miércoles, 30 de septiembre de 2020

GARY BARNETT: "LA LIBERTAD COMIENZA AL NEGARTE A USAR UNA MÁSCARA"



“Si son demasiado débiles para darse su propia ley, entonces un tirano les impondrá su yugo y les dirá:“ ¡Obedezcan! ¡Aprieten los dientes y obedezcan! Y todo bien y todo mal se ahogarán en obediencia al tirano".
 
(Friedrich Nietzsche)


¿Desde cuándo privar al cuerpo y la mente de oxígeno y respirar el dióxido de carbono (CO2) expulsado es bueno para la salud de los seres humanos? ¿Desde cuándo es útil usar una cubierta facial parcial que sea varias veces más porosa de la que puede proteger contra la penetración de virus? ¿Desde cuándo ocultar toda expresión a los demás no es psicológicamente dañino? ¿Desde cuándo es legítimo y no hipócrita que el estado prohíba que las mujeres musulmanas se cubran la cabeza y la cara que son parte de su cultura y, al mismo tiempo, obligue a todos los estadounidenses a cubrirse la cara con una máscara? ¿Desde cuándo algún político tiene derecho a dictar a toda la población que debe usar máscaras o cualquier otro tipo de vestimenta? ¿Desde cuándo, en esta época, la esclavitud absoluta de todos se convirtió en un pilar de la sociedad? 

El uso forzado de máscaras debido al control político sobre las personas es un aspecto importante de la respuesta tiránica a esta “pandemia” de virus fraudulenta. El distanciamiento social, las pruebas forzadas, las cuarentenas, los cierres obligatorios de negocios, los controles de temperatura, la vigilancia masiva y cualquier otra atroz invasión de la privacidad son todos degradantes y opresivos, pero las órdenes estatales y locales respaldadas por las organizaciones políticas y de salud nacionales de usar máscaras, es especialmente instructivo de la verdadera agenda buscada. 

Esa agenda es tan clara como el día y se está implementando no solo como una prueba de cumplimiento social masivo, sino también para separar a las personas y eliminar la cercanía, la expresión y la emoción de la psique humana. Este es un ejercicio de estado intencional con la intención de destruir el espíritu de los ciudadanos, dejando solo una sociedad de drones insensibles y obedientes esperando la próxima orden transmitida desde lo alto. 

Por mala que haya sido la respuesta totalitaria de la clase gobernante y política a esta supuesta emergencia, palidece en comparación con la patética reacción del pueblo de la población, que en su mayoría se inclinó ante la falsa autoridad estatal como si fueran esclavos que se inclinaban ante un amo. Esto es similar a una reacción religiosa que solo podría ser posible si la gente ahora cree que el estado es Dios. ¿Por qué, si no, tantos permitirían voluntariamente que ellos mismos y sus familias fueran destruidos cumpliendo órdenes de no trabajar para mantener su sustento? ¿Por qué tantos serían humillados a cada paso porque estaban demasiado asustados para cuestionar la implementación de medidas tan draconianas sin siquiera un rastro de verdad evidente? 


¿Cómo es posible que las mismas personas a las que el Estado que sancionan y apoyan les ha destruido la vida a propósito, ignoren todas las mentiras que han sido expuestas una y otra vez sobre este engaño pandémico? ¿Cómo es posible que un humano pensante no pueda ver la naturaleza absurda de esta estafa llamada Covid-19? ¿Cómo llega una población en masa a este lamentable estado de ignorancia? 

El cumplimiento por parte del estado del uso obligatorio de máscaras es la prueba definitiva de la aquiescencia de la manada para gobernar, y la autoridad gobernante de élite reclamada la utilizará como indicador para ver hasta dónde puede llegar el estado en sus esfuerzos por someter a los ciudadanos. También actuará como guía para todas las futuras atrocidades planeadas por los monstruos en la parte superior de la pirámide de control. Esto incluirá el momento de la liberación de la próxima vacuna COVID, venenosa y mortal. Cuando casi todo el mundo tenga más miedo de este virus falso que de perder todas las libertades, la vacuna aparecerá mágicamente. 

Todo este fiasco y la pandemia manufacturada planificada desde hace mucho tiempo se han organizado para iniciar y perpetuar un reinicio global que incluirá cambios cataclísmicos para toda la humanidad. Esto requiere destrucción económica en todo el mundo, conformidad de la población total, un sistema monetario nuevo y reestructurado, rastreo masivo para obtener un estado de vigilancia total en todo el mundo, y una construcción de infraestructura tecnocrática controlada comenzando en todas las grandes ciudades, con expansión hacia afuera con el tiempo. 

Estados Unidos es la cabeza de la serpiente, y cuando las élites del poder de Estados Unidos obtengan el control total de esta población, el resto del mundo se alineará. Es por eso que los estadounidenses son la mejor oportunidad que tiene el mundo en este momento de evitar este derrocamiento dictatorial global oligárquico, pero actualmente, esta es una de las poblaciones menos resistentes y más débiles del mundo.Esta dinámica tendrá que cambiar antes de que pueda tomar forma un disenso exitoso. 


La primera orden del día debería ser la eliminación de todo uso obligatorio de máscaras. Esto podría lograrse fácilmente si un gran número de personas simplemente dejaran de usarlas. En cualquier sociedad libre, usar o no una máscara para una falsa protección dependería de todos y cada uno de los individuos. Si alguna empresa privada real optara por exigirlo o no, esa sería su elección, pero el gobierno no exigiría a nadie en ningún nivel que se cubriera la cara o no. En otras palabras, nadie debe cumplir con ninguna orden gubernamental emitida por cualquier amenaza de fuerza. Dado que, lamentablemente, el gobierno existe, podría sugerir legítimamente ideas para el público, pero sin ningún requisito asignado. Eso dejaría el sistema de gobierno castrado, como debería estar. 


La complacencia y la conformidad son inútiles y sólo conducirán a la servidumbre. El momento de actuar es ahora o nunca. 

Gary D. Barnett

LOS TEST PCR NO SIRVEN PARA IDENTIFICAR EL COVID-19 (2ª PARTE)


Resulta llamativo que en los manuales de instrucciones de las pruebas de PCR podemos leer que no están hechas para ser usadas como prueba diagnóstica, como por ejemplo en las de Altona Diagnostics y Creative Diagnostics.
 

Para citar otro ejemplo, en el anuncio del lanzamiento de las pruebas LightMix Modular Assays -que se desarrollaron siguiendo el protocolo de Colman et al.- , fabricadas por TIB Molbiol y distribuidas por Roche, podemos leer: 

«Estas pruebas no están hechas para ser utilizadas como ayuda al diagnóstico de infección por coronavirus» 

y «Solo para investigación. No para su utilización en procedimientos diagnósticos». 

¿Dónde se demuestra que las pruebas pueden medir "carga viral"? 

También hay razones para concluir que las pruebas de PCR de Roche y otras compañías ni siquiera son capaces de detectar el material genético para cuya identificación están hechas. 

Además, en las descripciones del producto de las pruebas de RT-qPCR para el SARS-CoV-2 se dice que son pruebas «cualitativas», contrariamente al hecho de que la «q» de «qPCR» es de «cuantitativo». Y si estas pruebas no son «cuantitativas» no muestran cuántas partículas virales contiene el cuerpo. 

Esta información es clave, ya que para que se pudiera hablar de una enfermedad real en el mundo real y no solo en un laboratorio, el cuerpo del paciente tendría que contener millones y millones de partículas virales que se estuvieran reproduciendo activamente. 

