miércoles, 31 de marzo de 2021

SEGÚN PUBLICACIONES CIENTÍFICAS, LA CREENCIA EN QUE LAS VACUNAS HAN REDUCIDO LA MORTALIDAD ES UN MITO INSOSTENIBLE (1ª parte)



Desde 1900, se ha producido un descenso del 74% en las tasas de mortalidad en los países desarrollados, en gran parte debido a una notable disminución de las muertes por enfermedades infecciosas. ¿Hasta dónde podemos atribuir este descenso a las vacunas? La historia y los datos aportan respuestas inequívocas de gran importancia en medio del vitriólico debate actual sobre las vacunas.

Desde 1900, la tasa de mortalidad en Estados Unidos y otros países del primer mundo ha descendido aproximadamente un 74%, lo que ha supuesto una espectacular mejora en la calidad y esperanza de vida de los estadounidenses.

Una sencilla pregunta: "¿Cómo se explica?"

¿Por qué esta disminución tan precipitada de la tasa de mortalidad? Prestando atención a los promotores de vacunas, la respuesta sería sencilla: las vacunas salvaron nuestras vidas. Lo endeble de esta narrativa reside en lo fácil que resulta refutarla, dado que los datos se ocultan a plena vista. Sin embargo, el hecho de que esta narrativa falsa, y de una falsedad fácil de probar, persista es muy ilustrativo del mundo en el que vivimos, en que se aceptan acríticamente relatos que nadie contrasta cuando en la era de Internet si hay algo fácil es emprender una recogida de datos básica.

El 19 de octubre de 1970, el Dr. Edward H. Kass, de Harvard, pronunció un discurso ante sus colegas en la reunión anual de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América que probablemente haría que lo destituyeran de esta misma profesión hoy en día. En aquel momento, el Dr. Kass era en realidad el presidente de la organización, lo que hizo que lo que tenía que decir sobre las vacunas y su impacto en la reducción de las tasas de mortalidad estadounidenses fueran aún más impactantes, al menos según los estándares actuales. Cuarenta y ocho años después del discurso del Dr. Kass, las vacunas han adquirido un estatus mitológico en muchos rincones de nuestro mundo al contar con la exageración de las personas que más se benefician de su uso. Que si las vacunas han salvado el mundo, que si es incuestionable que todos los niños tienen que recibir todas las vacunas, que si ustedes no se vacunan volverán las enfermedades infantiles mortales, que si no se vacuna, sus hijos morirán. En cuanto cuestionamos las vacunas, aunque sólo sea un poquito, ¡ya se nos moteja de "antivacunas", con todo el sambenito asociado a dicho epíteto!


Pero, ¿y si la mayor parte de las historias sobre el papel de las vacunas en el descenso de la mortalidad ni siquiera fuera cierta?

En su famoso discurso, el Dr. Kass retó a sus colegas del ámbito de las enfermedades infecciosas, advirtiéndoles de que al sacar falsas conclusiones acerca del motivo por el que las tasas de mortalidad habían disminuido tan drásticamente, eso podría alimentar sus enfoques en la dirección equivocadas. De acuerdo a su explicación:

"...aceptamos algunas verdades a medias y dejamos de inquirir en verdades reales. Las principales verdades a medias eran que la investigación médica había acabado con los grandes aniquiladores del pasado -la tuberculosis, la difteria, la neumonía, la sepsis puerperal, etc.- y que la investigación médica y nuestro sistema superior de atención médica eran los principales factores responsables del alargamiento de la esperanza de vida, proporcionando así al pueblo estadounidense el nivel de salud más elevado del mundo. Que estas son verdades a medias se sabe, pero quizás no lo suficiente".

