viernes, 2 de abril de 2021

SEGÚN PUBLICACIONES CIENTÍFICAS, LA CREENCIA EN QUE LAS VACUNAS HAN REDUCIDO LA MORTALIDAD ES UN MITO INSOSTENIBLE (2ª parte)


Recibo reacciones de mucha animosidad cuando comparto este gráfico elaborado en base a los datos del CDC:

Curva de Vacunación, 1985 - Estados Unidos, Fuente: 
CDC, Nivel de Cobertura de Vacunas - Estados Unidos, 1962-2009

En este gráfico elaborado a partir de este conjunto de datos proporcionado por el CDC, observamos que nueve de las vacunas administradas a los niños en la actualidad ni siquiera existían a mediados de la década de 1980. Además, las tasas de vacunación de las tres vacunas que sí existían rondaban el 60% o menos a mediados de la década de 1980. Hoy en día, las tasas de vacunación de los niños estadounidenses están muy por encima del 90%. Creo que es justo preguntarse "¿por qué tanto pánico? Cuando uno reflexiona seriamente en este gráfico se da cuenta de lo absurda que es la noción de "inmunidad de rebaño" que se invoca a menudo, ya que es evidente que no podíamos estar ni cerca de la inmunidad de rebaño inducida por las vacunas a mediados de la década de 1980. De hecho, hoy en día la situación sigue siendo parecida, ya que las tasas de vacunación de adultos siguen siendo tan bajas, y las vacunas menguan con el tiempo.

Tal y como advirtieron McKinlay y McKinlay, al señalar una causa equivocada (como las vacunas) como la razón por la que los estadounidenses y el resto del primer mundo experimentaron un descenso tan drástico de la mortalidad en el siglo XX, se puede abusar de esa desinformación con los siguientes objetivos:

- Ampliación rápida del número de vacunas administradas a niños

- Intimidar a los padres que eligieron seguir un calendario de vacunas diferente y provocar su culpabilidad

- Obligatoriedad de las vacunas

- Hablar de las vacunas en términos tan reverenciales que incluso cuestionarlas (como lo estoy haciendo en este artículo) es tildado de sacrílego e irresponsable.

- Finalmente, negar que el número de lesiones por vacunas ocurren a menudo para mantener toda la maquinaria en marcha en la dirección correcta. (Por cierto, la mejor estimación de la tasa de lesiones por vacunas es de alrededor del 2% entre personas vacunadas, según este estudio encargado y pagado por el CDC cuando realmente introdujeron la automatización del rastreo de las lesiones por vacunas. La cifra de "uno de cada millón" lanzada por los promotores de las vacunas no es más que una mentira insostenible).


África y otros países del tercer mundo


Los promotores de vacunas suelen citar estadísticas sobre muertes actuales por enfermedades infecciosas muy alarmantes. Ayudándose de ejemplos de una enfermedad como el sarampión, pueden darnos explicaciones sobre el número de niños que sigue muriendo de sarampión anualmente, y lo sumamente importante que es el que TODOS los padres estadounidenses vacunen a sus hijos contra el sarampión. Por supuesto, lo que no aclaran es que estas muertes por enfermedades infecciosas se producen en lugares que siguen teniendo condiciones similares a las de los niños estadounidenses de principios del siglo XX: mala nutrición, cañerías y refrigeración inexistentes, prácticas de higiene pésimas, población hacinada, ... Todos estos factores causan mayor impacto en la tasa de mortalidad aún no se han abordado en ciertas partes de África y otros países del tercer mundo, y la mera implementación de vacunas no cambiará los hechos. Este era el punto del Dr. Kass en primer lugar: asentar lo que realmente contribuyó a la disminución de la tasa de mortalidad, ¡y seguirle el rastro!

De hecho, ahora tenemos algunos datos demostrando como el hecho de vacunar a niños pasando por situaciones de mala nutrición y falta de higiene puede hacer más daño que bien en realidad.

