martes, 12 de noviembre de 2019

EL NIVEL DE PORTAVOCES Y "PORTAVOZAS" DEL P.S.O.E.



El ministro de Fomento y secretario de organización del PSOE, José Luís Ábalos, dio ayer todo un recital de lo que no debe ser una comparecencia ante la prensa, a la que pretendió poco menos que dictar lo que deberían preguntar. Como comunicador, su estilo Juan Palomo es bochornoso.

Este es el nivel de una agrupación desconectada de la realidad que pretende aparentar racionalidad a base de reprimir toda crítica. Que llevemos viviendo el Día de la Marmota en términos electorales tantos meses o que Pedro Sánchez sea incapaz de formar gobierno parecen ser motivo de satisfacción para esta tropa.

Solo que las cuentas no les cuadran: si VOX ha ganado 28 diputados, PP ha ganado 22 y Ciudadanos ha perdido 47, en teoría la derecha ha ganado 3 diputados, en cambio entre el PSOE, Podemos y Más País han perdido 7 diputados. ¿Es ese el "freno a la derecha" que tanto cacarea el "ineptócrata" éste?





Aunque para estilo comunicativo, el de la vicepresidenta Carmen Calva (Calva por usar un lenguaje inclusivo y por cómo se ha debido de quedar después de su última salida de pata de banco) con sus dislates superlativos:



Éste amigos, es el nivel del partido más votado por la ciudadanía.

Y, dada la magnitud de la "victoria", en marzo podemos tener nueva cita con las urnas. ¿Apostamos?

LA SEPARACIÓN DE PODERES, AUSENTE DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA



Antes de abordar este delicado tema, hagamos un poco de memoria respecto a la filosofía política de la Ilustración: La separación de poderes o división de poderes es un principio político en algunas formas de gobierno, en el cual los poderes legislativo, ejecutivo y judicial del Estado son ejercidos por órganos del gobierno distintos, autónomos e independientes entre sí. Montesquieu argumentaba que «todo hombre que tiene poder se inclina a abusar del mismo; él va hasta que encuentra límites. Para que no se pueda abusar del poder hace falta que, por la disposición de las cosas, el poder detenga al poder». De este modo, se confía la vigilancia de los tres poderes entre ellos mismos ya que cada uno vigila, controla y detiene los excesos de los otros para impedir, por propia ambición, que alguno de ellos predomine sobre los demás.

Lo más probable es que creas que la separación de los tres poderes es una premisa fundamental en la Constitución Española. Yo mismo lo creía hasta hace poco. Podéis hacer la prueba y preguntar a vuestros conocidos y os dirán lo mismo. Esto no es raro teniendo en cuenta que esta misma semana oí a una periodista de una gran cadena de televisión, hablando de la separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial en España. Tengo la sensación de que he oído esto mismo a lo largo de mi vida muchas veces, pero resulta que no es verdad.

Podéis comprobarlo vosotros mismos entrando en la web del BOE que contiene el texto de la Constitución: www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1978-31229 Si estáis en un PC pulsad Ctrl + F y buscad separación de poderes. Ningún resultado. Podéis buscar separación de. Cero resultados de nuevo.

Y si os da por leer la Constitución y darle una vuelta a como funciona todo, lo realmente extraordinario sería que sí que fuese un precepto fundamental la citada separación de poderes. Porque resulta que el jefe del gobierno, al que aquí llamamos Presidente del Gobierno (poder ejecutivo) es a la vez el secretario general del partido que tiene el mayor número de diputados en el Congreso de los Diputados (poder legislativo).


También es un escollo importante para poder contemplar la separación de poderes en la Constitución, la íntima relación entre el poder legislativo y el poder judicial. Citando ahora a la propia Constitución:

El Consejo General del Poder Judicial estará integrado por el Presidente del Tribunal Supremo, que lo presidirá, y por veinte miembros nombrados por el Rey por un período de cinco años. De éstos, doce entre Jueces y Magistrados de todas las categorías judiciales, en los términos que establezca la ley orgánica; cuatro a propuesta del Congreso de los Diputados, y cuatro a propuesta del Senado, elegidos en ambos casos por mayoría de tres quintos de sus miembros, entre abogados y otros juristas, todos ellos de reconocida competencia y con más de quince años de ejercicio en su profesión.

Pero lo realmente tremendo viene ahora. Atención que vienen curvas. Cito ahora a Wikipedia (es.wikipedia.org/wiki/Aforamiento):

El aforamiento no debe confundirse con la inmunidad parlamentaria que existe en todos los países democráticos. Sin embargo en España, donde los diputados y senadores también gozan de inmunidad, cuando estos son acusados de un delito y sus compañeros acuerdan levantar la inmunidad atendiendo el suplicatorio presentado ante la Cámara respectiva, no son juzgados por los tribunales ordinarios, sino por la Sala Segunda del Tribunal Supremo, tal y como dispone el artículo 71 de la Constitución.

Y ahora, mucha atención a la jugada. De nuevo Wikipedia nos ayuda a seguir el hilo del argumento:(es.wikipedia.org/wiki/Tribunal_Supremo_(España))

El Tribunal Supremo está compuesto por el Presidente del Tribunal Supremo y por un número indeterminado de Magistrados adscritos a las diversas Salas que lo integran, todos ellos nombrados por Su Majestad el Rey a propuesta del Consejo General del Poder Judicial.

Resumiendo: que si hay que juzgar a un diputado, lo hace el Tribunal Supremo, cuyo Presidente ha sido nombrado por el Consejo General del Poder Judicial, del que 8 de sus miembros han sido propuestos por los propios diputados y senadores. Lo mínimo que se podría decir de esos jueces es que supuestamente tienen muchas posibilidades de encontrase con un conflicto de intereses que hiciera peligrar su ecuanimidad.

Si hay algún legislador leyendo esto ... ¿la separación de poderes para cuando?

(Fuente: https://www.meneame.net/)

EL MAYOR ROBO DE LA HISTORIA



1.- La banca privada global crea el dinero de la nada, mediante el sistema de "reserva fraccionaria".

2.- Parte de ese dinero creado de la nada, se presta a casi todos los estados del planeta. Esos estados deben pagar intereses permanentemente, de una deuda cada vez mayor que nunca se puede saldar, ni la banca quiere que se salde.


3.- Los estados pagan esos intereses, cada vez mayores, con el dinero recaudado mediante los impuestos a la población. Es decir, que la banca privada global, mediante su dinero creado de la nada, le 'roba' permanentemente a la población mundial el dinero real, con el que mantienen en el poder político a sus cómplices con grandes sobresueldos y macro pensiones.

Resumiendo: Es una obra maestra de la estafa y el robo, porque además han logrado que sea legal, que no sea delito. Pero, ojo... Si cualquier persona hace algo semejante, como crear dinero de la nada y prestarlo a alguien cobrándole luego intereses, acaba en la cárcel, pues sí es delito para el resto de los mortales.

4.- Cuando algún país se niega a esto, enseguida pasa a formar parte de la lista de países "malvados" que hay que "democratizar" urgentemente.

Bienvenidos a la avanzada civilización humana.

(Nando L López)

lunes, 11 de noviembre de 2019

EL RÉGIMEN DEL 78, ANTE EL PRECIPICIO



Estamos todavía con los últimos votos, y el reparto de escaños, en función del juego de porcentajes y restos mediado por la ley D’Hont, arroja lo que adelantaban las encuestas: Un parlamento sin una clara mayoría. Un parlamento “colgado”, dice la ilustrativa expresión en inglés.

