miércoles, 12 de agosto de 2020

EL CEREBRO NO BUSCA LA VERDAD, BUSCA LA COMODIDAD



Nos gusta pensar que el cerebro es un órgano infalible, que es lógico y preciso, que podemos recurrir a él para realizar los mejores juicios y tomar las mejores decisiones. Pero, ¿y si te dijera que el cerebro no busca la verdad? ¿Sabías que en la mayoría de las situaciones utiliza trucos, sesgos y engaños para mantenernos en la comodidad de lo conocido?

En efecto, al cerebro únicamente le preocupa sobrevivir y por ese camino nos guía, con independencia de qué es lo más justo o lo más veraz. Esto es en muchas ocasiones positivo, y en otras no tanto. La buena noticia es que, con frecuencia, ser conscientes de su inclinación nos ayuda a aprovecharlas a nuestro favor. Veamos cómo.

El cerebro no busca la verdad

Hay numerosas situaciones cotidianas en las que podemos comprobar fácilmente que el cerebro no busca la verdad. Este realiza cambios y ajustes a la información que poseemos y percibimos, engrandece algunos aspectos y omite otros; todo ello con el objetivo de simplificarnos la realidad y ahorrar esfuerzos.

Prejuicios

Uno de los ejemplos más claros es el que tiene lugar cuando conocemos a alguien por primera vez. Sin quererlo y sin ser del todo conscientes, nos formamos una primera impresión sesgada acerca de esa persona que condiciona nuestro modo de relacionarnos con ella.

Asumimos, por su aspecto, por su procedencia o por los pocos datos que tenemos que es de un modo determinado. Le atribuimos unas cualidades que no sabemos si posee, y lo hacemos en base a prejuicios y estereotipos.

Ideologías

Lo mismo ocurre con nuestras creencias e ideologías básicas. Tendemos a mantenerlas a toda costa, y para ello filtramos la información que recibimos. Es decir, buscamos aquella que reafirma lo que ya creemos cierto e ignoramos aquellos datos u opiniones que lo contradicen. De forma más o menos consciente, tratamos de preservar nuestras ideas y la convicción de que son ciertas.

Relaciones con los otros y con nosotros mismos

¿Qué sucede cuando personas externas nos alertan de que algo anda mal en nuestra relación sentimental? ¿Qué ocurre cuando nos llaman la atención sobre ciertas características o actitudes negativas de nuestra pareja? Nos blindamos, no escuchamos, no buscamos la verdad. Minimizamos esos datos, obviamos esos comentarios y ensalzamos los aspectos positivos de nuestro vínculo afectivo.

Lo más serio es que este fenómeno nos afecta de igual manera a nosotros mismos. Si desde siempre te has visto como una persona tímida, rencorosa, infeliz o poco creativa, no dudes que tu cerebro trabajará para que estas creencias sigan siendo ciertas. De este modo, tú mismo boicotearás desde tu interior todo intento de avance, cambio o mejora.

Tal vez no sea cierto que eres alguien rencoroso o que debas serlo para siempre; sin embargo, a tu cerebro no le importa la verdad, le importa mantenerse en la comodidad de lo que siempre has creído y seguir creyéndolo.

Si el cerebro no busca la verdad, ¿qué podemos hacer?

En primer lugar, nuestra tarea principal es tomar conciencia de que esto ocurre. El cerebro reptiliano y emocional tiene una influencia en nuestras decisiones mayor de lo que nos gustaría pensar. Las emociones y la necesidad de supervivencia nos manejan, opacando muchas veces nuestro juicio lógico y crítico. Así, al conocer este hecho y tenerlo en cuenta, podremos ser más prudentes.

Al conocer a alguien y percibir que lo estamos prejuzgando, actuemos de forma consciente para darle una oportunidad de mostrar cómo es realmente. Al escuchar una información contraria a nuestras creencias, tratemos de abrirnos a ella y decidir entonces qué nos parece. Cuando alguien nos haga un apunte sobre nuestra relación que no nos agrada, reflexionemos al respecto en lugar de cerrarnos a esa realidad.

Pero, sobre todo, tengamos cuidado al pensar sobre nosotros mismos. Recuerda que tu cerebro no es infalible, no está en posesión de la verdad porque tampoco la busca. Se limita a reproducir lo que le resulta familiar porque lo ha automatizado y esto ahorra esfuerzos.