El "Estudio Árabe"


Publicado en la revista revisada por pares EBioMedicine en 2017, el estudio se titula "Introducción de la vacuna contra la difteria-tétanos-tos ferina y la poliomielitis oral en pequeños bebés en una comunidad urbana africana: Un experimento natural". Los investigadores del Centro de Investigación de Vitaminas y Vacunas, el Statens Serum Institut (Dinamarca) y el Proyecto de Salud de Bandim examinaron detenidamente los datos de la nación de Guinea-Bissau, en África Occidental. Los científicos de este estudio exploraron de cerca el concepto de los NSE, "efectos no específicos" de las vacunas, una forma elegante para dar a entender que las vacunas podrían volver a un niño más susceptible a otras infecciones. Descubrieron que los datos de niños africanos que habían sido vacunados con la vacuna DTP:

"se asoció con una mortalidad cinco veces mayor en comparación con los que no estuvieron vacunados. Ningún estudio prospectivo ha demostrado los efectos beneficiosos de la DTP en cuestión de supervivencia. [...] La DTP es la vacuna más utilizada. [...] Todas las pruebas disponibles actualmente sugieren que la vacuna DTP mata a más niños por causas ajenas que los salva de la difteria, el tétanos o la tos ferina. Aunque una vacuna protege a los niños contra la enfermedad, puede aumentar simultáneamente la susceptibilidad a infecciones no relacionadas."


En términos sencillos, esto significa que un niño africano vacunado con el DTP puede ser sujeto a otras infecciones. Parece que en África las condiciones de vida son más importantes que la vacuna (como es de esperar por el trabajo del Dr. Kass y de los Drs. McKinlay), y es un hecho que la vacuna DTP hizo más daño que bien. (Es notorio señalar que el Dr. Aaby era un investigador de vacunas muy reconocido hasta la publicación de este estudio en 2017. Tengo entendido que desde entonces ha perdido sus fuentes de financiación. Bienvenidos al mundo científico actual de las vacunas).

Cada dos niños

Tenemos otro ejemplo como ilustración de nuestro mundo real concerniente a este fenómeno de finales de los 70. El Dr. Archie Kalokerinos hizo un descubrimiento elemental, como él mismo lo explica:

"Todo empezó con una simple observación clínica. Me di cuenta que una vez administradas las vacunas rutinarias como el tétanos, la difteria, la polio, la tos ferina o lo que sea, muchos niños enfermaban. Algunos enfermaban gravemente y otros incluso morían. Se trataba de una observación, no de una teoría. Así que mi primera reacción me empujó a descubrir las razones de este desenlace. Lógicamente descubrí que era más probable que ocurriera en bebés ya enfermos a la hora de recibir una vacuna, o en bebés que habían estado enfermos recientemente, o en vía de incubar una infección. Y lógicamente no hay forma de detectar la enfermedad en sus primeras etapas de incubación. Se presentan más adelante. Además, ciertas reacciones a las vacunas no se correspondían a las de la literatura estándar.

He de decir que se trataba de reacciones muy extrañas. La tercera observación fue que algunas de estas reacciones suelen provocar la muerte. Pero descubrí que podía revertirlas administrando grandes cantidades de vitamina C vía intramuscular o intravenosa. Desde luego era de esperar que las autoridades se interesaran por estas observaciones que resultaron en una dramática caída de la tasa de mortalidad infantil en el área puesta bajo mi control, una caída realmente dramática. Pero en lugar de interesarse reaccionaron de forma extremadamente hostil. Esto me obligó a investigar más a fondo la cuestión de la vacunación, y cuanto más avanzaba, más me sorprendía. Descubrí que todo el asunto de las vacunas era en realidad un gigantesco engaño. La mayoría de los médicos están convencidos de su efectividad, pero cuando uno mira las estadísticas adecuadas y estudia los casos de estas enfermedades, uno se da cuenta de que no es así."



El Dr. Kalokerinos también dijo algo en 1995 que parece que el estudio del Dr. Aaby pudo corroborar en 2017:

"Si quieren ver el daño que hacen las vacunas, no vayan a Australia ni a Nueva Zelanda ni a ningún otro sitio, váyanse a África y allí lo comprobarán."

