viernes, 15 de diciembre de 2017

LA COSECHA


En un oasis escondido en medio del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.

Su vecino Hakim se detuvo a abrevar sus camellos y lo vio transpirando, mientras parecía cavar en la arena.

- Que tal anciano? le dijo:

- Muy bien-contestó Eliahu sin dejar su tarea.

- ¿Qué haces aquí, con este calor, y esa pala en las manos?

- Siembro dátiles- contestó el viejo.

- ¡Dátiles!! - repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez.

El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Dime, ¿cuántos años tienes?

- Ochenta, ... pero eso, ¿qué importa?

- Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años en crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Aunque vivas hasta los cien años, difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que siembras. Deja eso y ven conmigo.

- Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar esos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto... y aunque solo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea ...

(Visto en Facebook)

2 comentarios:

  1. Todo eso ya no existe en la era del EGO yo, yo, yo, yo y luego 20 veces yo, y despues otra vez yo y a los demas que les den

    la sabiduria del relato es la sabiduria antigua ejemplificada en Olimpia por las carreras de relevos

    Cada cual debe hacer su parte porque todos formamos una unidad y a todos nos pediran cuentas de nuestros actos

    Claro que esa vision necesita de lo que ahora falta.

    Necesita del juez todopoderoso que nos juzgue, es decir de Dios y a Dios ya le han echado de la sociedad actual

    Nos asombramos de la sabiduria de la antiguedad cuando hemos erradicado su esencia



    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La naturaleza obliga. Ya espabilarán, y si tienen otra cosa mejor que la compren.

      Eliminar