miércoles, 10 de febrero de 2021

NOCIONES FUNDAMENTALES SOBRE LAS INYECCIONES CONTRA C.O.V.I.D (2ª parte)



La Universidad de Oxford (Reino Unido) y AstraZeneca han desarrollado una vacuna experimental basada en adenovirus de chimpancé (ChAdOx1 / AZD1222) que codifica la glicoproteína spike (S) del SARS-CoV-2. El protocolo del ensayo clínico de fase 1/2 se tuvo que modificar para incluir el uso profiláctico de paracetamol, para reducir las reacciones locales y sistémicas a la vacuna (dolor e hipersensibilidad en el lugar de la inyección, escalofríos, fatiga, fiebre, dolor de cabeza, malestar, dolores musculares y náuseas). El ensayo de fase 1/2 se pausó después de que un participante desarrollase síntomas neurológicos que luego se relacionaron con la esclerosis múltiple. El ensayo de fase 3 de la vacuna AZD1222 en adultos comenzó en agosto de 2020 en varios lugares del mundo (también en la Argentina y el Perú) pero se detuvo después de que dos voluntarios receptores de la vacuna desarrollaron síntomas compatibles con mielitis transversa. Recientemente, las autoridades sanitarias reportaron el lamentable fallecimiento de un médico de 28 años, voluntario de la vacuna de AstraZéneca en Brasil.

Las compañías farmacéuticas Janssen, de Johnson & Johnson han iniciado un ensayo de fase 3 aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo de su vacuna vectorizada con adenovirus humano Ad26.COV2.S con replicación defectuosa, que expresa la glicoproteína spike (S). Los resultados pre-clínicos indican que una sola inmunización por vía intramuscular con esta vacuna de adenovirus serotipo 26 sin adyuvante induciría respuestas de anticuerpos neutralizantes y proporcionaría protección contra el SARS-CoV-2 en macacos rhesus 14. La compañía no ha publicado detalles sobre el perfil de seguridad y la eficacia de la vacuna, sin embargo el pasado 23 de septiembre de 2020 comenzó un ensayo de fase 3 en Perú; Argentina; Brasil; Chile; Colombia; México; Filipinas; Sudáfrica; Ucrania y Estados Unidos.

La vacuna Sputnik V (Rusia), es una vacuna de vector combinado para el tratamiento profiláctico de la infección por SARS-СoV-2 desarrollada en el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología de Gamaleya (Federación de Rusia) y lleva adelante un ensayo clínico de fase 3 (NCT04530396 https://www.clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT04530396)

La vacuna consta de dos dosis diferentes: una dosis con un vector de adenovirus recombinante de serotipo 26 (rAd26) y la otra dosis con un vector de adenovirus recombinante de serotipo 5 (rAd5), ambas portan el gen de la glicoproteína de la espiga (S) del SARS-CoV-2 (rAd26-S y rAd5-S).

Surge una gran preocupación por el uso de los vectores de adenovirus recombinantes para las vacunas COVID-19. Hace más de una década, estudios internacionales demostraron que las vacunas con vector de adenovirus serotipo Ad5 predisponen a un mayor riesgo de adquisición del virus del HIV-1 entre los vacunados.

Sobre la base de estos hallazgos, el uso de un vector de adenovirus no replicante Ad5 para la inmunización contra el SARS-CoV-2 podría aumentar de manera similar el riesgo de adquirir el SIDA entre los hombres que reciben la vacuna para COVID-19.

Los ensayos de otras vacunas (no relacionadas con el VIH) que utilizaron vectores similares en áreas de alta prevalencia del VIH también conducen a un mayor riesgo de contraer el VIH-1 en la población vacunada. La explicación parece estar en la inmunidad que se genera contra el vector: las células T CD4 específicas contra el adenovirus Ad5 podrían tener una mayor susceptibilidad a la infección por virus del SIDA.

Por estas razones son inaceptables las cláusulas de confidencialidad, es de extrema importancia disponer de los documentos de composición, los datos reales de los ensayos clínicos y los documentos de consentimiento informado de estos riesgos potenciales. El riesgo de la adquisición del VIH-1 con los vectores Ad5 está suficientemente documentado en la literatura. ¿Porqué siguen usando estos vectores en el desarrollo de las vacunas?

Por otra parte los ensayos clínicos de fase 1 y 2 de esta vacuna son insuficientes. Publicaron los resultados de dos ensayos clínicos de fase 1/2 en 76 personas sanas de 18 a 60 años (38 participantes en cada estudio). El primer estudio examinó las formulaciones de vacunas congeladas (0,5 ml por dosis; almacenadas a –18ºC), y el segundo estudio examinó las formulaciones de vacunas liofilizadas (1 ml por dosis; almacenadas a 2-8 ºC)

En la fase 1, los pacientes recibieron: una dosis única de la vacuna rAd5-S o una dosis única de la vacuna rAd26-S. En la fase 2, los pacientes recibieron ambas: una dosis única de rAD5-S y una dosis única de rAd26-S. Publicaron que los voluntarios que recibieron la vacuna desarrollaron títulos de anticuerpos neutralizantes iguales o superiores a los títulos observados en el plasma convaleciente de pacientes que se habían recuperado de COVID-19 (controles). Se detectaron respuestas inmunitarias en todos los voluntarios y alcanzaron su punto máximo el día 28 después de la vacunación.