Es decir, que los CDC, la OMS, la FDA o el RKI pueden afirmar que las pruebas pueden medir la llamada «carga viral», esto es, cuántas partículas virales hay en el cuerpo, «Pero esto nunca se ha probado. Se trata de un escándalo enorme», señala el periodista Jon Rappoport

La razón no es únicamente que el término «carga viral» sea un engaño. Si le preguntas a la gente «¿Qué es la carga viral?» resultará que creen que se refiere a los virus que circulan por el torrente sanguíneo, pero les sorprendería escuchar que en realidad se trata de moléculas de ARN. 

Además, para probar definitivamente que la PCR puede medir la «carga» de virus causantes de una enfermedad que soporta una persona se tendría que realizar el siguiente experimento (lo cual todavía no se ha hecho): 

Recoja muestras de tejido digamos que de varios centenares o incluso miles de personas y asegúrese de que las personas que recojan las muestras no realicen la prueba. Los encargados de realizar las pruebas nunca sabrán quiénes son los pacientes y en qué estado se encuentran. Estos encargados aplican la PCR a las muestras de tejido y dicen en cada caso qué tipos de virus encontraron y cuántos de ellos había. Pondremos por ejemplo que en los pacientes 22, 86, 199, 272 y 293 han encontrado una gran cantidad de lo que dicen que es un virus. Ahora sacamos a los pacientes de su anonimato. Todos deberían estar enfermos porque tienen tantos virus reproduciéndose en su cuerpo, pero ¿realmente están enfermos ... o más bien completamente sanos? 

Con ayuda de la ya mencionada abogada Viviane Fischer finalmente conseguí que la Charité también respondiera a la pregunta sobre si la prueba desarrollada por Corman et al., la llamada «prueba PCR de Drosten», es cuantitativa. 

Pero la Charité no estaba dispuesta a responder «Sí» a esta pregunta sino que escribieron: 

«Siempre que se trate de RT-PCR en tiempo real, según el conocimiento de la Charité en la mayoría de los casos [...] se limitan a la detección cualitativa»

Además, la «prueba PCR de Drosten» usa el ensayo no específico del gen E como ensayo preliminar, mientras que el Instituto Pasteur usa el mismo ensayo como ensayo de confirmación. 

De acuerdo con Corman et al., es probable que el ensayo del gen E detecte todos los virus asiáticos, mientras que se supone que los demás ensayos de ambas pruebas tienen más especificidad para detectar las secuencias denominadas «SARS-CoV-2». 

Además de que ya de entrada es cuestionable que tenga sentido utilizar una prueba preliminar o una de confirmación que probablemente detecte todos los virus asiáticos, a comienzos de abril la OMS cambió el algoritmo y aconsejó que a partir de entonces se considerase que una prueba había dado «positivo» aunque solo hubiera devuelto un resultado «positivo» el ensayo del gen E (¡que probablemente detecte todos los virus asiáticos!). 

Esto significa que oficialmente se está anunciando como específico el resultado de una prueba que se ha confirmado que no es específico

El cambio de algoritmo aumentó el número de «casos». Las pruebas que usan ensayos del gen E las producen por ejemplo Roche, TIB Molbiol y R-Biopharm. 

En los casos en que los valores de CQ son elevados, los resultados de las pruebas tienen todavía menos sentido 

Otro problema importante es que muchas pruebas de PCR tienen valores de «ciclo de cuantificación» (Cq) superiores a 35, y algunas, incluida la «prueba PCR de Drosten», incluso tienen un Cq de 45. 

El valor de Cq especifica cuántos ciclos de reproducción de ADN se requieren para que las muestras biológicas devuelvan una señal real detectable. 

Según las directrices MIQE, «Los valores de Cq superiores a 40 son sospechosos porque implican una baja eficiencia y generalmente no se deberían tener en cuenta». 

MIQE significa «información mínima para la publicación de experimentos de PCR cuantitativa en tiempo real» y es un conjunto de directrices que describen la mínima información necesaria para evaluar las publicaciones sobre la PCR en tiempo real, también llamada PCR cuantitativa o qPCR. 

Incluso su inventor, Kary Mullis, se mostró de acuerdo con la afirmación anterior cuando declaró que: 

«Si tienes que realizar más de 40 ciclos para amplificar un gen de copia única, tu PCR tiene algún fallo grave». 

Las directrices MIQE se han desarrollado bajo la tutela de Stephen A. Bustin, profesor de Medicina Molecular, un experto en PCR cuantitativa de fama mundial y autor del libro A-Z of Quantitative PCR [todo sobre la PCR cuantitativa], que ha sido denominado «la biblia de la qPCR». 

En una entrevista reciente en un podcast, Bustin señala que «la elección de umbrales de Cq tan arbitrarios no es ideal, ya pueden ser o demasiado bajos (en cuyo caso quedarían eliminados los resultados válidos) o demasiado altos (con lo cual aumentarían los falsos resultados "positivos")». 

De acuerdo con el profesor se debería utilizar un Cq de entre 20 y poco más de 30, y cualquier resultado obtenido con un Cq por encima de 35 resulta preocupante. 

Si el valor de Cq aumenta demasiado, se hace difícil distinguir una señal real por encima del fondo, por ejemplo debido a reacciones de los cebadores y las sondas fluorescentes, por lo que hay una mayor probabilidad de que se den falsos positivos. 

Por añadidura, entre otros factores que pueden alterar el resultado, antes de empezar con la propia PCR y en caso de que se estén buscando presuntos virus de ARN como el SARS-CoV-2, el ARN debe ser convertido en ADN complementario (ADNc) con la enzima transcriptasa inversa, de ahí el «RT» al principio de «PCR» o «qPCR». 

Pero este proceso de transformación está «considerado de forma generalizada como ineficiente y variable» como señalaron en un estudio de 2019 Jessica Schwaber del Centro para la Comercialización de Medicina Regenerativa de Toronto y dos compañeros de investigación. 

De manera similar, también Stephen A. Bustin reconoce la existencia de problemas con la PCR. 

Por ejemplo, señaló el problema de que en el curso de un proceso de conversión (de ARN a ADNc) la cantidad de ADN obtenida a partir del mismo material de ARN puede variar enormemente, incluso en un factor 10 (ver entrevista de arriba). 

Teniendo en cuenta que las secuencias de ADN se doblan en cada ciclo, incluso una variación ligera se magnifica y puede así alterar el resultado, destruyendo el valor informativo de la prueba. 

Entonces ¿cómo puede ser que aquellos que sostienen que las pruebas de PCR tienen una gran relevancia en el diagnóstico de la llamada COVID-19 tapan las deficiencias de base de estas pruebas, incluso cuando se les hacen preguntas sobre su validez? 

Desde luego, los defensores de la hipótesis del nuevo coronavirus deberían haber resuelto estas cuestiones antes de sacar las pruebas al mercado y confinar prácticamente al mundo entero, entre otras razones porque se trata de preguntas que cualquiera con solo una chispa de comprensión científica se plantea inmediatamente. 

Por ello resulta inevitable que surja la reflexión de que los intereses financieros y políticos desempeñan un papel decisivo en esta ignorancia de las obligaciones científicas. Como apunte, la OMS, por ejemplo, tiene relaciones financieras con compañías farmacéuticas, como expuso la revista British Medical Journal en 2010. 

