jueves, 31 de enero de 2019

LA DICTADURA PERFECTA



Si hay un hecho en la historia reciente del mundo que despertará el asombro de las generaciones futuras es el éxito sin precedentes de esa operación financiera fraudulenta que es la Unión Europea de banqueros.

Paso a paso, decreto tras decreto, los banqueros europeos y su ejército de leguleyos y chupatintas han conseguido convertir a las democracias imperfectas de Occidente en la dictadura perfecta; han erigido una fortaleza en Bruselas lejos de la ira de las masas donde unos cuantos hombres de negocios toman las decisiones desafortunadas que nos empobrecen y sojuzgan a todos. El tratado de Lisboa no fue otra cosa que un golpe de estado silencioso -en Europa todo se hace ya en voz baja, y los programas de gobierno se los cuchichean al oído los gobernantes como siempre han hecho los conspiradores-; un golpe de estado que instauró la dictadura del dinero blando en el continente generado de la nada a mansalva en beneficio de bancos y fondos buitres diversos, dinero blando que siempre lleva como contrapartida la mano dura de las fuerzas policiales.

Resulta irritante que algunos defiendan todavía la supuestas democracias de los países que componen la Unión Europea, cuando uno tras otro todos los plebiscitos que se han opuesto a sus políticas nefastas han sido ignorados olímpicamente por las autoridades; pero lo cierto es que últimamente los dirigentes como Edouard Philippe prefieren recurrir a otros términos menos conciliadores como el Imperio de la Ley, la dignidad del Estado, la inviolabilidad sagrada de las instituciones, etcétera, etcétera, etcétera. Intentan suscitar en nosotros la reverencia con esos términos altisonantes e intimidadores. Los repiten con ademán altivo o de forma enfática y machacona como si fueran un ensalmo o un conjuro. Están intentando amedrentarnos o hipnotizarnos de nuevo ahora que ya nadie se traga el cuento de la benignidad de la UE. 

Comprobamos finalmente el poder que ejercen todavía sobre la imaginación popular los cuentos de hadas, porque eso ha sido hasta hace poco la Unión Europea que la gente se imaginaba como una especie de Cuerno de la Abundancia mágico y eterno. Y nuestra credulidad ha traído aparejada la miseria de pueblos como el griego y el empobrecimiento del resto. La Unión Europea fue una gran mentira desde el principio, y los fondos de cohesión -destinados a enriquecer a caciques corruptos y no a producir cohesión ninguna– la mayor mentira.

Uno no puede saber a ciencia cierta lo que se está cociendo en Francia. Es imposible que nadie medianamente sensato confíe en los grandes medios de comunicación que llamaré oficiales a falta de mejor término, y las fuentes alternativas nos trasmiten una imagen confusa. Es normal; se trata de un movimiento desorganizado, sin programa claro ni portavoces. Pero a mí me preocupa que nadie o muy pocos parezcan cuestionar seriamente y de una vez por todas la autoridad ilegítima de las instituciones de la Unión Europea que son la fuente de todos nuestros males.

Los chalecos amarillos desconfían de todos y hacen bien, desconfían más que nada de los intelectuales y no me extraña nada. Todos aquellos con cierto don de palabra se quedaron mudos hace tiempo o se convirtieron en los bufones de los nuevos reyes del mambo (¿O habría que decir del reguetón o, peor aún, la canción ligera de cascos del festival de Eurovisión?). Atrincherados en su cátedras o en sus despachos, gozan de las regalías y de los privilegios anexos a haber llegado antes de que empezara la debacle a los centros de poder junto a los cuales se calientan como viejas frente a un brasero, mientras la mayoría de la población se muere de frío. Su egoísmo provocó su ceguera que los ha desacreditado completamente, el silencio cómplice o miope que mantuvieron durante tanto tiempo les impide tomar la palabra, ahora es preciso que hablen los barrenderos.

