jueves, 27 de abril de 2017

LA GUERRA OCULTA: AGENTES SECRETOS Y MAGOS CONTRA HITLER (3ª parte)



Además de los ocultistas que trabajan en la inteligencia militar también había otros que estaban haciendo magia contra los nazis, sobre todo durante los primeros días de la guerra, cuando una invasión alemana parecía inminente y Gran Bretaña no estaba preparada. Un ejemplo famoso fue el ritual de Lammas en 1940 (o posiblemente una serie de rituales durante las lunas llenas desde la noche de Walpurgis hasta Lammas) llevado a cabo por el Coven (aquelarre) de New Forest y vívidamente descrito por Gerald Gardner. Él también afirmó que la brujas hereditarias locales del aquelarre le habían dicho que sus antepasados ​​hicieron rituales mágicos similares para detener a la Armada Española y la invasión de Napoleón a Inglaterra. Por cierto Cecil Williamson tenía conexiones familiares con New Forest y uno de los transmisores de RSS en tiempo de guerra estaba situado allí. Él me contó que en ese periodo había conocido a la iniciadora de Gardner, ‘Dafo’ (Edith Woodford-Grimes), y que también había conocido a otras brujas de la zona que no tenían nada que ver con el Aquelarre New Forest.

A las actividades anti-nazis de Dion Fortune y su Fraternidad de la Luz Interior durante la guerra se les ha dado el título de “la Batalla Mágica de Inglaterra”. Según una carta de Geraldine Beskin, propietaria de la librería ocultista Atlantis en la Museum Street de Londres, publicada en la revista paranormal Fortean Times # 288 (mayo de 2012) en su opinión los rituales de Dion Fortune para proteger a Gran Bretaña de los nazis eran irónicos. Esto era debido a que su familia, los Firth de Sheffield, eran ‘los mayores productores mundiales de armamento’. Beskin dijo que en siglo XIX el acero de de la fundición Firth fue utilizado para la fabricación de todas las armas suministradas al gobierno británico. Bien puede ser irónico, pero ¿los rituales mágicos de Dion Fortune fueron sólo una extensión en otro nivel de los valiosos servicios que su familia había proporcionado al Imperio británico en el pasado?

Como se mencionó anteriormente, Dion Fortune tenía un vínculo matrimonial con el reclutador de Cecil Williamson del MI6, el Mayor Edward Maltby. Tanto él como otro agente del MI6, Anthony Daws, pertenecían a una logia mágica dirigida por Christine Hartley - una de las estudiantes de Fortune y su supuesta heredera hasta su ruptura -, y su compañero mágico, Charles Richard Foster ‘Kim’ Seymour. De manera interesante y tal vez altamente casual, el coronel Seymour, un irlandés que había servido en el ejército de la India, había participado en ‘acciones encubiertas’ en Irak durante la primera guerra mundial y trabajó como traductor de ruso, fue empleado por el Ministerio de Guerra para interceptar e investigar mensajes enemigos. Usando su conocimiento especializado, su trabajo incluía la investigación de los vínculos entre grupos ocultistas británicos y alemanes. Más tarde Seymour se unió al SIS y durante la guerra se convirtió en el jefe de la sección holandesa de la SOE.

También hubo intentos de echar maldiciones a Hitler y otra vez Crowley estaba involucrado. En 1941 escribió Thumbs-Up: A Pentagram -a Pantacle to Win the War, que fue publicado de forma privada desde su hogar de entonces, en el 10 de Hanover Square – en un barrio elegante del West End de Londres -, y por la rama americana de la OTO en la ‘Abadía de Thelema’ de California. Incluía los poemas patrióticos de Crowley: England, Stand Fast!, Hymn for the American People y una maldición contra Adolf Shicklgruber – el verdadero nombre austríaco de Hitler.

También en 1941, el escritor, aventurero trotamundos y ocultista estadounidense William B. Seabrook fue contactado por un “aquelarre” de brujos aficionados de Washington pidiendo instrucciones sobre cómo fabricar un “muñeco mágico” contra Hitler. Su vocero Richard W. Tupper dijo a Seabrook que “ayudaría a pasar las noches” y quizá también alentaría a miles de personas a maldecir a herr Hitler. A Seabrook le encantó la idea ya que había cosechado mucha experiencia con los muñecos de brujas y las imágenes de cera antes de la guerra en Francia, Londres y Nueva York. También dijo algo interesante: “después de todo, Hitler fue quien inventó la guerra psíquica”.

