jueves, 21 de noviembre de 2019

EL PAPEL DEL REY EMÉRITO EN LA ENTREGA DEL SÁHARA A MARRUECOS



La desclasificación de documentos de la CIA arroja una luz nueva, y nada favorable, sobre el papel desempeñado por el rey emérito Juan Carlos I de Borbón en la entrega a Marruecos del Sáhara Occidental, un territorio que tenía la plena consideración administrativa de provincia española.

Esto es algo conocido. El precio que ha de pagar cualquier mandatario para conseguir los apoyos necesarios para entrar en el Gobierno de España, es traicionar a este país.

Que se lo digan al agente CIA, Felipe González, que nos metió en la U.E, en la OTAN y con su "reforma industrial" inició el desmantelamiento de toda nuestra industria pesada, ganadería, pesca.. .

Que se lo digan al Skull & Bones J. M. Aznar, que cedió las competencias estatales de Educación al separatismo y nos metió en la injusta guerra de Irak.

Y así podríamos seguir ...

(Mizraim Akhenator)

La decisión de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, CIA, de abrir el acceso a más de 10 millones de páginas de más de 900.000 documentos desclasificados permite conocer lo que sucedió exactamente a partir de marzo de 1979 y así comprobar el verdadero papel que jugó el rey de España.

Lo primero que tenemos que destacar es que agencia de inteligencia americana revela que Marruecos estaba perdiendo la guerra contra el Frente Polisario hasta que países europeos (Francia en particular) y árabes intervinieron en ayuda de la dictadura de Hassan II. Además el monarca alauíta contó con el apoyo norteamericano gracias a las relaciones que mantenía con Henry Kissinger, entonces consejero de Seguridad Nacional de EE.UU.

El 21 de agosto de 1975, el Departamento de Estado norteamericano da luz verde a un proyecto estratégico secreto de la CIA, financiado por Arabia Saudí, para arrebatar la antigua provincia del Sahara (270.000 Kms cuadrados) a España. Un territorio vital desde el punto geoestratégico, rico en fosfatos, hierro, petróleo y gas, que EE.UU no está dispuesto a dejar en manos de España.

El plan consiste en invadir la zona mediante una marcha de unos 300.000 ciudadanos marroquíes (Marcha Verde), que se harían pasar por antiguos habitantes de la zona.

El 6 de octubre de 1975, los servicios de Inteligencia del Ejército español informan a Franco, ya muy enfermo, de los planes de EE.UU en relación con el Sáhara Occidental y le piden que actúe en consecuencia.

El 16 de octubre de 1975, la Marcha Verde es anunciada por Hasan II, al mismo tiempo que el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU rechaza las pretensiones de Maruecos sobre ese territorio. Hassan II declara sin vergüenza ninguna:

‘‘Tenemos que iniciar una marcha verde desde el Norte de Marruecos hacia el Sur y del Este al Oeste. Tenemos, querido pueblo, que levantarnos como un solo hombre, con orden y organización para dirigirnos al Sahara y encontrarnos con nuestros hermanos allí.’


El 21 de octubre de 1975, el príncipe Juan Carlos de Borbón, heredero del dictador, se niega a aceptar la jefatura del Estado con carácter interino. Quiere plenos poderes para poder actuar en el Sáhara Occidental.

El 22 de octubre de 1975, el presidente del Gobierno español, Arias Navarro, con conocimiento de Franco, manda al ministro José Solís a Rabat para tratar de parar el órdago marroquí prometiendo negociaciones sobre el tema en cuanto la situación del dictador mejore.

El 26 de octubre de 1975, da comienzo la Marcha Verde en territorio marroquí. Toda la planificación operativa y la organización logística del plan ha corrido a cargo de técnicos norteamericanos.

El 31 de octubre de 1975, Juan Carlos de Borbón se hace cargo de la jefatura del Estado español. Mostrándose muy preocupado por la situación en el Sahara, pues tiene muy presente el caso portugués, no quiere que la situación le desborde.

Finalmente el monarca español asumió oficialmente la Jefatura de Estado el 31 de Octubre después de negarse a hacerlo una semana antes. Ese mismo día convocó un Consejo de Ministros y se puso manos a la obra. Sus contactos con su homólogo marroquí fueron constantes. Hasta entonces, según transmitió Stabler, «el Gobierno seguía vacilante» ante la falta de liderazgo y, sobre todo, el aumento de las presiones marroquíes.

Rabat envió el primer grupo de «marchadores verdes» al Sáhara el 30 de octubre, y no el 6 de noviembre, fecha oficial del inicio de la Marcha Verde, para bloquear una posible intervención de Argelia, aliada del Frente Polisario, contra la invasión.

El 31 de octubre de 1975, el príncipe preside un Consejo de Ministros en La Zarzuela. Cuestión prioritaria: el Sahara. Juan Carlos manifiesta su férrea determinación de ponerse al frente de la situación. Sin embargo, no les dice a los reunidos que él ya ha enviado a su hombre de confianza, Manuel Prado y Colón de Carvajal, a Washington, para solicitar la ayuda de Henry Kissinger. Es consciente de que una guerra colonial con Marruecos en aquellos momentos podría precipitar los acontecimientos al estilo de lo acaecido en Portugal y que podría perder su corona antes de ceñirla.

El Secretario de Estado norteamericano acepta la mediación solicitada por el nuevo jefe del Estado español, intercede ante Hassan II y en las siguientes horas se firma un pacto secreto por el que Juan Carlos se compromete a entregar el Sahara español a Marruecos a cambio del total apoyo político americano en su próxima andadura como rey de España.

