domingo, 2 de abril de 2017

LAS REGLAS DEL JUEGO (7ª parte)



La Ley del Manual de Guerra del Departamento de Defensa (DOD) representa la expresión ideológica más avanzada de la lucha del imperialismo estadounidense para dominar y controlar todo el mundo por medio de la fuerza militar.

Al autorizar el Pentágono para ocupar e imponer su propia versión de la ‘ley’ en todos los rincones del planeta, el manual simplemente formaliza la agenda hegemónica mundial del imperialismo y los puntos de Estados Unidos a su punto lógico final.

‘El capitalismo de Estados Unidos se enfrenta a los mismos problemas que empujaron a Alemania en 1914 al camino de la guerra. El mundo debe dividirse. Para Alemania se trataba de ‘organizar Europa’. Estados Unidos debe ‘organizar el mundo’.

La historia está enfrentando a la humanidad con la erupción volcánica del imperialismo estadounidense. Desde mediados de la década de 1970 en adelante, la clase dominante se ha involucrado en una militarización incesante encaminada a superar a través de la fuerza armada su declive económico.

En el período de crisis de la hegemonía, Estados Unidos funcionará de forma más completa, abierta y despiadada que en el período de auge. Tratará de superar y salir de sus dificultades principalmente a expensas de Europa, de manera pacífica o por la guerra.

El derecho de este nuevo manual de la guerra del Pentágono, elabora protocolos para las operaciones militares en todos los rincones del globo y sus fuerzas aliadas, y asciende a un manifiesto para este proceso, establecido en jerga jurídica.

Si se permite su ejecución, la humanidad se enfrenta a un futuro dominado por campos de concentración y masacres en una escala sin precedente.

En esencia, el manual representa una declaración completa de la única ‘solución’ posible a la crisis mundial que las camarillas imperialistas en Washington y en Wall Street son capaces de ofrecer, la guerra total.

Secciones posteriores del manual del Departamento de Defensa, cubren prácticas de las operaciones militares que dejan en claro que los métodos de tierra arrasada empleados por los nazis contra la población de Europa, la Unión Soviética y el norte de África son abrazados y defendidos por el alto mando del Pentágono.

El manual vuelca principios centrales del derecho internacional diseñados para imponer restricciones en el uso de la violencia militar, sobre la base de una guerra total que no tiene restricciones en cuanto a las armas utilizadas, el territorio o los combatientes involucrados, los objetivos perseguidos, especialmente uno en el que se tienen en cuenta las leyes de la guerra, que afirmar sin ninguna duda que la guerra total se ha convertido en la política central del Departamento de Defensa.

Toda forma de actividad militar convencionalmente asociada con la guerra total surgió durante el siglo XIX antes de encontrar su expresión consumada en el caos y la destrucción perpetrada tanto por los fascista y los gobiernos imperialistas ‘democráticos’ durante la segunda guerra mundial, es explícita o implícitamente permitida por las directrices del Pentágono.

Cada restricción nominal de los poderes de guerra para decisiones incluidas en el manual se acompaña de advertencias que confieren discrecionalidad prácticamente ilimitada a los comandantes militares para emplear la violencia al servicio de los objetivos estratégicos de Estados Unidos.

El manual evita cuidadosamente cualquier terminología que pueda desalentar a los comandantes en la planificación de las operaciones ofensivas. Hay enormes vacíos en cada sección diseñados para infundir confianza en que no habrá sanción por el uso indiscriminado de la fuerza.

El manual autoriza a los comandantes para participar en el bombardeo estratégico, los ataques a la infraestructura comercial civil, bloqueos y asedios. Se autoriza el establecimiento de detenciones masivas y campos de trabajos forzados.

Por supuesto que a lo largo de su historia el imperialismo estadounidense ha cometido horrendas violaciones de las leyes internacionales en este sentido, mediante castigo colectivo, masacre en masa de poblaciones, y destrucción de las áreas urbanas en Alemania, Japón, Corea, Vietnam, Camboya, y más recientemente en Irak, Libia y Siria.

Sin embargo, antes de la publicación del manual del Departamento de Defensa, el alto mando estadounidense empleó tales métodos en desafío a su propio reglamento, que todavía incluían prohibiciones redactadas de forma clara en contra de la destrucción sin sentido de la infraestructura civil y contra las poblaciones.