William B. Seabrook
Seabrook incluso proporcionó al señor Tupper y a sus brujos de Washington un embrujamiento adecuado que podrían utilizar al clavar alfileres en la efigie del líder alemán:

Islan, ven y ayúdanos,
Alfileres y agujas estamos clavando
En el corazón de Adolf Hitler,
Estamos clavando alfileres y agujas,
Alfileres y agujas clavando,
Los gatos rasguñarán su corazón,
Los perros lo morderán en la noche.

Islan, explicó Seabrook útilmente para aquellos que nunca habían oído hablar de él con anterioridad, era un dios pagano venerado en Europa Central durante la Edad Media.

La historia apareció en la edición de marzo de 1941 de la popular revista Readers Digest, que todavía se publica y a menudo se puede encontrar en los consultorios médicos y salas de espera de los dentistas. El 13 de mayo, coincidiendo con el anuncio en la radio americana de la captura de Rudolf Hess tres días antes, un lector del Digest llamado Fred W. Shultz escribió a la revista sugiriendo que el ‘muñeco Hitler’ debía ser producido en escala masiva. También se refería a una ‘negra’ llamada Katherine Durham que era antropóloga y había estudiado vudú en Haití, y señaló que la industria del cine estadounidense estaba haciendo películas educativas y de propaganda para el ejército de Estados Unidos.

El muñeco de Hitler, tarde, pero llegó.
Schultz decía en su carta que William Seabrook y Katherine Durham podrían combinar sus conocimientos de la “magia de la jungla” (sic) para escribir más conjuros y sugerir material adecuado para hacer un muñeco de Hitler. Añadió que la Walt Disney Corporation o el Sindicato Internacional de Trabajadores Textiles podrían diseñar, producir y vender un muñeco acompañado de instrucciones para maldecirlo. Disney también podría lanzar un cortometraje de dibujos animados de ‘cómo maldecir a Hitler’ para que la gente pudiera copiarlo. Schultz envió copias de su carta a Durham y a los estudios Disney en Hollywood. Se desconocen sus respuestas, pero nunca salió un muñeco Hitler al mercado.

Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial se comercializaron pequeñas figuras de Hitler que lo representaban agachado y con los pantalones bajados, y tuvieron éxito. Su trasero desnudo era un alfiletero y sin duda se podía utilizar como una imagen mágica para maldecir. Los alfileteros habían sido copiados de una imagen muy popular del ‘Kaiser Bill’ (el emperador Guillermo de Alemania) vendida durante la primera Guerra Mundial. Ejemplos de ambas figuras están en exhibición en el museo de la brujería de Boscastle.


Además es posible que, detrás del telón, la inteligencia británica también participara en operaciones ocultistas más reales y serias que la Operación Muérdago. Una vez más, como en el evento en el bosque de Ashdown, rumores insustanciales vinculaban a Aleister Crowley con otro incidente. En abril de 1943 cuatro chicos que buscaban nidos de pájaros en el bosque de Hagley, en Warwickshire, descubrieron un esqueleto en un viejo olmo hueco. Se llamó a la policía y se estableció que los huesos eran los restos de una mujer de unos treinta años de edad. También se encontraron pedazos podridos de ropa, un par de zapatos y un anillo de boda barato. Al principio parecía que el esqueleto estaba completo, pero durante una investigación posterior se descubrió que le faltaba la mano derecha. Fue encontrada más tarde algunas yardas más allá del árbol. A partir de la evidencia forense y de un testigo que dijo que había oído gritos en el bosque, se creyó que los restos habían sido colocados en el árbol aproximadamente dos años antes.

Surgieron varias teorías sobre el incidente. Naturalmente la Dra. Margaret Alice Murray afirmó que era una señal de la reactivación de la antigua adoración a los árboles y un sacrificio humano a algún dios o espíritu arbóreo. Obviamente los medios recogieron esta teoría sensacionalista y de repente el esqueleto en el árbol se convirtió en una bruja o en una víctima de la brujería. Como es de esperar, los detectives que investigaban el caso eran los menos los convencidos por la teoría. El concepto del sacrificio en el árbol incidentalmente aparece en la nueva película de Robin Hardy The Wicker Tree, que es una secuela de la clásica película de terror de los 70s The Wicker Man. Unos ocho meses después del espeluznante hallazgo comenzaron a aparecer grafitis en las paredes y monumentos de Birmingham diciendo: “¿Quién puso a Bella en el olmo de las brujas?” y “Hagley Wood Bella”. A veces, su nombre era escrito como ‘Luebella’. Dichos garabatos públicos no aportaron nada, excepto que Bella era un nombre extraño y que sonaba a extranjero.