Ahora cabe esperar a que los líderes abran obscenamente sus gabardinas para mostrarnos sus vergüenzas: Sánchez quiere vivir en La Moncloa sin hipotecas, pese a que su cuenta de diputados no se lo permite. Y todo basado en una reinterpretación del derecho divino al poder: un vox populi vox dei (con perdón) que, con un 28 por ciento de apoyo electoral parece que no está justificado. Él esperaba alcanzar cerca de 140 escaños, y en lugar de subir una quincena de diputados, ha perdido tres. Ha utilizado todos los recursos del Estado al servicio de su partido, y con olvido de los intereses generales de los españoles, que desconoce por completo. Su fracaso es inapelable.

Albert Rivera, que ya compareció en pelota picada en unas elecciones, ahora no tiene nada que mostrar bajo esa gabardina. En contra del sentido común, y prestando oídos sólo a sus propias palabras, Rivera ha apostado por sustituir al Partido Popular como alternativa al PSOE. Su ambición personal, que es la de convertirse en presidente del Gobierno, se ha antepuesto a lo que es la función política esencial de Ciudadanos: ser una bisagra entre PP y PSOE que les otorgue una alternativa constitucionalista y españolista a la sempiterna necesidad de contar con el apoyo de los nacionalistas. Rectificó a última hora, pero desde la primera debió someter a Pedro Sánchez a la disyuntiva entre un gobierno constitucionalista, perfectamente viable desde el punto de vista parlamentario, y el suicidio político de un pacto con Podemos y los nacionalistas.

Ha llevado a su partido a los 10 escaños, 47 menos que en las anteriores elecciones. Es el último de los grandes fracasos políticos del centro, desde el desplome de la UCD, la caída del CDS y la candidatura del Partido Reformista Democrático. Rivera lo tenía todo. Y todo lo ha perdido. No es ya que tenga que dimitir como líder de Ciudadanos, es que se presentó en el lomo de una montaña, y bajaría de una humilde colina. Él solo ha acabado con uno de los proyectos políticos más interesantes y prometedores de nuestra democracia. Ciudadanos tiene algo de esperanza en una nutrida abstención que no ha optado por otros partidos, y que por tanto siguen teniendo esperanzas en la formación naranja.

Pablo Casado ha ganado casi seiscientos mil votos, y 21 escaños. No es, ni de lejos, un éxito del Partido Popular: Ciudadanos pierde unos 2,5 millones de votos y Casado no ha logrado recabar más que la cuarta parte de esa sangría electoral. Es cierto que el joven Casado lleva poco tiempo al frente del partido de referencia en el centro derecha español, pero no ha logrado hacer ver que el suyo es un PP distinto del de Mariano Rajoy.

Lo que no logrará es la reunificación electoral del centro derecha, porque todo lo que Ciudadanos y el PP han hecho mal, Vox lo ha hecho bien. Tiene una marca electoral definida ideológicamente, y que le parece útil a una parte muy importante del electorado nacional. Su éxito es abrumador. Concita un 15 por ciento del voto, y con 52 escaños supera en un par el mínimo que le permite plantear cuestiones de inconstitucionalidad. Tiene la posibilidad de plantear debates que, de otro modo, estarían vedados en los medios de comunicación.

Pablo Casado se plantea como única alternativa a Pedro Sánchez. No ha mencionado al PSOE. De modo que se ha abierto la posibilidad de llegar a un acuerdo con el partido, que no incluya a su actual líder. Este movimiento podría tener sentido hace años, cuando de verdad existían los partidos políticos, o al menos el PSOE. Pero el partido más que centenario ya desapareció con José Luis Rodríguez Zapatero, asomó tímidamente la cabeza cuando echó a Pedro Sánchez, pero despareció por completo con el regreso del hijo descarriado. No existe el PSOE; sólo existe Sánchez.

A partir de aquí, cabe hacer dos reflexiones. La primera de ellas es que la democracia de 1978 se creó expresamente para reforzar a los partidos políticos. Si lo que tenemos no es una democracia sino una partitocracia es porque se diseñó expresamente así en la Constitución. La razón es, en primer lugar, que la crearon los propios partidos políticos, y que tras 36 años de dictadura, se pensó que los españoles no sabrían vehicular el voto si no era por medio de unas estructuras de partidos muy potentes. Éstos han concitado tanto poder, que al final han acabado por desaparecer y convertirse en órganos de transmisión de intereses personales, y plataformas de apoyo de sus líderes.

Por otro lado, como señala José Antonio Zarzalejos, si el fracasado Sánchez no llega a un acuerdo con el fracasado Casado, por un lado o con Pablo Iglesias y otros enemigos de la Constitución, por otro, y vamos a unas nuevas elecciones, puede que hayamos llegado al final del actual régimen. Porque se habrá puesto de manifiesto que sólo se puede ocupar el poder desde una mayoría absoluta, algo que está a varias décadas de poder repetirse, o con el apoyo de los nacionalistas.

En realidad, estamos en un callejón sin salida. La suma de PSOE más Podemos alcanza los 155 escaños. Con ellos puede superar los 153 noes de PP, Vox, Ciudadanos, Navarra Suma y Coalición Canaria, pero tendría que contar con la abstención del resto. A largo plazo, si Sánchez no quiere gobernar con los presupuestos de Cristóbal Montoro sine díe, tendrá que pactar con ERC. Y ese partido sólo aceptará un apoyo si el PSOE se decide a acabar con las instituciones españolas. Lo mismo cabe pensar del PNV: no puede apoyar al PSOE con las elecciones vascas a la vista y Bildu muy fuerte. De modo que o Sánchez nos conduce al fin del actual régimen, o le da una salida, que sólo puede venir de la mano del Partido Popular.

José Carlos Rodríguez
(Fuente: Disidentia.com)

TRAS EL VOTO, LA POLÍTICA SE REDUCE A ESTO


Voluntades, adhesiones y simpatías como cromos en las manos de políticos que, ajenos al mandato imperativo de una verdadera democracia, jugarán con ellos y con las esperanzas de un electorado al que los demagogos ya han dado el pistoletazo de salida para la queja y la impotencia. Lo llaman "gobierno del pueblo". Mas bien parece silencio de los corderos.

domingo, 10 de noviembre de 2019

ELLOS ESTÁN VIVOS, NOSOTROS ESTAMOS DORMIDOS



"Los ves en la calle. Los ves en la tele. Incluso podrías votar por uno este otoño. Crees que son gente como tú. Estás equivocado. Totalmente equivocado".
("Están vivos", 1988)

Vivimos en dos mundos, usted y yo.

Existe el mundo que vemos (o el que estamos hechos para ver) y luego el que sentimos (y al que ocasionalmente echamos un vistazo), el cual está muy lejos de la realidad propagandística fabricada por el gobierno y sus patrocinadores corporativos, incluyendo los medios de comunicación.

De hecho, lo que la mayoría de los ciudadanos perciben como la vida en occidente -privilegiada, progresista y libre- está muy lejos de la realidad, donde la desigualdad económica está creciendo, las agendas reales y el poder real están enterrados bajo capas de un doble discurso orwelliano y de la ofuscación corporativa, y la "libertad", tal como es, se distribuye en pequeñas dosis legalistas por policías militarizados armados hasta los dientes.

No todo es lo que parece.

Esta es la premisa de la película de John Carpenter, Están vivos ["They Live"], que se estrenó hace más de 30 años y que sigue siendo inquietante y escalofriantemente apropiada para nuestra era moderna.

Más conocido por su película de terror Halloween, que asume que hay una forma de maldad tan oscura que no se puede matar, el grueso del trabajo de Carpenter está impregnado de una fuerte inclinación antiautoritaria, anti clase política, lacónica, que habla de las preocupaciones del cineasta sobre el desentrañamiento de nuestra sociedad, particularmente de nuestro gobierno.