El 2 de noviembre de 1975, Juan Carlos de Borbón visita las tropas españolas en El Aaiún en un viaje sorpresa.

Está en tratos secretos con los americanos para la entrega del territorio, pero no tiene ningún reparo en aparentar con los militares (a los que traicionará en las siguientes horas igual que al pueblo español, a los saharauis y a la propia ONU). En este centro, en el curso de una bien regada amistad con los militares, hasta se permite decirles a los oficiales de las tropas allí destacadas:

“España no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos, respetará el derecho de los saharauis a ser libres” y también, dice “No dudéis que vuestro comandante en jefe estará aquí, con todos vosotros, en cuanto suene el primer disparo”.

El 6 de noviembre de 1975, la Marcha Verde invade la antigua provincia africana española. En virtud del pacto secreto (alta traición) entre Kissinger, Hassan II y el traidor nuevo jefe del Estado español. Los campos de minas de la frontera han sido levantados y los legionarios españoles prudentemente retirados. España hasta se permite la desvergüenza de enviar al ministro de la Presidencia para que gire una visita de cortesía a los campamentos marroquíes de la Marcha Verde. La ONU, incómoda y sin saber qué sucede, urge a Hassan II a retirarse y a respetar la legalidad internacional. Mientras España mira hacia otro lado porque bastante tiene el principe con asegurar su corona y el monarca alauí no hace el menor caso.

El 9 de noviembre de 1975, Hassan II da por alcanzados todos sus objetivos en el Sahara y en espera de las conversaciones de Madrid, retira los campamentos de la Marcha Verde a Tarfaya. Argelia protesta y retira su embajador en Rabat. Los saharauis, traicionados por España, se aferran a la lucha.

El 12 de noviembre de 1975, comienza la Conferencia de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania, dirigida y controlada por EE.UU en la sombra.

El 14 de noviembre de 1975 se produce la famosa Declaración de Madrid sobre el Sahara (acuerdos tripartito de Madrid). Por ella se entrega a Marruecos toda la parte norte de la antigua provincia española:

200.000 Kms cuadrados de gran importancia geoestratégica, muy ricos en toda clase de minerales, gas y petróleo (descubierto por petrolíferas norteamericanas y en reserva estratégica). A Mauritania (que los abandonará enseguida en beneficio de su poderoso vecino del norte) se le transfieren 70.000 Kms cuadrados del sur, los más pobres e improductivos.

El memorandum de la CIA que documenta que la supuesta oposición de Juan
Carlos I a la ocupación militar del Sáhara por Marruecos fue un mero teatri-
llo de cara a la desinformada opinión pública española

Las Cortes y el pueblo español no saben nada del asunto. Todo se ha tejido entre bastidores, con la CIA, el departamento de Estado norteamericano y los servicios secretos marroquíes como maestros de una ceremonia bochornosa en la que el príncipe Juan Carlos ha movido sus hilos a través de sus hombres de confianza: Armada, Mondéjar y Torcuato Fernández Miranda.

Mientras, el Gobierno del entonces anonadado Arias Navarro, con Franco moribundo y su porvenir político acechando, se limitó a ejercer de convidado en la mayor vergüenza política y militar de España en toda su historia. Porque, efectivamente, este país nunca jamás había traicionado de una forma tan perversa a sus propios ciudadanos (los saharauis lo eran en 1975), se había humillado de tal manera ante un país más débil, pactando en secreto su rendición, y abandonado cobardemente el campo de batalla sin pegar un solo tiro y después entregando a su enemigo acuartelamientos y armas.

(Fuente: https://nuevodiario.es/)

3 comentarios:

  1. Los presagios de ambiente siempre te avisan sobre la verdad de lo que ocurre.
    Tan sólo hay que estar atento y escucharlos. Están por doquier y te informan de todo.
    Por aquellas fechas salió una película de dibujos animados de Walt Disney; "Robin Hood" y en ella se hablaba de "Juan sin tierra", un rey malvado que extorsionaba a sus súbditos.
    Un rey a quien no le correspondía reinar porque estaba usurpando el poder del verdadero rey; Ricardo Corazón de León.
    Y recuerdo que en la canción que le cantaban en la película, hablaban muy mal de él y le llamaban "JUAN I, EL REY INGLÉS PELELE".
    Yo me dije a mí misma: "Qué casualidad".
    Las casualidades no existen.

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  2. Cuánto me gustaría ver a ese rey pelele, amoral y canalla recibiendo de la vida la retribución justa que merecen sus acciones y cobardes omisiones.

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  3. Tras la lectura de este articulo, surgen preguntas como: ¿Por qué decide la cía desclasificar ahora los documentos de esta enésima traición al pueblo español?. ¿Qué intención se esconde detrás?
    ¿Qué tiene España o qué tenemos los españoles, que siempre tenemos enemigos, quienes, desde dentro y desde fuera (los presuntos países "amigos"), están intrigando traidoramente para saquear, humillar, arruinar y últimanente queriéndolo balcanizar y no dejar que ocupe el lugar que realmente le corresponde?.
    ¿Por qué ese ensañamiento no se da en otros países cercanos al nuestro?.

    Quiero creer que, como pueblo, tenemos un gran potencial, el cual ha sido y está siendo boicoteado continuamente por unos dirigentes más que mediocres, felones y malnacidos, a cambio de solucionar sus miserables vidas.
    También se habla de unos importantes yacimientos de petróleo que, (¡Oh, qué "casualidad"!), estarían situados justo delante de las tierras donde se está promoviendo el separatismo furibundo.

    Como dice un comentario anterior: "Las casualidades no existen en este mundo"...

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