, para la NIH, DARPA, la Fundación Bill & Melinda Gates y el Wellcome Trust —que engloba al Instituto Pirbright del Reino Unido, a GlaxoSmithKline-GSK y a la Pilgrims Society.”


Todas estas son organizaciones financiadas y controladas por los linajes maltusianos de la corona británica y otros no tan visibles de la nobleza negra internacional que impulsa la agenda de despoblación mundial, también conocida como “fascismo verde”, “Agenda 2021”, “Nuevo Orden Mundial”, etc.

A través de un plan formulado por el Club de Roma, estos elitistas asesinos buscan:

1. Reducir la población mundial, llevándola a nivel “óptimo” de 1000 millones de personas;

2. Desindustrializar la economía mediante la construcción de una sociedad postindustrial (regreso a la Edad Media);

3. Erosionar la soberanía del Estado a través de sus políticas globalistas;

4. Crear un gobierno planetario diseñado para controlar directamente a la población mundial.

En noviembre de 2017, por ejemplo, el príncipe Guillermo de Inglaterra manifestó, durante una cena de gala de la organización benéfica Tusk, en Londres, su “preocupación por la superpoblación de la Tierra”. Como señaló RT:

“Las preocupaciones del también duque de Cambridge dan continuidad a las manifestadas por su abuelo, Felipe de Edimburgo, quien en 2011 abogó por la ‘limitación familiar voluntaria’ como un medio para resolver la superpoblación, que describió como el mayor desafío en la conservación de la biodiversidad.”

El Príncipe Felipe incluso llegó a escribir que durante su próxima reencarnación “le gustaría convertirse en un virus asesino que destruyera a la mayoría de la población mundial”.

La misma élite genocida que ha creado la crisis actual es la que pretende sal-
var ... al Planeta de nosotros

El Príncipe Carlos acaba de darle al mundo 18 meses para salvarse. En los últimos años, el príncipe y su padre (entre otros aristócratas endogámicos de Europa) han tomado un súbito e increíble interés por la seguridad del planeta de las máquinas emisoras de contaminación que consumen y se reproducen con avidez sin ninguna consideración por la Madre Tierra.

En los últimos meses, esta transformación verde del mundo ha dado forma al “Nuevo Tratado Verde” (New Green Deal) promovido en los Estados Unidos por la congresista Alexandria Ocasio-Cortez y el senador Bernie Sanders. Una campaña infantil respaldada por el papa Francisco y cuya cara mñas visible es Greta Thunberg se ha extendido por Europa y América, mientras que un Club de multimillonarios bajo la dirección de Al Gore, y George Soros está financiando un Movimiento Sunrise para combatir el "calentamiento global".

Esta es la "salvación" que nos venden: destruir mediante radiación 5G nuestro
sistema inmunológico para que enfermedades como el Covid 19 se encarguen
de reducir la población mundial

¿No deberíamos reaccionar contra quienes se han declarado nuestros enemigos mortales con su empeño en salvar al planeta de la humanidad? ¿No deberíamos exigir la suspensión definitiva de las redes 5G, como han hecho naciones como Suiza, sabiendo que son el instrumento del genocidio que la Élite promueve?

Este blog no se cansará de clamar, aún en medio del silencio y la incomprensión de la mayoría:

¡¡DESCONECTEN EL 5G!!

(Fuente: https://www.mentealternativa.com/)

ALGO QUE DEBES SABER


jueves, 2 de abril de 2020

ESTO NO VA NADA BIEN


Doy cabida a una voz discordante que supone un gélido baño de realidad en medio de tanta "unidad" dirigida, tanto oportunismo buenista y tanto gesto espectacular e infantiloide que solo responde a lo bien que funciona el adoctrinamiento.

LOS MEDIOS Y LA CUARENTENA



Para los muchos millones de españoles que jamás han sufrido en sus carnes los fragores de una guerra (la inmensa mayoría) y que hasta hoy apenas hacían otra cosa que ocuparse legítimamente de sus asuntos, ha llegado la hora de aprender lo que significa el concepto de “propaganda totalitaria de guerra”. Basta con ver, a cierta distancia ideológica, lo que los medios nos están ofreciendo de sol a sol estas semanas. Desde los estudios de televisión, mediante decenas de sesudos debates plagados de expertos y “celebridades”, se nos alecciona en la gravedad de la crisis y la bondad de los gestores. Se alaban sus pretendidas virtudes, se disculpan sus posibles errores y se estigmatiza a todo aquel que ande con el paso cambiado. El dictado es bien sencillo: ellos deciden a qué temer, cómo reaccionar ante el miedo y a quién se debemos dirigirnos en caso de pánico oficialmente desatado.

