martes, 17 de diciembre de 2019

¿POR QUÉ HAY HOMBRES QUE MATAN A SUS PAREJAS?



Hace dos años, la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior emprendió un análisis caso a caso de 500 homicidios de pareja con el fin de detectar patrones de "riesgo homicida" que facilitasen la prevención de futuros crímenes. Cuando dicho estudio fue dado a conocer por el diario EL PAÍS la pléyade de chiringuitos y asociaciones "feministas" que tienen en una elevada tasa de violencia "machista" la razón de ser de su subvencionada existencia puso el grito en el cielo y consiguió abortar la iniciativa, no fuera que su cómodo diagnóstico fuera puesto en cuestión y por fin se pudiera reducir el problema del que viven.

Hoy la media anual de mujeres asesinadas al año sigue rondando la cifra de 60, y el diagnóstico de "violencia machista" sigue siendo el denominador común de un problema que se atribuye a una ideología, cuando en realidad obedece a razones emocionales.

¿No falla algo en el "Las matan por el mero hecho de ser mu-
jeres" cuando la víctima nunca es una desconocida elegida al
azar?
Y en base a un diagnóstico erróneo no puede encontrarse una solución, lo que parece ser la perversa e interesada motivación de quienes tienen al machismo como panacea explicativa de estos delitos, conclusión que parece basarse en dos argumentos:

En casos de violencia entre casos de pareja o exparejas, mueren abrumadoramente más mujeres a manos de hombres y la única explicación de esto es el machismo.

Se estima que el asesinato es "la punta del iceberg" y que todas las demás violencias sobre las mujeres dentro de la pareja sigue el mismo porcentaje.

Estas dos premisas se han tomado como dogmas, como verdades incuestionables sin más análisis que las respalden que "la evidencia de esos datos" hasta el punto de que se ha elaborado una ley completa que -en teoría- busca evitar los asesinatos y la violencia contra las mujeres basándose exclusivamente en esos argumentos.


Analicemos el primero de ellos, quedando el otro para una entrada posterior.

Es evidente, con los datos de que disponemos, que dentro del ámbito de la pareja hay más muertes de mujeres que de hombres. Las cifras relativas de personas víctimas de sus parejas o exparejas desde 2002 en España varian del 1-9 al 2-8 (Del 10% hombres y 90% mujeres al 20% hombres y 80% mujeres)

Hacer click para ampliar (al igual que en las siguiente
gráficas)

Para muchas personas esta diferencia, per se, es una evidencia de que la causa de la muerte es machista. Mueren muchas más mujeres que hombres y eso prueba que mataron a las mujeres por motivos sociales (no biológico) relacionados con el machismo. De hecho el Supremo ha establecido que, según la única intrerpretación posible de la LIVG, cualquier violencia del hombre sobre la mujer dentro del ámbito de la pareja, es violencia machista. Esto ya debería hacernos dudar del planteamiento, porque, si hay un 10-20% de muertes dentro de la pareja que no se puede achacar al machismo, por que lo cometen las mujeres, y por lo tanto se pueden producir por otras causas, como mínimo deberíamos asumir que hay un 10-20% de muertes cometidos por hombres que se pueden producir por esas mismas causas. Esas mujeres (un 10-20% de los asesinados totales que serían unas 9 al año) ya no estarían protegidas por una ley planteada en esos términos.

Para poder hacer un análisis lo primero es establecer los valores de referencia ¿Cual debería ser el porcentaje relativo de hombres/mujeres asesinadas si no hubiera machismo que provocara esas muertes? Obviamente cuando digo "cual debería ser" no me refiero a "cual sería deseable" cosa que obviamente debería ser: ninguna muerte. Me refiero a cuántas debería haber para entender que se deben a causas distintas al machismo.

Es de suponer (agradeceré cualquier corrección en este tema, porque es una información que no he visto planteada en ningun sitio) que las personas que usaron este dato para elaborar la LIVG entendían que el dato de asesinatos/homicidios que debería haber dentro de la pareja en condiciones de igualdad es del 50%. ¿Es realmente así? ¿Ese hipotético resultado del 50% hombres-50% mujeres es realista? Esta pregunta tiene una solución relativamente sencilla: Basta con analizar los casos de asesinatos en los que el sexo de victima y/o del asesino no tiene nada que ver con el asesinato. Si en esos casos, sin estar involucrado el sexo, el porcentaje de los asesinos/victimas es 50%-50% entonces, efectivamente, el machismo debería ser la única explicación para una desviación del 10-90% o 20-80% dentro de los casos de parejas y exparejas.


Veamos esos datos. Vamos a tomar como referencia datos extraidos del primer Informe nacional sobre homicidio en España.

