lunes, 26 de marzo de 2018

LA "FIESTA SIN ACOSO", ÚLTIMA OCURRENCIA FEMINISTA


Diviértete tranquila, ... y si un desconocido te quiere invitar a un gin-tonic, te
saluda o te mira, llama a unas tipas como luchadores de sumo con brazalete
naranja que neutralizarán al acosador . Se acabó el galanteo machista.

Me llega una nota algo desconcertante de una Facultad de Sociales.

En ella invitan a una fiesta “libre de acosos”. Parece razonable porque a nadie le agrada que le acosen. La verdad es que yo he ido siempre a fiestas sin acosos, sin que necesitara que se pusiera de forma expresa que no había tales acosos. No concibo, por ello, que me inviten a fiestas con acosos. Vamos, que lo doy por hecho.

Mucha policía ... por feminista y protectora que se pre-
tenda ... poca diversión.
Aunque… todo depende de lo que se llame “acoso”. Insisto en que el eje del asunto es determinar qué es acoso. Si acoso es un abuso objetivo, de índole sexual, que te disgusta profundamente, afirmo que no he ido a fiestas con acosos.

Me podía encontrar en alguna, incidentalmente, a un pesado que quería ligar conmigo pero yo con él no, y te lo sacudías con habilidad. Pero en una fiesta a la que se va a relacionarse, conocer gente, hablar, bailar… eso es parte de las reglas de juego y de ninguna manera puede considerarse acoso. Quizá discrepancia de expectativas. Además en muchos casos dependía de si quien entablaba conversación, previo intercambio de miradas, te gustaba, o no.

Y me espanto, con toda razón. Jamás de los jamases iría a una fiesta en la que reinara un ambiente tan opresivo como para que “comisarias de comportamientos” anden paseando por la sala con su brazalete naranja, dispuestas a identificar y castigar miradas y gestos interpretados como acoso por cualquier desequilibrada con manías persecutorias y a cortar por lo sano cualquier indicio de normalidad humana.

Es más, nadie me garantiza, salvo que vaya con los ojos vendados y no le dirija la palabra a ninguna fiestera o fiestero, que no puedo ser acusada de “acosadora” ante las del brazalete. Y si fuera varón (ahí está la madre de este cordero), no me acercaría a semejante lugar “ni para cobrar una herencia”, que se suele decir. Porque aunque la invitación habla por ambos sexos, los acosadores, se presupone, son varones. Y en la propia redacción de la invitación les traiciona el subconsciente.

La inspiración de las femi-represoras: Sor Virginia de la
Santa Pureza ... a guantazo totalmente puro.
Algunas fiestas de colegio de monjas con varias sores fiscalizando la pureza de intenciones de los asistentes eran más liberales que este bodrio. Dense cuenta de que se nos impele a escapar de la hiperprotección del macho para que nos acaben protegiendo las tipas de la cinta naranja. Porque eso es exactamente el feminismo en la actualidad: quítate tú, heteropatriarcado, para ponerme yo, lobby feminista.

Y es que, como señalaban las firmantes del ‘manifiesto Deneuve‘, el feminismo está derivando en un puritanismo ridículo, está complicando las relaciones normales entre los sexos, convirtiendo en acoso cualquier atisbo de relación con intención de ligar, eliminando la libertad en aras de unas ofensas subjetivas e impostadas de mujeres que se escandalizan por una mirada pero se ofrecen a desconocidos y desconocidas para practicar actos íntimos con feliz desparpajo.

Y luego son estas represoras-reprimidas que se alteran por una mirada, las que afirman haberme conseguido la libertad de la que disfruto como mujer occidental cuando reniego del feminismo actual y me desmarco de esta ola de estupidez supina. Pues no: son estas desequilibradas las que han ensuciado, con ofensas absurdas, discriminaciones inventadas y exigencias imposibles, el nombre de un movimiento que comenzó con razones y está terminando con locuras, contradicciones, mentiras y sinsentidos.

Después de la "policía de la sharia" llega la "policía feminis-
ta". ¡Lo que le gusta al totalitarismo crear milicias para ejer-
cer la coacción!
Porque a las nuevas generaciones, estas suplantadoras les están inculcando la locura de buscar con lupa ofensas y micromachismos hasta la manía persecutoria (“A mis amigas abrazos, a los machos balazos” dicen unas locas en internet), porque si queremos ser como los varones no podemos caer en la contradicción de desmayarnos por una mirada y querer ser mujeres bomberas (¿y si nos miran como no nos gusta en un salvamento?), porque las discriminaciones femeninas occidentales son fruto de falsedades evidentes en estadísticas y datos (la brecha salarial no aguanta un asalto y las denuncias falsas son como las arenas del desierto) y porque no se puede exigir igualdad, si se ofrece discriminación para los hombres en todos los ámbitos (manis de mujeres, lugares para mujeres, centros de mujeres…).

Total, que si me pierdo no me busquen en una fiesta feminista. Las censoras de la normalidad y sus brazaletes naranja me aterran más que una mirada lasciva o un desconocido que me habla.

Vaya, que me gusta más el panorama del heteropatriarcado donde soy libre y respetada, que este matrix de las protectoras de la cinta naranja, lleno de acosos, donde sólo soy una damisela decimonónica.

Alicia V. Rubio
(Visto en https://www.actuall.com/)

4 comentarios:

  1. to esto es absurdo porque al mismo tiempo hay cientos de feministas que van por ahi proclamndo que "quieren tíos que las empotren"

    todo muy fino y muy educado

    ¿en qué quedamos?

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  2. Es una contradicción típica en ellas,por una parte se meten crucifijos por el culo en una iglesia hacen desfiles con menores de edad y todos en cueros o van proclamando el sexo libre y desenfrenado sin trabas religiosas o Morales,pero luego no las mires en una disco,que si ellas quieren filmar te pondrán el coño en la cara delante de todos.Todo muy coherente,romántico y educado como acostumbran para al final morir solas,repudiadas y envueltas en moscas.

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  3. Y si una lesbiana quiere ligar con una hetero también neutralizarán a la lesbiana,o amonestarán a la otra por homófoba en caso de que no quiera nada con ella.

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  4. Esa fiesta es un baile de lesbianas disfrazado. Todas las feministas que parecen trastornadas, las de última hornada, son en realidad un grupo de lesbianas amargadas porque los hombres se llevan al resto de mujeres. En fin...

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