sábado, 6 de marzo de 2021

EL GOBIERNO BRITÁNICO CONFIRMA QUE LAS INFECCIONES AUMENTAN 15 DÍAS DESPUÉS DE RECIBIR LA VACUNA



Una de las evidencias más concluyentes sobre el daño iatrogénico que está causando la vacuna proviene de Israel, que comenzó a vacunar el 19 de diciembre. Según lo informado por el ex periodista del New York Times Alex Berenson, mientras que la mortalidad por Covid-19 aumentó entre los israelíes durante enero, en Palestina disminuyó drásticamente después de un aumento en diciembre. El hecho es que los palestinos estaban excluídos del programa de vacunación.

Esta correlación es más que una coincidencia. El análisis de los datos del ministerio de salud israelí realizado por Hervé Seligmann en la Universidad de Aix-Marsella indica que alrededor de 40 veces más personas mayores murieron de Covid-19 en las tres semanas entre su primera y segunda dosis que entre los que no fueron vacunados. ¿Corderos de sacrificio? Las muertes en Israel ahora están disminuyendo, lo que los políticos y los medios atribuyen a la vacuna, aunque existe una tendencia global a que el virus se vuelva menos letal.


No debería ser inesperado que las vacunas Covid-19 tengan efectos tanto perjudiciales. Los datos de Pfizer muestran un agotamiento significativo de linfocitos en la primera semana después de la vacunación. June Raine, jefa del regulador de medicamentos del Reino Unido, MHRA, afirma que se necesita "una semana o dos" para desarrollar la inmunidad después del primer pinchazo.

El estudio de Public Health England, que fue aclamado por el secretario de salud Matt Hancock por la disminución informada del 80% en las hospitalizaciones, en realidad mostró un aumento del 48% en las infecciones después de la primera dosis de las vacunas Pfizer y Astra Zeneca. Sin embargo, los autores atribuyeron esto a un mayor riesgo de exposición. Mary Ramsay, jefa de inmunizaciones en PHE, afirmó que "esto se suma a la creciente evidencia de que las vacunas están funcionando para reducir las infecciones y salvar vidas". Pasó por alto los cientos que murieron después de recibir el jeringazo.

Esto es lo que puede estar pasando. Las personas vulnerables que sin saberlo tenían Covid-19 o cuyo sistema inmunológico lo mantenía a raya, sucumbieron a la enfermedad después de que la vacuna redujo su inmunidad. El virus atacó con fuerza, provocando síntomas graves, tormentas de citocinas y neumonía. También es posible que los vacunadores hayan infectado de forma cruzada a personas anteriormente protegidas.

La situación recuerda a la actitud cerrada de negación preventiva y censura con que se enfocó en un primer momento el escándalo de la talidomida. Al parecer, las autoridades han dejado de lado todo lo que hemos aprendido sobre las garantías éticas en el tratamiento clínico y experimental. Quizás sea relevante que el regulador de medicina británico esté fuertemente financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates.

¿Por qué los médicos no están alertando? En la formación médica, apenas se dedica un día a aprender sobre vacunas, y las grandes farmacéuticas tienen una influencia indebida en esta noble profesión. Con el pensamiento crítico y la disidencia sofocados por el régimen de Covid, la mayoría de los médicos son meros apéndices del Big Pharma, al que sirven lo sepan o no (y, ciertamente, deberían saberlo). Debemos hacer un llamamiento a los valientes médicos para que continúen sus esfuerzos para exponer el peligro mortal de esta intervención tan dudosa.

(Fuente: https://www.thegatewaypundit.com/)

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