La trama de "Están vivos" presenta cómo dos trabajadores migrantes descubren que el mundo no es lo que parece, ya que la población está siendo controlada y explotada por extraterrestres que trabajan en colaboración con una élite oligárquica. Mientras tanto, la población, felizmente inconsciente de la verdadera agenda en sus vidas, ha sido adormecida por la complacencia, adoctrinada en el cumplimiento, bombardeada con distracciones por los medios de comunicación, e hipnotizada con mensajes subliminales transmitidos por la televisión y varios dispositivos electrónicos, anuncios espectaculares y similares.

Sólo cuando el vagabundo sin techo John Nada (interpretado a lo grande por el difunto Roddy Piper) descubre un par de gafas de sol modificadas (lentes Hoffman), Nada ve lo que hay debajo de la realidad fabricada por la élite: el control y la esclavitud.

Cuando se mira a través de la lente de la verdad, los de la élite, que parece humana hasta que se le quita el disfraz, se muestran como monstruos que han esclavizado a la ciudadanía para aprovecharse de ellos.

Del mismo modo, los anuncios espectaculares hacen sonar mensajes ocultos y autorizados: una mujer en bikini en un anuncio está ordenando a los espectadores que "se casen y se reproduzcan". Los estantes de revistas gritan "CONSUMIR" y "OBEDECER". Un fajo de billetes en la mano de un vendedor proclama: "Este es tu Dios".


Cuando se ve a través de las lentes Hoffman de Nada, algunos de los otros mensajes ocultos que se transmiten al subconsciente de la gente incluyen: NINGÚN PENSAMIENTO INDEPENDIENTE, CONFORMATE, SOMÉTETE, PERMANECE DORMIDO, COMPRA, MIRA TV, NINGUNA IMAGINACIÓN, y NO CUESTIONES A LA AUTORIDAD.



Esta campaña de adoctrinamiento diseñada por la élite de "Están vivos" es dolorosamente familiar para cualquiera que haya estudiado el declive de la cultura occidental.

Una ciudadanía que no piensa por sí misma, que obedece sin cuestionamientos, que es sumisa, que no desafía a la autoridad, que no piensa fuera del cuadro y que se contenta con sentarse y entretenerse, es una ciudadanía que puede ser fácilmente controlada.

De esta manera, el sutil mensaje de "Ellos viven" proporciona una analogía adecuada de nuestra propia visión distorsionada de la vida en el Estado policial, a la que el filósofo Slavoj Žižek se refiere como la dictadura en la democracia, "el orden invisible que sostiene su aparente libertad".

Nos alimentan con una serie de ficciones cuidadosamente inventadas que no se parecen en nada a la realidad.

Los poderosos quieren que nos sintamos amenazados por fuerzas que escapan a nuestro control (terroristas, tiradores, bombarderos).

Quieren que tengamos miedo y dependamos del gobierno y de sus ejércitos militarizados para nuestra seguridad y bienestar.

Quieren que desconfiemos los unos de los otros, divididos por nuestros prejuicios, y que nos lancemos los unos contra los otros.

Sobre todo, quieren que sigamos marchando al compás de sus dictados.

Si desintoniza los intentos del gobierno por distraernos, desviarnos y confundirnos y sintoniza con lo que realmente está sucediendo en cada país, se encontrará de frente con una verdad inconfundible y desagradable: la élite adinerada que nos gobierna nos ve como recursos prescindibles para ser usados, abusados y desechados.

De hecho, un estudio realizado por Princeton y la Universidad Northwestern concluyó que el gobierno de Estados Unidos no representa a la mayoría de los ciudadanos de ese país (cuya cultura acaba imponiéndose en todo el Occidente que funciona como satélite suyo, nota del "blogger"). En cambio, el estudio encontró que el gobierno está gobernado por los ricos y poderosos, o la llamada "élite económica". Además, los investigadores concluyeron que las políticas promulgadas por esta élite gubernamental casi siempre favorecen los intereses especiales y los grupos de presión.

En otras palabras, estamos siendo gobernados por una oligarquía disfrazada de democracia, y posiblemente en camino hacia el fascismo; una forma de gobierno donde los intereses corporativos privados gobiernan, el dinero manda, y la gente es vista como meros sujetos a ser controlados.

No sólo hay que ser rico -o estar en deuda con los ricos- para ser elegido en estos días, sino que ser elegido es también una forma segura de hacerse rico. Como informa CBS News, "Una vez en el cargo, los miembros del Congreso disfrutan de acceso a conexiones e información que pueden utilizar para aumentar su riqueza, de una manera que no tiene paralelo en el sector privado. Y una vez que los políticos dejan el cargo, sus conexiones les permiten beneficiarse aún más".

Al denunciar esta flagrante corrupción del sistema político de Estados Unidos, el expresidente Jimmy Carter criticó el proceso de ser elegido -para la Casa Blanca, la mansión del gobernador, el Congreso o las legislaturas estatales- como "soborno político ilimitado ... una subversión de nuestro sistema político como pago a los principales contribuyentes, que quieren y esperan, y a veces consiguen, favores para sí mismos después de que terminen las elecciones".

Tenga la seguridad de que cuando el fascismo arraigue y se imponga, las formas básicas de gobierno permanecerán: El fascismo parecerá ser amistoso. Los legisladores estarán en sesión. Habrá elecciones y los medios de comunicación seguirán cubriendo las trivialidades políticas y de entretenimiento. El consentimiento de los gobernados, sin embargo, ya no se aplicará. El control real habrá pasado finalmente a la élite oligárquica que controla al gobierno entre bastidores.

¿Le suena familiar? (piense el lector en las "puertas giratorias" que hacen que en España tantos políticos pasen directamente a las juntas directivas de empresas a las que han favorecido previamente con sus decisiones, en un tráfico de favores que cada vez es más obvio)

Claramente, estamos siendo gobernados por una élite oligárquica de intereses gubernamentales y corporativos.

Hemos entrado en el "corporativismo", que es un punto intermedio en el camino hacia el fascismo en toda regla.

El corporativismo es donde los pocos intereses adinerados -no elegidos por la ciudadanía- gobiernan sobre la mayoría. De esta manera, no es una democracia o una forma republicana de gobierno, que es lo que los gobiernos constitucionales se supone que deben ser. Se trata de una forma de gobierno de arriba hacia abajo y que tiene una historia aterradora caracterizada por los acontecimientos ocurridos en los regímenes totalitarios del pasado: Estados policiales en los que todo el mundo es vigilado y espiado, arrestado por infracciones menores por agentes del gobierno, puesto bajo control policial y encerrado en campos de detención (también conocidos como campos de concentración).

Para que el martillo final del fascismo caiga, se requerirá el ingrediente más crucial: la mayoría de la gente tendrá que estar de acuerdo en que no sólo es conveniente sino necesario.

Pero, ¿por qué un pueblo aceptaría un régimen tan opresivo?

La respuesta es la misma en todas las épocas: el miedo.

El miedo hace a la gente estúpida.

El miedo es el método más utilizado por los políticos para aumentar el poder del gobierno. Y, como la mayoría de los comentaristas sociales reconocen, una atmósfera de miedo impregna a los estados modernos: miedo al terrorismo, miedo a la policía, miedo a los inmigrantes, miedo a nuestros vecinos, etc.

La propaganda del miedo ha sido utilizada con bastante eficacia por aquellos que quieren obtener el control, y está trabajando sobre la población.

A pesar de que tenemos 17.600 veces más probabilidades de morir de enfermedades cardíacas que de un ataque terrorista; 11.000 veces más probabilidades de morir de un accidente de avión que de un complot terrorista que involucre a un avión; 1.048 veces más probabilidades de morir de un accidente automovilístico que de un ataque terrorista, y 8 veces más probabilidades de ser asesinados por un oficial de policía que por un terrorista, hemos entregado el control de nuestras vidas a funcionarios del gobierno que nos tratan como si fuéramos un medio para lograr un fin, la fuente de dinero y poder (datos estadísticos referidos a EE.UU., pero hacia los que los países integrados en la OTAN nos vamos aproximando fatalmente).

