jueves, 2 de febrero de 2017

AHORA SON LOS PEDÓFILOS LOS QUE QUIEREN NORMALIZAR SU "AFICIÓN" (2ª parte)



El niño quiere agradar, ser aceptado y amado. Si un adulto, referencia absoluta para el niño, lo incentiva a tener una relación, sea del tipo que sea, el niño no tiene otra opción que obedecer. Decir que el niño podría negarse equivale a decir que el ratón puede negarse a ser devorado por el gato. No puede. El niño es manipulable mentalmente y, sobre todo, emocionalmente. Y ésta es a menudo la táctica del pedófilo: se gana al niño a través de sus sentimientos. Se gana la confianza, la amistad, el amor, y luego procede a su arreglo personal. Cuando el niño se siente seguro, el pedófilo "propone"algo que el niño no es capaz de rechazar. Él pedófilo le habla sobre un secreto a compartir, un amor especial que sería incomprendido, pero si el niño se resiste demasiado para su gusto, puede muy bien amenazarlo. El pedófilo generalmente preferirá a los niños que no están bien, que tienen relaciones difíciles o inexistentes con sus padres. Propone darles lo que nunca recibió. ¿Qué niño podría negarse?

Una vez que el niño es tocado por un adulto (o adolescente según el caso) con fines sexuales, el niño no es respetado en su integridad física y psicológica (y esto también se aplica a un niño cuya imagen se utiliza con un propósito sexual sin que haya contacto físico directo, como veremos más adelante). El niño es manipulado, ya que no tiene la madurez para entender que este acto no es sólo desviado y reprobable, sino que también tendrá graves consecuencias en su desarrollo. Incluso las caricias que pueden parecer agradables para los niños (y por más inquietante que pueda parecer, los niños pueden experimentar una forma de "placer físico",  un hecho a menudo esgrimido por los pedófilos como prueba irrefutable de que el niño no sufre y que la relación se da de manera consentida) es un incumplimiento de su integridad física. A pesar de que el niño puede parecer curioso o interesado, él no puede entender lo que significa una relación sexual ni las consecuencias que tendrá sobre su persona. De hecho, numerosos niños maltratados heredarán una visión de sí mismos, de la sexualidad y, de manera general; una visión del bien y del mal completamente perturbada. Algunos nunca desarrollarán una relación normal con una pareja, otros encontrarán consuelo en el alcohol o las drogas, otros se convertián en delincuentes (en los Estados Unidos, se estima que el 90% de los adolescentes que están en prisión han sido víctimas de abuso sexual cuando eran niños) o trabajarán en la industria del sexo (prostitución, pornografía), otros se suicidan. Ninguno escapa ileso, cualquiera que sea el abuso. Una vez que hemos sido ensuciados y utilizados, traicionados y abusados por una persona que supuestamente nos debía proteger (el adulto), ¿como podría ser de otra manera?

El otro tipo de pedófilo es el psicópata. La psicopatía encuentra una de sus vías de realización en la pedofilia. El niño es un pretexto, lo que cuenta es el dominio (a menudo mediante la violencia) del otro. Ver sufrir al niño y robar su inocencia son partes integrantes del placer experimentado por el psicópata. Sin embargo, la víctima podría muy bien ser un hombre o una mujer también. Uno probablemente no puede realmente hablar de atracción por los niños en este caso. El psicópata no intenta mentirse a sí mismo diciendo que el niño está dispuesto, el hecho de que el niño no lo esté es lo que desencadena su disfrute. La falta total de conciencia del psicópata a menudo lo empujan a filmar sus actos, sea la violación, la tortura o el asesinato (películas snuff). Él filma por varias razones: para poder ver las películas cuando no hay una víctima a su disposición, pero también porque sabe que hay una fuerte demanda de este tipo de material. La pedofilia es de hecho inseparable de la pornografía infantil. Los pedófilos, sean psicópatas o no, suelen acudir al recurso de la pornografía infantil. No todos ven las películas snuff, pero la mayoría alivian sus impulsos viendo pornografía infantil de manera regular.

La pornografía infantil

Antes de hablar de la pornografía infantil, debemos hablar brevemente de la "simple" pornografía. En el momento en el que vivimos, la pornografía está en todas partes y ver "hype" se ha hecho casi respetable (otro signo de la ponerización extrema de la sociedad). Si la pornografía ha existido siempre (ya existía en la antigüedad), su distribución y su contenido han "evolucionado" en los siglos XX y XXI, de las fotos intercambiadas bajo el manto de damas en combinación, la pornografía ha pasado a revistas a todo color que se venden en tiendas especializadas. Revistas con fotos cada vez más sugerentes en seguida fueron vendidas en librerías. Hoy en día, está en todos los hogares a un par de clics en Internet, y "provocador y atrevido" ya no es suficiente para describir el contenido cada vez más degradante y violento.