Y los expertos critican «que la pronunciada corrupción y los conflictos de intereses de la OMS han continuado, incluso han aumentado» desde entonces. Por su parte, los CDC, por mencionar a otro gran actor, obviamente no salen mejor parados. 

Finalmente, las razones y los posibles motivos se quedan en especulaciones, y seguramente muchos de los implicados actúan de buena fe; pero la ciencia es clara: los números generados por estas pruebas de RT-PCR no justifican en lo más mínimo que haya que asustar a la gente que ha dado «positivo» a las pruebas e imponer medidas de confinamiento que empujan a innumerables personas a la pobreza y la desesperación, o incluso las llevan al suicidio. 

Y un resultado «positivo» también puede tener serias consecuencias para los pacientes, ya que entonces se excluyen del diagnóstico todos los factores no virales y se trata a los pacientes con medicamentos altamente tóxicos e intubaciones invasivas. Especialmente para las personas mayores y los pacientes con enfermedades previas, este tipo de tratamientos pueden ser letales, como vimos en el artículo «Fatal Therapie» (tratamientos mortales). 

Sin duda, los excesos de mortalidad resultantes están causadas por los tratamientos y por las medidas de confinamiento, mientras que las estadísticas de muertes por «COVID-19» también incluyen pacientes que murieron de una variedad de enfermedades que fueron redefinidas como COVID-19 solo porque la persona dio «positivo» a una prueba cuyo valor no podría ser más dudoso. 

Torsten Engelbrecht y Konstantin Demeter 
(Fuente: https://off-guardian.org/; traducido por Hanne Nörenberg para https://cauac.org/)

CADA VEZ MÁS GENTE ESTÁ DESPERTANDO


"Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo"
(Atribuido a Abraham Lincoln)


martes, 29 de septiembre de 2020

LA CAMPAÑA DEL MIEDO CARECE DE FUNDAMENTO CIENTÍFICO (2ª PARTE)



Casos sospechosos versus casos confirmados

En Estados Unidos, los datos de los CDC incluyen casos positivos "confirmados" y "sospechosos" de la COVID-19 notificados a los CDC o probados en los CDC desde el 21 de enero de 2020″. 

Los datos supuestamente positivos no confirman la infección por coronavirus: las pruebas implican "análisis químico de una muestra que establece la posibilidad de que haya una sustancia presente" (énfasis agregado). La prueba debe enviarse para su confirmación a un laboratorio de salud gubernamental acreditado. (Para obtener más detalles, consulte: Michel Chossudovsky, Spinning Fear and Panic Across America. Análisis de datos de COVID-19, 20 de marzo de 2020) 

De manera similar, en Canadá, "una prueba en el lugar de atención" es una "prueba rápida que se realiza en el momento y lugar de la atención, como un hospital o un consultorio médico". Consiste en recolectar "muestras de nariz o garganta mediante hisopos", que luego se analizan in situ, con resultados casi inmediatos (en 30 a 60 minutos). Pero esta prueba no confirma la presencia del COVID-19. 

Pruebas serológicas o pruebas de anticuerpos para el COVID-19 

Según los CDC, las pruebas serológicas no detectan el virus en sí, "detectan los anticuerpos producidos en respuesta a una infección". Las pruebas serológicas no se utilizan para el "diagnóstico temprano de la COVID-19". 


¿Cómo se tabulan los datos del COVID-19? 

A continuación, se muestra una captura de pantalla del formulario de los CDC titulado Infección humana con el formulario de informe de caso de nuevo coronavirus 2019 que debe rellenar el personal médico/de salud autorizado. 

Tenga en cuenta la categorización de los casos probables, teniendo en cuenta que el caso confirmado por laboratorio es engañoso. No hay manera de identificar el virus COVID-19 en una prueba de laboratorio de PCR. 


En Estados Unidos, los casos probables (CP) y los confirmados en laboratorio (CC) se agrupan. Y el número total (CP + CC) constituye la base para establecer los datos de la infección por la COVID-19. Es como sumar manzanas y naranjas. 

La cifra total (CP + CC) categorizada como "Total de casos" no tiene sentido. No mide la infección por la COVID-19 positiva. 

La mayoría de las pruebas sospechosas las realizan clínicas privadas o clínicas comerciales. 

En el Reino Unido, según un informe del Daily Telegraph del 21 de mayo: "las muestras tomadas del mismo paciente se registran como dos pruebas separadas en las cifras oficiales del Gobierno".

Este es solo un ejemplo de manipulación de datos. En Estados Unidos, a las clínicas se les paga bastante dinero ($$$) para aumentar el número de admisiones por la COVID-19. Un caso probable no requiere un examen de laboratorio: "Cumple con los criterios de registros vitales sin pruebas de laboratorio confirmatorias" (véase el formulario anterior) 

Tasas de recuperación del COVID-19 

Los datos de los CDC tabulan casos positivos "confirmados" y "probables" desde el 21 de enero de 2020. Sin embargo, lo que no se hace público es que, entre los casos confirmados y probables, una gran cantidad de estadounidenses se ha recuperado. Nadie habla de esta recuperación. No aparece en los titulares.

Falsificación de certificados de defunción 

Al comienzo de la pandemia, los CDC recibieron instrucciones de cambiar la metodología con respecto a los certificados de defunción con miras a inflar artificialmente el número de "muertes por coronavirus". Según H. Ealy, M. McEvoy et. al: 

"Las pautas de 2003 para establecer certificados de defunción habían sido canceladas. Si los CDC hubieran utilizado su estándar industrial, el Manual para examinadores médicos y forenses sobre el registro de defunciones y la revisión de informes de defunción fetal de 2003, como lo ha hecho para todas las demás causas de muerte durante los últimos 17 años, el recuento de muertes por COVID-19 sería de aproximadamente un 90.2% más bajo de lo que es actualmente ". (COVID-19: Políticas cuestionables, reglas manipuladas de recopilación e informes de datos. ¿Es seguro que los estudiantes regresen a la escuela? Por H. Ealy, M. McEvoy, et al., 09 de agosto de 2020).


El último informe de los CDC confirma que un 94% de las muertes atribuidas a coronavirus tienen "comorbilidades" (es decir, muertes por otras causas). 

Para un 6% de las muertes, COVID-19 fue la única causa mencionada. Para las muertes con afecciones o causas además de la COVID-19, en promedio, hubo 2.6 afecciones o causas adicionales de muerte. El número de muertes por cada condición o causa se muestra para todas las muertes y por grupos de edad. 

El 21 de marzo de 2020, los CDC introdujeron las siguientes pautas específicas con respecto a los certificados de defunción (y su tabulación en el Sistema Nacional de Estadísticas Vitales (NVSS, por sus siglas en inglés). 

COVID-19: "Causa subyacente de muerte" 

¿Será el COVID-19 la causa subyacente de muerte? Este concepto es fundamental. La causa subyacente de muerte es definida por la OMS como "la enfermedad o lesión que inició la serie de eventos que condujeron directamente a la muerte". 

Lo que recomiendan los CDC con respecto a la codificación y categorización estadísticas es que se espera que la COVID-19 sea la causa subyacente de muerte "la mayoría de las veces". 

"¿Qué sucede si los certificadores notifican condiciones distintas del período sugerido?" (Véase abajo) 

El certificador no puede informar sobre el coronavirus sin identificar una cepa específica. Y la guía recomienda que se indique que se trata de la COVID-19, cuando en realidad la naturaleza de la prueba de PCR no es capaz de aislar el virus de la COVID-19. (Cepa de coronavirus 2019). 