Como advierte el barbudo en "Están vivos": "Están desmantelando a la clase media dormida. Más y más gente se está volviendo pobre. Somos su ganado. Estamos siendo criados para la esclavitud."

En este sentido, no somos tan diferentes de los ciudadanos oprimidos en "Están vivos".

Desde el momento en que nacemos hasta que morimos, somos adoctrinados para creer que los que nos gobiernan lo hacen por nuestro propio bien.

La verdad es muy diferente.

A pesar de la verdad que nos mira a la cara, nos hemos permitido convertirnos en zombis temerosos, controlados y aplacados.

Vivimos en un estado perpetuo de negación, aislados de la dolorosa realidad del Estado policial por las noticias de entretenimiento de pared a pared y los dispositivos de pantalla.

La mayoría de las personas mantienen la cabeza baja en estos días mientras miran como zombis a una pantalla electrónica, incluso cuando están cruzando la calle. Las familias se sientan en restaurantes con la cabeza agachada, separadas por sus dispositivos de pantalla y sin saber lo que sucede a su alrededor. Los jóvenes parecen especialmente dominados por los dispositivos que tienen en sus manos, ignorando el hecho de que simplemente pueden apretar un botón, apagar la cosa y levantar la mirada.

De hecho, no hay actividad de grupo más grande que la relacionada con los que ven las pantallas, es decir, la televisión, los ordenadores personales, los teléfonos móviles, etc. De hecho, un reciente estudio informa que la visualización de la pantalla en España está en su punto más alto de todos los tiempos. Por ejemplo, el ciudadano promedio ve aproximadamente 240 minutos de televisión al día.

La pregunta, por supuesto, es: ¿qué efecto tiene este consumo de pantalla en la mente?

Psicológicamente es similar a la adicción a las drogas. Los investigadores encontraron que "casi inmediatamente después de encender el televisor, los sujetos reportaron sentirse más relajados, y debido a que esto ocurre tan rápidamente y la tensión retorna tan rápidamente después de apagar el televisor, la gente está condicionada a asociar el ver televisión con una falta de tensión". La investigación también muestra que, independientemente de la programación, las ondas cerebrales de los espectadores se ralentizan, transformándolos así en un estado más pasivo y no resistente.

Históricamente, la televisión ha sido utilizada por las autoridades para calmar el descontento y pacificar a las personas perturbadoras. "Ante el grave hacinamiento y los limitados presupuestos para la rehabilitación y el asesoramiento, cada vez son más los funcionarios de prisiones que utilizan la televisión para mantener a los reclusos callados", según Newsweek.

Dado que la mayoría de lo que los ciudadanos ven en la televisión es proporcionado a través de canales controlados por unas pocas megacorporaciones, lo que vemos ahora está controlado por una élite corporativa y, si esa élite necesita fomentar un punto de vista particular o pacificar a sus espectadores, puede hacerlo a gran escala.

Si estamos mirando, no estamos haciendo nada.

Los poderosos entienden esto. Como advirtió el periodista de televisión Edward R. Murrow en un discurso de 1958: Actualmente somos ricos, gordos, cómodos y complacientes. Actualmente tenemos una alergia incorporada a la información desagradable o perturbadora. Nuestros medios de comunicación lo reflejan. Pero a menos que nos levantemos de nuestros excedentes de grasa y reconozcamos que la televisión en general se usa para distraernos, engañarnos, divertirnos y aislarnos, entonces probablemente la televisión y los que la financian, los que la miran y los que trabajan en ella, pueden ver una imagen totalmente diferente demasiado tarde.

Esto me lleva de vuelta a "Están vivos", en el que los verdaderos zombis no son los extraterrestres que toman las decisiones, sino la población que se contenta con permanecer controlada.

Al fin y al cabo, el mundo de "Están vivos" no es tan diferente del nuestro. Como señala uno de los personajes, "los pobres y la clase baja están creciendo. La justicia racial y los derechos humanos son inexistentes. Han creado una sociedad represiva y nosotros somos sus cómplices involuntarios. Su intención de gobernar descansa en la aniquilación de la conciencia. Hemos sido adormecidos por un trance. Nos han hecho indiferentes a nosotros mismos, a los demás. Estamos enfocados sólo en nuestro propio beneficio."

Nosotros también estamos centrados sólo en nuestros propios placeres, prejuicios y ganancias. Nuestros pobres y subclases también están creciendo. La injusticia social está creciendo. Los derechos humanos son casi inexistentes. Nosotros también hemos sido adormecidos por un trance de indiferencia hacia los demás.

Ignorando lo que nos espera, hemos sido manipulados para que creamos que si seguimos consumiendo, obedeciendo y teniendo fe, las cosas saldrán bien. Pero eso nunca ha sido cierto en el caso de los regímenes emergentes. Y para cuando sintamos el martillo cayendo sobre nosotros, será demasiado tarde.

Entonces, ¿dónde nos deja eso?

Los personajes de las películas de Carpenter nos dan una idea.

Bajo su machismo, siguen creyendo en los ideales de libertad e igualdad de oportunidades. Sus creencias los colocan en constante oposición con la ley y la clase política, pero sin embargo son luchadores por la libertad.


Cuando, por ejemplo, John Nada destruye el hipnotransmisor alienígena en "Están vivos", devuelve la esperanza al entregar a Estados Unidos una llamada de atención para la libertad.

Esa es la clave: tenemos que despertar.

Deje de dejarse distraer fácilmente por espectáculos políticos inútiles y preste atención a lo que realmente está sucediendo en cada país.

La verdadera batalla por el control de esta nación no se está librando entre izquierdas y derechas en las urnas.

La verdadera batalla por el control de cada nación está teniendo lugar en las cunetas de las carreteras, en los coches de policía, en el banquillo de los testigos, en las líneas telefónicas, en las oficinas gubernamentales, en las oficinas corporativas, en los pasillos de las escuelas públicas y en las aulas, en los parques y en los ayuntamientos, y en los pueblos y ciudades de cada país.

La verdadera batalla entre la libertad y la tiranía está teniendo lugar justo delante de nuestros ojos, si tan solo los abriéramos.

Todos los símbolos del Estado policial están ahora a la vista.

Despierta, humanidad.

Si ellos están vivos (los tiranos, los opresores, los invasores, los señores), es sólo porque "nosotros el pueblo" dormimos.

(Fuente: https://es.sott.net/)

SUECIA: LAS LOCURAS DEL GÉNERO


sábado, 9 de noviembre de 2019

EMPADRONAMIENTOS "FANTASMAS", PRIMER INDICIO DEL PUCHERAZO EN CIERNES


Unos miles de votos en la circunscripción adecuada puede suponer un escaño en el Congreso. Es esa realidad la que lleva a una "mano negra" a alterar el censo para dar de alta a extranjeros no empadronados. ¿Alguien duda de a qué partido irán esos votos?

... EN LA JORNADA DE REFLEXIÓN


"Vives, sufres, mueres ... No has visto nada ni entendido nada. Es lo normal"
(Jean Giraud - Moebius)

Esta mañana me he levantado triste, con la sensación de que todo está ya perdido para que la humanidad pueda ser un día libre y soberana de su destino. Recordando a Neal Walsh en "Conversaciones con Dios", le he preguntado a mi Dios:

-. ¿”Qué puedo hacer para contribuir al despertar de esta humanidad al borde de la esclavitud total? Siento que hemos perdido la batalla, que no hay ya nada que hacer”.