A principios del siglo XX ya sabíamos la verdad, incluso antes del descenso precipitado de mortalidad. El inglés, John Thomas Biggs, muy adelantado a sus tiempos, era el ingeniero de saneamiento de su ciudad, Leicester, y tuvo que reaccionar activamente ante los brotes de la viruela. Enseguida se dio cuenta de que los resultados de la salud pública figurando en las instalaciones sanitarias superaban con creces el impacto de la vacunación (donde pudo observar las dramáticas lesiones e ineficacia causadas por la vacuna). Escribió una obra definitiva en 1912, Leicester: Saneamiento versus vacunación. Hace más de cien años, el Sr. Biggs descubrió lo que el CDC reafirmó en 2000: Nada protege tanto de las enfermedades infecciosas como un saneamiento adecuado. Lo explicó así:

"Leicester ha facilitado con la práctica y el ejemplo la prueba irrefutable de la competencia e influencia del saneamiento, no sólo para combatir y controlar, sino también para un erradicamiento prácticamente total de las enfermedades infecciosas del entorno. [...] Una ciudad recién planificada según los principios más modernos de espacio y aire amparándose del "método Leicester" de saneamiento, podría desafiar no sólo a la viruela, sino que también a otras enfermedades infecciosas, por no decir a casi todas las enfermedades zimóticas."

El Dr. Andrew Weil, aquel célebre médico a menudo citado, refuerza este punto, explicando que "la medicina se ha atribuido el mérito que no le incumbe por algunos avances en la salud. La mayoría de la gente cree que la victoria sobre las enfermedades infecciosas del siglo pasado llegó con la invención de las inmunizaciones. De hecho, el cólera, la fiebre tifoidea, el tétanos, la difteria y la tos ferina, así como los demás virus estaban remitiendo antes de que se dispusiera de las vacunas correspondientes gracias a los métodos de saneamiento más óptimos y la eliminación de aguas residuales y distribución de alimentos y agua."


Finalmente:

Número de enfermedades en EE.UU ANTES de las vacunas:

Las vacunas fueron introducidas gradualmente entre 1945 y 1995. ¿Se han planteado alguna vez cuántas personas murieron o padecieron daños permanentes antes de la aparición de la vacuna?

La fecha en que la vacuna fue introducida se refiere al primer uso generalizado de cada una de las
vacunas en EE.UU. La tasa de mortalidad refleja el número de personas que murieron o padecieron
daños permanentes de cada enfermedad en relación a la población total de aquella época
("Click sobre la imagen para ampliar)


Las vacunas no salvaron a la humanidad. Su impacto se calcula entre el 1 y el 3,5% del descenso total de las tasas de mortalidad. La mejora del saneamiento y del nivel de vida sí lo hizo (nutrición, condiciones de vida, etc.). ¿Es verdad que las vacunas contribuyeron a una pequeña disminución de ciertas enfermedades agudas? Sí, pero su beneficio relativo es a menudo exagerado hasta el extremo, y luego se utiliza para amedrentar, culpabilizar y asustar a los padres.

¿Estoy diciendo entonces que nadie debería vacunarse? No, no es lo que digo. Las vacunas proporcionan una protección temporal contra ciertas enfermedades agudas, algunas más importantes que otras. Personalmente, creo que administramos demasiadas vacunas, y creo que la ecuación riesgo/beneficio de cada vacuna está siendo a menudo oscurecida. Peor aun así, la mentira de que las vacunas salvaron a la humanidad en el siglo XX ha convertido a muchos promotores de las vacunas en fanáticos a pesar de que sus narrativas ni tan siquiera se apoyan en los hechos. Pero en cualquier caso, inocúlense con todas las vacunas que quieran, respeto su derecho a tomar sus propias decisiones respecto de las opciones de curación médica.

A finales de 2017, se informó que científicos de la Universidad de Emory estaban desarrollando una vacuna contra el resfriado común. El profesor Martin Moore se jactó de su investigación diciendo "tomo 50 cepas del resfriado común y las junto en una sola inyección", asegurando que los monos que sirvieron de sujetos para la prueba "mostraron una excelente respuesta" (Obviamente, no disponemos de la valoración de los sujetos del experimento respecto a cómo tal tratamiento pudo causarles un estrés orgánico inaudito, nota del "blogger").

Cuenten con la disponibilidad de esta vacuna en la consulta de su pediatra dentro de los próximos cinco años, probablemente se ponga en marcha poco después de que empiecen a aparecer en los medios de comunicación historias sobre muertes infantiles causadas por el resfriado común, y que se salvarán millones de vidas, de la misma manera que las vacunas salvaron al mundo en el siglo XX ... ¡Tengan cuidado con sus hijos, y hagan su propia investigación!

JB Handley
(Fuente: https://childrenshealthdefense.org/; visto en https://es.sott.net/)

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