Hay que saber que la adicción a la pornografía en efecto existe. En una excitación fuerte, se libera dopamina, un neurotransmisor. La repetición de estas dos acciones (excitación seguida de la liberación de dopamina) hará a los receptores de dopamina menos sensibles a la misma, un fenómeno de habituación típico de la adicción. Para un estímulo dado, la reacción se hace menos fuerte. Para producir el mismo efecto del principio, el estímulo debe ser más fuerte. El fenómeno de la habituación se manifiesta en cualquiera que vea pornografía regularmente. Lejos de calmar los impulsos sexuales, la pornografía los exacerba. El control de los impulsos se hace cada vez más difícil. Y, sobretodo, debido al fenómeno de la habituación a la dopamina, un adicto a la pornografía va a buscar una pornografía más "rica en sensaciones", lo que se traduce en un contenido cada vez más violento y degradante. Esto es lo que llevó a los "géneros" como el gonzo (y en algunos casos extremos, las películas snuff, un fenómeno impensable hace algunas décadas) a desarrollarse.

La pornografía infantil no es una excepción a esta regla. Por su propia admisión, los pedófilos son, con el tiempo, atraídos por la pornografía cada vez más violenta y los niños cada vez más jóvenes. Así, un pedófilo entrevistado por Anna Salter en Nashville, dijo que al comienzo se sentía atraído por niños de 8 años, pero gradualmente, esta edad disminuyó hasta su atracción por niños de 2 años. Esto es bastante común según los numerosos testimonios obtenidos por la autora. Eso responde a aquellos que se preguntaban cómo puede haber personas que violan a los bebés. Los dos sexólogos holandeses de la primera parte del artículo que esperan que los pedófilos estén satisfechos con una pornografía compuesta de "algunos montajes y dibujos animados regulados por el gobierno" para regular sus impulsos, probablemente obtuvieron su título de sexología en la misma facultad que el Dr. Nick Riviera (negligente personaje de "Los Simpson", nota del "Blogger"), o tienen algún interés en mentir ...

Desde un punto de vista puramente comercial, la pornografía (y la trata de niños, porque los dos son inseparables) es un negocio multimillonario. La pornografía por sí sola representaba en la década de 1990 cerca de $3 mil millones al año sólo en los Estados Unidos (el doble en el mundo entero). 22 millones de copias de videos de pornografía infantil fueron vendidas o arrendadas en los Estados Unidos en 1991. Una película snuff puede vender hasta $5.000 más si se hace "a medida". Dutroux ofreció sus cohortes entre 2000 y 4000 € para un secuestro de niñas (la reventa internacional, de acuerdo con las palabras de algunos traficantes puede subir a $30.000). Si estas cifras (citadas por David Mc Gowan muy detalladamente en su libro Programmed to Kill) son correctas, muchos pedófilos son muy aficionados a este tipo de "recreación". Al parecer, algunos también tienen grandes medios a su alcance para pagar dichas sumas, lo cual parece apoyar la idea de que muchos de estos amantes de la pornografía infantil (y el abuso de niños) son rico, ejerciendo como médicos, abogados, políticos y otras ocupaciones de poder.

Las redes y la élite psicopática

Para estos ricos, la pedofilia y la pornografía infantil son una forma de entretener y aliviar sus impulsos. Bien integrados en la sociedad - incluso en lo más alto de la escala social - tienen mucho que perder si son descubiertos. Esta es una razón por la cual las redes existen. Los psicópatas y pedófilos trabajan mano a mano para el tráfico de niños y la pornografía infantil y que sea aprovechada por su círculo de amigos y clientes. Al considerar estas redes, vemos que ningún entorno está a salvo, pero que definitivamente hay una gran cantidad de políticos, líderes, celebridades, jueces, policías, médicos, psiquiatras y abogados.

Si usted se pregunta por qué la proporción de personas depravadas parece ser tan importante en las altas esferas, he aquí un intento de contestarlo: en primer lugar, el psicópata raramente se contenta simplemente con un pequeño trabajo discreto que paga poco (aunque algunos psicópatas de pequeña escala simplemente viven de los demás) y atraen a estas profesiones, para empezar. Por otro lado, al psicópata le agrada disfrutar del estatus y la casi-inmunidad conferida por estas ocupaciones. Por último, debido a la "respetabilidad" de estas profesiones, el psicópata se ve obligado a usar una máscara de normalidad (la famosa Mask of Sanity (Máscara de la cordura) descrita por Hervey Cleckley) y luego tendrá entonces la necesidad, para compensar, de participar de actos de depravación para encontrar a su verdadera naturaleza. El abuso de niños y la visión de pornografía infantil responden bastante bien a esta necesidad.

Por lo tanto, estas famosas redes (que se han discutido mucho, sobre todo en el archivo Dutroux en Bélgica, el archivo Zandvoort en los Países Bajos y en el archivo Franklin en los Estados Unidos) son, aparentemente, muy protegidas, ya que cualquiera que trate de desenmascararlas se expone a represalias: la censura del parlamentario Laurent Louis, la ridícularización pública de la testigo Regina Louf, la destrucción de la carrera del periodista de investigación Michel Bouffioulx, la desaparición de Stan Maillaud y su esposa Janett Seemann, la condena Marcel Vervloesem (acusar de pedofilia a las personas que la denuncian es una especialidad de las redes). Estas represalias pueden ser incluso fatales y la tasa de suicidio en estos casos es simplemente increíble (¡no menos de 12 testigos "se suicidaron" en el caso Dutroux! Ver también el "suicidio" con dos balas en la cabeza del gendarme Jambert en el caso de las desapariciones de Yonne).