"La causa subyacente depende de qué y dónde se informan las condiciones en el certificado de defunción. Sin embargo, se espera que las reglas para codificar y seleccionar la causa subyacente de muerte den como resultado que la COVID-19 sea la causa subyacente la mayoría de las veces. 


¿Qué sucede si los encargados de certificar informan en términos distintos a los sugeridos? 

Si un certificado de defunción informa sobre el coronavirus sin identificar una cepa específica, o especificando explícitamente que no es la COVID-19, NCHS pedirá a los estados que realicen un seguimiento para verificar si el coronavirus en cuestión era la COVID-19 o no. 

Siempre que la frase utilizada indique la cepa de coronavirus 2019, NCHS espera asignar el nuevo código. Sin embargo, es preferible y más sencillo que los encargados de certificar utilicen la terminología estándar (COVID-19).

¿Qué sucede si los términos que se informan en el certificado de defunción expresan incertidumbre? 

Si el certificado de defunción informa términos como "probable COVID-19", a estos términos se les asignaría el nuevo código ICD. No es probable que NCHS haga un seguimiento de estos casos. 

Si en el certificado de defunción se informa sobre "pruebas de la COVID-19 pendientes", entonces se consideraría un registro pendiente. En este escenario, NCHS esperaría recibir un registro actualizado, ya que el código probablemente resultará en R99. En este caso, NCHS pedirá a los estados que realicen un seguimiento para verificar si los resultados de las pruebas confirmaron que el difunto tenía la COVID-19. 

... el COVID-19 debe informarse en el certificado de defunción de todos los fallecidos donde la enfermedad causó, o se supone que causó, o contribuyó a la muerte. Los encargados de certificar deben incluir tantos detalles como sea posible con base en su conocimiento del caso, registros médicos, pruebas de laboratorio, etc." 

Estas pautas han contribuido a aumentar el COVID-19 como "causa de muerte" registrada. 

Esto a pesar del hecho de que las pruebas de laboratorio (es decir, RT PCR) proporcionan resultados engañosos. Tenga en cuenta que para determinar que la COVID-19 es causa de muerte, no se requiere un examen de laboratorio. 

En suma: 

El COVID-19 es similar a la gripe 

Las pruebas PCR y el monitoreo de datos sobre la infección por la COVID-19 están manipulados. 

Las cifras son fabricadas, también los certificados de defunción. 

Los " casos confirmados" no están confirmados. 

La prueba RT-PCR no aísla el virus de la COVID-19. 


Estas "estimaciones" positivas de coronavirus (a partir de la prueba de PCR) se inflan y utilizan para sostener la campaña de miedo. La exageración en las muertes por COVID-19 se basa en criterios llenos de defectos y sesgos. 

Actualmente, los gobiernos están involucrados en aumentar el número de pruebas de PCR con vistas a inflar el número de los llamados "casos positivos" de la COVID-19. 

En realidad, las pruebas de RT-PCR no prueban nada: 

"Hoy, a medida que las autoridades analizan a más personas, es probable que haya más pruebas de RT-PCR positivas. Esto no significa que la COVID-19 esté regresando o que registre una nueva ola de la epidemia. Hay más personas que se están sometiendo a pruebas, eso es todo".

Este procedimiento de recopilación masiva de datos está ahí para proporcionar "estimaciones" de apoyo (falsas) para justificar la denominada "Segunda Ola". 

El fin de esta estrategia es mantener el bloqueo económico, hacer cumplir el uso obligatorio de la mascarilla, el distanciamiento social, incluido el cierre de escuelas, colegios y universidades. 

Hay una tendencia hacia un "Estado policial". Todo se fundamenta en una gran mentira. 


Necesitamos un movimiento de masas, a nivel nacional e internacional, para revertir esta ola de desinformación. 

Las manifestaciones masivas, apenas informadas por los medios de comunicación corporativos, han tenido lugar en las principales capitales europeas, como Londres, Dublín y Berlín. 

Los políticos corruptos en altos cargos deben ser destituidos. 

Revelar las mentiras y los engaños es prioritario. Desmantelar la campaña del miedo. Poner al descubierto la campaña de desinformación mediática. 

Las economías nacionales deberían volver a abrirse... 

Michel Chossudovsky 
(Fuente: https://www.globalresearch.ca/; traducido por Ariel Noyola Rodríguez para el Centro de Investigación Sobre Globalización).

CARTA DE UN NEGACIONISTA A LOS COLABORACIONISTAS



Acepto vuestro juego y me autodenomino “negacionista”, realmente me deja indiferente porque se de que va todo esto. Nos llamáis “negacionistas” no por ocurrencia propia, sino porque es como los medios de comunicación y adoctrinamiento de masas os han enseñado a hacerlo, hasta en los más mínimos detalles demostráis vuestra nula capacidad intelectual. El término “negacionista” no es nuevo, ya ha sido utilizado, y viene ya cargado de un estigma promovido por las élites de la usura para condenar a todo aquel que se atreviera a cuestionar la verdad oficial impuesta por ellos. Saben muy bien lo que hacen, no dejan nada al azar, no puede haber disidencia, solo existe un relato, solo existe una verdad, la verdad oficial que todo el mundo tiene que asumir y acatar so pena de escarnio público (en el mejor de los casos).

Todos los días siento en mi clavadas vuestras miradas de odio, odio inducido por los criminales de los medios de comunicación a instancias de sus pagadores, los políticos. Ir sin bozal por la calle se ha convertido en un ejercicio de alto riesgo, llegas a casa cargado de una mala energía que agota. A través de vuestras miradas de odio descargáis en nosotros vuestras frustraciones personales y sobre todo lo más importante vuestro miedo. Tenéis miedo y odiáis al que no lo tiene, os sentís amenazados, pero ni siquiera es un sentimiento propio, es también un sentimiento inducido por el criminal cárter de la prensa y sus amos los políticos.

Mi abuelo solía decir muy a menudo que no hay nada peor en la vida que la ignorancia, que la ignorancia era la causa de los males del mundo, y efectivamente la ignorancia mata y mucho, y se convierte en una auténtica plaga que asola a naciones y civilizaciones enteras y somete a los pueblos a la esclavitud.

Vuestro miedo no es a la muerte, vosotros tenéis miedo a la vida, os da miedo a vivir, os aterroriza la libertad, por eso habéis obedecido sin objeción alguna a las ordenes que os han sido impuestas por los políticos. Estáis tan ciegos, tan acostumbrados a no pensar que sois realmente incapaces de todo raciocinio.

No temáis, los “negacionistas” no os odiamos, tampoco sentimos lástima de vosotros, solo sentimos impotencia y resignación cristiana ante esta insostenible situación. El despropósito es tan inmenso que, aunque os parezca increíble un negacionista convencido como el que os escribe ve en toda esta miserable situación el estertor final de una sociedad muerta, sin valores, podrida hasta la médula. Ya nada peor puede pasar, ya hemos tocado fondo y de esta vamos a salir todos, os vamos a ayudar a hacerlo y vamos a devolver esperanza y cordura a una sociedad que hace tiempo que perdió el norte y que ha ido poco a poco caminando hacia su autodestrucción.