El escritor Donald McCormick se topó con el caso de ‘Bella en el árbol’ mientras investigaba el sangriento asesinato ritual de un anciano granjero llamado Charles Walton en el pueblo de Lower Quinton, también en Warwickshire en 1945. Supuestamente era otra víctima de sacrificio humano según el Dr. Murray, a pesar de su edad. También hubo rumores de que Crowley y algunos de sus discípulos de Cornwall y Midlands estuvieron involucrados en el asesinato. De hecho Walton era conocido localmente como un ‘hombre astuto’ y pudo haber sido asesinado porque alguien que temía a sus poderes. Más prosaicamente se sugirió que fue víctima de una disputa con un granjero local por un dinero que debía. McCormack, sin embargo, sugirió que ambos asesinatos estaban conectados con un renacimiento de la brujería en la región de West Midlands y Cotswolds en la época previa a la guerra. Al parecer un ‘astrólogo húngaro’ que trabajaba para la Inteligencia Británica había estado involucrado en la creación de varios aquelarres nuevos en la zona. Dado a que McCormick había trabajado para el SIS y más tarde escribió un libro sobre la historia del servicio secreto británico bajo el nom-de-plume ‘Richard Deacon’, bien pudo haber tenido algún conocimiento de primera mano para apoyar esta afirmación.


McCormick dice que si bien los aquelarres tradicionales de brujas establecidos antes de la guerra en Cotswolds eran auténticos, también eran parte de una operación de inteligencia para atrapar espías nazis. Afirmó que se habían lanzado agentes del Tercer Reich en paracaídas en Midlands provenientes de la ocupada Holanda en 1941, y que el MI5 había descubierto el plan. McCormick había conocido a un ex nazi que había pasado algún tiempo en Midlands durante la guerra y conocía a un agente alemán con una novia holandesa llamada Clarabella Dronkers. Coincidentemente en 1942 un holandés llamado Johannes Marinus Dronkers fue ejecutado por los británicos por espionaje.

Supuestamente, McCormick entonces descubrió por parte de un informante en Holanda que conocía a Clarabella, que ella había sido miembro de la resistencia holandesa, por lo que probablemente habría tenido contactos en la SOE. Sin embargo sus colegas en la resistencia sospechaban que Clarabella era una agente doble trabajando para los alemanes. Ella también estaba interesada en la astrología y el ocultismo y poseía una “liga de bruja” hecha de piel de serpiente. Es cierto que dos paracaidistas alemanes aterrizaron y luego desaparecieron en la zona Hagley Wood en 1941.

En 1953, un reportero de un periódico local en Wolverhampton fue contactado por una tal ‘Anna’. Ella afirmó que la mujer apodada ‘Bella’ había sido asesinada porque sabía demasiado sobre una red de espionaje pro-nazi, cuyos miembros incluían a un oficial de la RAF que era un traidor. Según la informante, quien afirmó haber conocido a ‘Bella’, ella había entrado ilegalmente a Inglaterra desde Holanda y se había involucrado en el espionaje. Al igual que el asesinato de Walton, el caso nunca fue resuelto y misteriosamente, de manera muy sospechosa, tanto el esqueleto de ‘Bella’ como su ropa posteriormentemente “desaparecieron” .

Pareciera que hay una gran cantidad de evidencia de actividades ocultistas durante la Segunda Guerra Mundial que involucraban a agentes secretos, magos y nazis. Los vínculos entre los ocultistas y la comunidad de inteligencia no se limitaron a la guerra. Detrás del Caso Profumo en 1963, que casi llevó a la caída al gobierno conservador, hubo un fuerte elemento ocultista que fue encubierto. El escándalo implicaba a políticos, orgías de la alta sociedad, prostitutas, el MI5 y espías rusos. Al menos dos de las principales figuras en el asunto eran practicantes de lo que la prensa sensacionalista llamaría “magia negra”. En tiempos más recientes la CIA y la KGB han empleado clarividentes, han realizado investigación científica sobre el uso de los poderes psíquicos para el espionaje y la guerra, y también han conducido experimentos de control mental. Si los rumores y filtraciones son ciertos, como dijo Cecil Williamson sobre la brujería antigua, esto todavía continúa incluso hoy en día.

Michael Howard
(Fuente: http://mazzu-stardust.blogspot.com.es/)

2 comentarios:

  1. Pareciera que con esta guerra mágica secreta se diera validez a que Hitler y el III Reich no eran tan lacayos de Wall Street como mucha gente postula

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    1. le financiaron pero luego... sacó los pies del tiesto

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