A continuación, el Dr. Kass compartió algunos gráficos reveladores con sus colegas. Estoy intentando imaginarme a un presidente de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos compartiendo uno de estos gráficos en una reunión de funcionarios de la salud pública, se apagarían las luces de la sala de presentación y sería abordado y expulsado del escenario... vean aquí el primer ejemplo de un gráfico que el Dr. Kass compartió en 1970:

(Media anual de muertes por el sarampión en niños menores
de 15 años, datos de Inglaterra y Gales)

Pero, no tan de prisa, el gráfico del Dr. Kass ni siquiera incluye la vacuna contra el sarampión... ¿por qué? Bueno, en 1970 el despliegue de la vacuna contra el sarampión estaba en sus inicios y, como la evidencia nos lo confirma, hacía mucho tiempo que el sarampión había experimentado una drástica disminución de la mortalidad. Elaboró un gráfico similar con la tosferina:

(Media anual de muertes por la tos ferina en niños menores
de 15 años, Inglaterra y Gales)
 

En este caso, se puede apreciar cuándo se introdujo la vacuna contra la tos ferina. El Dr. Kass también mostró un gráfico de la fiebre de la escarlatina, lo que aumenta la confusión sobre el papel de las vacunas ya que nunca existieron vacunas contra la fiebre de la escarlatina, y sin embargo el gráfico que marca una enorme disminución de la mortalidad por la fiebre de la escarlatina se parece mucho al del sarampión y la tos ferina:

(Media anual de muertes por la escarlatina en niños menores
de 15 años, Inglaterra y Gales)

El Dr. Kass trataba de explicar algo sencillo a sus colegas, algo con profundas implicaciones para la salud pública. Su argumento era sencillo pero impactante:

"Esta disminución de las tasas de ciertos trastornos, la cual se correlaciona aproximadamente con las circunstancias socioeconómicas, representa nada menos que el acontecimiento más importante en la historia de la salud del hombre, y sin embargo sólo tenemos nociones muy vagas y generales sobre los motivos y los mecanismos que explican cómo la mejora socioeconómica y la disminución de las tasas de ciertas enfermedades van en paralelo."

El Dr. Kass rogó a sus colegas que se mantuvieran receptivos para poder entender el motivo por el que las enfermedades infecciosas habían disminuido tan drásticamente en los Estados Unidos (así como en otros países del primer mundo). ¿Fue la nutrición? ¿Los métodos sanitarios? ¿Una reducción del hacinamiento en los hogares? (Desde entonces hemos aprendido que la respuesta a las tres preguntas es un "Sí"). Animó a sus colegas a que tuvieran cuidado de no sacar conclusiones prematuras, a mantener la objetividad y a "abrirnos ante nuevas posibilidades".

Por suerte para nosotros, el discurso del Dr. Kass de aquel día se guardó para la posteridad ya que se publicó íntegramente en una revista médica. De hecho, es una revista que el propio Dr. Kass fundó, The Journal of Infectious Diseases, y su discurso se titula "Infectious Disease and Social Change" (Enfermedad infecciosa y cambio social). Hay unas cuantas cosas en el discurso del Dr. Kass que me parecen impresionantes, especialmente teniendo en cuenta que era el presidente de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos. A saber:

Nunca se refirió a las vacunas como "el mayor invento de la humanidad" o una de las otras muchas formas hiperbólicas en que los promotores de las vacunas las describen asiduamente en la prensa actual. Las vacunas no fueron responsables de salvar "millones de vidas" en Estados Unidos, como bien sabía el Dr. Kass.

De hecho, nunca le dio a las vacunas mucho crédito en cuanto a la dramática disminución de la mortalidad en el mundo desarrollado. Tiene sentido porque ninguno de los datos que disponía habría apoyado esa opinión. Lo que hizo que me preguntara: "¿alguien ha intentado poner en contexto la contribución de las vacunas en el descenso de la mortalidad humana durante el siglo XX?". Dicho de otro modo, ¿Existe algún dato que mida exactamente el impacto de las vacunas en la salvación de la humanidad? Sí, desde luego que existe. Veámoslo.

