miércoles, 8 de julio de 2020

LA NUEVA NORMALIDAD YA ESTÁ AQUÍ



Si el niño es activo, es hiperactivo; si es tranquilo y callado, tiene algún grado de autismo; si se aburre y se distrae en clase es porque es superdotado o tiene un trastorno de déficit de atención. No es bueno el generoso ni malvado el criminal, solamente están locos. No estamos tristes, estamos deprimidos. No estamos alerta, estamos estresados. Si construyes historias con tu imaginación, deliras. Si hablas solo, quizá esperando hablar a Dios un día como decía el poeta, tienes un brote psicótico. Si tras un íntimo esfuerzo eres capaz de sonreír y sobreponerte a tus lágrimas recientes, eres bipolar. Tus sufrimientos son traumas; tus miedos, fobias; tus costumbres, compulsiones y tus proyectos, obsesiones.

La complaciente normalidad con la que utilizamos el lenguaje de la psiquiatría viene a constatar el incomodo hecho de que vivimos en una sociedad enferma. Y la enfermedad consiste en que la sociedad misma ha dejado de ser sociedad.

Somos un agregado de burbujas individuales con ingreso mínimo vital, sin consistencia ni lenguaje común. Y nada se comparte sin lenguaje común. Hicieron falta siglos de palabras para consolidar el cristianismo y décadas de escritura para alumbrar la Ilustración. Hoy los bárbaros acechan. Y conviene recordar que el principal enemigo de los bárbaros, amantes del balbuceo, siempre ha sido el lenguaje. La infundada sensación de seguridad es nuestro Talón de Aquiles. Han bastado apenas ochenta años de relativa paz y desprecio por la Historia para olvidar que la linea que separa la civilización de la barbarie es siempre demasiado delgada.

Desde la noche de los tiempos existió la mentira, como escándalo y como contraste necesario a la verdad. Nos enseñaron a tolerarla, nos acostumbramos a ella y, finalmente, la convertimos en virtud. Pero hemos ido más allá: la hemos abolido, y con ella, también hemos abolido la verdad. Sin lenguaje común ambas son indistinguibles. Construir una frase con sujeto, verbo y predicado te convierte en sospechoso; decir que dos más dos son cuatro, en peligroso reaccionario. No tuvimos suficiente con humillar a la semántica, hemos cortado la cabeza a la gramática y la exhibimos en una pica como un preciado trofeo. En nombre de una nueva civilización más civilizadamente civilizada, los bárbaros han tomado el poder y han comenzado a des-nombrar a las cosas. Tras la secularización solo podía venir la deconstrucción. Y, finalmente, el balbuceo.


He visto por la tele a un blanco afirmar que es negro y a una chica embaraza asegurar, con inusitada seriedad, que era un hombre. Ambos parecían hablar, pero tan solo balbuceaban. Si todo es una construcción social, y más que nada lo es el lenguaje, se impone construir un nuevo mundo desde la pura subjetividad. Lo que pocos parecen subrayar suficientemente es que en ese nuevo mundo ya nadie será capaz de entender nada.

Churchill es culpable por discriminar a la raza aria y la reina Isabel la Católica por abolir la esclavitud. No le demos más vueltas, destruimos las estatuas porque son estatuas y están erguidas: si son santos, porque son cristianos; si son escritores, porque son hombres; si son mujeres, porque son blancas: pronto derrumbaremos también las farolas porque parecen monumentos y tienen la osadía de arrojar luz. Para los bárbaros de todo los tiempos el desierto es bello porque es plano: se impone la necesidad revolucionaria de convertir la civilización en un inmenso desierto.

Mujeres contra hombres, feministas contra las que no lo son en grado suficiente, transexuales contra homosexuales y homosexuales contra heterosexuales. Y todas, todos y todes contra el fantasma de una estructura machista, patriarcal y capitalista que, al parecer, habita en todos los lugares. El identitarismo es una forma patológica de recuperar un sentido de pertenencia que Occidente lleva décadas tirando por la ventana. Actúa como elemento destructor que encauza una rabia cultivada desde hace ya demasiado tiempo; desde que el hombre occidental decidió que la mejor manera de ser occidental era dejar de serlo: después de todo, Robespierre, Stalin y Hitler también fueron occidentales y anhelaron en su día la tabula rasa.

Lo que vendrá después del apoteosis de la discordia será un totalitarismo del Bien con teléfono móvil, camiseta del Che Guevara y buzones con los colores del arco iris; un mundo dirigido por una ONU difusa donde los gobiernos serán delegaciones y donde la población mundial, atomizada, homogénea, sin historia, tradiciones ni familia, se agrupará defensivamente en identidades artificiales y constantemente enfrentadas. En nombre del Bien Supremo y la Paz Perpetua una nueva religión civil, sin intención alguna de re-ligar nada, se ocupará de modular sine die el eterno conflicto. La filosofía solo será tolerada como sierva de la nueva teología climática, animalista y elegetebista; la antropología y la sociología serán definitivamente desterradas y la historia será sustituida por la histeria. Es incómodo pensarlo, lo sé, pero es consolador saber que al menos la psiquiatría sobrevivirá y nos ayudará a soportarlo todo con ánimo renovado.

