viernes, 26 de febrero de 2021

LA OMS RECONOCE LA BAJA LETALIDAD DEL CORONAVIRUS



Tasa de letalidad del coronavirus: 0´2 % de los infectados. Tasa de efectos adversos
(incluída muerte) entre los vacunados, admitida por la propia Pfizer: 4´6 %. Existe
una mayor probabilidad de morir por la vacuna que morir por el virus. Y aún así, la
gente clama por que le inyecten un compuesto potencialmente mortal. La propagan-
da funciona incluso contra el más elemental instinto de supervivencia.

John P. Ioannidis era, antes del 2020, uno de los científicos más prestigiosos y citados de la tierra. Desde marzo de 2020 ha sido uno de los críticos más lúcidos de las medidas y políticas implementadas en todo el mundo en relación a la crisis del virus de la corona. Debido a esa postura, fue (y es) llamado “negacionista” y censurado por sus afirmaciones. Se le intentó desacreditar acusándolo, de modo totalmente infundado, de haberse sometido a prácticas contrarias a la ciencia para defender su postura inicial. Sin embargo, es quizá el científico individual que con más éxito ha desautorizado errores y falsedades divulgadas inicialmente.

Finalmente, la propia OMS ha debido reconocer la solidez de las afirmaciones de Ioannidis, y en octubre aceptó y publicó en el propio Boletín de la Organización Mundial de la Salud su estudio -por el momento definitivo- sobre una de las variables esenciales: la IFR (Infection Fatality Rate), Tasa de Letalidad por Infectado con el virus SARS-CoV-2.


¿Cuántas personas que contraen el virus morirán a causa de él?

Ioannidis siempre afirmó que esa letalidad era bajísima, y su estudio lo prueba. Y la respuesta es que llega a un máximo de sólo 0.2% de los infectados.

La falta de voluntad de los grandes medios de poner esta cifra en el centro de la escena, el silenciamiento de Ioannidis por parte de los organismos de censura, y la insistente negación de esta realidad por parte de la ortodoxia Covid no son más que testimonios de la debilidad de esa ortodoxia.

Parece que la OMS es una organización tan "fiable" que ha tenido que desdecirse de su previsión inicial de mortalidad, de la confianza concedida a las PCR, de su respaldo a los confinamientos, de la tesis -indemostrada- de que los asintomáticos contagian, de la peregrina idea de que el virus Sars-Cov-2 llegó a Wuhan en alimentos congelados, de la cifra de muertos que atribuía a España, de su rechazo a la hidroxicloroquina, ... y suma y sigue. Es fácil prever que lo mismo ocurrirá con su prohibición de autopsias y con muchos otros de sus erráticos criterios, que están en la raíz del sufrimiento, ruina y muerte de personas.

En cambio, quienes han señalado lo voluble y acientífico de sus recomendaciones son tachados de "negacionistas" y ridiculizados o silenciados ... hasta que el tiempo y la evidencia les dan la razón.

Y ya queda poco para que un nuevo Juicio de Nüremberg ponga las cosas en su sitio y haga que la justicia prevalezca.

(Fuente: https://extramurosrevista.org/)

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