1977: McKinlay & McKinlay: El estudio más famoso del que nunca habrán oído hablar

En 1977, los epidemiólogos de la Universidad de Boston, John y Sonja McKinlay (marido y mujer) publicaron el trabajo fundamental sobre el papel que las vacunas (y otras intervenciones médicas) desempeñaron en el descenso masivo de la mortalidad observado en el siglo XX, esa cifra del 74% a la que me refería en mi párrafo inicial. No sólo eso, sino que su estudio hacía referencia a este mismo comportamiento que estamos observando ahora en el mundo de las vacunas. En concreto hacían hincapié sobre un grupo de especuladores que podría atribuirse más mérito de lo que les correspondería por los resultados de una intervención (las vacunas), para luego utilizar esos falsos resultados en la creación de un mundo donde su producto tiene que ser utilizado por todo el mundo. En serio, eso fue lo que predijeron que ocurriría. (Me parece importante señalar que el Estudio McKinlay solía ser de lectura obligatoria en todas las facultades de medicina).

...hicieron hincapié sobre un grupo de especuladores que podría atribuirse más mérito de lo que les correspondería por los resultados de una intervención (las vacunas), para luego utilizar esos falsos resultados en la creación de un mundo donde su producto tiene que ser utilizado por todo el mundo.


Publicado en 1977 en The Millbank Memorial Fund Quarterly, el estudio de McKinlay se titulaba "La cuestionable contribución de las medidas médicas en el descenso de la mortalidad en Estados Unidos durante el siglo XX". El estudio demostraba sin lugar a equivocación, apoyándose en datos, algo que los McKinlay reconocían que podría ser interpretado por algunos como una "herejía" médica. A saber:

"que la introducción de medidas médicas específicas y/o la ampliación de los servicios médicos no son, por lo general, responsables de la mayor parte del descenso moderno de la mortalidad."


Por "medidas médicas", los McKinlay se referían realmente a CUALQUIER invento de la medicina moderna, ya fuesen antibióticos, vacunas, nuevos medicamentos recetados, o lo que fuese. El estudio de 23 páginas de McKinlay debería leerse de principio a fin, pero dicho en pocas palabras, lo que McKinlay trató de analizar concernía el impacto de las intervenciones médicas (antibióticos, cirugía, vacunas) en el descenso masivo de las tasas de mortalidad entre 1900 y 1970:


Estos son algunos de los puntos principales de su estudio:

- El 92,3% del descenso de la tasa de mortalidad se produjo entre 1900 y 1950 [antes de que existieran la mayoría de las vacunas].

- Las medidas médicas apenas "parecen haber contribuido a la disminución general de la mortalidad en los Estados Unidos a partir de los alrededores de 1900 ya que en muchos casos se introdujeron varias décadas después de que se hubiera producido dicho marcado descenso, y no tuvieron influencia detectable alguna en la mayoría de los casos".

Y aquí están los dos puntos más importantes ...

El primero se refiere a las vacunas. Escriben:

"Aunque asumiéramos que este cambio es enteramente atribuible a las vacunas, entonces sólo alrededor del uno por ciento de la disminución posterior a las intervenciones para las enfermedades consideradas aquí podría atribuirse a las medidas médicas. De forma algo más conservadora, si atribuimos parte del posterior descenso de las tasas de mortalidad de la neumonía, la gripe, la tos ferina y la difteria a las medidas médicas, entonces tal vez el 3,5% del descenso de la tasa de mortalidad global pueda explicarse a través de la intervención médica en las principales enfermedades infecciosas consideradas aquí. De hecho, dado que precisamente estas enfermedades son las que la medicina clama ser el mayor de sus éxitos en la reducción de la mortalidad, probablemente que el 3,5 por ciento representaría una estimación razonable del límite superior de la contribución total de las medidas médicas en el descenso de la mortalidad en los Estados Unidos desde 1900."