Jesús Palomar
(Fuente: https://disidentia.com/)

12 comentarios:

  1. Que nos ha pasado como seres autodenominados "inteligentes", hoy leo que seguimos siendo solo el 5% de contagios, que aún no tenemos inmunidad grupal, que la mascarilla es la única solución hasta que haya un tratamiento o vacuna, que desde marzo no ha muerto nadie nada más que del virus, que el virus se transmite por el aire en espacios sin ventilación, recuerda, solo un 5% de la población, pero como es posible reunir todas esta sarta de sandeces todas juntas y que parezcan "coherentes"? Luego algunos se enfadan cuando digo lo de gilipollas, gusta más que somos estúpidos? Borregos? Incautos? Tontos del culo? No se, decidirlo cada cual, sinceramente ya los calificativos para esta humanidad tecnológica pero inculta me da igual. Nos meten todos los datos en el mismo saco y se compra porque somos consumidores compulsivos y cuando no son objetos es información, el caso es comprar algo, solo hay que leer los comentarios en la prensa escrita de estos diversos articulos, hay mucho miedo, mucho, la gente mira mal al disidente convencido, y encima ahora tienen su escusa de decirnos aquello de; ya os lo dije, Bolsonaro, presidente de Brasil que no paraba de dudar del virus lo ha contraído, ya tenemos a todos los mierdas contentos, era lógico que uno de estos lo "pillara", nadie puede ir contra el sistema, alguien se lo cree? Yo no, pero son títeres y en un país con un indice de contagio a lo bestia no se puede ir a la contra, el negocio está en las vacunas, billones de dinero está en juego, o entras dentro o te quedas "fuera"... como dijo Alfonso Guerra cuando llego al poder, el que se quede fuera no sale en la foto y vamos a dejar España que no la va a conocer ni la madre que la parió, cuanta razón tiene este bicho, perdón, hombre. Y así andamos por el mundo, camino del precipicio y sin salida, el reseteo se acerca y es imparable, muchos nos quedaremos en la cuneta social pero a quien le importa las victimas en este juego? Todo es un negocio no busquéis tres pies al gato, negocios, siempre que hay dinero por medio es negocio y para vender seguridad deben soltar el miedo y siempre ha sido así, llevamos muchos años sin guerras visibles, en el mundo hay más de 140 guerras en diversos paises pero no lo sabéis porque no sale en la TV o prensa, si no se vende armas se vende vacunas y esto solo es el comienzo. Nos asola la peste porcina surgida, como no, en China, este país avisa, o estas conmigo o no sales en la foto, tu decides...

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    1. Lo del jefe de UK, lo del de Brasil, y falta el de EEUU, estaba muy bien planeado, o, dentro de la "hoja de ruta" como lo denominan ahora.
      Primero te los presentan como disidentes para que cuando haga falta sacarse el conejo de la chistera, y, "sorpresa", ¿que era lo que deciáis los de los bulos? mirad, los que negaban ahora están contagiados. Muy bien planeado, para que los de be,be,be,, se acojonen más.
      Teniendo todos los medios para aborregar, pues eso,:de lo que se siembra se cosecha: miedo.

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    2. Seran del "ejercito suicida de liberación" y usted les quiere fastidiar la hazaña

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    3. Mejor, lo dejo en manos de la asociación de veatas libres de mi pueblo, ellas tienen mucho poder.

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  2. Yo si no fuera por la ashwaghanda que me tomo, estaría todo el día llorando por los rincones. Esto está muy chungo amigos.

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  3. En lugar de llorar tanto, desobedeced. No os pongáis máscara, por ejemplo, y os exponeis a las consecuencias, pero a lo grande. Si sois valientes, otros lo harán detras pues la mayoría solo necesita un empujón para atreverse, y mas si le viene de nuevo. Intentad ser un ejemplo a seguir, porque muchos lo buscan. El resto, llorar, quejarse, decir que los otros son tontos, masagear el ego propio...es entrar al juego, perder energia inútilmente y caer mal.

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    1. Pues sí, "bienvenidos a la nueva subnormalidad"

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    2. Tienes toda la razón. Hay quienes con su diarrea verbal no se dan cuenta del papelón que hacen. Es patético que en momentos tan críticos sólo estén por demostrar lo que saben.

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    3. De acuerdo, hay que ser proactivos; tratar de hacer la diferencia con nuestra aportación. La negatividad no aporta nada a la lucha y mucho menos los egos.

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  4. Unos de los pecados capitales es la envidia, ver donde otros están ciegos es otro de los defectos de los lerdos que el miedo les hace meterse con el otro porque piensa diferente o simplemente porque piensa, el sistema siempre gana y nos domina porque está unido, nosotros no, es más rentable criticarnos entre nosotros que investigad y saber como actúan, o más cómodo, desde el sofá se ve todo de otra manera, ellos lo ven desde su altura de poder mientras nosotros nos despellejamos, una pena que querer aportar cosas los lerdos le llamen "diarrea verbal", con estos hay que sacar esta sociedad? Pues vamos "apañaos", venga majos, hasta la próxima ejecución verbal, yo no voy a parar y el dueño de esta pagina tampoco.

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    1. No le des tanta importancia; porque encima de darte por aludido, reaccionar diciendo que los que te critican son lerdos que te envidian es una simplificación y un mecanismo de defensa bastante infantil.

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