Y esta ha sido la repuesta:

-. Cuando una persona se enfrenta a una situación límite, pongamos de salud, se presentan tres posibilidades:

Una, se muere y no aprende nada de ello

Dos, se muere pero aprende algo de ello, aunque no lo suficiente como para haber revertido la situación límite. Quizá prendió lo que necesitaba aprender en esta ocasión-vida

Tres, aprende y entonces no se muere, porque ha aprendido lo suficiente como para no morirse y a cambiar las circunstancias internas y personales, y quizá también las externas.

-. La humanidad se encamina a pasos agigantados hacia una situación límite, no solo para la supervivencia para la inmensa mayoría (y quizá de extinción de la raza humana), sino hacia una situación de esclavitud a manos de una minoría, lo cual es quizá peor desde el punto de vista de la posibilidad de despertar un día a lo que es nuestra propia naturaleza libre y manifestarla.

-. Puedes contarle a quienes lo quieran leer y comprender, cuál es tu punto de vista y tu experiencia en esta vida, como tu contribución a la posibilidad de cambio de consciencia de quienes sois pero que habéis olvidado.

-. Cuanto más hablo con la gente, más percibo que una gran parte de la sociedad occidental ya es consciente de que nos encaminamos hacia un precipicio de consecuencias catastróficas sin precedentes, especialmente en los ámbitos medioambiental y económico. Pero poca gente contempla la relación que ese devenir tiene con el enorme grado de pérdida de libertades que estamos experimentando en los últimos tiempos, ni contempla la posibilidad de que el devenir de la historia esté en manos de unos pocos que directa o indirectamente controlan el dinero y el poder político y militar. Y también muy poca gente es capaz de admitir que, votemos a quienes votemos, cada cuatro, o a lo sumo ocho o doce años, el desencanto es tan alto que votamos al supuestamente lado opuesto ideológicamente hablando, sin darnos cuenta que unos y otros hacen básicamente las mismas políticas socio económicas, maquilladas con diferencias ideológicas que en verdad nada mejoran la base de nuestras vidas, al contrario, nos despistan de lo verdaderamente importante, que no es la economía, ni la ideología, sino la mismísima libertad.

Así que muy poca gente es consciente de que estamos viviendo una progresiva pérdida de la capacidad, ya muy escasa, de incidir en las decisiones (políticas y económicas) que gestionan nuestras vidas, porque nos estamos dejando gobernar por quienes nos consideran meros animales de producción. Nos consideran seres inferiores y hasta cierto punto, estúpidos y despreciables.

Piensa, cómo si no, pueden ocurrir las cosas tan terribles como que esas personas, que se sienten superiores y que controlan los hilos del planeta, consigan engañarnos para que vayamos a matarnos los unos a los otros mientras ellos se enriquecen, o que pensemos que la competitividad entre seres humanos es algo natural cuando es evidente que es todo lo contrario, que lo innato es colaborar y ayudarse, o que pensemos que la tecnología nos va a salvar de la hecatombe medioambiental cuando es precisamente el uso que de ella hemos hecho y estamos haciendo cada vez más, la causa de dicha hecatombe, o que no seamos capaces aún de comprender que no necesitamos ni la competencia ni tanta tecnología para vivir felices, vivir completos, vivir en paz mental y física.

De todo ello ya somos más o menos conscientes, pero ¿cómo es posible que no reaccionemos ante tanta evidencia y tanto sufrimiento? Con nuestra actitud ciega, esclavista y sumisa, los del vértice de la pirámide del poder tienen todas las razones para considerarse superiores y considerarnos a los demás estúpidos y despreciables, y tratarnos como animales de granja y esclavos (con distintos niveles de esclavitud, eso sí).

Ellos quieren que creamos que la tecnología es la solución, entre otros, a los problemas de salud que se han disparado especialmente por la contaminación del medio ambiente que dicha tecnología ha generado en las últimas décadas. Ellos nos mandan a morir a las guerras, mandan a sus fuerzas de seguridad (que en realidad los protegen a ellos de nosotros, cuando debería ser al contrario si estas fuerzas de verdad se pararan a pensar qué hacen y a quien juraron servir) a apalear a la ciudadanía cuando se revela ante medidas liberticidas, nos mandan competir entre nosotros para poder sobrevivir manteniendo trabajos cada vez más enajenantes, aburridos, innecesarios, y nos fuerzan a tantas y tantas otras acciones inhumanas a las que accedemos mansamente. Y todo ello lo consiguen a través de las leyes y decisiones tomadas por los políticos que elegimos periódicamente, esos políticos que en realidad no deciden nada, sino que son meros transmisores de las decisiones de quienes en el fondo controlan cada Estado, y últimamente más de uno. Todo ésta inconsciencia generalizada está llegando a un punto en que se va a volver drásticamente contra nosotros, de hecho ya lo está haciendo. Mucha gente ya lo está previendo, lo está sintiendo: “esto va a reventar por algún lado” es ya un sentir extendido entre las personas con quienes comento cómo está el mundo.

El problema es cómo vamos a reaccionar cuando reviente, porque lo más seguro es que reviente. Quizá nos engañen haciéndonos creer que ha reventado de forma mucho más dramática y extensa de lo que realmente lo ha hecho... ya sabes, para eso utilizan eficazmente sus medios de desinformación oficiales u oficiosos como la cadenas de televisión, noticias, periódicos, películas, etc., casi todos en las mismas manos. Ellos saben bien que ante el miedo, y más aún ante el pánico, los seres humanos tendemos a dejarnos robar las libertades con medidas de supuesta protección ante las situaciones que el poder mismo ha creado, aunque la gente no lo sepa. “Problema, reacción, solución” es su modus operandi, y les ha funcionado desde siempre, y les sigue funcionando porque la inmensa mayoría de las personas ni lo sabe, ni peor aún, lo quiere saber. Ellos generan el problema, conocen y manipulan la reacción pública, y después proponen la solución que ellos querían imponer, salvo que esta vez con la total aceptación y mansedumbre de la gente, que encima queda agradecida. ¡Es patético!

La inteligencia artificial (IA) es un claro ejemplo de hasta dónde nos estamos engañando en este juego absurdo y macabro de dejarnos auto engañar con las maravillas de la tecnología y la falsa idea de la inevitabilidad del progreso de la tecnología. Según algunos expertos, aquellos que ya se atreven a hacer público lo que saben de primera mano, la IA va a eliminar a corto plazo una enorme cantidad de puestos de trabajo, y a medio plazo, es decir, en dos o tres décadas, la IA va a hacer que las personas no seamos necesarias para producir nada, porque ella misma será capaz de hacerlo todo, “mejor” y “más barato” (para algunos). ¿Y qué hace el dueño de un rebaño cuando sus animales no le valen porque ya no producen?… los manda al matadero. Es verdad que siempre harán falta algunos elementos de control, para pastorear al rebaño: perros y pastores. Pero al paso que vamos con la IA, en pocos años ni éstos serán necesarios, ya que pastores y perros serán autómatas de IA. Al final, solo necesitarán a los sirvientes humanos que sean necesarios para mantener sus robots de vigilancia; perros y pastores serán, a su vez, eliminados. Quedará también el rebaño humano de tamaño adecuado, que será el logro de su poder esclavizador y la consecuencia de nuestra rendición.

No creo que la intención de los que controlan el planeta sea acabar con toda la humanidad, porque lo que ellos necesitan es sentir el poder total y absoluto, así que su verdadera intención bien podría ser ejercer una dominación total sobre los seres humanos, privándonos no solo de toda libertad sino, lo que es peor, de toda necesidad de ser libres, desvirtuando para siempre el concepto de libertad hasta convertirlo en mera supervivencia desprovista de todo interés más allá de comer, vestir, sexo, y ocio. Su objetivo bien podría ser establecer “Un mundo feliz” de Aldous Huxley.

