martes, 28 de febrero de 2017

ARGUMENTOS EN FAVOR DE LA TIERRA PLANA, REFUTADOS




Existe un tópico de la conspiración repetido con mareante frecuencia incluso por informadores bien intencionados frente al que no he querido pronunciarme por, como reza el dicho, "no gastar la pólvora en salvas".

Se trata de esa recurrente superstición que supone que la tierra no es esférica, sino plana, una idea que la ciencia abandonó desde la más remota antigüedad y que haría reir a un Eratóstenes o a un Hiparco.


El argumento definitivo de por qué la tierra es plana: la con-
sideramos "planeta". Si fuera redonda tendría que llamarse
"redondeta".
Si hoy esa idea resurge no es, desde luego, por razones serias -unas someras nociones de cartografía, de navegación marítima o de lo que ocurre durante un eclipse lunar, cuando la sombra que la tierra proyecta sobre nuestro satélite es curva, bastarían para descartar una tierra plana-, sino, me temo, por contribuir a ese magma de ideas delirantes o absurdas con que ciertas mentes manipuladoras pretenden identificar toda teoría conspirativa, como si las críticas a las insuficiencias de la versión oficial sobre numerosos atentados (de hecho, la gran mayoría) o los tortuosos mecanismos del dinero-deuda tuvieran el mismo grado de fiabilidad que las cantinelas "reptilianas", que la idea de que Elvis sigue vivo o que la teoría de que el pollo de la cadena Kentucky Fried Chiken (KFC) vuelve estériles a los afroamericanos (sí, me temo que dicha teoría existe).

Es solo a partir de haber localizado el siguiente y bien ponderado artículo que he querido contribuir a la descalificación de este delirio, evidentemente diseñado para restar credibilidad a los estudiosos de las conspiraciones.

Echándole imaginación, podríamos pensar
incluso en otras formas
Seguramente la teoría de la Tierra plana te parezca una solemne tontería, pero sus defensores muestran alguna evidencia que no se desmonta a primera vista. En esta entrada intentaré aclarar alguna de ellas.

El sol, la luna, el resto de planetas… todos son esferas. Es poco natural pensar que la Tierra es algo distinto. La teoría de la Tierra plana no se la creen ni los propios que la promueven, pero utilizan algunos argumentos que requieren de una investigación para refutarlos.

Uno de estos argumentos es un experimento que realizó Samuel Rowbotham en 1838, en el rio Old Bedford. Ese rio es un canal de drenaje de 10 km de longitud que transcurre en línea recta. Samuel se metió en el agua en un extremo del canal, colocando un telescopio a 20 cm de la superficie. Un ayudante manejaba un bote, en el que se había instalado una banderola a una altitud de 90 cm del agua, alejándose de él.


De acuerdo con la curvatura de la Tierra, la banderola debería de haber quedado más de un metro por debajo del horizonte al llegar al final del canal, pero en cambio, Rowbotham la pudo ver hasta el último momento es su telescopio. Publicó los resultados, mostrándolos como una evidencia de que la Tierra no es un globo. Sus afirmaciones no despertaron mucha expectación, hasta que en 1870, un partidario de su teoría con el nombre de John Hampden realizó una apuesta pública, en la que decía que podía demostrar que la Tierra era plana repitiendo el experimento de Rowbotham. El topógrafo Alfred Russel Wallace la aceptó, y se la ganó. El experto Wallace pidió que el punto de observación estuviese elevado 4 metros por encima del nivel del agua para evitar la refracción atmosférica.En vez de comprobar si desaparecía por el horizonte, marcó dos líneas en el telescopio y comprobó que la bandera bajaba por debajo de la línea inferior, que era la que simulaba el horizonte.


Debido a que la densidad del aire en la atmósfera de la Tierra disminuye con la altura, los rayos de luz que viajan casi horizontalmente se curvan hacia abajo. Si el punto de observación es lo suficientemente bajo, se puede producir el efecto óptico observado en los experimentos de Samuel Rowbotham.