Es difícil encontrar una época en la que las cabezas pensantes (a las que se les paga desde hace décadas precisamente para que no piensen) hayan puesto su inteligencia o la falta de ella al servicio de los poderosos de forma tan absoluta; intentaban distraernos sin el menor asomo de ingenio debatiendo acerca del sexo de los ángeles o del color de las bragas de Madonna. Mientras tanto nos adormilábamos frente al televisor, el ordenador portátil o las páginas de la prensa, y bostezábamos, unos de tedio, otros de hambre. Yo me pregunto, ¿no se aburren de sí mismos? Por supuesto que se aburren. Ése es precisamente hoy en día el privilegio de las élites: aburrirse olímpicamente una vez suprimida la libertad de expresión y el resto de libertades, incluida la de culto, porque ahora sólo podemos rendirle culto público a la divina Unión Europea y a esa divinidad etérea e inconsútil llamada globalización que consiste simplemente en deslocalizar las empresas para aprovechar el trabajo esclavo de los países sometidos por la OTAN. En Europa tan sólo se necesitan ya camareros para servirle el campari a los burócratas de Bruselas y sus representantes imperiales en provincias.

Las mentes embotadas de los intelectuales imperiales están todavía cautivas de ese embrujo de Circe del gran proyecto de sojuzgamiento europeo que los ha convertido en cerdos. Estamos todos cautivos todavía del encantamiento de la gran hechicera.

Alguien tiene que repetirle machaconamente a la gente que los comisarios europeos no son dioses; son funcionarios de la dictadura blanda -de momento- en el centro y dura en la periferia, y si no que les preguntes a los bosnios y a los kosovares o a los serbios con cuyos órganos traficaban hasta no hace mucho monstruos como Hashim Thaçi en cuyos brazos satánicos se arrojó Madelein Albright, o él en los de ella, para bailar la danza macabra del aquelarre que destruyó Yugoslavia.

No le debemos obediencia ni sumisión a Juncker y al resto de comisarios, no tenemos que venerarlos, no son dioses, repito. Son funcionarios públicos al servicio de intereses privados elegidos a dedo por los ejecutivos de Goldman Sachs o de cualquier otra entidad financiera. Deberían estar obligados a rendirle cuentas a la gente de cada céntimo malgastado. Hay que repetirlo una y otra vez para deshipnotizar a la gente. No trabajan para nosotros. No los necesitamos. No necesitamos a esos burócratas aferrados a la máquina de imprimir moneda, digital mayormente. No necesitamos el euro, podríamos inventar mañana veinte monedas nuevas con idéntico valor: o sea cero o menos cero, para pagar los servicios de aquellos que verdaderamente trabajan y piensan y no se dedican a hacer pompas con el culo como los banqueros. Necesitamos a los agricultores, los profesores, las enfermeras, los albañiles, los poetas (inspirados), los apicultores, a los auténticos filósofos e intelectuales no comprados por los Rothschild, a los ingenieros de puentes y caminos destruidos por las bombas de la OTAN. No necesitamos el euro. Cualquier hacker podría encargarse mañana de la dirección del Banco Central Europeo y lo haría mejor. Por arbitraria que fuera su labor no sería tan lesiva, porque probablemente no representa el mal absoluto como lo representa John Bolton, por ejemplo, (abanderado de la OTAN y del Grupo Bilderberg que manda en Europa), que no deja de ladrarles a los venezolanos como un perro rabioso acusándoles de ser lo que precisamente es él: un tirano. La mayoría de los hackers son adolescentes díscolos e irreverentes que es lo que necesitamos en esta era de perros sumisos que no cuestionan nada y a los que se les cae la baba cuando contemplan a militares de alto rango que exhiben sus medallas ganadas bombardeando con drones bodas y funerales de civiles desarmados.

El caos de la ausencia total de autoridad en un desmantelamiento descontrolado de la UE sería mejor, menos dañino a mi juicio; sería liberador en cierta forma, y mucho menos nefasto que los planes de destrucción de los países del Caribe por parte de la OTAN y sus mercaderes de la muerte y su caos con olor a pólvora.