La alarma generada por la pandemia caracteriza a nuestra clase mediática en esencia, servil a los protagonistas de sus filias, inmisericorde con los sujetos de sus fobias y dispuesta a reventar aplaudiendo y babeando, aunque el resultado final de la actual situación pudiera ser una dictadura tecnocrática camuflada de “plan quinquenal de salvación nacional”. Ya tenemos a la sociedad perfectamente atomizada en casa y a merced, casi sin alternativa, de la omnipotencia de los medios al servicio de una llamada élite de progreso.

¿Sin alternativa? Siempre podemos escondernos detrás del smartphone o el tablet, en busca de la terapia adecuada al aislamiento forzoso. Aunque sepamos que puede ser una verdadera adicción, recurrimos a Twitter, Facebook, Instagram, Snapchat, Candy Crush y decenas de miles de otras aplicaciones en busca de distracción o, lo que es peor, de reafirmación en el angosto túnel desde el que percibimos la realidad … por un efímero chute de dopamina. Alguna neurona suelta en mi cabeza me reprochó durante horas la inusitada importancia que le di a la anunciada restricción de libertades en Internet … desde mi reclusión y renuncia a muchas de mis sacrosantas libertades. Cuando desapareció la perplejidad y mi lóbulo frontal empezaba a recuperar el mando, aparecieron por detrás la amargura y la impotencia.

Pero estábamos hablando de la propaganda mediática. El virus nos ha dejado sin actividad parlamentaria, sin control parlamentario de la acción de gobierno, a los pies de unos gestores de dudosa competencia … y pendientes apenas de la siguiente rueda de prensa, el siguiente discurso motivacional, los números. No vemos familias sufriendo la pérdida de uno de los suyos, no vemos enfermos postrados, no vemos ataúdes, … no vemos la verdad. No nos la muestran y, frágiles, tampoco la reclamamos. Seguimos pendientes de nuestra pantalla confiando en que el aparato burocrático que tan caro nos sale solucionará todo lo que le pase a los demás. En última instancia, todo lo que pueda pasarme a mí. Apagamos el ordenador y encendemos la televisión. No olvidamos el móvil.

Y entre clics y botones apenas nos damos cuenta de la vertiginosa velocidad con que hemos renunciado a una larga lista de derechos que se habían ganado a un altísimo precio durante siglos: el derecho a la libertad de reunión, el derecho a la educación, el derecho a la libre circulación, la libertad de enseñanza e investigación, la libertad de ejercer una profesión, la libertad de comercio, la libertad de viajar… Recuerden: todos estos derechos no se han suspendido por un día o por dos, sino por un período indefinido, siempre bajo la indicación explícita de que las cosas podrían ponerse mucho más difíciles. ¿Y qué hacemos? Esperar devotamente a la próxima rueda de prensa. A las preguntas diseñadas – o filtradas- por el asesor del gobierno, a las respuestas estudiadas del preguntado. Y sobre ese sofrito, nace un nuevo debate de expertos desde el que recordarnos que debemos estar convencidos de que lo que hace nuestro gobierno está bien. Tiene que estarlo, después de todo nuestros dirigentes acaban de pagar 15 millones de euros a ciertos medios por su fidelidad en el relato.


El control y la subordinación de los medios de comunicación es un aviso, apenas un “preview” de lo que el poder del Estado, en las manos equivocadas, puede hacer con nuestra percepción de la realidad. Sí, nuestra salud está en peligro, pero nuestra libertad también. Hay quienes dudan de que las medidas adoptadas sean las adecuadas, o las mejores. Temo que las alternativas serían más arriesgadas y de peores resultados. Las restricciones actuales a la libertad son proporcionales a la seriedad de la amenaza, pero en ningún caso deben mantenerse por más tiempo del necesario.