Los consumidores que queden “vivos”(un número suficientemente alto como para poder ejercer un control sobre una enorme cantidad de humanos, pero lo suficientemente pequeño como para controlarlo y no poner en peligro la biología del planeta) serán, aparte de los situados en la punta de la pirámide socio económica, los animales del propio rebaño, que vivirán enjaulados en sus pisos bajo el control del gran hermano, así como los dueños de los rebaños y sus sirvientes mantenedores del sistema. Y en un futuro no muy lejano, ya no necesitarán apenas perros ni pastores autómatas, porque ya están consiguiendo que las ovejas nos vigilemos entre nosotras comportándonos como nuestros propios carceleros – guardianes delatores, traidores, justicia corrupta desconectada de lo humano, inoculándonos ideas basadas en mentiras (que las propias ovejas hemos querido aceptar como verdades) como que quienes se salen del rebaño son peligrosos y que lo adecuado para mantener el orden además de ser lo legal y por ende justo e indiscutible es denunciarlos, o con la idea de que quienes nos gobiernan y controlan están más preparados o son los que mejor pueden hacerlo y por ende nosotros somos inferiores, o con la falsificada idea de que somos incapaces de ponernos de acuerdo incluso a pequeña escala (en realidad a cualquier escala mayor que la familia, y ya veremos…) y que por eso necesitamos (creemos necesitar) de quienes decidan por nosotros en todos los aspectos de la vida. Incluso ya en el ámbito de la familia “necesitamos” que nos digan qué y cómo tenemos que hacer, etc. O con la falaz idea de que la democracia que tenemos es el menos malo de los sistemas y que vivimos con el mayor grado de libertad que ninguna otra sociedad ha vivido nunca.

Cierto es que todas estas mentiras han podido establecerse y las hemos aceptado porque hemos renunciado en masa a querer saber la verdad. La verdad primero de nosotros mismos como individuos, y como consecuencia de ello, la verdad sobre todo lo demás que nos ocurre como sociedad humana. Habiendo renunciado a la voluntad de conocernos y de saber la verdad, hemos abierto el camino a que quienes han visto esta debilidad, se hayan erigido en guías, dictadores, profetas, políticos y demás (todos ellas personas muy desconectadas de sus almas), para controlarnos, mandarnos, instruirnos (a su manera), y dirigirnos hacia una situación dónde cada vez delegamos más poder en esa supuesta élite para que nos limiten más la verdadera libertad. Una libertad que se anhela cuando descubrimos Quiénes somos (es decir, nuestra verdadera naturaleza no material ni siquiera mental) y en consecuencia decidimos qué clase de personas queremos ser y qué queremos hacer con ello, pero que se deja no solo de anhelar sino de apenas valorar cuando nuestra visión de nosotros mismos se va limitando a seres meramente biológicos que solo parecen necesitar comida, techo, algunos días de vacaciones, y cada vez más ocio y distracción, para evadirse del sufrimiento y posiblemente no tener tiempo de pararse a pensar en esa degeneración de libertad que como humanos estamos aceptando y que nos avoca a una esclavitud (cuasi) animal.

Para poder salir de este camino al abismo creo que sería necesario plantearse en serio lo que significa ser un ser humano, para qué existe y qué es capaz de hacer y experimentar más allá de sus aspectos más animales como sobrevivir, ejercer el poder sobre otros, dominar y ver el sexo como algo únicamente animal.

Y yo me pregunto: si nos mandan a la guerra engañados, y vamos convencidos. Si nos envían a las fabricas y a trabajos que no solo no nos sirven para realizarnos como seres humanos sino que son enajenantes, y vamos voluntarios, jodidos pero voluntarios, si nos dicen que tenemos que competir entre nosotros para que nuestra empresa sobreviva y podamos así sobrevivir, y vamos convencidos de ello cuando en nuestro interior sabemos que competir, salvo que sea en juegos de diversión, es algo totalmente innecesario y antinatural (a menos que nos hayamos creído su sucia mentira de que los seres humanos somos animales que tenemos que luchar entre nosotros para la supervivencia (darwinismo social)), además de ser algo que va en contra de nuestra experiencia profunda, cuando la realidad es que lo que nos gusta a la inmensa mayoría de los seres humanos es reunimos para colaborar y hacer cosas juntos, desde actividades intrascendentes como jugar, construir algo juntos, hasta el compartir lo que tenemos y recibir lo que otros con generosidad, alegría y consciencia aportan para compartir, etc. Si todas esas cosas nos imponen y accedemos voluntariamente, ¿de qué nos quejamos?

¿Por qué los seres humanos no nos creemos capaces de reunirnos para tomar las riendas de nuestra vida en comunidad y marcar las líneas socio económicas a seguir, sin necesidad de creer que tenemos que elegir para ello a quienes ya han demostrado una y otra vez que están, como poco y siendo benevolentes, totalmente incapacitados para hacerlo para el bien de todos? ¿O es que aún nos seguimos creyendo que es necesario y natural que unos tengan que estar mal para que otros tengan que estar bien, o en otras palabras más exactas, que no hay suficiente para todas las personas? ¿Cuál es la idea mentirosa que nos han inculcado (y que hemos aceptado) como una verdad natural del ser humano, que impide que seamos capaces de auto gobernarnos y no explotarnos unos a otros? ¿Que no somos capaces de hacerlo sin ellos? ¿Que esa es la forma natural de ser del ser humano? ¡Pero si nuestra vida diaria fuera del trabajo y del estrés, es una demostración de todo lo contrario! Disfrutamos más cuando compartimos, cuando llegamos a acuerdos dónde todos salen beneficiados. Disfrutamos más de la vida cuando no tenemos el estrés del miedo a la supervivencia. Disfrutamos de los demás seres humanos y de compartir cuando no los vemos como contrincantes y peligrosos sino como hermanos y congéneres con las mismas preocupaciones, los mismos problemas, las mismas inquietudes, y las mismas ganas de ser felices que nosotros.

Aún seguimos manteniendo, aunque no sé por cuanto tiempo, el impulso natural de ayudar a quien se encuentra en dificultades, ya sea en la calle, en un accidente, en una catástrofe o en un atentado, durante una enfermedad, etc. Pero el miedo y la desconfianza de unos hacia otros que no están inculcando bajo el falso sentir de que todo el mundo es (o puede ser cada vez más) peligroso y no de fiar, etc., está incluso acabando con ese divino impulso de salirnos de nuestra comodidad y comprometer nuestra seguridad para ayudar a quien lo necesita, aún a riesgo de nuestra salud e incluso de nuestra vida. ¡Eso es Amor!, pero hasta con eso están intentando acabar. Y yo diría que con mucho éxito. En muchos lugares del planeta el falso miedo a ser engañado, atracada, etc. inculcado desde arriba por falsas noticias y películas impide a la gente comportarse ya como seres humanos, forzándose a violar su naturaleza más sagrada para comportarse con frialdad, indiferencia y hasta con violencia, aprovechándose del sufrimiento, la debilidad y la necesidad de otros para atracarlos, robarles, abusar de ellos, chantajearlos, etc. Hasta estos extremos estamos llegando, y más allá vamos a llegar si no cogemos las riendas como humanidad de nuestro destino común.

Los seres humanos solemos tener la mala costumbre de ponernos al límite para (o antes de) decidir cambiar, aunque eso implique más sufrimiento del “necesario”. También parece la única forma que hemos encontrado a lo largo de la historia para decidirnos (o forzarnos inconscientemente) a cambiar … lo cual es significativo y muestra la inmadurez como sociedad y como individuos.

Pero bueno, es la forma en que funcionamos como individuos y como sociedad, y quizá sea ésta la forma en que en esta ocasión tan extrema, y que con total certeza se volverá aún más extrema, seamos capaces de cambiar de forma de pensar y de vernos a nosotros mismos como somos, y como consecuencia a los demás como quienes realmente son, y actuar en consecuencia.