Es urgente ponerle nombre y apellidos a la represión y la tiranía. Identificar a los verdaderos enemigos de la libertad y la justicia. Los que lanzan invectivas contra Macron en realidad yerran el tiro. Macron es la cara bonita de los Rothschild y Henry y Marie Josée Kravis, por así decirlo; pero claro está que cuando alguien se muestra dispuesto a dar la cara por alguien, también debería estar dispuesto a recibir las bofetadas dirigidas a él o a ella, porque no sabemos quien manda más en la pareja formada por Henry Kravis y su esposa, si él o ella.

Lo que está claro es que cualquier concesión que haga el gobierno francés a los chalecos amarillos (si es que las hace finalmente, porque el primer ministro Edouard Philippe amenaza con sacar a la calle a todas las fuerzas del orden para abortar futuros protestas) será meramente táctica. Las élites europeas viven en una huida hacia adelante permanente y el colapso del sistema es cuestión de tiempo, aunque claro está que nadie sabe cuánto, no mucho desde luego. Europa vive del trabajo acumulado durante generaciones y de los ahorros de los pensionistas por los cuales no les pagan nada los bancos o les pagan un interés miserable, el mismo que le cobran a las grandes multinacionales para que recompren sus acciones e inflen artificialmente el valor de las mismas. Uno se imagina a Henry Kravis maquinando en algún búnker la cabeza de quién arrojarán al populacho para calmar su ira cuando la pirámide se derrumbe y éste se rebele si es que se rebela.

La situación precaria en la que vivimos es la consecuencia de la sumisión absoluta a un concepto inviolable y sacrosanto: el de la Unión Europea, en vez de a una persona de carne y hueso; los pueblos occidentales todavía no están lo suficientemente amaestrados para caer de rodillas ante un monarca absoluto al estilo del príncipe consorte Bernhard zur Lippe-Biesterfeld, ex miembro de la caballería de las SS casado con la princesa Juliana, y promotor entre otros del grupo Bilderberg. Pero caen de rodillas ante entes abstractos como los Mercados, la Unión Europea, el Estado, etc. son fantasmas inasibles a los que uno no les puede cortar la cabeza que los líderes europeos tienen metida cada cual en un agujero como los avestruces.

Lo que más me choca de este movimiento de los chalecos amarillos son esas manifestaciones de supuestas feministas que discurrían de forma paralela sin mezclarse con los chalecos amarillos auténticos. Parece que desconfían de ellas también y es comprensible. A uno le da por sospechar que las han mandado las autoridades para diluir las protestas, para amansar a las masas con sus gráciles movimientos que recuerdan a los de las animadoras deportivas. Los medios de comunicación oficiales utilizan sus supuesta consternación por las víctimas de la violencia "de género" para mostrar un rostro amable y humanitario a los televidentes, para fingir que se preocupan por la suerte de sus súbditos -no cabe hablar ya de ciudadanos-, aunque en el fondo no hagan nada para remediarla. Y no hacen nada porque no pueden aunque quieran si es que quieren. La violencia contra las mujeres (las débiles y no las fuertes) es consecuencia del culto a la fuerza y a la violencia del estado o de quién sea del que vive la dictadura de la Unión Europea representada sobre todo por los mafiosos y los matones como Hashim Thaçi.

José Francisco Fernández_Bullón
(Visto en http://www.elespiadigital.com/)

LA FUNDADORA DEL FEMINISMO MODERNO FUE UN PEÓN DE LA C.I.A.