El último documento exhaustivo sobre la legislación militar emitida por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, el Manual de Campo del Ejército de 1956 sobre la Ley de Guerra Terrestre, todavía mantenía que las operaciones militares no podríann ser lanzadas si se sabía de antemano que iban a causar una gran mortandad entre los civiles, un escrúpulo que obviamente se ha abandonado.

El nuevo manual ofrece vacíos conceptuales basados en nociones de ‘necesidad militar’ o ‘ventaja militar esperada’.

La publicación del manual del Departamento de Defensa, es pues enormemente significativa como una afirmación oficial por parte de la elite gobernante de Estados Unidos de su ‘derecho’ a demoler sociedades y pueblos enteros en la búsqueda de sus objetivos políticos. Sin lugar a dudas, el manual fue hecho con un ojo en la legalización, después de los hechos, de los crímenes cometidos en contra de Irak por el imperialismo norteamericano.

Bajo los lineamientos del manual, la matanza masiva de civiles se legaliza con eficacia, siempre y cuando los directivos militares estadounidenses consideren que los ataques en contra de objetivos civiles pesan ‘en relación con la ventaja militar concreta y directa que se espera obtener’.

Los comandantes están autorizados a realizar operaciones que saben darán lugar a un gran número de muertes de civiles, siempre y cuando su evaluación subjetiva considere que este tipo de operaciones contribuyen a ‘los imperativos más amplios de ganar la guerra’. Esto se aplica incluso cuando la ‘ventaja militar’ que se puede obtener de un ataque propuesto no podría entenderla un ‘observador externo’, es decir, sobre la base de criterios objetivos o universales aceptados.

‘La ventaja militar que se espera obtener de un ataque podría no ser evidente para el enemigo o para los observadores externos, ya que, por ejemplo, la ventaja militar esperada podría depender de la estrategia o la evaluación de la información clasificada del comando’.

‘El pesaje o la comparación entre el daño incidental esperado y la ventaja militar esperada no necesariamente se presta a análisis empíricos’, añade el documento.

‘En casos menos claros, la cuestión de si el daño incidental esperado es excesivo puede ser una investigación legal altamente abierta, y la respuesta puede ser subjetiva e imprecisa’, declara el manual.

En la definición de lo que constituye un objetivo militar legítimo, emplea un enfoque que es tan amplio como para abarcar toda la estructura, la economía y la población civil de los estados enemigos.

El manual autoriza la destrucción de la infraestructura básica, incluyendo viviendas, instalaciones de generación de energía, instalaciones de agua, y las cadenas de suministro de alimentos de Estados enemigos. Cualquier objeto que contribuya a la capacidad de lucha en la nación enemiga, aunque de manera indirecta, es declarado por el manual un blanco legítimo.

‘El término 'objetivo militar' significa combatientes y los objetos durante las hostilidades que, por su naturaleza, ubicación, finalidad o utilización, contribuyan eficazmente a la lucha contra la capacidad para mantener la guerra de una fuerza de oposición’, dice el manual.

No es necesario que el objeto proporcione beneficios tácticos u operativos inmediatos o que el objeto haga una contribución efectiva a una operación militar específica. Más bien, la contribución del objeto eficaz a la lucha o la capacidad para mantener en guerra a una fuerza de oposición es suficiente.

La ventaja no tiene que ser inmediata. El derecho de la guerra no requiere que los ataques contra un objetivo militar se realicen cerca de los combates en curso, en un teatro de operaciones militares activas, o en un escenario de conflicto armado activo.

El manual autoriza efectivamente a los comandantes estadounidenses para llevar a cabo ataques con independencia de la cifra de muertos civiles que puedan resultar.

Una disposición muy preocupante en la nueva Ley del Manual de Guerra del Departamento de Defensa sugiere que los comandantes no están legalmente obligados a minimizar las bajas civiles al seleccionar entre los diferentes objetivos. Estados Unidos no está legalmente obligado a seleccionar objetivos a fin de reducir los daños colaterales a la población civil.