Los que manejan los hilos de toda esta pantomima llevan décadas y décadas preparando este su golpe final a la humanidad. Este es su ataque final, la fruta ya estaba madura, iba a ser muy fácil, incluso ya contaban con que habría gente como yo “negacionista” e incluso ya tenían escogido como llamarnos. Pero con lo que no contaban es con que no nos íbamos a dejar amedrentar y someter por vosotros los colaboracionistas, vosotros lo intentáis a diario, pero a pesar de que aún sois la inmensa mayoría en realidad en vosotros, en todos y cada uno de vosotros todavía queda algo de sentido común, de respeto por la vida, de alma, y es ese el combustible que nosotros vamos a utilizar para que con nuestra chispa arda de nuevo en vosotros el fuego interno de vuestra alma dormida y atemorizada y plantemos cara todos juntos a estos psicópatas criminales que pretenden acabar con nuestra vida y con la libertad de vivirla como queramos; recordad que la vida y la libertad nos vienen dados por Dios, no es un regalo de nuestros políticos, que pueden quitarnos cuando les venga en gana.


Esta vez los políticos han llegado tan lejos que saben que no hay vuelta atrás, saben que no pueden dar ni un solo paso atrás. Han vendido su alma al diablo. Ellos ya lo han perdido todo y van a hacer todo lo posible por cumplir las ordenes de sus amos.

No voy a repetiros aquí toda la infinidad de evidencias que prueban que estáis siendo sometidos al más grande de los engaños de los muchos que a lo largo de la historia han existido. Apelo a esa alma dormida que aún esta en cada uno de vosotros para que con ella defendáis vuestra vida y la de vuestros familiares y amigos. Colaboracionista despertad, vuestra vida esta en juego, van a matarnos a todos, vuestra obediencia al sistema será vuestra sentencia de muerte.

José García
(Visto en Facebook)


"150 PUNTOS", LA DISTOPÍA QUE AMENAZA NUESTRO FUTURO


lunes, 28 de septiembre de 2020

UNAS "PREGUNTITAS" PARA LOS CREYENTES COVIDIANOS



1) ¿Cómo es posible que, ante un virus que dicen que viene de fuera, las zonas donde más tránsito de personas hay del exterior, como Baleares y Canarias, sean precisamente las zonas donde menos muertos ha habido, y luego zonas a dónde no va casi nadie en invierno como la Rioja, Castilla la Mancha, Castilla y León o Aragón rural el bicho haya arrasado?.

2) ¿Cómo es posible que una pandemia que dicen ha surgido en China haya causado más muertes en Soria (o mejor dicho, en los asilos de ancianos de Soria, porque fuera de los mismos no ha pasado nada anormal) que tiene 20.000 habitantes que en Shanghai que tiene 20 millones, o que en Pekín?.

3) ¿Cómo es posible que en enero de 2020 hubiera 7.000 turistas chinos de la zona de Wuhan que visitaron Tailandia de turismo, y que en Tailandia, a día de hoy, con más de 60 millones de habitantes y una densidad de población elevadísima haya solo 58 muertos?.

4) ¿Cómo es posible que en el entorno de China no haya habido prácticamente muertos (Vietnam, Camboya, Mongolia, Turkmenistán, ... todos ellos limítrofes con China cero muertos, sí, sí, ningún muerto en ninguno de ellos), luego tenemos Japón que no llega al millar de muertos, corea del Sur no llega a dos millares de muertos, Corea del Norte ninguno y Filipinas una cifra ridícula?.

5) ¿Cómo es posible que haya 20.000 muertes atribuídas al virus fantasma no aislado ni secuenciado de residencias de ancianos, y luego resulta que en los centros de día de ancianos, que están mucho más expuestos a un posible contagio, no haya apenas muertes?.

6) ¿Cómo es posible que haya residencias de ancianos con 70-80 ancianos muertos y luego resulta que en la población donde está radicada esa residencias solo han muerto uno, dos o incluso nadie por el virus? Es como si el virus tuviera un GPS.

7) ¿Cómo es posible que en España haya 29.000 muertos y en Portugal solo 1.000, y todo ello a pesar del libre tránsito de personas y mercancías a través de la frontera. En Gibraltar ni uno?. La libre circulación solo se interrumpió a partir del 15 de marzo cuando el virus ya estaba extendido lo cual el cierre tardío de la frontera no es disculpa para explicar esta caprichosa distribución.

8) ¿Cómo es posible que según la versión oficial todo Madrid se contagió por el 8-M y sin embargo el carnaval de Cádiz o Canarias, que acabaron ya entrado marzo, o las mascletadas de Valencia, que se prolongaron por lo menos hasta el 10 de marzo no dispararan los contagios? Además el Valencia CF jugó en Bérgamo a finales de febrero cuando allí supuestamente ya había una pandemia y fueron 3.000 aficionados muchos de los cuales fueron después a las mascletadas.

9)  ¿Cómo es posible que los tests de ampliación de polimerasa, supuestamente más fiables den positvo tomando muestras de papayas, aceite de motor de coche, animales varios y ¡hasta una milenaria momia egipcia!?.


10)  ¿Cómo es posible que países tan diversos como Bielorrusia, y varios africanos hayan denunciado sobornos de la OMS y del FMI para practicar contabilidad creativa y montar un circo covidiano como los países de Europa occidental y Sudamérica? ¿Qué hay de las denuncias de dinero a cambio de falsificar certificados de defunción que ocurren en no pocos países sudamericanos, en EE.UU., en Rumanía y en otros?

11) ¿Por qué aparecen ahora compras relacionadas con el covid-19 en la contabilidad de 2018?

12) ¿Cómo es posible que estén hablando de una vacuna para dentro de seis meses cuando una vacuna tarda no menos de seis años en desarrollarse? ¿Por que no hay vacuna contra el virus del sida después de casi 40 años? ¿Por que no hay vacuna contra el Sars-cov-1 o contra el Mers después de casi 20 años?

13) ¿Por qué cuando vas a donar sangre no te hacen pruebas para detectar el virus? ¿Por qué para las pruebas fraudulentas para detectar el virus te meten un palillo casi hasta el cerebro, cuando supuestamente es un virus tan contagioso que estornudas y puedes contagiar a 20 alrededor?

14) ¿Cómo es posible que países como Suecia, Bielorusia, Tailandia o Turquía (por citar solo algunos) que no han hecho nada para parar el virus tengan cifras de muertes tan bajas comparadas con España o Italia? En Bielorrusia hace dos semanas había un millón de personas manifestándose contra Lukashenko, sin bozales y todos pegaditos, hoy, a dos semanas vista, los hospitales deberían estar colapsados, y sin embargo están vacíos.

15) En España viven unos 330.000 ancianos internados en residencias, sobre un total de unos 9.200.000 mayores de 65 años que viven en nuestro país (consulte el INE), es decir no llegan al 4% los ancianos que viven en residencias. Aquí tiene una estimación de la población de ancianos que viven en residencias de ancianos, en 2019 eran unos 322.000, como cada año suele subir (porque la población envejece, con lo cual también sube la mortalidad) en 2020 serán unos 330.000. No llegan al 4% los ancianos que viven en residencias, son un 3.8% aproximadamente.

http://envejecimientoenred.es/una-estimacion-de-la.../

En las residencias de ancianos murieron unas 20.000 personas que fueron atribuídas al virus fantasma, de un total de 28.000 muertos, esto es un 70%. Se da la paradoja de que en centros de día de ancianos no hubo prácticamente muertes, ni tampoco en ninguna de las miles de asociaciones de mayores/jubilados/antiguos empleados que hay por todo el país.

En las residencias: 7% de muertos.

En los centros y clubs de bingo de jubilados (donde los mayores se pasan el día ahí metidos y luego van a comer, cenar y dormir a sus casa): 0,004% de muertos.

