domingo, 16 de mayo de 2021

ALERTA: NANOTECNOLOGÍA Y BIOSENSORES EN VACUNAS




DARPA es la agencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos para el desarrollo de nuevas tecnologías de uso militar. Esta agencia se ha asociado a la Fundación de Bill Gates y a Profusa, una empresa de Silicon Valley, para desarrollar un biosensor que utiliza un producto de nanotecnología llamado hidrogel. El hidrogel se puede inyectar y ser implantado debajo de la piel con una inyección, presentada a la población como una vacuna contra alguna de estas falsas pandemias provocadas.

El sistema de biosensores de Profusa Lumee consta del hidrogel y un dispositivo emisor, y en conjunto pueden detectar y transmitir datos sobre cambios sutiles en el cuerpo, supuestamente también infecciones por enfermedades y virus como el coronavirus.

Presentado como un avance médico que manifestará los cambios en la salud de los pacientes, transmitirá datos como los niveles de oxígeno, niveles de glucosa, niveles hormonales, frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria y temperatura corporal. Además podrá tener la capacidad no declarada de conocer el ciclo menstrual y la actividad sexual y emocional, y puede transmitir toda esa información a una base de datos controlada por inteligencia artificial.

La empresa de biotecnología Profusa anunció en un estudio financiado por DARPA que también puede detectar la gripe hasta con tres semanas de antelación. Así, se está comenzando un nuevo relato para justificar el uso masivo de esta nanotecnología para erradicar pandemias o prevenir ataques biológicos en el futuro.

Un biosensor de hidrogel implantable podría ser utilizado en la vacuna contra COVID-19.

Más pequeños que un grano de arroz, los biosensores implantables de Profusa pueden medir continuamente la química corporal, como el índice de oxígeno y de glucosa, y están diseñados para superar la “respuesta de cuerpo extraño” que resulta en inflamación o rechazo local.

Este biosensor menor que el tamaño de un grano de arroz se fusionaría efectivamente con el cuerpo como una pieza de nanotecnología y se conectaría con una red inalámbrica de Internet impulsado por 5G o internet de las cosas, IOT, y transmitiría información sobre nuestro cuerpo, así como también recibir información. El 1 de marzo de 2020 un artículo del Departamento de Defensa informó de que el biosensor estaba en camino de obtener la aprobación del FDA.

Los biosensores funcionan completamente integrados en el tejido del cuerpo sin ningún dispositivo metálico, superando así los intentos del cuerpo de rechazarlo. Hasta la fecha, los biosensores inyectados han funcionado durante cuatro años. Como ya hemos dicho es más pequeños que un grano de arroz. Cada biosensor es una fibra flexible de unos cinco milímetros de largo y medio milímetro de ancho compuesto por una superficie porosa que induce la entrada capilar y celular del tejido circundante.


El sensor tiene dos partes. Una es una cuerda de hidrogel de 3 mm , un material cuya red de cadenas de polímero se utiliza en algunas lentes de contacto y otros implantes. Insertado debajo de la piel con una jeringa, el hilo incluye una molécula especialmente diseñada que cambia de color cuando el cuerpo comienza a combatir una infección. La otra parte es un componente electrónico adherido a la piel. Envía luz a través de la piel, detecta si se produce el cambio de color y genera una señal que se puede enviar a una base de datos remota.

En su video de demostración Profusa explica como los sensores corporales inyectables pueden enviar estos datos sobre la química personal de uno a un teléfono celular. También están perfeccionando el arte de lograr que el cuerpo humano acepte materiales y objetos sintéticos sin que sean reconocidos como algo ajeno.

Un sensor subdérmico inyectable financiado por el ejército de los EE. UU. (DARPA es el brazo de investigación del Departamento de Defensa) simultáneamente con la actual vigilancia masiva y creciente totalitarismo en todo el mundo no es una noticia que nos deja intranquilos …

Las fluctuaciones en el nivel de oxígeno en los tejidos podrían indicar que una persona se está enfermando antes de que se dé cuenta. El objetivo del estudio es desarrollar un sistema algorítmico de detección temprana que pueda traducir los cambios biológicos en atención médica preventiva.

“La plataforma de oxígeno Lumee puede funcionar potencialmente como una especie de canario en una mina de carbón para enfermedades infecciosas, ya que los cambios sutiles en el oxígeno a nivel de los tejidos pueden indicar problemas y pueden ayudar a los médicos a corregir rápidamente el rumbo para evitar brotes” explicó Ben Hwang, presidente y CEO de Profusa, en el comunicado de la compañía.

Profusa está realizando el estudio en asociación con el instituto de investigación RTI International, Duke University y el Imperial College de Londres. También está financiado por un premio de investigación DARPA y espera publicar los resultados a principios de 2021. Además de monitorear los niveles de oxígeno con el sistema Lumee, también dicen que podría usar los niveles de frecuencia cardíaca u otros marcadores para la construcción del algoritmo.

Para conferir resistencia a las enfermedades infecciosas, las vacunas presentan partes de un patógeno, conocidas como antígenos, a las células del sistema inmunológico, que desarrollan anticuerpos contra estas moléculas. Si una persona vacunada se infecta más tarde con el mismo patógeno, su sistema inmunológico teoricamente podrá desplegar rápidamente anticuerpos para destruir al invasor. Las vacunas generalmente contienen un componente adicional, llamado adyuvante, que ayuda a estimular el sistema inmunológico. Eric Appel y sus colegas se preguntaron si podrían desarrollar un hidrogel inyectable que liberara lentamente los componentes de la vacuna durante un período de tiempo más largo, más similar a lo que el cuerpo está acostumbrado, lo que podría estimular un mejora en la respuesta inmune.


Los investigadores de ACS Central Science desarrollaron un hidrogel de nanopartículas de polímero que podría mezclarse con componentes de la vacuna y permitir la liberación sostenida de los mismos, aumentando la potencia y la duración de las respuestas inmunitarias. Cuando se inyectó debajo de la piel de los ratones, el material formó un área localizada de inflamación que atrajo a ciertos tipos de células inmunitarias, mientras que liberaba lentamente el antígeno y el adyuvante durante un período de varios días. El nuevo sistema aún necesita ser probado para ver si mejora la protección de la vacuna contra enfermedades específicas.


Los autores recibieron la financiación de la Fundación Bill y Melinda Gates y de la Escuela de Medicina de Stanford y la beca de investigación para graduados de la National Science Foundation.

(Fuente: https://cienciaysaludnatural.com/)

No hay comentarios:

Publicar un comentario