Gloria Steinem, fundadora del feminismo moderno y principal bandera de la guerra contra la familia, la naturaleza y la masculinidad, confiesa en una entrevista sus experiencias como infiltrada de la CIA en movimientos de contestación juvenil. Una prueba más de cómo las ideólogas del odio están dirigidas por ese capitalismo que dicen combatir.

miércoles, 30 de enero de 2019

UNA REFLEXIÓN A CONTRACORRIENTE SOBRE EL ABORTO



No se si sorpenderá o no a los lectores, pero a quienes me conocen personalmente en modo alguno: me declaro "pro-vida". No concibo que una persona consciente y sensible pueda declararse otra cosa. Y se que es una declaración fácil desde una condición, la de varón, que me impide el ser gestante (de lo que no estoy excluido es de la de -posible- procreador).

También se que la casuística que se da en el problema que abordo es inmensa, y que las reglas generales no valen ante la inmensa cantidad de excepciones no ya posibles, sino reales. Pero personalmente nunca he conocido a una mujer para la que el aborto no haya sido un trauma en sí, al margen de las dramáticas condiciones que las hayan empujado a esta radical decisión. Hay soluciones a un problema que se convierten en la raíz de otro mayor. Y el remordimiento, la brutalidad en la intrusión en la intimidad corporal y la vergüenza se han hecho presentes, por separado o combinados, en cada caso del que tengo constancia.

Entiendo que legalmente muchas circunstancias deberían eximir a una mujer de ser sancionada por este acto, y que bastante tiene la que incurre en él a sabiendas, sin autoengaños ni justificaciones, de lo que supone. Nada más lejos de mi intención al compartir esta entrada que demonizar o avergonzar a ninguna mujer, sea cual sea su postura -teórica o ejercida- al respecto.

Sencillamente, al encontrar el siguiente texto, firmado por Guillermo Barber Soler, vi perfectamente delineado lo que siempre he pensado sobre un problema tan controvertido. Y si el autor llega a leer esta entrada, le ruego que disculpe los breves añadidos y modificaciones que me he permitido efectuar a una reflexión tan certera.


Me dijeron que proponían el aborto porque morían chicas. Les pregunté haciendo qué morían esas chicas, y me dijeron “abortando”. Les pregunté si esas muertes se evitarían si no se abortara y me dijeron que era machista.

Me dijeron que el problema era la clandestinidad. Les pregunté si el riesgo que conllevaba realizar otros actos ilegales también era motivo para legalizar aquellos actos, y me dijeron que no, que era ridículo. Les dije entonces que el argumento que proponían era el mismo, y, por tanto, igual de ridículo, y se enojaron.

Insistieron en que era un problema de salud pública por la cantidad de muertes. Les pregunté cuántas eran y no se pusieron de acuerdo.

A las que dieron números pequeños les pregunté si no sería más efectivo a nivel salud invertir esos recursos en prevenir otras muertes más numerosas, y me llamaron insensible.

A las que daban números exorbitantes les pregunté cómo pensaban repoblar el país. Les mostré que en países donde era más fuerte y eficiente la prohibición, había muchos menos casos de muertes maternas por abortos que en los países donde era legal que se hicieran. No les importó.

Les mostré que otros países ya estaban sacando de circulación, por el peligro que traía a la salud materna, el misoprostol. No les llamó la atención.

Empecé a dudar. Pensé que quizá se podía resolver el núcleo de la cuestión, que tiene que ver con la vida y la libertad.

A los que les hablé de metafísica, me dijeron que eso era una antigualla.

A los que les hablé de ciencia, me dijeron que la ciencia no tenía competencia en la ley.

A los que les hablé de ley, me dijeron que era una cuestión de principios.

A los que les hablé de principios, me dijeron que todo es relativo.

A esos les pregunté entonces por qué estaban tan seguros, y me llamaron dogmático.

Me dijeron que era una cuestión de pobreza. Les pregunté si les parecía bien matar pobres. Se enfurecieron.

Les pregunté si no era mejor mejorar la economía, y les hablé de modelos económicos exitosos. Se aburrieron y me miraron raro, como si hablara otro idioma.

Me dijeron que era un tema de igualdad de género. Les pregunté si los padres podían demandar el aborto en contra de la voluntad de la madre. Se escandalizaron.