Entonces, reflexiona sobre las etiquetas que te has impuesto y trabaja para modificarlas. Una vez convenzas a tu cerebro de esta nueva versión, luchará por mantenerla como hizo con la anterior. Conviértelo en tu aliado para sostener la creencia de que eres alguien válido, capaz, sociable y feliz.

Elena Sanz
(Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/; visto en https://es.sott.net/)

11 comentarios:

  1. Será tu cerebro, el mío no.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ponlo un día de estos en funcionamiento, y luego ya nos cuentas.

      Eliminar
    2. No seas malo, no des ese tipo de consejos, le puede sangrar la nariz y si va al medico le dicen que es el virus ;)

      Eliminar
    3. Poseso, no he llamado a nadie bruto por el artículo, sólo expreso mi rechazo a la generalización que se hace en él. Tu respuesta es una ofensa gratuita desproporcionada a mi simple opinión.

      Eliminar
    4. Anónimo, no busco ofender gratuitamente, pero he apreciado en tu intervención un tono que no me ha gustado, y he pretendido solo responder en ese mismo tono, que me ha parecido de una ironía arrogante. Si hay un malentendido en todo esto, doy de mí lo que doy. Un saludo.

      Eliminar
    5. No buscas ofender gratuitamente, pero lo has hecho. Eso es todo lo que alegaba en mi respuesta. Saludos

      Eliminar
    6. Anónimo, el artículo habla de una realidad que, por la razón que sea, rechazas, pero quien ha llevado ese rechazo al terreno de lo personal has sido tú, usando una segunda persona agresiva con la pretensión de resultar mordaz. Si tienes la piel tan fina no deberías entrar en juegos de los que puedes salir escaldado. Saludos.

      Eliminar
    7. A ver, si todos los artículos que publica aquí según usted han de ser tomados como reales pues menudo cacao de contradicciones que tiene aquí. Hay teorías para todos los gustos.

      Eliminar
    8. Todas las informaciones que aquí se ofrecen las considero dignas de ser tenidas en cuenta, lo cual no significa necesariamente que apueste por la verdad de todas. Decidir con cuál se queda es privilegio de cada lector.

      Eliminar
  2. Debemos dar las gracias al virus que nos ha salvado de; cáncer, gripes, ictus, ataque al corazón, ela, esclerosis múltiple, etc. Por cerrar fabricas nos ha “curado” de; trabajos mal remunerados, nos permite estar en casa con los nuestros, teletrabajo de mierda pagando nosotros la luz y la reparación del ordenador, no tener horas para nosotros ya que al estar en casa siempre estamos disponibles para los amos, podemos ocupar pisos sin pagar alquiler, evitan que conozcamos a gilipollas, podemos ir sin afeitar, todos somos “guapos” ahora, se fuma menos, se bebe aún menos, no nos relacionamos con el vecino molesto, vamos solos en el ascensor, nos dan deporte para distraernos, no nos quemamos en la playa, no nos pican las medusas, hemos ahorrado en gasolina, el “planeta” te lo agradece, algunos no ven las noticias así pueden matar impunemente como en Beirut, no nos dan noticias de revueltas en el mundo, ya no hay terrorismo “islámico”, ni de otros grupos, ya no hay “talibanes”, ni dictadores, si, este virus no ha venido a “matarnos”, parece que ha venido a “curar” todo lo que teníamos… ¿somos o no somos borregos? No tenemos ni idea en el mundo en que vivimos. Eso sí, todos tenemos una versión de las cosas, cuando de una misma cuestión hay muchas versiones es que nos la han metido hasta el fondo y lo triste es que ni chillamos, si no ves que te están manipulando es que ya lo han conseguido.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola a todos,
      Nos vemos en Madrid el domingo 16 agosto. Yo no soy de ir a manifestaciones pero esta vez voy a dar ejemplo de que "el movimiento se demuestra andando". Aquí os dejo el enlace donde coordinan todos los viajes a nivel nacional:
      http://localterminal.com/viajes/concentracion-todos-unidos-bus-16-agosto
      Un saludo
      Joan

      Eliminar