miércoles, 19 de mayo de 2021

CUANDO LA SENSATEZ CLAMA EN EL DESIERTO



Es nauseabundo encender la televisión y escuchar decir día tras día que en el mundo apenas ha habido una decena de muertes entre millones de vacunados y que los escasos afectados por las vacunas para el Covid-19 son muy pocos, y sus efectos adversos muy leves. Hay ya miles de muertos y cientos de miles de personas afectadas -muchas de gravedad- según las propias estimaciones oficiales. El propio Ministerio de Sanidad español tuvo en abril la desfachatez de poner en marcha en los medios de comunicación una campaña con el propagandístico lema de #YomeVacunoSeguro dedicada a convencer a la gente de que son seguras y debe, pues, acudir confiadamente a inoculárselas. Es decir, miente descaradamente a los ciudadanos, y ni siquiera les recuerda que se trata de vacunas experimentales y van a hacer pues de cobayas humanas. Y les anima a hacerlo violando el derecho al consentimiento informado, porque no se les proporciona la información adecuada y rigurosa que exige la ley, en la que además de los posibles efectos adversos se les de cuenta de que hay alternativas tanto preventivas como curativas en caso de enfermar.

Es además indignante que se diga a la ciudadanía que las vacunas inmunizan, cuando es radicalmente falso. Nadie ha demostrado tal cosa por mucha fanfarria estadística que se muestre. Estar vacunado no es sinónimo de estar inmunizado. De hecho ni los propios fabricantes de vacunas se atreven a aseverar tamaña falacia en sus fichas técnicas. Es más, algunos laboratorios han tenido la «decencia» de dejar claro que sus vacunas solo reducen -y en algunos casos- la intensidad de los síntomas, no que eviten el posible contagio. ¡Pero si la propia Organización de la Salud (OMS) advierte que ni protegen del contagio, ni aseguran al vacunado que no enfermará, ni evita que el vacunado contagie a otra persona! ¿Qué hacen pues tantos millones de personas aborregadas y manifiestamente memas haciendo cola para que les inoculen vacunas claramente ineficaces a la hora de prevenir, que, además, son peligrosas, tanto que hasta pueden llevar a la muerte a personas sanas? ¿Qué hacen nuestros médicos, autoridades y representantes de la ciudadanía permitiendo tal dislate? ¿Y cómo es posible que prácticamente todos los partidos políticos estén apoyando esta farsa? ¿No queda en ellos nadie con sentido común? ¿Cómo se explica que ni uno solo haya cuestionado los presuntos test de detección del supuesto SARS-CoV-2 con los que ficticiamente «fabrican» -nunca mejor dicho- las cifras de «contagiados» y «muertos por»? ¿Cómo es posible que nadie haga caso a los miles de genetistas, biólogos, médicos, farmacéuticos, epidemiólogos y abogados de prestigio que afirman que todo lo que está pasando carece de sentido y es acientífico?


¿Y qué hacen todos llevando bozales que no sirven para nada? Hemos explicado hasta aburrir que las mejores «mascarillas» tienen microfiltros de 0,2 micras (200 nanómetros) y un virus está entre 50 y 150, por lo que es como no llevar nada. Como hemos explicado que para que pueda haber «contagio» tiene que haber suficiente carga viral en el ambiente -número de virus por milímetro cúbico- y eso exige, según la OMS -y así lo admite nuestro Ministerio de Sanidad-, que si la persona enferma no tose o estornuda delante nuestro tiene que estar enfrente a menos de un metro y durante como mínimo quince minutos, por lo que la posibilidad de contagio cruzándose con alguien es inexistente. Es más, es imposible en la calle porque una simple brisa impide que los virus se concentren. Así que ¿qué hacen nuestras autoridades, cientícos, médicos y enfermeros -que se supone están medianamente informados- llevando bozales hasta paseando a solas por el campo? ¿Se han vuelto rematadamente estúpidas? ¿Y cómo tienen los periodistas de nuestras infumables cadenas de televisión la caradura de pedir a la gente que se proteja en los locales cerrados y cuando los gobiernos de turno obligan a llevarlas incluso si se puede mantener la «distancia social» ellos se nieguen a ponérselas en los estudios y platós? ¡Ya se las ponen los cámaras y demás técnicos!, alegan como excusa como si la ley permitiera esa excepción.

