jueves, 1 de abril de 2021

LOS ANAGRAMAS DE DOBLE INTERPRETACIÓN DE GALILEO



El científico italiano Galileo Galilei (1564-1642) anunciaría una serie de descubrimientos valiéndose de crípticos anagramas para evitar que cayeran en manos erradas.

Este sería el principio de una serie de casualidades que llevarían a que su coetáneo Johannes Kepler (1571-1630), al tratar inútilmente de resolverlos, llegara curiosamente a conclusiones erradas muy acertadas. De manera extremadamente curiosa y casual, a pesar de haber errado por completo en la interpretación del contenido real de los anagramas y de haber decodificado algo por completo diferente a lo que había escrito Galileo, Kepler descubriría en el proceso, por ejemplo, las dos lunas de Marte y la mancha de Júpiter.

En la primera de las cartas cifradas de Galileo que trató de decodificar Kepler, enviada por aquel al embajador toscano en Praga en agosto de 1610, tenía por contenido un texto tan corto como extraño: «SMAISMRMILMEPOETALE UMIBUNENUGTTAUIRAS». Su destinatario, al leer el mensaje, quedó perplejo y decidió enviársela a Kepler, que tenía fama mundial como decodificador genial. Nada más recibir el mensaje, Kepler descubrió en él una secuencia en latín, que definió como de «pobre gramática» y de «bárbaro verso latino», que decía: «Salve umbistineum geminatum Martia proles» (‘Salve, ardientes gemelos hijos de Marte’). Al instante, sobre todo porque coincidía con su visión geométrica del universo, Kepler creyó que Galileo había descubierto dos satélites marcianos. Desde luego esa no era la traducción del mensaje, pero, por una gran casualidad de la historia de la ciencia, la interpretación libre de Kepler no era errónea … y siglos después se descubrirían los satélites marcianos, Deimos y Fobos.

Viendo que el mensaje verdadero seguía sin ser interpretado correctamente, unos meses después Galileo decidió revelar el contenido al emperador Rodolfo, y era: «Altissimum planetam tergeminum observavi» (‘He observado el planeta más alto en triple forma’), queriendo con ello anunciar el descubrimiento de los anillos de Júpiter. Pasados unos meses, Galileo envió otro anagrama, esta vez a Giuliano de Médicis, con el texto: «Haec immatura a me jam frustra legunturoy». Kepler, decidido a resolverlo, aunque sólo fuera por una cuestión de honor, tras un concienzudo análisis, creyó descubrir el siguiente mensaje: «Macula rufa in Jove est gyratur mathem» (‘En Júpiter hay una mancha roja que gira matemáticamente’).

De nuevo Kepler volvía a estar equivocado en su interpretación; sin embargo, dos siglos después se descubriría que, de hecho, Júpiter posee una gran mancha roja giratoria. Al quedar sin resolver su nuevo mensaje, Galileo optó por dejarse de anagramas y revelar su contenido real, que era: «Cynthiae figuras aemulatur mater amorum» (‘La madre del amor emula la forma de Cynthia’), con lo que quería anunciar que había observado que Venus presentaba fases como la Luna, lo que confirmaba que el planeta gira alrededor del Sol.

Pero no todo eran errores en Kepler. Se cuenta, por ejemplo, que para la organización del convite de bodas de su segundo matrimonio, fue a visitar a un vendedor de vino y le encargó dos toneles. Para su sorpresa, el bodeguero calculó el contenido de ambos, cada uno de una forma y un volumen distintos, mediante la introducción de una varilla reglada. Convencido de que ese sistema no era nada científico, Kepler realizó un pequeño estudio sobre volumetría de sólidos, reformulando el llamado método exhaustivo, usado por Arquímedes antes que él y que Arquímedes Eudoxio.
Gregorio Doval
(Fuente: http://www.exvagos2.com/)

2 comentarios:

  1. Me parece que estas es de los nuestros. Simplemente no dice más porque no quiere hacerse el harakiri como Victoria Abril... pero está claro lo que piensa para quien sepa leer entre líneas:
    https://www.elmundo.es/papel/cultura/2021/03/31/6063ac3321efa038728b45dc.html

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  2. El miedo no evita la muerte, el miedo evita la vida...
    -Naguib Mahfuz-

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