¿Por qué hemos llegado a esta situación tan extrema de deshumanización e inconsciencia?¿De dónde hemos sacado la absurda idea de que necesitamos que una minoría de personas, elegidas supuestamente haciendo un acto de libertad (democracia “representativa”), nos tengan que dirigir?¿Qué pensamientos tan intensamente desvalorizadores de nosotros mismos tenemos tan profundamente incrustados que no nos dejan darnos cuenta de hechos tan evidentes como que los políticos no representan nuestros verdaderos intereses (y por lo tanto no tienen legitimidad para representarnos), ni son aptos para tomar decisiones de gobierno (a la vista está que cada poco los cambiamos por inútiles, además de corruptos, mentirosos, etc.), ni tienen interés en ayudarnos a mejorar el país (¡o aúno nos hemos dado cuenta de ello tras más de 40 años de supuesta democracia!)? ¿Y qué hacemos ante todas estas y otras evidencias similares?

Parece que nos gusta que nos jodan, que nos empobrezcan, que nos reduzcan las libertades, que nos engañen, y demás lindezas. Este comportamiento mezcla de suicidio colectivo y ceguera mental tiene una clara explicación y unas causas evidentes, que apenas nadie quiere reconocer. ¡Veámoslas!

La cadena histórica de cesiones de poder de decisión por parte de la humanidad hacia unos pocos individuos, en vez de conservar la toma de decisiones en el conjunto de las poblaciones, es la causa básica de que el planeta esté en manos de unos pocos, comparado con el total de la población. ¿Y cómo es posible que hayamos llegado a delegar lo más sagrado que es la libertad en manos ajenas, y lo que es más grave, estemos convencidos de que es lo mejor, lo lógico, lo natural, etc.

Según investigadores serios e independientes (ésto último es fundamental para dar credibilidad a sus estudios y divulgaciones) en España ha habido épocas en que todas las decisiones de muchas poblaciones eran tomadas por el conjunto de la misma: las agrarias, las defensivas, las laborales, las de reparto de tierras de trabajo, las productivas, las formativas o educativas, etc. El poder centralizador, ya fuese el imperio romano, los árabes o los reyes católicos y ahora el estado han tratado siempre de eliminar este sistema por varias razones bien comprensibles: porque crea seres humanos con un altísimo grado de libertad que por esa misma razón no se pliegan a decisiones externas que alteren su sistema de vida (que es lo que el poder centralizado pretende desde siempre). Porque genera además eres humanos que exponen sus puntos de vista, dialogan, discuten pero saben llegar a acuerdos consensuados de conveniencia mutua y general, aspectos que el poder centralizado tiene que evitar a toda costa si quiere imponer sus ideas. Porque crea comunidades que tratan y tienden a ser autosuficientes (lo cual no quiere decir que no intercambien bienes y conocimientos con otra comunidades) sino que no dependen de fuera para su supervivencia ni para fabricar sus bienes de (al menos) primera necesidad, siendo así (casi) invulnerables al capitalismo, a la especialización territorial, a la especulación, a la ley antinatural de la oferta y la demanda (que no olvidemos incrementa los precios cuando más necesario o escaso es un bien, llegando a establecer precios prohibitivos para personas debilitadas o carentes de recursos que el resto de la sociedad acepta como natural).

Fraguas, el penúltimo ejemplo de la represión contra la auto-
gestión alternativa
, algo que ya denunció este blog.
Esos estudiosos han demostrado que en esas poblaciones autogestionadas no había grandes diferencias de niveles de vida porque no se entendía el poseer y acumular algo que otro necesitara, y mucho menos especular con su precio. Se basaban en un sentimiento de verdadera hermandad, de Unidad que se ha perdido. Suena a utopía humana, pero en España han existido, y también que yo sepa en Europa. Los últimos coletazos de pueblos en la Península Ibérica que trataron de luchar contra los efectos perniciosos de la centralización estatal (siempre dictatorial aunque se disfrace de democracia) como la llamada a filas para defender las colonias, el trabajo asalariado que no es más que una forma de reducción de libertades que roza una forma de esclavitud y explotación “suavizadas”, y la hacinación en ciudades insalubres, desconectadas de la naturaleza y deshumanizadoras dónde cada vez más las poblaciones se hacen dependientes de casi todo, sobre todo de la alimentación, del transporte y la energía controlados por grandes empresas que tienden a aliarse con el poder (cuando no lo detentan ellas mismas), esos últimos coletazos de libertad fueron aplastados primero por la segunda república y después por Franco. Sí, también por una Segunda república vendida al capitalismo aunque quisiera vestirse de defensora de los “derechos” de los trabajadores(-esclavos).

Si la delegación, en unos casos, y la pérdida forzada, en la mayoría de los casos, de la toma de decisiones y la autogestión colectiva en el conjunto de las poblaciones es la causa básica de que el planeta esté en manos de unos pocos (comparados con el total de la población), las maniobras del poder centralizado son las causas activas. Es decir, aquellas poblaciones y núcleos poblacionales no cedieron voluntariamente y de la mañana a la noche sus libertades, sino que fueron sometidas por la fuerza, el engaño, la traición y la ambición.

En definitiva, siempre hay individuos dispuestos a traicionar a los suyos por poder y dinero, siempre hay individuos desconectados de sus sentimientos y de su verdadera naturaleza espiritual lo suficiente como para vender su alma al diablo del poder y del dinero, y siempre hay individuos tan desconectados de su esencia que no ven a los suyos más que en los de su entorno inmediato como la familia y allegados, habiendo perdido el sentimiento de consciencia de hermandad entre los seres humanos, allegados o no. En definitiva, individuos a quienes el miedo, de una u otra forma, impide sentirse humanos en su más amplio significado. No solo nobleza, señorío, realeza y dictadores, que es lo más visible y fácil de identificar, sino además burguesía, militares, capitalistas, empresarios y sobre todo políticos profesionales han sido necesarios para crear la cadena de ordeno y mando que ha permitido que unos pocos consiguieran doblegar a unos muchos. También es cierto que la falta de unidad, entre otras razones, de las gentes libres es una de las causas básicas de la derrota de la libertad frente al poder esclavizador de la centralización del poder. La otra, como acabamos de ver, la ambición de poder y control sobre los semejantes (habría que ver si al desear control y poder, se deja de ver a los demás como semejantes en todas sus facetas, y más como inferiores, y por ende, dominables, esclavizables, indignos, etc., y en cierto modo prescindibles en diferentes grados según el propio grado de desconexión de los sentimientos del que anhela poder sobre otros, es decir, según el propio grado de desconexión con su Alma). La desconexión con el Alma, que se traduce entre otras en la pérdida de sentimiento de hermandad (o fraternidad) más allá de la hermandad familiar o identidad nacional, es, en última instancia, la causa básica de la situación de separación total en casi todos los aspectos de la vida moderna que padecemos en estos momentos.

La clave del desastre actual es esta pérdida del sentimiento de hermandad (una hermandad o fraternidad que cuando es pura, genera automáticamente la necesidad de igualdad y libertad para todos sus miembros … ¿les suena el lema de esa gran farsa que fue la revolución francesa?). Si aún creen ustedes que la revolución francesa fue un acto de liberación del pueblo, es que ni han entendido nada ni lo han pretendido saber, y su visión de la libertad anda bastante restringida, limitada. Encarcelada diría yo.