Debemos comenzar diciendo que afortunadamente en España hay una tasa de asesinatos extraordinariamente baja (0,66 homicidios por cada 100.000 habitantes). Esto es importante, no solo para evitar alarmismos (sin que esto implique que debamos desentendernos del problema sino de debemos huir de los sensacionalismos al respecto que tristemente son frecuentes), sino porque en estos rangos es facil que las cantidades puntuales varien mucho de año en año. Además, tanto en España como en el resto de Europa, los asesinatos (todos) se están reduciendo

Tasa de homicidio registrada en España (1980-2015, el pico de 2004 se
debe a los atentados del 11-M)

Este estudio utiliza una división establecida por la ONU de los asesinatos según las circunstancias y motivaciones que pueden conducir al homicidio:

Los que están relacionados con otras actividades criminales, principalmente derivados de la violencia entre grupos (como el crimen organizado, o las pandillas o bandas).

"Te doy mis ojos" (2003), de Iciar Bollaín, una mirada de
frente a las motivaciones del "monstruo machista" que re-
sulta mucho más honesta, vista hoy, que tanta propaganda
histérica e interesada. Interesa falsear la imagen del mal-
tratador para nunca poder prevenir el daño que causa.
Los asociados a cuestiones interpersonales, relaciones se tensan (disputas por la propiedad, venganzas o riñas, entre amigos, conocidos o vecinos, siendo especialmente relevantes los que ocurren en el seno de la familia, y contra las parejas).

Los vinculados con motivos socio-políticos, (causas ideológicas, étnicas o políticas).

En España el 78% de los homicidios se agrupan en motivaciones interpersonales, quedando con un 18% los cometidos con ocasión de ejercer el autor otras actividades criminales, principalmente el robo. Siendo ya muy infrecuentes los de tipo sociopolítico. El 40 % agrupan los relacionados con la violencia de género y resto de violencia familiar (obviamente estos datos se extraen de los casos resueltos judicialmente que son aproximadamente la mitad de los que se producen).

Hay dos puntos de vista posibles: Analizar las victimas y analizar a los autores. El planetamiento de la LIVG es centrarse en la víctima, así que empecemos por ahí:


Si miramos el porcentaje de víctimas vemos que, en general el porcentaje de víctimas hombres es mayor en todos los campos salvo relaciones de pareja (concretamente violencia de género) y prostitución . Y no solo en caso de actividades criminales (que se explicaría por una mayor presencia de hombres en este tipo de actividades), sino también en relaciones interpersonales y desconocidas. 

Esto también debería hacernos sospechar. En una sociedad machista que asume que la mujer es un ser inferior al hombre, las cifras de víctimas mujeres debería ser mucho mayor en todos los campos. Pero en cambio es el hombre el que es víctima la maor parte de las veces.

Veamos ahora los datos clasificados por el sexo del autor:


Tomemos, para empezar, los datos provenientes de actividades criminales. Como se puede ver, los autores de dichos asesinatos son en su mayoría hombres 92,9%. Muy similar al dato de que partíamos de 9 mujeres muertas a mano de hombres por cada hombre muerto a mano de mujeres.

Y aquí es donde yo personalmente creo que está la clave del asunto: con esos datos es evidente que en casos de asesinato el asesino es hombre en todos los casos, no solo en los de parejas o exparejas y además en porcentajes muy similares.

Veamos más de cerca los casos interpersonales, que son los que pueden ser más similares a los de la violencia en pareja.


Los asesinatos más habituales son los de conocidos/vecinos, no los de pareja (los de pareja suman 151, de vecinos y conocidos hay 239) pero no son los que levantan más alarma social. Y efectivamente los porcentajes en los autores que son hombres son siempre muy similares y en torno al 80-90%.

¿Cual es entonces la causa de los asesinatos dentro del ámbito de la pareja? No lo podemos saber. Lo que sí podemos saber es que el porcentaje de hombres que causan esos asesinatos no es distinto a los que causan cualquier otro asesinato, por lo que no podemos basarnos en ningún caso en que "las matan por ser mujeres", sino que sería más bien "las matan (matan a más) porque entre los asesinos hay más que son hombres casados con mujeres que mujeres casadas con hombres" que no es lo mismo.

Y en función de estos datos, mi opinión es que los redactores de la ley han creado un caso muy elaborado de falacia de la evidencia incompleta. Han cogido todos los casos de asesinatos y han seleccionado sólo los que se componen de una pareja compuesta (mayoritariamente) por un hombre y una mujer. El resultado dentro de ese subgrupo por el autor es exactamente el mismo que en el resto (en realidad en parejas, conyuges y exparejas es incluso menor que en el resto, solo en el caso de separados/divorciados es mayor), pero le damos un sentido totalmente erroneo poniendo el foco en la víctima.