Otra "evidencia" muy esgrimida últimamente, es la fotografía del skyline de Chicago, visto desde St. Joseph, al otro lado del lago Míchigan, a una distancia de casi 60 millas. La curvatura de la tierra, no debería dejar ver ni siquiera la torre Willis, de 442 metros de altura. Pero sin embargo, Joshua Nowicki captó un time lapse de varias horas de duración, en el que podía verse claramente la ciudad estadounidense.


En primer lugar hay que notar que no se está viendo el skyline completo, con lo que la evidencia se desmorona. Una buena parte de los rascacielos, así como los edificios más bajos, quedan ocultos detrás de la linea del horizonte.


Por si esto no fuera suficiente, el skyline de Chicago solo puede verse desde St. Joseph en determinadas ocasiones en las que las condiciones climáticas son apropiadas. Si la Tierra fuese plana, podría verse siempre que el aire estuviese lo suficientemente claro. Pero esto no es así.

Como el propio Nowicki afirmaba en una entrevista a “abc news” aquel día había una fuerte inversión térmica en las capas de la atmósfera. Aire caliente por encima de una capa de aire muy frio. La variación de la temperatura, produce una variación en la densidad, y esto provoca la refracción le la luz.

Aquella tarde, estando en la parte más alta del parque Warren Dunes, estaba ansioso por ver si el fenómeno se producía. Era primavera y el agua del lago estaba muy fría. Mirando al horizonte, una línea negra empezó a aparecer. Era la inversión de temperatura. Podía ver el efecto de lente producido por la atmósfera. En ocasiones los edificios aparecían deformados, e incluso cabeza abajo, dependiendo de como se encontrasen las condiciones atmosféricas.

Otra más es la fotografía tomada desde el aeropuerto de Kauai en el que puede verse la isla de Oahu. La distancia entre las dos islas es más de 130 km.


Y aun así, puede verse de esta manera:


Existe una calculadora para obtener la distancia del horizonte dependiendo de la altura en la que se emplace el punto de vista, y la altura del objeto a visualizar. La altura del aeropuerto de Kauai es de 153 pies (46 m). La distancia entre el aeropuerto y la isla de Oahu es de 133 km. En base a esta calculadora, solo se podría ver algo que sea más alto de 3.000 pies (925 m). El pico más alto es el monte Ka’ala, con 4.025 pies, por lo que esta visualización no tiene nada de extraordinario.

No tiene sentido profundizar en otras afirmaciones, como la falsificación de las misiones al polo sur, que en el modelo de la Tierra plana no existe, que entra más en el terreno de la conspiración planetaria que otra cosa, y se refutan de una manera tan sencilla como mostrando la fotografía tomada en febrero pasado por la misión rusa Elektro-L:


(Visto en http://www.lamentiraestaahifuera.com/)

3 comentarios:

  1. Da igual que la tierra sea un globo o sea plana. Da absolutamente igual, aquí lo que manda es el astral y es por allí por donde tendrás que transitar al morir y donde tendrás que encontrar la salida. Y punto. Quien te inste a pensar todo el rato en que si la tierra es plana y que si nos han engañado y no se que, lo que quiere es distraerte, como ciertos personajes. El eterno debate que no sirve para una mierda.

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  2. Si pretendes contrainformar a la versión oficial, podrías considerar la teoría de la tierra plana, o por lo menos dejar lugar a la duda. Porque la versión oficial de una tierra esferica tiene sus incongruencias...

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    1. Precisamente porque considero los argumentos que defienden la idea de la tierra plana es por lo que publico su refutación. Si hay otros distintos de los que aquí se recogen, aguardo a que sean expuestos. Hasta entonces, tengo por concluyentes las pruebas de la esfericidad de la tierra, como hacen los cartógrafos -es curioso que todos los defensores de la tierra plana ignoren los sistemas de proyección- y los marinos, que para calcular rutas han de recurrir a la trigonometría, algo innecesario en una tierra plana. Creo, además, que dar cancha a esta peregrina idea obedece a desacreditar otra teoría no-oficial, la de la tierra hueca: http://astillasderealidad.blogspot.com.es/2017/03/antartida-censurada-las-pruebas-de-una.html

      Lo que en todo caso no sería lógico es defender una tesis (tierra plana) y su antítesis (tierra hueca) contra la versión oficial de la ciencia. O una u otra. Elegir es renunciar.

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