En fin, sabemos que llevamos un año insistiendo en esto y nos repetimos pero es que no parece que lo que explicamos entre en la dura mollera de mucha gente. Estamos, más que hartos, hastiados; por eso hemos empezado a hablar de otros temas. Damos por imposible abrir la mente de las personas porque el lavado de cerebro ha sido brutal y de hecho así adelantamos hace meses que sucedería. A partir de ahora tocaremos el tema de la falsa pandemia solo de pasada y vamos además a replantearnos seriamente si lo que hacemos aún se justifica. Quizás sea hora simplemente de que cada cual recoja lo que siembra …

Jose Antonio Campoy, Director
(Fuente: https://www.dsalud.com/)

3 comentarios:

  1. Hace mucho que tengo este tema descartado, un año y dos meses y días y la gente sigue igual, los que un día decían que no se vacunaban o estaba en estos medios y nos decía que tampoco se pasaron y se están pasando al discurso de Vacuneitor, respetable porque cada uno con su cuerpo hace lo que quiere, algo que llevamos diciendo los otros, los que no queremos ponernos algo que NO sabemos nada de su contenido y efectos a largo plazo, el corto en algunos pacientes es algo evidente, se mueren por trompos, solo es eso que todos tengamos cubiertos derechos, respeto a quien quiera vacunarse y exijo el respeto a que yo no, no quiero ser victima del miedo de otro, cuando me rebelo es cuando se me quiere obligar por la salud de los otros, siempre digo que solo soy responsable de mi vida, es lo único mío que tengo, así que dejo de comentar sobre esto con nadie, los disgustos a veces con quien se cierra en banda no llega nunca a buen puerto y ya todos somos muy "grandes", la madurez es otra cosa, para acabar como "chiquillos" discutiendo de quien es la pelota... hablar cada día de lo mismo sin que nadie nos haga caso y algunos incluso, conocidos míos, se han puesto la vacuna cuando decían que no y lo ocultan porque les da corte haber dicho una cosa y hacer otra, por usar palabras suaves, me "sorprende", uno tiene que ser fiel sobre todo a uno mismo, pero es cuestión de cada cual, como se dice al final del articulo. "Damos por imposible abrir la mente de las personas porque el lavado de cerebro ha sido brutal y de hecho así adelantamos hace meses que sucedería. A partir de ahora tocaremos el tema de la falsa pandemia solo de pasada y vamos además a replantearnos seriamente si lo que hacemos aún se justifica. Quizás sea hora simplemente de que cada cual recoja lo que siembra..." Opino igual, suerte a todos, la vamos a necesitar, que los medios ahora no hablen "tanto" de plandemia no quiere decir que se haya acabado. Ya dejan "entrever" que en un futuro HABRÁ mas pandemias... le hemos demostrado entre todos que nos dejamos meter en casa sin rechistar e incluso hacemos de policía de nuestros vecinos e incluso amigos.

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  2. Completamente de acuerdo con el artículo y con la opinión de Buscador.
    También en mi caso personas cercanas y queridas han pasado por el aro y dudando al principio,después han ido a pincharse. Libre albedrío. Me produce tristeza e incertidumbre, mas he de trabajarme a nivel interno para no ser arrastrada por mis sentimientos. Sigo firme en mi propia decisión y criterio. Ya no discuto ni argumento, ni nada con los que creen ciegamente en la tele, los políticos y los ''de estudios''(pa flipar) que si si, hay que vacunarse..Confío en la ViDa. Y estoy preparada para tiempos aún más chungos a nivel emocional..
    Paz en la mente y Alegría y Amor en el corazón.
    Gracias por saber que por ahí, hay humanos con criterio propio y valientes. Libres. Saludicoss✊🙌💖🌟

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  3. Creo que si nos ponemos a mirar a la gran mayoría nos ha sucedido casi lo mismo; me refiero al entorno familiar. De la gente que no conoces mejor ni hablar, yo también hace tiempo ya que lo deje por imposible.

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