martes, 19 de junio de 2018

ESTADÍSTICAS DE "VIOLENCIA DE GÉNERO" 2017: EL 80% DE LAS DENUNCIAS RESULTARON SER FALSAS


Estas son las estadísticas que demuestran que estamos viviendo la mayor paranoia colectiva de la historia. De 166.000 denuncias, tan sólo 12.000 fueron condenados tras juicio, y 20.000 más que lo fueron porque se les convenció para aceptar su culpabilidad (y así conseguir más culpables) rebajándoseles la pena. El 80% de esas denuncias resultaron ser directamente falsas, pero se elevarían al 90% si añadimos todas esas que se consiguieron mediante coacción.



(Fuente: http://rafapal.com/)

3 comentarios:

  1. Falta un dato importante. Las denuncias son múltiples, es decir, a un mismo hombre le suele denunciar su pareja 4 veces por término medio. Esto implica que el número total de hombres denunciados es cuatro veces menor y que el porcentaje de condenas es mucho mayor. Calcularlo sería interesante, pero no fácil, ya que un mismo hombre puede ser condenado varias veces y otro absuelto varias veces también. A lo que voy es que, una vez que te meten en este infierno del "genaro" tienes que afrontar, no una, sino 4 denuncias por término medio y que cada una de ellas acaba en condena una de cada diez veces. Gracias por publicar mis comentarios discrepantes en lo del motor de agua. Te honra. Un saludo.

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  2. Al margen de si esos datos son ciertos o no, ¿no le parece muy atrevido asegurar que 20.000 denunciado por violencia no habían agredido a sus parejas sino que se les coaccionó para aceptar la denuncia?

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    1. Hombre, en primer lugar habría que saber si la agresión a la pareja consistió en algo tan cruel, vesánico e inhumano como expeler una ventosidad en una discusión o llamar “mandona” a la propia esposa. Nimiedades así han sido motivo de condenas por “violencia de género”.

      En segundo lugar, es un hecho que muchos acusados aceptan los cargos que se les hacen cuando se les dice que «aceptando una conformidad se termina todo, podrás ver pronto a tus hijos y te impondrán una pena menor que no tendrás que cumplir, …» , etc.

      Es un innoble recurso del sistema para nutrir las estadísticas de condenas y magnificar un problema que, efectivamente, existe, pero no en las proporciones que nos cuentan.

      Le remito al dictamen de un jurista experto en este tipo de contenciosos, el abogado Mateo Bueno, que en su blog reconoce que “la realidad es que después de una detención y una o dos noches en el calabozo, son muchos los que si hace falta firman su condena de muerte con tal de salir de esa situación, siendo frecuente ver a hombres como castillos derrumbarse como niños y si su abogado les aconseja que se conformen, aceptan sin más”.

      Como ve, no me parece nada atrevido afirmar lo que afirmo.

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