viernes, 24 de marzo de 2017

EL NEGOCIO DE LA SALUD




La salud se ha convertido en un negocio donde, los llamados profesionales, ejercen sin el más mínimo pudor sobre terapias milenarias y que no se basan en lo que ellos entienden como ciencia. Eso sí, si no tienes el título de “su” universidad, eres un intruso.

Recientemente estuve en una feria de salud que se llevó a cabo en Murcia. Y mi sorpresa fue mayúscula cuando además de encontrarme lo habitual, es decir, puestos de alimentación ecológica y bebidas artesanales, encontré a todas las universidades de Murcia y clínicas privadas de la región que ofrecían sus servicios como fisioterapeutas. Lo curiosos del caso, es que no estaban allí para enseñar sus tratamientos si no para captar incautos. Junto a los puestos o Stands de estas universidades, podíamos ver un enorme cartel con las palabras NO AL INTRUSISMO. Y continuaba una leyenda donde explicaba que todas aquellas disciplinas que se impartían en academias privadas no eran válidas y por lo tanto, no se podía ejercer como tal en España. Estas disciplinas abarcaban desde la osteopatía sacro-craneal hasta los tratamientos ayurvédicos en nutrición.

Ante la falta de rigor que me produjo arcadas, observé como un fisioterapeuta de esa universidad, aplicaba una sesión de osteopatía a una paciente joven. Me fijé en la posición de las manos y vi que no estaban en la posición correcta. No corregí, simplemente hice una pregunta a la paciente.

* Disculpa ¿Sientes hormigueo en los pies?

* No. — Dijo ella

Entonces el fisioterapeuta que aplicaba la técnica me dijo una frase que me dejó patidifuso, o cómo dijo una vez Alfonso Guerra… “Pah-mao”

* ¿Eso qué tiene que ver? El tratamiento se realiza en el cuello.

No me reí en su cara por no montar un follón. Simplemente sonreí y me fui. Mi esposa que me acompañaba también rio, y quien nos acompañaba se sorprendió y preguntó. Mi respuesta fue simple. La osteopatía se basa en la canalización de energías que desbloquean aquellos obstáculos que se encuentra para un correcto funcionamiento del organismo.

Más adelante, otros con el tema de la diabetes y el colesterol que a su vez se basaban en la ciencia médica contemporánea y no en los hábitos alimenticios de antaño y ni mucho menos en las terapias milenarias como el quiromasaje, que ya lo practicaban los japoneses hace 3000 años. Al margen de que tanto el colesterol como la diabetes son reversibles y curables. Basta con tomar zumo de naranja todos los días y eliminar la ingesta de hidratos de carbono a un 10% en el caso del colesterol y en la diabetes tratar con 200microgramos de picolinato de cromo al día. En unos 3-6 meses el diabético se recupera y deja de ser insulino dependiente. También pude oír en un stand de una multinacional que los hidratos de carbono no engordan, que los lácteos son indispensables y lo más perjudicial es la grasa. Me tuve que ir corriendo como alma que lleva el diablo.

Lo que más me gustó fue una reunión abierta de Overaters Anoymous (OA) o Comedores Compulsivos Anónimos, donde encontré no sólo una gran espiritualidad, si no sinceridad. A personas que realmente lo pasan mal con este problema. Desmitificando a los fieles (universidades) de la industria de la alimentación y farmacéutica a quien muy poco les importa nuestra salud sino más bien nuestra billetera.

En definitiva, quien haya estudiado este tipo de terapias naturales como es la propia osteopatía, sabrá que el paciente nota como la energía alcanza sus pies y como mejora a medida que avanza la sesión. El tratamiento no es una serie de manipulaciones mecánicas y rutinarias que se ejercen sobre el paciente, no se trata de amasar carne, sino de una simbiosis entre el terapeuta y el enfermo donde se desbloquean no solo canales energéticos sino emocionales.

Ningún stand de los que visité dedicaba un mínimo porcentaje al estado emocional de la persona. Simplemente se basaban en lo físico. Y es lógico, es lo que enseñan en la universidad. ¿Cómo le vas a decir tú a un catedrático de medicina o fisioterapia que el 99 % de las enfermedades que presenta son de origen emocional? Se ríe de ti.

El único interés que persiguen es el del dinero y poco les importa lo que te ocurre. ¿Qué tienes lumbalgia? Si no te lo puedo arreglar con analgésicos y un masaje (mal hecho). Lo siento, chico. Tienes que operarte. Eso sí, son 150 euros la consulta. ¡¡¡¡Qué alegría de título!!! ¿A quién le importa la salud? … ¿A quién le importa el paciente?

Ralf B. Leepman
(Visto en http://buscandolaverdad.es/)

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