Grandes secciones del manual están dedicadas al asedio, hambre forzosa y ocupación de zonas urbanas densamente pobladas. Se autoriza la construcción de guetos y cordones de seguridad para restringir el movimiento de los civiles.

‘El hambre es un método legítimo de la guerra’, dice el manual del Departamento de Defensa. En particular, ‘es lícito tratar de matar de hambre a las fuerzas enemigas por la sumisión’.

Durante la guerra de asedio, los comandantes militares están autorizados, entre otras cosas, a destruir las líneas de suministro de alimentos y otros bienes esenciales en que se basa la población civil’.

‘Puede establecer programas generales de control de los alimentos que implican la destrucción de los cultivos y el suministro adecuado de alimentos para la población civil’, dice el manual en la sección titulada ‘El hambre de las fuerzas enemigas no está prohibido’.

Se aconseja permitir a los oficiales el paso de ‘ciertas categorías de población civil’, lo que implica que gran parte de la población civil puede dejarse por muerta dentro del área asediada. Los comandantes están autorizados para aislar totalmente las zonas urbanas, rechazando el movimiento, incluso de los bienes humanitarios más básicos en la zona de asedio.

‘Un comandante de una fuerza que sitia no está obligado a aceptar el paso del personal sanitario o religioso, suministros y equipos’, señala el manual.

Las implicaciones de esta doctrina ya se demostraron en 2004 en el asedio del ejército estadounidense de Faluya en Irak. Decenas de miles de iraquíes fueron impedidos de huir de la ciudad antes de un bombardeo devastador estadounidense que destruyó cerca del 60 por ciento de los edificios de la ciudad, que irradió toda la zona con subproductos de municiones tóxicas, y que redujo de forma permanente a la población por en un 50 por ciento.

El manual autoriza el uso de armas ilegales, otra práctica comúnmente entendida como una característica de la guerra total, incluyendo las bombas de racimo y las armas nucleares, contra una serie de ‘objetivos militares, incluidos los puertos de montaña, colinas, desfiladeros, cabezas de puente, pueblos o ciudades’ cuya incautación sea militarmente importante.

‘Bajo ciertas circunstancias, puede ser ventajoso utilizar municiones de racimo’, dice el documento. ‘Estados Unidos ha determinado que sus intereses de seguridad nacional no pueden ser plenamente garantizados en consonancia con los términos de la Convención sobre Municiones en Racimo’.

El documento autoriza abiertamente el uso de armas nucleares sobre la base de los cálculos de la ‘ventaja militar’.

‘Los ataques con armas nucleares no deben llevarse a cabo cuando el daño incidental esperado sobre la población civil sea excesivo en comparación con la ventaja militar esperada que se obtenga’, dice el documento.

Tales formulaciones equivalen a una luz verde para hacer cualquier cosa. De hecho, el plan de batalla Mar Aire del Departamento de Defensa prevé un primer golpe aplastante con un nivel de fuerza tan abrumador como para evitar cualquier posibilidad de represalias.

Dejando de lado los principios jurídicos democráticos que se han desarrollado durante siglos, el manual afirma que el poder absoluto del aparato militar y de seguridad de Estados Unidos para detener a civiles en cualquier parte del planeta.

‘La detención es fundamental para hacer la guerra o la realización de otras operaciones militares’. Con la aprobación de la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2012, sigue siendo significativo que el Departamento de Defensa ahora mantenga abiertamente amplios poderes propios para actuar como una rama independiente del gobierno, y ejercer una autoridad esencialmente ilimitada.

El manual sostiene que el Departamento de Defensa puede reinterpretar y negar los acuerdos internacionales que prohíben arrestos y detenciones extrajudiciales, y que defienden el derecho ilimitado del Estado nacional estadounidense para anular leyes internacionales bien establecidas.

Los abogados del Departamento de Defensa van tan lejos como para citar partes pertinentes del derecho internacional que contradicen directamente sus propias posiciones por ser incompatibles con la interpretación del gobierno de Estados Unidos.