Les pregunté si creían en que a un padre se le puede exigir legalmente hacerse cargo de un hijo que él no quiso. Lanzaron gritos de guerra.

Me dijeron que nadie podía obligar a una mujer a ser madre. Estuve de acuerdo. Pero les pregunté primero por qué sí se podía obligar a un hombre a ser padre. Fingieron no entender.

Les pregunté si creían que el derecho a decidir estaba por encima del derecho a vivir. Dijeron que era relativo. Les pregunté por qué, mejor, no buscamos una propuesta superadora que respete las dos vidas y la elección de los padres a no hacerse cargo.

Me dijeron que no les hable de adopción. Les pregunté por qué. Callaron.

Les insistí en por qué no mejorábamos el sistema de adopción. Me dijeron que era imposible. Les comenté de otros países donde se hacía. No quisieron escuchar.

Les mencioné proyectos de ley en nuestro país para mejorar el sistema. Pero nadie quiere apoyar ese proyecto.


Las vi vestidas todas de un mismo color, vitoreando consignas, enardecidas al abrigo de una aparente unanimidad. Les dije que había ahí un fenómeno de masificación, y me llamaron racionalista.

Les pregunté si no seguían sin cuestionar lo que la masa, manipulada por medios y poderes, les proponía. Me llamaron nuevamente dogmático. Sí. A mí.

Me di cuenta entonces que eran todas excusas. Que directamente la vida no les importaba. Ni la de los seres humanos en gestación ni la de las gestantes.

Si no, habrían dudado.

Si no, habrían escuchado.

Si no, habrían investigado.

Si no, habrían buscado propuestas superadoras.

Pero no.

No les importa.

Hay mujeres que consideran un derecho poder matar.

Hay hombres que sólo quieren desentenderse y no hacerse responsables.

Unas y otros parecen reclamar solo un inaudito "derecho a la irresponsabilidad".

Y hay un ser frágil y precario atrapado en esa red de intereses imposibilitado para reclamar por sí mismo su derecho a vivir.

(Fuente: https://www.facebook.com/)

Post-data 7 febrero:

SOMOS ESCLAVOS Y NOS CONTROLAN


Nos manipulan desde que nacemos para ofrecer nuestra vida a cambio de dinero, en un sistema de consumo que nos mantiene esclavizados y que está acabando con nuestros recursos naturales y medio ambiente.

martes, 29 de enero de 2019

LEYES "DE GÉNERO", LEYES CRIMINALES



Las leyes de género empiezan por la perversión del lenguaje: en la especie humana no hay géneros sino sexos. El género es un concepto gramatical. Se busca suplir la biología por concepciones ideológicas manipulables a conveniencia.

Hacer leyes especiales según los sexos o según cualquier otra particularidad, es destruir el principio de igualdad jurídica, el principio de legalidad y el estado de derecho. Es volver a los privilegios (“leyes privadas”)

...y luego está el a qué llamamos "violencia".
Se pretende crear la impresión de que el varón es enemigo potencial y de inclinación maltratadora hacia la mujer. Que es culpable en principio por el hecho de ser varón y que ante las acusaciones carece de la presunción de inocencia, mientras que la mujer denunciante debe ser creída “sí o sí”, como ha dicho la desnortada vicepresidenta con intolerable despotismo.

La perversión o más bien carácter criminal de estas leyes se acentúa por cuanto la denunciante recibe de modo inmediato todo tipo de ayudas económicas, a costa del denunciado y de la población, obligada a sufragar la infamia. Así se crea un enorme negocio a costa del bolsillo del contribuyente.

Estas leyes buscan: a) Destruir la confianza y la atracción mutua entre los sexos. b) Socavar la familia y la relación estable entre los sexos creando una sospecha básica entre ellos. c) Histerizar a muchas mujeres víctimas de esa propaganda, y facilitar la extorsión y el chantaje a otras sin escrúpulos. d) Crear un ambiente social de temor ante la inseguridad jurídica debida a la imposición política y al matonismo histérico que las acompaña. Fenómenos todos ellos evidentes y en auge.

