domingo, 8 de septiembre de 2019

LA CONCLUSIÓN DEL TEÓLOGO




El teólogo, que había pasado su vida estudiando los libros santos y la sabiduría, escribió:

No sé si Dios se manifestó realmente, pero si lo hiciera, esto es lo que creo que diría al creyente:

¡Deja de rezar y de golpearte en el pecho!

Lo que quiero que hagas es que salgas en el mundo para disfrutar de tu vida.

Quiero que te diviertas, que cantes, que aprendas por tí mismo, ... que disfrutes de todo lo que hice para ti.

¡Deja de ir a esos templos oscuros y fríos que has construido tú mismo y que dices que son mi casa!

Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos.

Aquí es donde vivo contigo y expreso mi amor por ti.

Deja de responsabilizarme de tu vida miserable,

¡Nunca te dije que había algo malo en ti, que eras un pecador, que tu sexualidad o alegría eran una mala cosa! Así que no me culpes por todo lo que te han dicho que creas.

Deja ese refrito de las lecturas sagradas que no tiene nada que ver conmigo.

¡Si no me puedes leer al amanecer, en un paisaje, en la mirada de tu amigo, de tu esposa, de tu hombre, en los ojos de tu hijo ... no me encontrarás en un libro!

Deja de tenerme miedo.

No te juzgo, no te critico, no estoy enojado y no te voy a castigar.

Soy puro amor ... te llené de pasiones, limitaciones, placeres, sentimientos, necesidades, incoherencias ... y te di el libre albedrío ...

¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que he puesto en ti?

¿Cómo puedo castigarte por ser lo que eres, si yo soy el que te hice?

¿Realmente crees que podría crear un lugar para quemar por toda la eternidad a todos mis hijos que se comportan mal?

¿Qué clase de Dios puede hacer esto?

Si yo fuera así, no merezco ser respetado.

Si solo quería ser venerado, sólo habría habitado la tierra de autómatas minuciosamente programados ...

Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieres para ti.

Todo lo que te pido es que tengas cuidado con tu vida, que tu libre albedrío sea tu guía.

La naturaleza y tú sóis una sola entidad ... así que no creas que tienes un poder sobre ella.

Eres parte de ella. Cuida de ella y ella te cuidará.

He puesto y hecho accesible todo lo bueno para ti y he hecho difícil acceso lo que no.

No apliques tu inteligencia a buscar lo que es malo para este equilibrio.

La naturaleza sola sabe muy bien mantenerlo, intenta entender sus mecanismos y respetarlos.

Te he hecho absolutamente libre.

Eres absolutamente libre de crear en tu vida un paraíso o un infierno.

No puedo decirte si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo: Deja de creer en mí de esta manera,

Creer es suponer, adivinar, imaginar.

No quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti.

Que me sientas en ti cuando te cuidas de tus semejantes, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el río ....

Expresa tu alegría y acostumbra a tomar justo lo que necesitas.

Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas... y que en todas estas maravillas eres capaz de saber exactamente lo que realmente necesitas.

No me busques fuera, no me encontrarás ...

Estoy aquí ...

Considera que la naturaleza y el cosmos son mi rostro por ahora. Son el único que tus sentidos pueden revelarte.

No me confundas con ellos, porque estoy en todo eso, pero no soy eso.

Soy el misterio que aguarda para revelarse al buscador perseverante.

Pero no tengas prisa en llegar a mí. Hay un largo camino lleno de maravillas que disfrutar.

Que te baste con el paso sencillo y consciente de hoy.


Estate atento a lo de fuera, pero detente de cuando en cuando a escucharme en tu corazón.

Recuerda que la existencia es una fiesta a la que te he invitado expresamente.

Entrégate a ella, cambia de sitio cuando sientas que toca, disfruta de los encuentros improvisados, juega, ...

Ten presente que refuerzas aquéllo en lo que pones tu atención. Elige bien.


Y recuerda que no soy una razón que invocar en tu favor, una excusa para sentirte iluminado, un argumento con el que despreciar a quien no me reconoce.

No soy algo que poseer, sino el horizonte al que mirar cuando quieres ponerte en camino.

El ritmo, los plazos, las prisas, ... eso lo decides tú.

Yo no se de prisas ni de impaciencia.

Simplemente, estoy esperando al final de todos los caminos.

Como creo que, en el fondo, ya sabes.



(gracias Maji-da Abdi, por remitirme este texto, que me he permitido adaptar a mi modo)

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