¿De verdad os estáis creyendo lo que cuentan los medios de desinformación? 

@Profesor Bacterio

LOS TEST PCR NO SIRVEN PARA IDENTIFICAR EL COVID-19 (1ª PARTE)



Pese a que el mundo entero depende de las pruebas de RT-PCR para "diagnosticar" la infección por SARS-CoV-2, la ciencia es clara: no sirven para ello

Los confinamientos y las medidas higiénicas que se están aplicando en todo el mundo se basan en el número de casos y las tasas de mortalidad generadas por las llamadas pruebas de RT-PCR del SARS-CoV-2, las cuales se utilizan para identificar a los pacientes «positivos», y en estos casos «positivo» normalmente se interpreta como «infectado».

Pero si analizamos detalladamente los hechos, la conclusión es que las pruebas de PCR son inútiles como instrumento de diagnóstico para determinar una supuesta infección por un supuesto nuevo virus llamado SARS-CoV-2.


El lema sin fundamento: «Hacer pruebas, pruebas y más pruebas»

En la rueda de prensa sobre la COVID-19 celebrada el 16 de marzo de 2020, el director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró:

«Tenemos un mensaje simple para todos los países: Hagan pruebas, pruebas y más pruebas».

Los titulares de todo el mundo difundieron el mismo mensaje, entre otros por medio de Reuters y la BBC.

El día 3 de mayo el moderador del heute journal -uno de los noticiarios más importantes de la televisión alemana- todavía estaba transmitiendo el lema del dogma del coronavirus a su audiencia, advirtiendo:

«Hagan pruebas, pruebas y más pruebas: ahora mismo ese es el lema y es la única manera de entender realmente cuánto se está extendiendo el coronavirus».

Esto indica que la creencia en la validez de las pruebas de PCR es tan fuerte que está al nivel de una religión que no tolera la más mínima contradicción.

Pero es bien conocido que las religiones tienen que ver con la fe y no con los hechos científicos. Como dijo Walter Lippmann, dos veces ganador del premio Pulitzer y quizás el periodista más influyente del siglo XX: «Cuando todos piensan igual, nadie está pensando mucho».

Para empezar, resulta extraordinario que el propio Kary Mullis, el inventor de la tecnología de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), no pensara igual. Gracias a su invento obtuvo el Premio Nobel de Química en 1993.

Por desgracia, Mullis falleció el año pasado a la edad de 74 años, aunque no cabe duda de que el bioquímico pensaba que la PCR no sirve para detectar infecciones por virus.

La razón es que la PCR estaba pensada, y todavía lo está, para ser usada como técnica de fabricación, ya que podía reproducir una misma secuencia de ADN miles de millones de veces, y no como instrumento de diagnóstico para detectar virus.

En 2007 Gina Kolata describió en un artículo publicado en el New York Times llamado Faith in Quick Test Leads to Epidemics That Wasn't [La fe en las pruebas rápidas conduce a una epidemia que no lo fue] cómo declarar pandemias de virus tomando como base las pruebas de PCR puede terminar en desastre.

La falta de un criterio de referencia válido

Además, merece la pena mencionar que no hay un criterio de referencia (estándar de oro) válido con que comparar las pruebas de PCR que se utilizan para identificar a los llamados pacientes de COVID-19, supuestamente infectados con lo que llaman SARS-CoV-2.

Este argumento es fundamental. Las pruebas se deben evaluar para determinar su grado de precisión —estrictamente hablando, su «sensibilidad» y «especificidad»— por comparación con un «criterio de referencia», es decir, el método más preciso que se encuentre disponible.

Por ejemplo, para una prueba de embarazo el criterio de referencia sería el propio embarazo. Pero como dijo, por ejemplo, el especialista en enfermedades infecciosas australiano Sanjaya Senanayake en una entrevista a la ABC TV, en respuesta a la pregunta «¿Qué precisión tienen las pruebas [de COVID-19]?»:

«Si tuviéramos una nueva prueba para detectar [la bacteria] estafilococo áureo en la sangre, ya tenemos hemocultivos, y ese es el criterio de referencia que llevamos décadas usando, por lo que podríamos comparar esta nueva prueba con él. Pero para la COVID-19 no tenemos ningún criterio de referencia».

Jessica C. Watson, de la Universidad de Bristol, lo confirma, ya que en su estudio «Interpreting a COVID-19 Test Result» [interpretando el resultado de una prueba de COVID-19], recientemente publicado en la revista médica The British Medical Journal, escribe que «falta este tipo de "criterio de referencia" tan claro para las pruebas de COVID-19».

Pero en vez de clasificar las pruebas como no aptas para la detección de SARS-CoV-2 y diagnóstico de COVID-19, o en vez de aclarar que solo un virus cuya existencia haya quedado probada por medio de su aislamiento y purificación puede ser un criterio de referencia fiable, Watson afirma con toda seriedad que «en la práctica» el propio diagnóstico de COVID-19, que sorprendentemente incluye la propia prueba de PCR, «posiblemente sea el mejor "criterio de referencia" disponible». Lo cual no tiene sentido científicamente hablando.

Además del hecho de que es completamente absurdo incluir la propia prueba de PCR en el criterio de referencia para evaluar la prueba de PCR, la COVID-19 no tiene síntomas específicos propios, como incluso personas como Thomas Löscher, antiguo jefe del Departamento de Infecciones y Medicina Tropical de la Universidad de Munich y miembro de la Asociación Federal de Internistas Alemanes, nos reconocieron.

Y si la COVID-19 no tiene síntomas específicos propios, el diagnóstico de COVID-19 -al contrario de lo que declara Watson - no puede ser adecuado como criterio de referencia válido.

Además, los «expertos» como Watson pasan por alto el hecho de que solo el aislamiento del virus, es decir, una prueba inequívoca de la existencia del virus, puede ser el criterio de referencia.

Esta es la razón por la que le pregunté a Watson cómo puede ser que el diagnóstico de COVID-19 «posiblemente sea el mejor criterio de referencia disponible» si la COVID-19 no tiene síntomas específicos propios, y también si no sería el propio virus, es decir, el aislamiento del virus, el mejor criterio de referencia disponible/posible. Pero todavía no ha respondido a estas preguntas, pese a nuestras repetidas solicitudes. Y tampoco ha respondido todavía a la entrada que publicamos como respuesta rápida a su artículo, en la cual abordamos exactamente los mismos puntos, aunque el 2 de junio nos escribió diciendo: «Intentaré publicar una respuesta al final de la semana, en cuanto tenga un momento».

No existen pruebas de que el ARN sea de origen viral

Ahora la pregunta es: ¿qué es lo primero que se necesita para realizar el aislamiento, es decir, probar la existencia, de un virus? Necesitamos saber de dónde procede el ARN para el cual están calibradas las pruebas de PCR.

Tal y como se expone tanto en los libros de texto (por ejemplo, White/Fenner. Medical Virology [virología médica], 1986, pág. 9) como por parte de líderes en investigación de virus como lo son Luc Montagnier o Dominic Dwyer, la purificación de partículas —es decir, la separación de un elemento de cualquier otra cosa que no sea ese elemento, como hizo por ejemplo la Premio Nobel Marie Curie en 1898 al purificar 100 mg de cloruro de radio mediante su extracción de varias toneladas de pecblenda— es un prerrequisito esencial para demostrar la existencia de un virus, y de esta manera probar que el ARN de la partícula en cuestión proviene de un nuevo virus. 