Se consideran liberadas, pero los de la escuadra y el compás
han conseguido que vuelvan a ponerse el delantal.
Se plantean dos cuestiones: ¿De dónde proceden estas leyes radicalmente antidemocráticas y liberticidas, que destruyen el estado de derecho? ¿Cómo han podido imponerse con tal facilidad en estos años y con apoyo de todos los partidos con representación parlamentaria?

Intentaré contestar a la segunda pregunta: el maltrato y asesinato provocan especial repugnancia cuando las víctimas son indefensas, como los niños, o más débiles (en el franquismo había un agravante en los delitos, el “desprecio de sexo”, eliminado por el PSOE). La ideología explota, convirtiéndolo en parodia, cierto instinto protector del varón hacia la mujer (estas leyes están promovidas e impuestas sobre todo por políticos demagogos y más o menos perturbados, que quieren hacerse con el voto femenino). Por otra parte, en nuestros partidos no existe pensamiento democrático, ni apenas cultura democrática en la población, lo que explica que se perpetren fechorías criminales como ésta … ¡en nombre de la democracia!

(Visto en http://www.piomoa.es/?p=9085)

lunes, 28 de enero de 2019

LA CONCLUYENTE PRUEBA DE LA MANIPULACIÓN MENTAL


ALGUNOS DE LOS ‘CASOS AISLADOS’ DE VIOLENCIA FEMINISTA DE 2018 QUE LOS MEDIOS NO TE CONTARÁN


Hay que repetirlo: no matan "los hombres" o "las mujeres". Matan los asesi-
nos, cuyo número se reparte entre ambos sexos.

Si algo nos ha quedado claro en 2018 es que la ideología de género sigue aprovechándose de los estigmas para crear diferencias sociales. Mientras el Congreso aprobaba la ley de Violencia de Género, que rompe con la igualdad entre hombres y mujeres convirtiendo automáticamente a la mujer en víctima, violando la presunción de inocencia del hombre y olvidando a tantas otras víctimas de violencia dentro del ámbito familiar, los casos mediáticos de denuncias falsas y de asesinatos cometidos por mujeres aumentaban.

Ana Julia Quezada, madrastra del pequeño Gabriel Cruz, al
que estranguló en febrero del pasado año
Si bien es cierto que en España seguimos teniendo casos terribles de violencia doméstica que han conllevado la muerte de 44 mujeres, las mujeres no han sido las únicas que lo han sufrido. Muy lejos de la idea que se pretende extender desde ciertos lobbies feministas financiados, esa que hace indicar que en las mujeres vivimos permanentemente amenazadas de muerte por los hombres, están los datos que revelan que la violencia intrafamiliar no es una cuestión de géneros sino de personas; es decir, tanto hombres como mujeres son agresores y ambos, víctimas.

Ni todos los hombres son potenciales asesinos, ni todas las mujeres son seres de luz.

A continuación hemos realizado un pequeña recopilación para demostrar que la violencia no tiene género, recordando algunos de los casos más sonados pese al silencio interesado de los medios.
































Sabemos que alguno de estos asesinatos serán justificados por el coro de misándricas como actos en defensa propia, aunque ninguno de los detalles de estos casos han trascendido como para poder formar un juicio de valor. No se saben las circunstancias ni los motivos reales que llevaron a estas asesinas a acabar con la vida de sus víctimas.

Lo que sí está claro es que hay muchos seres de luz bastante oscuros y además, reincidentes. ¿Y qué hace la ley de Violencia de género por estas víctimas? Nada, porque no son mujeres. Qué importante es que dejemos de hablar de géneros cuando de lo que hablamos es de violencia.

¿Será 2019 el año en el que creamos de verdad en la igualdad?

(Fuente: https://cazadebunkers.wordpress.com/)