lunes, 18 de febrero de 2019

LA CATALUÑA NACIONALISTA, VÍCTIMA DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO


Los deseos no son fuente de derechos. Si acaso, de desajustes mentales serios.

¿Qué tendrá que ver el tocino con la velocidad?, pensará quien lea el titular sin la predisposición a analizar los argumentos que me dispongo a exponer. Alguno incluso se dirá a sí mismo: el que firma con el nombre del endemoniado del Evangelio y supone ser muchos ha asumido esta vez la personalidad de un delirante sin seso. Bueno, veamos si es así:

La nefasta ideología de género asume que uno es aquello que siente ser, es decir, que su identificación subjetiva asume el rango de personalidad no solo objetiva, sino pública, identitaria y objeto de un respeto que no se solicita, sino que se exige. Solo que el ejercicio de ese supuesto derecho basado en el capricho no tiene por qué agotarse en lo sexual: puedo inventar mi género, mi edad, mi condición social o mi identidad administrativa, política o nacional. Si con reforzar su desvarío hemos progresado sería otra cuestión. En otro tiempo a quien creía ser Napoleón se le encerraba, si tenía razón en Santa Elena, y si no en el frenopático, donde su rareza solía ser apreciada, pero no hasta el extremo de  poner a su disposición otra Gran Armeé, el palacio de las Tullerías o media Europa. Las cosas no podían ir tan lejos, puesto que la falta de sentido de la realidad del orate nunca podía ser compensada con la renuncia a la cordura de los demás.

"En política se puede hacer de todo, menos el ridículo"
(Tarradellas dixit)
Hoy un número preocupantemente alto de nuestros compatriotas pretende que su afán de autodeterminación supone un deseo absoluto, innegable e imperativo al que exigen la pleitesía de un reconocimiento sin peros. Se sienten ciudadanos de una república imaginaria, una Arcadia feliz en el nordeste peninsular que les resulta tan irrenunciable que todo baño de realidad en relación con su dislate compartido es una ofensa intolerable. Y como el Napoleón falso del ejemplo, la cesión a su extravío exige lo innegociable, en este caso la ubicación de fronteras dentro de un territorio cohexionado por la historia y la solidaridad entre comunidades, la renuncia a la titularidad pública de lo que pretenden expropiar, la impunidad, la posibilidad de anexionar a su estado inexistente todo el Levante hasta el bajo Segura ... y a saber qué otros desvaríos pretenderán hacer valer cuando un oyente, paciente o interesado, les de cuerda. Porque los locos pueden ser muy útiles a según qué poderes, y de eso sabemos mucho en Europa, aunque tantos se hagan los desmemoriados.

Estos días se juzga a los delirantes más significados en su pretensión de imponer, por la fuerza e ilegalmente, su república imaginaria. El proceso nos está revelando la inesperada vis cómica en que incurre el orate que se pretende serio y solemne, como cuando Junqueras proclamaba ante el Tribunal su amor a España en plan "La apuñalé porque la amaba, señor juez. Todo lo hice por amor". Tal vez la fecha elegida para tan sorprendente declaración, el 14 de febrero, día de los enamorados, haya influido en su delirio. Tal vez busque que se le aplique la eximente de enajenación mental, lo cual no es mala estrategia de defensa. En todo caso, no está de más recordar que al demente no solo hay que apartarle por el bien de la sociedad, también por su propia integridad. La burbuja en que vive puede estallar con violencia inusitada al estrellarse contra la realidad.

(posesodegerasa)

5 comentarios:

  1. La rotundidad con la que ama a España, puede leerse en su mirada.

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  2. Quienes vivimos en esta esquinita de España y no comulgamos con los delirios separatistas, vivimos con pasmo, agobio y hartazgo infinito el teatrillo que han montado unos políticos sinvergüenzas, marionetas de poderes ocultos, a quienes interesa reventar nuestro país por muchos motivos.

    Hay quien dice que es por el petróleo, ya que, al parecer, delante de las costas catalanas hay reservas petrolíferas para muchos años y manos negras extranjeras desearían hacerse con el control de ese petróleo, azuzando y financiando el movimiento separatista.
    Un hipotético estado catalán nacería lastrado por una deuda inasumible, lo que facilitaría que ese petróleo fuese moneda de cambio para pagarla y acabase en manos extranjeras, con lo cual, podría pasar como en Venezuela, un país rico en recursos y sin embargo gran parte de su población vive en la miseria.

    Hay quien también dice que es por el nom, que pretende eliminar los estados nación y trocearlos en paisitos mucho más débiles y fáciles presas de los especuladores de turno. Al parecer, España está haciendo de cobaya en un plan que pretende extenderse a todos los países. De hecho hace mucho tiempo, Artur Mas, muy ufano él, decía que "Cataluña sería un nuevo país del nom".

    El sábado pasado media Barcelona se colapsó de nuevo porque hubo la enésima manifestación para defender una idea delirante, basada mentiras y a los políticos presos, unos señores, que se han pasado la ley por donde no les da el sol.
    Hay gente de buena fe, que no se está dando cuenta de que está siendo manipulada burdamente y que, en caso de salirse con la suya, no recibiría ni las migajas del festín.
    Si la persistencia tan cansina que esta gente está mostrando la hubiesen empleado contra los recortes en derechos laborales, sociales y en el estado del bienestar, quizás otro gallo nos hubiese cantado. (No hay que olvidar que los recortes más brutales en España los ha llevado a cabo el partido del orate fugado a Bélgica y que, en numerosas ocasiones, ese mismo partido ha votado en Madrid, de la manita del gobierno de turno, en contra de los intereses de todos los españoles, catalanes incluidos).

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  3. Las victimas somos todos, no solo los nacionalistas; "sarna con gusto no pica"

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  4. No me gusta usar la neo-lengua del sistema. Usan "nacionalismo" y "nacionalista" en un sentido erróneo.
    La nación es la sociedad civil, junto al poder legislativo. Y el estado es el poder ejecutivo y toda la administración.
    El nacionalista es quien trabaja en beneficio de la nación, es decir de la sociedad civil, el pueblo.
    En el caso que nos ocupa, los catalanes separatistas no son nacionalistas, sino estatistas porque su objetivo es crear un estado. O en todo caso únicamente separatistas.

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  5. que ama España! que cara tiene este elemento!

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