domingo, 28 de enero de 2018

LOS ACTORES, ESOS NUEVOS "REFERENTES MORALES"


Pastores de almas, reunidos en rebaño

Los actores en Occidente se han convertido en referentes morales: son, de hecho, los nuevos moralistas. En España los Premios Goya fueron noticia durante muchos años no tanto por las películas que premiaban, como por los discursos y las consignas que repetían todos al unísono durante la ceremonia. Eso ocasionó un divorcio entre parte del público y la industria que todavía hoy se mantiene en buena medida. Desde aquel gran desencuentro los actores españoles se contienen más y sólo los muy descolgados, tipo Willy Toledo, perseveran en el papel de Savonarola ante la indiferencia general.

Lo que no han perdido es esa actitud de guías morales de la sociedad. Cabría preguntarse por qué se han transformado en una suerte de clérigos dispensadores de bulas e implacables castigos para quien se aparte del dogma. O, mejor dicho, por qué se lo hemos consentido.

La suprema "performance": interpretar el papel de ingenieros
de almas. El mundo entero es un escenario, y los expertos en
el arte de fingir lo han tomado para fingir verdades
A fin de cuentas un actor no es nada especial. Es un profesional de lo suyo que dispone de un conocimiento de los problemas del país similar al de otras profesiones, muchas veces incluso notoriamente inferior. Nadie se preocupa de la opinión de los actuarios de seguros o los ingenieros de caminos sobre tal o cual tema de política internacional. Lo que el colegio de odontólogos diga sobre la crisis de los refugiados o sobre la deuda externa en el Tercer Mundo no interesa a nadie, ni siquiera a los odontólogos. Pero, curiosamente, si eso mismo viene de la Academia de Cine abre los informativos y se convierte en tema candente en las redes sociales.

Quizá sea porque los actores están ahí, visibles, pero también lo están los economistas o los abogados y nadie les toma demasiado en serio, al menos como preceptores morales. No creo que sea por la visibilidad, o no sólo, sino por la materia prima con la que trabajan: los sentimientos. Un artista apela a nuestros sentimientos, si es hábil consigue llegar hasta donde habitan y, si además es bueno, los remueve. El actor es el artista que está más a la vista, mucho más que un músico o un escultor, que se dedican en esencia a lo mismo.

Los grandes predicadores, premiados con una estatuilla que
representa a un sordo. Una paradoja deliciosa.
En definitiva, los actores son mercaderes de sentimientos. Y está bien que así sea porque la vida sin arte no merecería la pena. Pero antes podía disfrutarse de su trabajo, pero carecían de autoridad moral. ¿Por qué ahora la tienen? Tal vez porque hemos elevado el sentimiento a la categoría de bien absoluto. Si lo sentimos es necesariamente bueno y, por lo tanto, es legítimo que esos sentimientos pasen por encima de las razones.

En una sociedad audiovisualizada hasta la náusea, que echa el día delante de una pantalla y padece una infantilización progresiva, sus popes no podían ser otros.

(Artículo completo en https://disidentia.com/)


El bosque sagrado y sus sueños de diseño: la reserva espiritual de Occidente

Esta sorprendente asunción de la función de sermoneadores públicos que el autor del artículo señala en la Academia del Cine Español se ve maximizada en un dorado Hollywood que ha servido de trampolín a la escena política, otro ámbito de manipulación de las masas, a mercaderes de emociones cuya imagen ha promocionado, ya sea hacia el poder municipal (Clint Eastwood), regional (Arnold Schwarzenegger) o nacional (Ronald Reagan).

La reciente ceremonia de los Globos de Oro ha sido más un muestrario del nuevo "maccarthismo" misándrico, con su conversión de graves acusaciones (que deberían ser presentadas -y probadas- ante los tribunales) en un espectáculo festivalero, su aparente unanimidad femenina (bajo coacción) sobre la alfombra roja y la exigencia del movimiento "Me too" a las actrices de acusar a algún poderoso de acoso como peaje para ser reconocidas por unos medios rendidos a la propaganda feminista y obtener el carnet de mujer empoderada, cuando muchas de esas actices tan reivindicativas hoy pasaron por el aro de los favores al productor rijoso de turno, lo cual no las convierte en víctimas (tuvieron elección), sino en cómplices, algo que Caterine Deneuve, actriz conocedora del trasmundo de la farándula, y ajena a los complejos del pensamiento único disfrazado de progresismo, ha denunciado enérgicamente.