Lo que han hecho, en mi opinión es lo siguiente: Tenemos dos edificios, y constatamos que, del total de asesinatos que hay en ellos, el 80% son cometidos por personas en que viven en el edificio A. Las victimas son de los dos edificios por igual (de hecho más victimas en el A que en el B, si ajustamos el ejemplo a la realidad). A continuación lo que hacemos es seleccionar dentro de los asesinatos a las parejas compuestas por una persona del edificio A y una persona del edificio B. Acto seguido analizamos los asesinatos que se producen dentro de esas parejas y llegamos a la conclusión de que las personas del Edificio B están siendo perseguidas y matadas por ser del edificio B, cuando en realidad esto es una consecuencia del método elegido para escoger el subgrupo que estamos analizando


Además, en mi opinión, para justificar este enfoque se achacan al machismo situaciones que no son exclusivas del machismo, como por ejemplo los celos y los sentimientos de posesión. Si un hombre dice "si no eres mía no serás de nadie más" es exactamente igual que cuando una mujer dice que "si no eres mío no serás de nadie más" (y de estos últimos no hay pocos casos, precisamente). Será machismo cuando el hombre diga que la mata porque es una mujer y las mujeres pertenecen a los hombres, que es muy distinto.

¿Quiere esto decir que ninguno de esos asesinatos es por machismo? NO. Quiere decir que no podemos saber la causa sin analizar cada caso en profundidad, y ni mucho menor podemos dar por hecho que todos lo sean porque el hecho simple de que haya más mujeres muertas, en este caso no nos está aportando ninguna información. Y quiere decir que estamos poniendo medios para evitar las muertes basandonos en premisas equivocadas, y por lo tanto serán ineficientes.

¿Qué hacer? Lo primero debe ser analizar por qué hay más hombres entre los asesinos que mujeres, independientemente del ámbito en el que se producen dichas muertes, y también por el ámbito en el que se producen dichas muertes y ver si hay puntos en común. Eso es precisamente lo que hacía el estudio mencionado en el artículo que mencionaba al principio de este texto del que nunca más se supo. Dicho artículo tenía, por cierto, una segunda parte muy interesante "La violencia machista a examen (II): Ahora se quiere divorciar: la mato" en la que se podía leer este texto:

“Antes de cometer el crimen muchos tienen sensación de acoso, de pérdida de pilares importantes, de rechazo social (les importaba mucho lo que los demás pensaran de ellos), por ejemplo”.

A lo mejor si ponemos telefonos de ayuda a los hombres, especialmente en casos de separaciones y divorcios, conseguimos evitar más muertes que si les metemos en el calabozo al menor atisbo de duda.

Y ese es sólo un ejemplo de las cosas que se podrían hacer si cambiamos el enfoque del problema por uno que se ajuste a los datos y no ajustamos los datos a un objetivo previamente seleccionado.

(Fuente: https://www.meneame.net/)

1 comentario:

  1. A mi entender, La generación de madres y abuelas de los hombres actuales, ha sido una generación abnegada en su mayoría; nos educaron en el "Dar todo y no pedir nada".
    Los hombres educados (mal educados) por ese lema, no admiten en absoluto que sus parejas actuales (mujeres), no sigan en la misma línea de entrega y abnegación que han vivido en sus madres, tías, conocidas y abuelas.
    Encuentran que la mujer de hoy, llega de trabajar y le pregunta que por qué no ha hecho determinadas tareas, o que se planche él la camisa, o que no le quiere rendir cuentas de sus actos (porque no le da la real gana), o que no se le ocurra mirarle el móvil.
    Cuando esta situación se repite varias veces y poco a poco va alcanzandose un "punto álgido", llega un momento en que puede reventar la explosión de rabia que suele acabar de la peor manera.
    En nuestro tiempo ya no se sigue el lema de "entrega y sacrificio", "paciencia y perdón" que nos enseñaban nuestras abuelas.
    A la mujer de ahora, se le exige demasiado; trabajar dentro y fuera de casa, ser madre perfecta, estar guapa y delgada.... mientras que el hombre, se supone que debe trabajar fuera de casa, "colaborar en las tareas domésticas" y .....para de contar.
    Encima, tienen siempre en casa ese enemigo público que son los videojuegos, internet y muchos entretenimientos más que te atrapan el cerebro sin que te des cuenta de ello.
    Si la mujer es demasiado perfeccionista, entonces también es exigente, por lo que deja de ser esa hada maravillosa del principio del noviazgo para convertirse en la odiada bruja Rotenmeyer de Heidi, que te hace la vida imposible y te recuerda constantemente lo inútil que eres tú, lo pluscuamperfecta que es ella.
    El amor en la pareja se acaba, ¡no digamos el sexo! y todo se convierte en obligaciones y pagos.
    ¡ES ASÍ DE SIMPLE Y DE COMPLICADO A LA VEZ!
    No estaría de más que aplicasemos a la convivencia de las parejas actuales unos poquitos de los consejos de nuestras féminas antepasadas, tanto para el hombre como para la mujer.

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