domingo, 23 de mayo de 2021

CÓMO LA CIENCIA HA SIDO CORROMPIDA (1ª PARTE)



Cuando era pequeño, mi padre hacía experimentos en casa. Cuando soplas por la parte superior de una botella de vino, ¿cuántos modos de vibración hay? ¿Cómo se consiguen las notas más altas?

En otra ocasión, la cuestión investigada podría ser el "ángulo de reposo" de un montón de arena, como en un reloj de arena. ¿Depende del tamaño de las partículas? ¿De su forma? ¿Determinan estos factores la velocidad a la que se vacía un reloj de arena?

Mi favorita fue la pregunta de qué técnica vaciará más rápido una jarra de agua. ¿Debería simplemente ponerla boca abajo y dejar que el aire entre (como debe ser, para reemplazar el agua) de esa manera vacilante, glug-glug-glug, o mantenerla en un ángulo más suave para que el vertido sea ininterrumpido? Respuesta: ponga la jarra boca abajo y hágala girar enérgicamente para crear un efecto de remolino. Esto crea un espacio hueco en el centro del flujo, donde el aire es libre de entrar. La jarra se vaciará muy rápidamente.

Mi padre se hizo famoso por estos experimentos de "física de cocina" después de incluir tareas basadas en ellos en un libro de texto que escribió, publicado en 1968 y amado por generaciones de estudiantes de física: Waves (Berkeley Physics Course, Vol. 3). Mi hermana y yo, de dos y cinco años, recibimos el agradecimiento por nuestra contribución a la causa.

Persiguió estas investigaciones, no simplemente como un ejercicio pedagógico, sino para satisfacer su propia curiosidad. Y sacó tiempo para ello incluso cuando trabajaba en la frontera de la física de partículas, en el laboratorio de Louis Álvarez en el Lawrence Berkeley Laboratory. Esto fue bastante temprano en la transición de la práctica de la ciencia a la "gran ciencia".

Álvarez ganó el Premio Nobel en 1968 por su invención y uso de la cámara de burbujas, un instrumento para detectar la desintegración de partículas. Era un aparato que cabía cómodamente en una mesa. Hoy en día se puede construir una usted mismo, si lo desea. Pero en las décadas siguientes los aceleradores de partículas se convirtieron en enormes instalaciones (CERN, SLAC) que requerían el tipo de propiedad inmobiliaria que sólo los gobiernos y las grandes instituciones, de hecho los consorcios de instituciones, pueden asegurar. Los artículos científicos pasaron a tener, no un puñado de autores, sino cientos. Los científicos se convirtieron en científicos-burócratas: actores institucionales expertos en la obtención de subvenciones gubernamentales, la gestión de plantillas extensas y la construcción de imperios de investigación.

Inevitablemente, un entorno así seleccionaba ciertos tipos humanos, los que encontrarían atractiva esa vida. Se requería una buena dosis de arribismo y talento político. Tales cualidades son ortogonales, digamos, a la verdad-motivo subyacente de la ciencia.

Puede imaginarse el atractivo de volver a lo básico para alguien que se sintió atraído por una carrera científica cuando la perspectiva tenía una escala más íntima. La física de cocina consiste en el puro refrescar intelectual de preguntarse sobre algo que se observa en el mundo con las propias facultades sin ayuda, y luego investigarlo. Esta es la imagen básica que tenemos de lo que es la ciencia, inmortalizada en la anécdota de Galileo subiendo a la torre inclinada de Pisa y dejando caer varios objetos para ver a qué velocidad caen.

La ciencia como autoridad

En 1633, Galileo fue llevado ante la Inquisición por su demostración de que la Tierra no es fija, sino que gira alrededor del Sol. Esto supuso un problema, obviamente, porque las autoridades eclesiásticas creían que su legitimidad se basaba en la pretensión de tener un conocimiento adecuado de la realidad, como así fue. Galileo no tenía interés en ser un mártir y se retractó para salvar su pellejo. Pero en la tradición de la Ilustración, se dice que murmuró en voz baja: "¡pero sí se mueve!"

Esta anécdota ocupa un lugar destacado en la historia que contamos sobre lo que significa ser moderno. Por un lado, la ciencia con su devoción por la verdad. Por otro lado, la autoridad, ya sea eclesiástica o política. En esta historia, la "ciencia" representa una libertad de la mente que está intrínsecamente en desacuerdo con la idea de autoridad.