Hablando alto y claro: Respecto del descenso total de la mortalidad desde 1900, y recuerden esa cifra del 74% que he mencionado, alrededor del 1% al 3,5% de las vacunas (y otras intervenciones médicas como los antibióticos) son atribuibles a dicho descenso. Dicho de otro modo, al menos el 96,5% del descenso (y probablemente más ya que sus cifras incluyen TODAS las intervenciones médicas, no SÓLO las vacunas) no tuvo nada que ver con las vacunas.

No se puede afirmar haber salvado a la humanidad cuando un 3,5%, a lo sumo, sería responsable del descenso de las tasas de mortalidad desde 1900 (probablemente se acerque más al 1%).

Y entonces los McKinlay escribieron algo que me hizo reír a carcajadas, porque es lo que estamos presenciando todos los días en el mundo exagerado actual en la cuestión de vacunas: "Hoy en día, no es raro que se invoquen los conocimientos biotecnológicos y las intervenciones médicas específicas como la razón principal de la mayor parte del descenso moderno (del siglo XX) de la mortalidad. Los que se atribuyen la responsabilidad de este descenso, o a quienes se lo atribuimos son a menudo los principales beneficiarios actuales de esta explicación predominante."

¿Les suena familiar?

2000: el CDC (Control de enfermedades y prevención) fija el último clavo en el ataúd

En 1970, el Dr. Kass planteó la idea de que los responsables de la salud pública tuvieran cuidado de no atribuir a las cosas equivocadas el mérito del enorme descenso de la tasa de mortalidad del siglo XX en el mundo desarrollado. En 1977, los doctores McKinlay & McKinlay revolvieron datos en torno a las ideas del Dr. Kass y demostraron que las vacunas (y otras intervenciones médicas) eran responsables de entre el 1 y el 3,5% del descenso total de la mortalidad desde 1900.


En el año 2000, los científicos del CDC volvieron a confirmar todos estos datos, proporcionando además información adicional sobre aquellos aspectos que incidieron de verdad en el declive de mortalidad.

Publicado en septiembre de 2000 en la revista Pediatrics y titulado "Annual Summary of Vital Statistics: Trends in the Health of Americans During the 20th Century" (Resumen anual de estadísticas vitales: tendencias en la salud de los estadounidenses durante el siglo XX), los epidemiólogos del Johns Hopkins y de los Centros de Control de Enfermedades reafirmaron lo que ya habíamos aprendido a través de McKinlay y McKinlay:

"Así pues, la vacunación no explica los impresionantes descensos de mortalidad observados en la primera mitad del siglo... casi el 90% del descenso de la mortalidad por enfermedades infecciosas entre los niños estadounidenses se produjo antes de 1940 cuando los antibióticos o vacunas disponibles eran escasos".

Así seguía explicando dicho estudio los aspectos realmente responsables del descenso masivo de la mortalidad:

"El tratamiento del agua, la seguridad alimentaria, la eliminación organizada de los residuos sólidos y la educación pública sobre prácticas de higiene", además del papel importante que desempeñaron las mejoras en el hacinamiento de las ciudades estadounidenses". Agua limpia. Alimentos seguros. Nutrición. Alcantarillado. Higiene. Estas fueron las principales razones de la disminución precipitada de la mortalidad. Al menos según los datos y la ciencia publicada.

JB Handley
(Fuente: https://childrenshealthdefense.org/; visto en https://es.sott.net/)

3 comentarios:

  1. Qué buen artículo.

    He pinchado también en el enlace que sale en la foto que ha puesto Poseso, pero solo me deja ver la primera página:

    https://www.jstor.org/stable/3349539?seq=1

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  2. Magnífico y educativo artículo. Muchas gracias por el gran trabajo que usted realiza. Mi contribución es en la difusión de este y otros artículos de interés de este blog a mis contactos. Sin duda que contienen materias de análisis para ponderar y llegar a conclusiones un poco más ajustadas a la realidad. Muchos ánimos y saludos.

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    1. Gracias a ambos. Comentarios así son un poderoso estímulo para continuar con esta labor de divulgación.

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