Que estés indignado no significa que tengas razón: Seal y Ja-
mes Woods han tenido las narices de contradecir el hipócrita
discurso de la hasta ayer encubridora Oprah Winfrey
De golpe, carreras como las de Harvey Weinstein, Kevin Spacey o Woody Allen penden del hilo del dictamen de la masa indignada, sin concedérseles la posibilidad de defensa o justificación (pese a que, en el caso del último, la justicia le exoneró de los vengativos cargos presentados por su ex-pareja Mia Farrow).

Los varones, como dicta el sensacionalismo del feminismo talibanista, son culpables por principio, mientras que las mujeres que se avinieron al chantaje sexual son víctimas de abuso machista sin más (obviando que el principio de consentimiento, aunque viciado, existió en numerosos casos). La "caza de brujas" del nuevo puritanismo hace de la acusadora la voz de la razón, y de la acusación un hecho que no necesita ser respaldado por evidencia, indicio o prueba alguna. Justicia popular en estado puro.

Y no deja de ser paradójico que la nueva encarnación de las mitológicas Furias pretendan erigirse en paradigma de la superioridad moral a la par que los creadores masculinos se vean objeto de actitudes tan demagógicas como la de Natalie Portman al anunciar a los directores nominados a la próxima edición de los Oscar recalcando su condición de hombres en términos de acusación: el hombre es, por principio, una encarnación de la bajeza moral y la primacía del instinto. El valor artístico de sus creaciones pasa a un plano secundario. Solo la consabida cuota de género dignificará unos premios que de repente se desvinculan de aquello que deberían reconocer.

James Mason, Sue Lyon y Shelley Winters en la turbadora
adaptación de la novela "Lolita" que realizó Stanley Kubrick.
Distanciándonos un poco del endogámico mundo del cine, una mirada a la biografía de grandes artistas del pasado nos revela que muchos no fueron precisamente unos modelos de virtud: en unos Celine, Marlowe, Caravaggio, Cellini, Wagner, Quevedo, Diego Rivera o Carlo Gesualdo se dan cita la brutalidad, la misoginia, el antisemitismo, la deslealtad y hasta el canibalismo, lo que no obsta para admirar la fuerza, profundidad y sugestión que produce su obra. Hoy en día, en que se pretende censurar la "Lolita" de Nabokov y pronto veremos cuestionada la Alicia de Lewis Carroll por peregrinos motivos, corremos el riesgo de que una nueva inquisición iconoclasta nos prive del goce de obras que, pese a la reprobable personalidad de sus autores, son testimonio de la grandeza estética que el ser humano puede alcanzar.

Es legítimo admirar la filmografía de Roman Polanski y detestar a su autor, como lo es admirar la pintura de Merisi y deplorar los crímenes en que incurrió el pintor. Exigir un certificado de intachabilidad a los artistas puede ser discutido, pero extender a su obra, que por definición una vez producida adquiere existencia autónoma, el mismo rigor con que analizamos la vida de los creadores solo puede privarnos de un rico y diverso patrimonio cultural cuya pérdida resultaría desoladora.

(posesodegerasa)

2 comentarios:

  1. los actores son figura semrcenarias quehacen o qu els digan que hagan y sirven para lo que, quien les paga, quieran que sirvan

    Ejemplo de para que sirve una actriz; Ada Colau ejemplo de quien paga Roures

    Añada vd a esto la propia inconsitencia del gremio en el que la mayoria ha abandonado sus estudios a temprana edad para dedicarse a los "suyo" y que la percepcion de la realidad que tien esta tan mediatizada que a duras penas coincide conlo que la gent enormal entendemos por realidad

    si quiere añadir al bodrio que los actores de Hollywwod que triunfa nno solo son las que se ha pasado por la piedra W. sino que les han pasado por "otras piedras" mucho peores, pues ....

    la "moral" de estos personajes es como el maquillaje que usan, una fina capa con la que se cubren la epidermis

    ¿Y si todo esto no fuera más que un montaje interesado?

    en Esaña esta bien claro soso referentes orales y apoyamos a aquellos lideres de moralidad probada. Entendiendo por moralidad: dar mas subvenciones a la mafia del cine

    la cuestiondel ataque de moralidad de la Nueva Bailonia, de Hollywood hay que buscarla enlos intereses que stan asu sobra ¿cuales son? esa es la pregunta

    Vale

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  2. ¿Un Actor o una Actriz, Referente Moral? Pero, si SÓLO SON PAYASOS!!! Y, ellos, lo Saben Muy y Muy Bien, ETERNAMENTE………..

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