La pandemia ha puesto de manifiesto una disonancia entre nuestra imagen idealizada de la ciencia, por un lado, y el trabajo que la "ciencia" está llamada a realizar en nuestra sociedad, por otro. Creo que la disonancia puede deberse a este desajuste entre la ciencia como actividad de la mente solitaria y la realidad institucional de la misma. La gran ciencia es fundamentalmente social en su práctica, y esto conlleva ciertas implicaciones.

En la práctica, la "ciencia politizada" es la única que existe (o, mejor dicho, la única de la que se oye hablar). Pero es precisamente la imagen apolítica de la ciencia, como árbitro desinteresado de la realidad, lo que la convierte en un instrumento tan poderoso de la política. Esta contradicción ha salido a la luz. Las tendencias "anticientíficas" del populismo son en gran medida una respuesta a la brecha que se ha abierto entre la práctica de la ciencia y el ideal que sustenta su autoridad. Como forma de generar conocimiento, la ciencia tiene el orgullo de ser falsable (a diferencia de la religión).

Sin embargo, ¿qué clase de autoridad sería la que insiste en que su propia comprensión de la realidad es meramente provisional? Es de suponer que el objetivo de la autoridad es explicar la realidad y proporcionar certidumbre en un mundo incierto, en aras de la coordinación social, incluso al precio de la simplificación. Para cumplir con el papel que se le asigna, la ciencia debe convertirse en algo más parecido a la religión.


El coro de quejas sobre el declive de la "fe en la ciencia" expone el problema casi con demasiada franqueza. Los más reprobados entre nosotros son los escépticos del clima, a no ser que se trate de los negadores de Covid, a los que se acusa de no obedecer a la ciencia. Si todo esto tiene un sonido medieval, debería hacernos reflexionar.

Vivimos en un régimen mixto, un híbrido inestable de formas democráticas y tecnocráticas de autoridad. Hay que hacer que la ciencia y la opinión popular hablen con una sola voz, en la medida de lo posible, o hay conflicto. Según el relato oficial, intentamos armonizar el conocimiento científico y la opinión a través de la educación. Pero en realidad, la ciencia es difícil, y hay mucho de eso. Tenemos que aceptarla sobre todo por fe. Eso vale para la mayoría de los periodistas y profesores, así como para los fontaneros. La labor de conciliación entre la ciencia y la opinión pública se lleva a cabo, no mediante la educación, sino a través de una especie de demagogia distribuida, o cientifismo. Estamos aprendiendo que ésta no es una solución estable al perenne problema de la autoridad que toda sociedad debe resolver.

La frase "follow the science" suena falsa. Esto se debe a que la ciencia no se dirige a ninguna parte. Puede iluminar varias líneas de acción, cuantificando los riesgos y especificando las compensaciones. Pero no puede tomar las decisiones necesarias por nosotros. Al pretender lo contrario, los responsables de la toma de decisiones pueden evitar asumir la responsabilidad de las decisiones que toman en nuestro nombre.

Cada vez más, la ciencia se ve obligada a actuar como autoridad. Se invoca para legitimar la transferencia de soberanía de los organismos democráticos a los tecnocráticos, y como dispositivo para aislar tales movimientos del ámbito de la contienda política.

En el último año, un público temeroso ha aceptado una extraordinaria ampliación de la jurisdicción de los expertos en todos los ámbitos de la vida. Se ha puesto de manifiesto un modelo de "gobierno por emergencia", en el que la resistencia a estas incursiones se califica de "anticiencia".

Pero la cuestión de la legitimidad política que se cierne sobre el gobierno de los expertos no es probable que desaparezca. En todo caso, se combatirá más ferozmente en los próximos años, cuando los dirigentes de los órganos de gobierno invoquen una emergencia climática que, según se dice, exige una transformación total de la sociedad.



Matthew Crawford (Fuente: https://unherd.com/; visto en https://es.sott.net/)

1 comentario:

  1. a los medicos le shan convertido en seres sin croterio capces solo de seguir portocolos Les cambian elportocolo y ellos lo aplican sin mas

    Esa situacion haya fue denucniada en las universidades españolas hace años

    Por eso ahora les es tan sencillo aplicar el plan

    06-13 @AnunnakiBot GESTIÓN DE LA CONFUSIÓN. MANUAL DE GOBERNANZA. https://anunnakibot.blogspot.com/2021/02/06-12-anunnakibot-gestion-de-la.html

    con resultados tan "estupendos"

    06-09 @AnunnakiBot PANDEMIAS, MENTIRAS, BURLAS Y ¿CRÍMENES? (Memoria Historica) https://anunnakibot.blogspot.com/2020/12/06-09-anunnakibot-pandemias-mentiras.html#more

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