sábado, 27 de marzo de 2021

NADA JUSTIFICA LAS MEDIDAS DICTATORIALES QUE ESTÁ ADOPTANDO EL GOBIERNO



Alguno de los protagonistas del sainete nacional de los que más toca hablar. Si suma-
mos sus desatinos al titular autocontradictorio, redactado por un analfabeto sin idea
alguna de lo que es la estadística, nos queda un retrato de lo más ajustado al esper-
pento en que se ha convertido la llamada "nueva normalidad" en nuestro país.
 
Y no caigamos en la trampa de pensar que, como son las comunidades autónomas las que están tomando las absurdas y contraproducentes decisiones que nos afectarán durante la Seman Santa, la Moncloa y el Parlamento son inocentes. Hay una evidente dejación de funciones detrás de la estrategia del infame Pedro Sánchez de lavarse las manos y dejar la iniciativa en manos de esos visires de circunstancias que son los presidentes autonómicos, unos reyezuelos de taifas encantados de ejercer el mando en plaza y creerse los dueños de los destinos de sus súbditos.

Ni el ejecutivo puede, ni moral ni legalmente, desentenderse de la situación, ni las comunidades pueden regular lo que está sujeto únicamente a una ley orgánica que ni está, ni se la espera. Pero las mentes pensantes (es un decir) de este (des)gobierno han hecho sus cálculos, y a cambio de otro roto en las costuras de la Constitución saben que, por una parte, parecerán ajenos a las medidas draconianas que tomen los enardecidos Feijoo, Revilla y demás patulea (cuando la delegación de decisiones nunca va pareja de una delegación de responsabilidades) y, por otra, están escenificando lo que sería esa España balcanizada y en descomposición que camuflan bajo la etiqueta de un "federalismo" -un cantonalismo redivivo- ajeno a los intereses de los ciudadanos.

Nos hemos malacostumbrado hace ya mucho a que ni el Defensor del Pueblo ni el Tribunal Constitucional se ganen dignamente el sueldo cumpliendo con su función, y el ciudadano está cada vez más desamparado ante arbitrariedades ilegítimas, como suspender su derecho a circular libremente por TODO el territorio nacional, un derecho que no puede ser restringido por un Estado de Alarma que parece perpétuo con esa "nueva anormalidad" que han diseñado para robarnos la verdadera normalidad, la dignidad y la salud.

Por otra parte, la emergencia sanitaria que nos venden desde los medios comprados con el dinero de nuestros impuestos no se sostiene ni con andamios. Miremos el caso de Cantabria, territorio cuyo califa ha decidido cerrar perimetralmente a partir del día 31. La ocupación hospitalaria es del 4´1 %. El porcentaje de infectados (según la falacia de que un aleatorio PCR positivo equivale a enfermedad)es de un 0´08 % (no llega a uno de cada mil). El parte de guerra diario con el que se mantiene la hipnosis colectiva de las masas habla de dos muertos, cuyas edades eran 78 y 87 años respectivamente, con lo cual vaya Vd. a saber si han muerto de Covid o de dolencias previas (seguimos ayunos de autopsias que podrían poner las cosas en su sitio).


Cantabria tiene 581.000 habitantes, y todos los días muere una media de trece. Todos los que pueden ser atribuídos al virus asustaviejas son rebañados por el "anchoas" para arrimar el ascua a su sardina, y perdonen la redundancia. Médicos y periodistas no se apartan ni por asomo del discurso oficialista, y los resignados cántabros agachan la cabeza y tragan con este avasallamiento que, para más INRI, han votado.

La situación nacional también apuntala lo que afirma el titular de la entrada. En España, y según datos oficiales del Ministerio de Sanidad, en la semana del 17 al 23 de MARZO, hemos tenido:

- 173 nuevos casos Covid ingresados en UCI. Media diaria: 24,7 (0,000052% de la población española)

- 309 fallecidos con diagnóstico Covid. Media diaria: 44,1 (0,000094% de la población española)

- Casos diagnosticados de Covid por cada 100.000 habitantes: 64,16

- Una Ocupación de las camas de los Hospitales con casos Covid del 6,24%

- Una Ocupación de las camas de las UCI con casos Covid del 18,64%

- Un Índice de positivos del 5,48% (casos positivos sobre test realizados)

Y como es obvio, estas cifras deberían ser mucho más bajas teniendo en cuenta que las pruebas PCR (y no digamos las de antígenos) dan un enorme porcentaje de falsos positivos. Hay que recordar que a partir de estas pruebas se realizan todas las estadísticas.

Por lo tanto, la situación es de mínima incidencia del Covid en España.

No hay motivos para el pánico. No hay motivos para inocularse lo que llaman “vacunas” y someterse a este experimento, digno de Josep Mengele, a la carrera en humanos.


Sin embargo, cada día que pasa nuestros dirigentes incrementan las medidas restrictivas y coercitivas pisoteando nuestros derechos y libertades. Y lo que es peor, mientras que en Europa la gente se rebela y planta cara a la dictadura sanitaria (en Alemania las contínuas protestas han llevado al gabinete Merkel a retirar las medidas que pretendía imponer en Semana Santa), la mayoría de los españoles calla y humilla la cabeza, y eso cuando el continuo lavado de cerebro no le lleva a suscribirla, reclamando incluso nuevas restricciones, ya que las siguientes, manifiestamente inconstitucionales, le parecen pocas:

- prohibido salir de tu comunidad autónoma

- prohibido salir de casa por la noche (toque de queda, una medida que no está contemplada en el ordenamiento jurídico hispano y que carece de justificación sanitaria alguna)

- prohibido recibir visitas en casa

- mascarilla obligatoria incluso en la montaña

- cuarentenas obligatorias

- vacunación experimental express (semi-obligatoria)

- prohibidas las manifestaciones

- prohibidas las reuniones (sólo en pequeños grupos si se trata de compatriotas, o sin tasa si se trata de complacer a los visitantes extranjeros, esos a los que las autoridades han decidido que hay que agasajar a toda costa)

- criminalización de cualquier opinión contraria al discurso oficial

- comercio y hostelería limitado o cerrado

Los embaucadores con acta de diputado nos habían dicho que si cumplíamos con todas las sevicias y humillaciones que llevamos padeciendo más de un año volvería la normalidad. Otro fraude que no hará que el españolito abúlico y mesmerizado despierte. Vivimos en Borregolandia, por decepcionante que sea tener que admitirlo. Y ya solo cabe esperar que los demonios ordenancistas que están viviendo su orgía de poder estiren tanto la cuerda que al final se cumpla la tercera ley de Newton y por fin se produzca la necesaria reacción en sentido contrario. La libertad empieza a hacernos tanta falta como el aire del que el bozal obligatorio nos priva.


(datos facilitados por https://t.me/ElContrafuerte)

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