Así que si seguimos creyendo que la democracia que padecemos, que no es representativa aunque nos lo hayan querido hacer creer (y nosotros hayamos tragado ciega y voluntariamente), es el menos malo de los sistemas políticos posibles, ya saben ustedes que no es verdad, no solo por lo que he contado más arriba, sino porque no es representativa en absoluto. Ni los políticos son una representación de la población, ni la forma de elegirlos es libre (vienen ya impuestos en sus listas y en sus partidos), ni la forma en que se toman las decisiones de gobierno son representativas, ni nada de nada en una democracia actual es realmente un reflejo de libertad. Toda la población es consciente de ello, no solo los mismos políticos y quienes los controlan y dirigen (lo que realmente es el Estado (Estado profundo), sino que en el fondo, la gente es ella misma consciente, en mayor o menor grado. Pero nos han secado tanto el ansia de libertad, la capacidad de reflexión independiente, y el deseo de buscar las verdades, que nos hemos acostumbrado a vivir en un sistema esclavizante relativamente suave. Y como el verdadero poder sabe mucho, ya se encarga de difundir mediante los medios de desinformación y manipulación de masas (que hoy en día son prácticamente todos, salvo honrosas excepciones) de meternos miedo al hacernos llegar, por todos los medios a su alcance y la complicidad de muchos esquiroles muy bien pagados, el sufrimiento infringido por regímenes dictatoriales y violentos, que en un grado aún más severo han restringido las libertades básicas de la población, y se sostienen sobre el terror y la violación cuasi total de derechos.

Ante el miedo justificado que nos generan esas imágenes y el lógico terror de poder llegar un día a vivir bajo un régimen tal, las democracias occidentales bajamos el listón de nuestra definición y necesidad de libertad hasta el nivel que el poder en la sombra necesita para imponernos sus ideas y políticas de todo tipo. Y son los políticos profesionales, generalmente corruptos y ambiciosos al estar profundamente desconectados de su esencia, su alma, quienes hacen de correa de transmisión entre ellos (los que realmente detentan el poder) y la masa social, llegando el engaño al punto de que aún hay mucha gente, la mayoría diría yo, que aún cree que las decisiones del país las toman los gobiernos. Cada vez más los políticos y gobernantes obedecen las directrices del poder a la sombrea, ya sean bancos, multinacionales, organismos internacionales (FMI; OTAN; Banco Mundial, ONU), etc., cada vez más concentradas en manos de los mismos individuos. Cuando votamos a esos políticos, les hacemos el juego a los que tienen el verdadero poder y justificamos y reforzamos nuestra propia pérdida de auténtica libertad.

Así que no te engañes ni te dejes engañar. Cada vez que votas para elegir “democráticamente” a los políticos que te han de limitar la libertad, no estás haciendo un acto de libertad, sino un acto de enajenación de tu libertad y de la de todas las demás personas, voten o no. Estás dejando tu libertad en manos de otras personas que, como ya deberías tener claro, solo sirven para que te creas que ellos redactan las leyes, mientras que la realidad es que ellos solo son los que parecen que trabajan para ti, pero en verdad son esbirros transmisores de las decisiones que se toman más arriba, por las personas de poder que forman el Estado y otras estructuras de poder supranacionales.

Pero el juego es muy claro: Los políticos profesionales son la correa de transmisión entre el poder y la gente, el engranaje que hace que te creas que cuando votas estás siendo protagonista de tu libertad y que en cierta medida tú decides, conjuntamente con los demás votantes, tu futuro. Pero nada de eso es la verdad, sino todo lo contrario. Cuando votas, estás yendo en contra de tu libertad y de la de todas las demás personas. Estás pues siendo cómplice de la externalización de tu libertad y de la de los demás en manos de quienes no tienen escrúpulos haciéndonos creer que ellos van a legislar y trabajar para ti, pero que en realidad solo lo simulan, no siendo más que portavoces y marionetas de las decisiones tomadas por los sicópatas que realmente toman las decisiones socio económicas, que constituyen lo que llamamos el Estado: familias poderosas, funcionarios de alto nivel, etc.

En definitiva, votar significa rechazar tu libertad para tomar tus decisiones de forma responsable y con la firme voluntad de llegar siempre a un acuerdo satisfactorio con y para el resto de la gente. Así que votando, estamos dándoles a otros el timón de nuestras vidas, y el yugo de nuestra libertad. Al votar, así como con cualquier decisión consciente o inconsciente que genera dolor o sufrimiento, los humanos “negamos nuestras propias creaciones. Ésta es una falta total de honradez intelectual y espiritual que nos permite aceptar un mundo cuyas condiciones son como son. Si sintiéramos desde lo profundo nuestra responsabilidad personal al respecto del mundo, éste sería un lugar muy diferente. Que esto sea manifiestamente obvio es lo que lo hace tan patéticamente irónico” (cita tomada de "Conversaciones con Dios", de Neal Donald Walsh).

Cuando votas a unos supuestos representantes democráticos, no solo no estás haciendo un acto de libertad (como te engañan quienes quieren que les des tu poder), sino que por el contrario, estás socavando tu libertad y la de los demás seres humanos. A quien te diga que no tienes derecho a protestar si no has votado, deberías poder decirle con total convicción que esa es su pobre visión de las libertades y derechos que las personas tienen por el mero hecho de ser humanas. Y decirle además que quienes no votamos por consciencia, no solemos protestar porque sabemos que de nada sirve. Eso no significa que tengamos menos derechos que quienes sí han votado. Por el contrario, se le puede argumentar que votando a los políticos profesionales están reduciéndose ellas mismas a meros instrumentos del poder, a cómplices inconscientes de la manipulación desde el poder, un poder que ellas mismas refuerzan con su voto inconsciente, y que por lo tanto están reduciendo mis derechos y los suyos propios, así como los derechos de todos los demás ciudadanos, y por extensión, los de todo el planeta. Pero no le será fácil comprenderlo, por dos razones: una, porque es una información que tomará como una agresión, y ante una agresión es difícil abrirse a la comprensión. Y dos, por ignorancia, ya que desconoce cómo funciona de verdad la democracia occidental, quiénes detentan el verdadero poder, cuál es la cadena de mando, cuál es la función de los políticos profesionales en dicha cadena, etc.

Sin esta información de cómo está establecido el poder de los Estados y sus cadenas de poder y mando, es muy difícil que esa persona pueda aceptar el papel de la política profesional, la no representatividad de la misma y la falta de libertad al votar a esos supuestos representantes, y finalmente el perjuicio que se genera a sí misma y al resto de su sociedad y, por extensión, de toda la humanidad cuando vota. La ignorancia voluntaria es una triste y patética realidad masivamente extendida en nuestra sociedad.

La idea que sobre la libertad está imponiéndose en el planeta y su íntima relación con el tipo de democracia no representativa que hemos aceptado cobardemente como el menos malo de los sistemas de gobierno, es un reflejo dramático y patético de nuestro miedo a ser libres, a ser responsables de nuestro futuro, y a estar dispuestos a escuchar al otro aunque tenga ideas diferentes y a ponernos de acuerdo y sentir la alegría de compartir como hermanos, como la mejor y única forma de auto gobierno que podría sacarnos del descarrilamiento global al que vamos de cabeza, además de crear sociedades con un alto grado de alegría vital generalizada. Cuando votas, votes a quien votes, contribuyes inexorablemente al descarrilamiento del planeta. Y cuando además votas a unos por el miedo a que ganen partidos de ideología contraria, estás siendo engañado, porque las decisiones que de verdad condicionan profundamente tu vida no las toman los políticos. Y si además no eres capaz de vislumbrar un sistema de gestión política que de verdad proteja la libertad, es que tu verdadera esencia como humano está muerta.

Cuando votas, nos esclavizas y te esclavizas, y nos condenas a un futuro sin esperanza de libertad.

¿Quieres contribuir a cambiar el mundo? Entonces, no votes.

Alvaro Gutiérrez de Luna
(Visto en https://esfuerzoyservicio.blogspot.com/)