La India rechazó los resultados de fase 2 por insuficientes, y negó el permiso para continuar con los ensayos de fase 3.

El ensayo de fase 3 se empezó en Venezuela, se hace contra placebo en un total de 40.000 participantes mayores de 18 años. Cada sujeto participará en el ensayo durante 180 días después de la primera dosis y tendrá una visita de selección para entrar en el estudio y cinco visitas al médico del estudio durante dicho período. Las visitas de observación pueden ser remotas, a través de la consulta de telemedicina (TMC).

Tiempo del estudio de fase 3: seis meses. Período de tiempo insuficiente para ver si la vacuna induce una respuesta inmune paradójica (es decir, si los anticuerpos protegen o si facilitan a sufrir una enfermedad peor). El periodo es insuficiente para evaluar predisposición a infección por HIV-1 que pueda provocar el vector. No están contemplados en el estudio, el seguimiento de seguridad y eficacia a mediano y largo plazo.

Sobre la base de estos hallazgos, el uso de un vector de adenovirus no replicante para la inmunización contra el SARS-CoV-2 podría aumentar de manera similar el riesgo de adquirir el SIDA entre los hombres que reciben la vacuna.

Los ensayos de otras vacunas (no relacionadas con el VIH) que utilizaron vectores similares en áreas de alta prevalencia del VIH-1 también demostraron un mayor riesgo de contraer el VIH-1 en la población vacunada. La explicación parece estar en la inmunidad que se genera contra el vector: las células T CD4 específicas contra el adenovirus podrían tener una mayor susceptibilidad a la infección por virus del SIDA. Preocupa entonces, y exige máxima cautela, el hecho de que sea peor el remedio que la enfermedad: hay que considerar que, por evitar una infección respiratoria que tiene una supervivencia del 99% con los tratamientos actuales, la utilización de vacunas preparadas con vectores de adenovirus pueda inducir una predisposición a infección por el VIH-1 u otros virus.

Un efecto indeseado adicional es la inyección repetida de material genético humano canceroso derivado del tipo celular HELA en la que se cultivan los vectores, en biorreactores a gran escala en los que se produce la vacuna. El linaje celular al cual pertenecen estas células deriva de una muestra de cáncer cérvico-uterino obtenida el 8 de febrero de 1951; son células cancerosas inmortales, que pueden cultivarse en el laboratorio constantemente. El material genético canceroso se arrastra en la vacuna y se inyecta en las personas, con consecuencias impredecibles para la salud.

Las vacunas de ARN (de las empresas Moderna, Pfizer/BioNtech, CureVac) son inyecciones de ácidos ribonucleicos (ARNs) mensajeros foráneos recubiertos con nanopartículas lipídicas con polietilenglicol, con el fin de evadir los mecanismos del cuerpo y permitirle ingresar en las células sin ser degradado por las barreras naturales del organismo. Las empresas de biotecnología se esfuerzan en repetir el hecho de que las vacunas ARNm no tienen la capacidad de ingresar al núcleo para modificar el ADN. Explican que el ARNm de la vacuna sólo va a codificar la glicoproteína spike (S) y se va limitar a transcribirla en el citoplasma celular.

Llama la atención que asesores y expertos nacionales e internacionales de las organizaciones para la salud se abstengan de mencionar el mecanismo de regulación epigenética que tiene el ARNm. La capacidad de regular directamente la expresión de los genes es un mecanismo ampliamente reconocido por la biología molecular: el silenciamiento génico mediado por ácidos ribonucleicos, los llamados de interferencia o RNAi 21.

La Asamblea Nobel del Karolinska Institutet de Estocolmo, Suecia, otorgó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2006 conjuntamente a los investigadores Andrew Fire (Stanford University School of Medicine, Stanford, California, USA) y Craig Mello (University of Massachusetts Medical School, Worchester, Massachusetts, USA) por su descubrimiento de la interferencia de ARN. Estos científicos demostraron el silenciamiento de genes por medio del uso de ARNi de doble cadena.

Mediante el mecanismo de silenciamiento génico mediado por los ARNi, las vacunas de ARNm tienen la capacidad potencial de modificar el ADN humano, induciendo o silenciando distintos genes de nuestro genoma. La interferencia de ARN es un mecanismo fundamental para controlar el flujo de información genética en las células.