La razón de ello es que la PCR es extremadamente sensible, lo que significa que puede detectar incluso trozos minúsculos de ADN o ARN, pero no puede determinar la procedencia de estas partículas, lo cual se debe identificar de antemano.

Y puesto que las pruebas de PCR están calibradas para detectar secuencias de genes (en este caso secuencias de ARN, ya que se piensa que el SARS-CoV-2 es un virus de ARN), necesitamos tener claro que estos fragmentos de genes forman parte del virus buscado. Y para para poder saber esto se debe aislar y purificar correctamente el supuesto virus.

Por lo tanto, hemos pedido a los equipos científicos de los trabajos pertinentes a los que se hace referencia en el contexto del SARS-CoV-2 que prueben si las inyecciones electrón-microscópicas representadas en sus experimentos in vitro muestran virus purificados.

Pero ni un solo equipo pudo responder a esta pregunta con un «Sí» y llama la atención que nadie dijera que la purificación no es un paso necesario. Solo recibimos respuestas del tipo «No, no obtuvimos ninguna micrografía electrónica que muestre el grado de purificación» (véase abajo).

Les preguntamos a varios autores de estudios: «¿Sus micrografías electrónicas muestran el virus purificado?» y nos dieron las siguientes respuestas:

Estudio 1: Leo L. M. Poon; Malik Peiris. Emergence of a novel human coronavirus threatening human health. [aparición de un nuevo coronavirus humano que amenaza la salud humana] Nature Medicine, marzo de 2020

Autor que responde: Malik Peiris

Fecha: 12 de mayo de 2020

Respuesta: «La imagen muestra el virus que brota de una célula infectada. No muestra el virus purificado»

Estudio 2: Myung-Guk Han et al. Identification of Coronavirus Isolated from a Patient in Korea with COVID-19 [identificación de un coronavirus aislado en un paciente con COVID-19 en Corea]. Osong Public Health and Research Perspectives, febrero de 2020

Autor que responde: Myung-Guk Han

Fecha: 6 de mayo de 2020

Respuesta: «No pudimos estimar el grado de purificación porque no purificamos ni concentramos el virus cultivado en células»

Estudio 3: Wan Beom Park et al. Virus Isolation from the First Patient with SARS-CoV-2 in Korea [aislamiento del virus en el primer paciente con SARS-CoV-2 de Corea]. Journal of Korean Medical Science, 24 de febrero de 2020

Autor que responde: Wan Beom Park

Fecha: 19 de marzo de 2020

Respuesta: «No obtuvimos ninguna micrografía electrónica que mostrase el grado de purificación»

Estudio 4: Na Zhu et al. A Novel Coronavirus from Patients with Pneumonia in China [un nuevo coronavirus en pacientes con neumonía en China], 2019. New England Journal of Medicine, 20 de febrero de 2020

Autor que responde: Wenjie Tan

Fecha: 18 de marzo de 2020

Respuesta: «[Mostramos] una imagen de partículas de virus sedimentadas, no purificadas» Lo que queda claro es que lo que se muestra en las micrografías electrónicas (ME) de estos estudios es el resultado final del experimento, lo que significa que no hay ningún otro resultado del cual podrían haber tomado ME.

En otras palabras, si los autores de estos estudios reconocen que sus ME publicadas no muestran partículas purificadas, entonces definitivamente no poseen partículas purificadas de las que se dice que son virales. (En este contexto se debe observar que algunos investigadores usan el término «aislamiento» en sus estudios, pero los procedimientos descritos en ellos no representan un proceso de aislamiento [purificación] propiamente dicho. Por tanto, en este contexto el término «aislamiento» está mal utilizado.) 

Así, los autores de cuatro de los principales estudios de principios del año 2020 en los que se afirma el descubrimiento de un nuevo coronavirus reconocen que no tenían ninguna prueba de que el origen del genoma del virus estuviera constituido por partículas de tipo viral o desechos celulares, puros o impuros, o partículas de ningún tipo. En otras palabras, la existencia de ARN de SARS-CoV-2 está basado en la fe, no en hechos.

También hemos contactado con el Dr. Charles Calisher, experto virólogo. En 2001 la revista Science publicó un «llamado vehemente [...] dirigido a la nueva generación» de varios virólogos veteranos entre los que se hallaba Calisher, donde se decía que:

[Los métodos de detección de virus modernos como] la pulida reacción en cadena de la polimerasa [...] dicen poco o nada sobre cómo se multiplica un virus, qué animales lo tienen, [o] cómo enferma a las personas. [Es] como intentar determinar si alguien tiene mal aliento por medio del estudio de su huella dactilar.

Y esa fue la razón por la que le preguntamos al Dr. Calisher si conoce un solo estudio en el que el se aisle el SARS-CoV-2 y al fin se purifique realmente. Su respuesta:

No conozco ninguna publicación que lo diga, y he estado atento para ver si salía alguna.

Lo que significa esto es que no se puede concluir que las secuencias genéticas de ARN que los científicos tomaron de las muestras de tejido preparadas en los mencionadas ensayos in vitro, y para las cuales se están «calibrando» finalmente las pruebas de PCR, pertenezcan a un virus específico, en este caso el SARS-CoV-2.

Además, no hay ninguna prueba científica de que dichas secuencias de ARN sean los agentes causales de lo que se llama COVID-19.

Para establecer una relación causal, de un modo u otro, es decir, aparte del aislamiento y la purificación del virus, hubiera sido absolutamente necesario realizar un experimento que cumpliera los cuatro postulados de Koch. Pero no existe ningún experimento de este tipo, como Amory Devereux y Rosemary Frei revelaron recientemente a OffGuardian.

Queda demostrado que es un requisito indispensable que se cumplan estos postulados en el caso del SARS-CoV-2 entre otras razones por el hecho de que se han realizado intentos para cumplirlos. Pero incluso los investigadores que dicen que lo han hecho en realidad no lo consiguieron.

Un ejemplo de ello lo constituye un estudio publicado en la revista Nature el 7 de mayo, ya que, entre otros procedimientos que invalidan el estudio, este experimento no cumplió ninguno de los postulados.

Por ejemplo, las ratas de laboratorio supuestamente «infectadas» no mostraron ningún síntoma clínico relevante que se pudiese atribuir claramente a la neumonía, lo cual, de acuerdo con el tercer postulado, debería darse si allí realmente se estuviera produciendo la acción de un virus peligroso y potencialmente mortal. Y la ligera agitación y pérdida de peso que se observaron temporalmente en los animales son insignificantes, no sólo porque podrían haber sido causados por el propio procedimiento, sino también porque el peso se volvió a normalizar.

Además, ningún animal murió a excepción de aquellos a los que sacrificaron para realizar las autopsias. Y no olvidemos que estos experimentos deberían haberse realizado antes de hacer la prueba, lo que no es el caso.

Resulta revelador que ninguno de los representantes alemanes de la teoría oficial sobre el SARS-CoV-2/COVID-19 —el Instituto Robert Koch (RKI), Alexander S. Kekulé (Universidad de Halle), Hartmut Hengel y Ralf Bartenschlager (Sociedad Alemana de Virología), el antes mencionado Thomas Löscher, Ulrich Dirnagl (Charité Berlín) o Georg Bornkamm (virólogo y profesor emérito del Centro Helmholtz de Munich)— pudieran responder la siguiente pregunta que les envié:

Si las partículas de las que se dice que son SARS-CoV-2 no han sido purificadas, ¿cómo se puede estar seguro de que las secuencias genéticas de ARN de estas partículas pertenezcan a un virus específico? 