Llamen a los medios, escriban cartas a los periódicos: pregunten a qué está esperando el gobierno para hacernos test masivos de anticuerpos, para saber cómo evoluciona el proceso de inmunización comunitaria y así poder hacer una previsión de cuándo nos van a devolver las libertades que hemos puesto en sus manos, pero que sólo nos pertenecen a nosotros. Porque sin esas libertades será imposible producir. Y sin producir será imposible evitar la pobreza. Y la pobreza mata. Igual que el virus.


Luis I. Gómez Fernández
(Visto en https://disidentia.com/)

LA MENTIRA DE LA SUPERPOBLACIÓN



En algunos medios de comunicación hemos escuchado noticias que refuerzan la idea de que los seres humanos estamos «infestando» el planeta como parásitos, y que existe una sobrepoblación en el mundo, por la que no tendremos recursos suficientes para todos.

Cuando en realidad, es todo una parte de su plan para empujar la agenda del nuevo orden mundial y reducir la población para «salvar la Tierra».

La verdad es que si los más de 7 mil millones de personas que habitan la Tierra estamos juntos y congregados en la misma ubicación, llenaríamos sólo el estado de Los Ángeles de Estados Unidos.

O si a todas las personas en el mundo se le diera una pequeña casa con patio y estuvieran también reunidas en la misma ubicación, se podrían llenar sólo los estados de Texas, California, Nuevo México y habría espacio de sobra.

Thomas Malthus y la mentira de la superpoblación

El autor de la mentira de la sobrepoblación era un matemático británico. Su obra más estudiada fue publicada por primera vez alrededor de la década de 1700. En ella declaró: la sobrepoblación destruiría el mundo a menos que la guerra, el hambre, la enfermedad se adelantara.

El último informe del Banco Mundial registra los índices de pobreza extrema más reducidos desde hace 100.000 años.

La pobreza extrema es más baja que nunca en la actualidad, siendo Asia el con-
tinente que más la ha recortado

Vivimos en un mundo con más desigualdades económicas que nunca y a pesar de eso, también es cierto que vivimos en un mundo con muchísima menos pobreza extrema.

Estamos siendo testigos de la mayor reducción de la pobreza extrema desde que el Homo Sapiens apareció sobre la Tierra, hace unos 100.000 años.

Malthus, un visionario errado
Según su teoría, cuando la población aumenta, la producción de alimentos aumenta también, a continuación, la producción de alimentos ya no sería capaz de seguir el ritmo de la población.

Después se declaró que el mundo estaría sin alimentos para el año 1890.

Es evidente que no estaba en lo cierto y sin embargo seguimos viendo sus principios aplicados en la actualidad.

¿Tenemos suficiente comida para todos?

Considere esto, con un kilómetro es decir 1.000 metros cuadrados, podríamos alimentar a 3.333 personas, pero vamos a usar 3.000 personas por kilómetro para hacer las matemáticas más fácil.

Lo que significa que se necesitaría 2,333,333 kilómetros cuadrados para alimentar a toda la población actual durante un año.

El total de tierras agrícolas sólo en los EE.UU, es de unos 922 millones de acres de tierra, es decir, hay un total de 3,731,282 Kilómetros cuadrados.

Eso es más que los 2,333,333 de Kilómetros cuadrados necesarios para alimentar a toda la población durante un año. En otras palabras, las tierras de cultivo sólo en los EE.UU podrían alimentar a toda la población humana actual.

La población mundial está disminuyendo, no aumentando.


Las tasas de fecundidad están aumentando, los abortos están por las nubes, la anticoncepción está en alta demanda, los medios de comunicacion, el feminismo, ecologismo propulsan sutilmente la reduccion de la poblacion, estamos comiendo alimentos esterilizados y el agua potable con fluoruro, la infertilidad tanto masculina como femenina esta en maximos ... Todo esto impide un gran crecimiento de la población.

Con el tiempo vamos a entrar en un nuevo paradigma en el que las personas mayores serán más numerosas que las más jóvenes. Todo esto en 30 años más o menos.

(Visto en http://joanfliz.blogspot.com/)

HUMOR (PANDÉMICO) EN LA RED








En clase de algebra: "Como si alguna vez fuéramos a usar esta tontería"













VIRUS, ONDAS Y SALUD, ¿ESTÁS PREPARADO PARA SABER ÉSTO?


En este video la biomédico Ana Mª Oliva comparte una información esencial: qué son los virus, cómo nos afectan las radiaciones, cómo ambas realidades interactúan, y qué podemos hacer para mantenernos sanos.