‘Toda persona que sea privada de libertad en virtud de detención o prisión tendrá derecho a recurrir ante un tribunal, a fin de que éste decida a la brevedad posible sobre la legalidad de su prisión y ordene su libertad si la prisión fuera ilegal’, dice una pasaje del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP). El documento luego declara que el gobierno de Estados Unidos ha entendido que esas prohibiciones no aplican a sus propias políticas. En lo que se refiere a Departamento de Defensa y el Gobierno de Estados Unidos, el manual deja claro que el contenido de las leyes internacionales está determinado por la forma en que dichas leyes sean interpretadas por los abogados y burócratas militares estadounidenses.

‘Por ejemplo, el derecho a impugnar la legalidad de la detención ante un tribunal previsto en el artículo 9 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) parecería entrar en conflicto con la autoridad bajo la ley de la guerra para detener a ciertas personas sin proceso judicial proceso o acusación de carácter penal’, dice el manual.


Sin embargo, Estados Unidos ha entendido que el artículo 9 del PIDCP no afectar a las autoridades de un Estado en el marco del derecho de la guerra, incluyendo la autoridad de un Estado, tanto en conflictos armados internacionales y no internacionales para detener a combatientes enemigos hasta el final de las hostilidades.

(Fuente: http://noficcin.blogspot.com.es/)

4 comentarios:

  1. Bueno eso sucede en todas las guerras


    Que nadie se escandalice ni me tire piedras por señalar la realidad

    Los yanquis lo escriben porque tienen el legalismo anglo a flor de piel y tienen que asegurar a sus soldados que no les va a pillar nadie y juzgarles despues

    Vamos que no les monten un Nurenberg De hecho ni se someten ni piensan someterse al tribunal internacional !Que ellos controlan! sin embargo lo utilizaron contra Milosevic y contra otors seis altos cargos Yugoeslavos quienes sin concluir el juicio ( de donde parecia iban asalir exonerados) pues aparecieron "fallecidos en sus celdas"

    En todo caso a mi lo del legalismo anglo , sencillamnete no me lo creo

    En la II guerra mundial cometieron atrocidades contra al poblacion civil y contra prosioneros de guerra, aunque nominalmente sus "papeles" se lo prohibian

    Un poner: el jefe de la Brigadas internacionales en España fusilo a 155 de los suyos por cometer violaciones ¿Vd han leido alguna cifra de fusilados por cometer violaciones en alguna de las ultimas guerras? No ¿Quiere esto decir que ya no se viola en las guerras? ...Es mas, no creo que el papelito de marras (el DOD) ni siquiera lo mencione

    otro ejemplo ( que no gusta oir en España ni a izquierdosos ni aderechosos ) el Frente Polisario Se dedico a cometer asesinatos contra poblacion civil indefensa Pescadores civiles abordo de sus barcos pesqueros (800 victimas de ACAVITE silenciadas) El fulano que lo ordeno estuvo despeus enla ONU colocado en la seccion de "Derechos Humanos" (Les gusta poner a asesinos en lo de los derechos humanos a de Juana Chaos le pusieron en ese puesto en el parlamento vasco !Unas risas! no se si con estas cosas nos quieren enviar un mensaje, pudiera ser ) Bueno volviendo al POlisario Eso actos estan tipificados como crimenes de guerra contra poblacion civil o actos de pirateria En cualquier caso son crimenes que no prescriben

    Vale, pues ¿Vd han oido al Polisario que piense entregar a ese criminal para que le juzguen? NO, pero es aun peor ?Vd han oido a ningun partido ni gobierno español exigir su extradicion a Argelia y/o emitir una orden de busca y captura internacional contra ese asesino? Pues.. tampoco

    En fin mi escepticismo es muy grande

    Dicho esto ¿alguien sabe donde se puede bajar el manual al que el texto hace referencia? Gracias

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    1. El documento aparece publicado en la página web del Departamento de Defensa USA: http://archive.defense.gov/pubs/law-of-war-manual-june-2015.pdf.

      Un saludo.

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    2. gracias

      La direccion me replica: "File not found."

      Algun otro sitio¿?

      +Gracias

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    3. Es extraño, ayer el link funcionaba perfectamente, de hecho lo mandé en copia-pega desde la barra de direcciones. Acabo de comprobar que ahora el acceso es con esta otra dirección: https://www.defense.gov/Portals/1/Documents/pubs/Law-of-War-Manual-June-2015.pdf

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