Por lo tanto, las vacunas ARNm tienen la capacidad potencial de modificar el ADN humano, induciendo o silenciando distintos genes de nuestro genoma. Por ello, y para facilitar el entendimiento a las personas no especialistas, los científicos decimos que son vacunas transgénicas, porque transgreden el ADN nativo del ser humano y conllevan el riesgo de generar modificaciones genéticas de carácter transitorias o permanentes y en grado desconocido, sin control real de sus consecuencias y escalas, sin poder garantizar que no se van a inducir alteraciones irreversibles de la condición humana.

La empresa CureVac desarrolló una vacuna de mRNA no modificado encapsulado en nanopartículas lipídicas que codifica la glicoproteína spike (S) estabilizada y de longitud completa (CVnCoV). En los ensayos pre-clínicos, la inmunización con CVnCoV indujo respuestas humorales con anticuerpos neutralizantes de virus en ratones y hámsters y respuestas células T CD4+ y CD8+ en ratones. Reportaron que la vacunación con CVnCoV protegió los pulmones de hámster de la reinfección con el SARS-CoV-2 de tipo salvaje. No detectaron signos de enfermedad potenciada por la vacuna cuando se analizaron los hámsters vacunados con una dosis subestima de CVnCoV.

Con escasos antecedentes pre-clínicos, publicados online el día 23 de octubre de 2020 sin revisión por pares, CureVac lleva adelante ensayos clínicos de fase 1 y 2 en Alemania, Bélgica, en el Instituto de Investigación Nutricional de Lima, Perú y en el Centro de vacunación internacional CEVAXIN Panama Clinic, de Panamá (Ensayos clínicos registrados NCT04449276 y NCT04515147).

Esto quiere decir que se están usando modelos de desafío humano como método para avanzar rápidamente en el desarrollo de las vacunas y se está comprometiendo a los gobiernos a adquirir millones de dosis, presuponiendo seguridad, eficacia y beneficio. Esto es una ingenuidad y no debe suponerse. La carga de la prueba recae en el desarrollador de la vacuna y debe demostrar con datos experimentales prolongados en el tiempo que esas presuposiciones están científicamente justificadas con todo el peso de prueba científico. Este tipo de vacunas son justamente las más preocupantes, ya que vacunas de ARNm no han sido probadas nunca en la historia de la inmunización con el fin evitar la transmisión de enfermedades infecto-contagiosas de transmisión entre seres humanos y deberían exigirse los tiempos de investigación adecuados.


Cabe destacar que el principal riesgo de los estudios de Fase I, en especial en este caso donde el tipo de terapia de inoculación de genes es totalmente novedosa y se aplica por primera vez en seres humanos, es la presentación de una eventual reacción adversa grave desconocida, por lo cual, según ordena la Disposición 9929/2019 DI-2019-9929-APN-ANMAT#MSYDS, tanto el centro donde se realiza el estudio como el equipo de investigación deben estar preparados para tratar una emergencia médica de esas características. Las autoridades sanitarias están creando una situación de colapso y emergencia al autorizar los ensayos clínicos de las vacunas contra COVID-19 de fases 1, 2 y 3 juntas, en un número masivo de personas incluso de riesgo, y todo esto en plena pandemia. La ANMAT dispuso que todos los estudios de primera vez en seres humanos se deberán llevar a cabo en centros que, además del área preparada para atender una posible emergencia médica, garanticen un acceso inmediato a una unidad de terapia intensiva dentro del mismo establecimiento. Es una contradicción y un riesgo desmedido, negligente, irresponsable e injustificable, que no se puedan garantizar las camas en los centros de salud para tratar las enfermedades de base de los ciudadanos, cabe entonces preguntarse cómo van a garantizar las camas y los recursos en caso de que aparezcan masivamente efectos secundarios graves -como los que las farmacéuticas esperan- en los millones de personas que pretenden vacunar de manera simultánea en los próximos meses.

Las vacunas de partículas virales artificiales inactivadas también son producidas en cultivos celulares a gran escala en biorreactores, con purificación y estándares de calidad que no tenemos certeza ni capacidad de evaluar. Este tipo de estrategia resulta muy apresurada, sin haber descartado hasta la fecha que no provocan una reacción inmunitaria paradójica, (también conocido como “mejora dependiente de anticuerpos”) como la que se vio en los modelos animales en hurones, felinos y en primates no humanos en los experimentos pre-clínicos, en los cuales la inmunización previa con virus corona no los protegieron de la infección, sino que, de manera paradójica, quedaron expuestos a padecer una enfermedad peor cuando tuvieron contacto con el virus nuevamente. Este efecto no debería ser minimizado debido a que ya se observó -además de coronavirus de tipo SARS- con otros virus tales como el virus sincitial respiratorio (VSH) el sarampión y el virus del dengue.

Roxana Bruno Ph.D en Inmunología
(Fuente: https://cienciaysaludnatural.com/)

1 comentario:

  1. Buen trabajo, hoy he podido acabar de leerlo, se me acumula la faena ;)

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