Sobre todo si se tiene en cuenta la existencia de estudios que muestran que sustancias tales como los antibióticos que se añaden a los tubos de ensayo en los experimentos in vitro realizados para la detección de virus pueden «estresar» el cultivo celular de manera que se formen nuevas secuencias genéticas no detectables previamente, una circunstancia que ya señaló la Premio Nobel Barbara McClintock en su discurso de aceptación en 1983


No podemos olvidarnos de mencionar que finalmente conseguimos que la Charité —donde trabaja Christian Drosten, el virólogo alemán más influyente en la temática de la COVID-19, consejero del gobierno alemán y codesarrollador de la primera prueba de PCR en ser «aceptada» (¡no validada!) mundialmente por la OMS— nos respondiera preguntas sobre el tema.

Pero no conseguimos las respuestas hasta el 18 de junio de 2020, después de varios meses sin contestación. Finalmente solo lo logramos con la ayuda de la abogada berlinesa Viviane Fischer.

A nuestra pregunta «¿Tiene Charité la seguridad de haber realizado debidamente la purificación de partículas?», la Charité reconoce que no utilizaron partículas purificadas.

Y aunque sostienen que «los virólogos de la Charité están seguros de que las pruebas que están realizando detectan el virus», en su estudio (Corman et al.) afirman que:

«Se extrajo ARN de las muestras clínicas con el sistema MagNA Pure 96 (Roche, Penzberg, Alemania) y de los sobrenadantes de los cultivos celulares con el minikit de ARN viral (QIAGEN, Hilden, Alemania)».

Lo que significa que solo supusieron que el ARN era viral.

Cabe señalar que el estudio de Corman et al., publicado el 23 de enero de 2020, ni siquiera pasó por un proceso de revisión por pares adecuado, ni los procedimientos descritos se acompañaron de controles, pese a que se trata de dos aspectos indispensables para que la investigación científica tenga rigor.

Las pruebas: Resultados absurdos

También es innegable que no podemos saber el porcentaje de falsos positivos de las pruebas de PCR sin realizar pruebas de forma generalizada a personas que definitivamente no tengan el virus tras comprobar este dato por un método independiente de la PCR (que tenga un criterio de referencia fiable).

Por ello resulta poco sorprendente que existan varios estudios que muestran los resultados absurdos de las pruebas.

Por ejemplo, ya en febrero la autoridad sanitaria de la provincia de Cantón en China informó de que personas que se habían recuperado completamente de la enfermedad a la que se acusa de ser COVID-19 empezaron a dar «negativo» y después daban «positivo» de nuevo.

Un mes más tarde un estudio publicado en la revista Journal of Medical Virology mostró que 29 de 610 pacientes de un hospital de Wuhan se habían realizado de 3 a 6 pruebas cuyos resultados daban unas veces «negativo», otras «positivo» y otras «inconcluso».

Un tercer ejemplo es un estudio de Singapur donde se realizaron pruebas a 18 pacientes casi a diario y la mayoría pasaba por lo menos una vez del «positivo» al «negativo» y de nuevo al «positivo», lo que a uno de los pacientes le sucedió hasta cinco veces.

Incluso Wang Chen, el presidente de la Academia China de Ciencias Médicas, reconoció en febrero que las pruebas de PCR «solo tienen una precisión de entre el 30 % y el 50 %», al tiempo que Sin Hang Lee, del Laboratorio Milford de Diagnósticos Moleculares, envió el 22 de marzo de 2020 una carta al equipo de respuesta al coronavirus de la OMS y a Anthony S. Fauci, diciendo que:

«En las redes sociales se ha difundido ampliamente que los kit de pruebas de RT-qPCR [PCR cuantitativa con transcriptasa inversa] usados para detectar ARN de SARS-CoV-2 en muestras humanas están generando muchos resultados positivos falsos y no son lo suficientemente sensibles para detectar algunos casos positivos verdaderos».

En otras palabras, incluso en caso de suponer que las pruebas de PCR realmente pueden detectar una infección viral, serían prácticamente inútiles y solo causarían una alarma infundada entre las personas que dieran «positivo».

Si se analiza el valor predictivo positivo (VPP) el resultado es el mismo.

El VPP indica la probabilidad de que una persona que haya dado positivo a la prueba sea realmente «positiva» (es decir, que tenga el supuesto virus) y depende de dos factores: la prevalencia del virus en la población general y la especificidad de la prueba, es decir, el porcentaje de personas sin la enfermedad que den correctamente «negativo» a las pruebas (una prueba con una especificidad del 95 % devuelve erróneamente un resultado positivo en 5 de cada 100 personas no infectadas).

Con la misma especificidad, cuanta más alta sea la prevalencia, más alto el VPP.

En este contexto, el 12 de junio de 2020 la revista Deutsches Ärzteblatt publicó un artículo en el cual se ha calculado el VPP partiendo de tres supuestos de prevalencia diferentes.

Los resultados se deben, sin lugar a dudas, ver de forma muy crítica, en primer lugar porque no es posible calcular la especificidad sin un criterio de referencia fiable, como se ha explicado, y en segundo lugar porque los cálculos del artículo están basados en la especificidad determinada en el estudio de Jessica Watson, que posiblemente no tenga ningún valor, como también se ha mencionado.

Pero si pasamos esto por alto y suponemos que la especificidad de base del 95 % es correcta y que conocemos la prevalencia, incluso la revista convencional Deutsches Ärzteblatt informa de que la llamada prueba de RT-PCR del SARS-CoV-2 puede tener un VPP «sorprendentemente bajo».

En uno de los tres supuestos, en el que se parte de una prevalencia del 3 %, el VPP era solo del 30 %, lo que significa que el 70 % de las personas que dieron «positivo» no son «positivas». Aún así «se les pone en cuarentena», como incluso el Ärzteblatt señala de forma crítica.

El segundo supuesto que plantea el artículo de la revista se basa en una prevalencia del 20 %. En este caso se obtiene un VPP del 78 %, lo que significa que el 22 % de los resultados «positivos» son falsos «positivos».

Eso conllevaría que, si contamos con las alrededor de 9 millones de personas que actualmente se consideran «positivas» en todo el mundo —suponiendo que los verdaderos «positivos» realmente tengan una infección viral— , obtendríamos casi 2 millones de falsos «positivos».

Todo esto encaja con el hecho de que los CDC y la FDA, por ejemplo, reconocen en su documentación que las llamadas «pruebas de SARS-CoV-2» no son adecuadas para el diagnóstico de SARS-CoV-2.

Como ejemplo, en el documento «CDC 2019-Novel Coronavirus (2019-nCoV) Real-Time RT-PCR Diagnostic Panel» (pruebas de diagnóstico de los CDC del nuevo coronavirus de 2019 [2019-nCoV] por RT-PCR en tiempo real) del 30 de marzo de 2020 se dice que:

«La detección de ARN viral puede no indicar la presencia de un virus infeccioso o que el 2019-nCoV sea el agente causal de los síntomas clínicos»

y:

«Esta prueba no sirve para descartar enfermedades causadas por otros patógenos bacterianos o virales». 

Y la FDA admite que:

«Los resultados positivos [...] no descartan infecciones bacterianas o coinfecciones con otros virus. El agente detectado puede no ser la causa definitiva de la enfermedad».

Torsten Engelbrecht y Konstantin Demeter 
(Fuente: https://off-guardian.org/; traducido por Hanne Nörenberg para https://cauac.org/)