La justicia igualmente parece ayudar con preocupante frecuencia a los pedófilos. En Programmed to Kill, David Mc Gowann afirma que el sistema legal, la justicia y la policía están entre los sistemas más corruptos y están, literalmente, infestados por psicópatas y pedófilos. Esta es en realidad su técnica preferida: infiltrarse en los servicios que podrían poner palos en sus ruedas. También facilita el acceso a la pornografía infantil "incautada" por la policía. En efecto, a través de estas incautaciones ¿no se convertiría la policía en el mayor poseedor de pornografía en el mundo? Finalmente, resulta muy útil ser parte del poder judicial para hacer descarrilar o retirar los cargos contra sus amigos ... o sus proveedores.

Los pedófilos, así como los psicópatas, son expertos en el arte de estar en las posiciones o puestos de trabajo que les permitan acceder fácilmente a sus presas. No hacen nada al azar. Admitido por los pedófilos mismos, ciertas ocupaciones son conocidas en su medio por ofrecer una acceso fácil y riesgos mínimos. Este es el caso de la profesión de sacerdote: los padres católicos muy raras veces demandan justicia contra los sacerdotes pedófilos por haber abusado de su hijo, y la Iglesia Católica siempre encuentra una manera de cubrir y resolver "el problema internamente". Sin embargo, las otras religiones no son inmunes. Otros oficios y ocupaciones para los pedófilos, que tal vez mantienen menos el olor del incienso, también son posibles: monitores de campos de vacaciones o de grupos de jóvenes, maestros o entrenadores deportivos. Los más desviados abrirán un orfanato o una guardería y no sólo tendrán acceso a niños muy pequeños (o discapacitados) que todavía no saben testificar, ellos tendrán acceso durante días, lo cual es conveniente para el beneficio de otros o para hacer películas.

Luego están los "ambiciosos", esos que quieren acceder a su presa Y ser ricos y famosos. Ellos trabajarán en Hollywood o, más prosaicamente, para la televisión o la prensa, incluyendo a la BBC, que sabe permanecer discreta acerca de la vida privada de sus presentadores; se convertirán en cantantes, cineastas, deportistas y guitarristas en una banda de rock. Pero la consagración, probablemente sea ser todas las cosas a la vez: célebre, poderoso, invencible, y disponer de un acceso sin límite y una inmunidad sin igual debido a su estatus en la parte más alta de la escala social, en esta sociedad gangrenada que es la nuestra: el hombre político.

Hoy está, una vez más, de moda hacer ser "progresista" y denunciar el llamado "tabú" de la pedofilia y la pornografía infantil, ofreciendo foros a estas dos perversiones, como han hecho anteriormente algunos, notablemente Le Monde o Libération.

El consentimiento sexual fue objeto de diversos cuestionamientos publicados en Libération y otros periódicos en los años 70. Y en 1977 se dirigió una solicitud al Parlamento francés para derogar diversos artículos de la ley de consentimiento sexual y despenalizar las relaciones sexuales entre un adulto y un menor de 15 años. Entre los intelectuales firmantes estuvieron Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Michel Foucault, Guy Hocquenghem, Jacques Derrida, André Glucksman, Roland Barthes, Alain Robbe Grillet, Françoise Dolto y Philippe Sollers.

El mismo año, se publicó una carta abierta en "Le Monde" para solicitar la clemencia para tres pedófilos que habían abusado de menores y se habían divertido haciendo fotos de sus proezas. Los autores de esta carta abierta evocaban "un simple caso 'moral', donde los niños no habían sido víctimas de ningún tipo de violencia", antes de concluir que "tres años de prisión por besos y caricias, eso es suficiente." Entre los firmantes, Louis Aragon, Francis Ponge, Roland Barthes, Simone de Beauvoir, el Dr. Michel Bon, Patrice Chéreau, Gilles y Fanny Deleuze, Bernard Dort, Jean-Pierre Faye, André Glucksmann, Guy Hocquenghem, Bernard Kouchner, Françoise Laborie, Jack Lang, Georges Lapassade, Gabriel Matzneff, Catherine Millet, Jean-Paul Sartre, René Scherer, Philippe Sollers. Después de esta carta abierta, los lectores de Libération crearon el Frente de Liberación de Pedófilos (FLIP por sus siglas en Francés).

Liberación que, por cierto, recientemente ha añadido un plus de ignominia con este artículo:

Un niño al que privamos de toda fuerza de resistencia, de cualquier posibilidad de dar un uso libre y colectivo de su cuerpo, de sus órganos y de sus fluidos sexuales. [...]

Yo fui un día el niño al que Frigide Barjot se jacta de proteger. Y me levanto hoy en nombre de los niños a los que éstos discursos hipócritas intentan preservar. ¿Quién defiende los derechos de los niños diferentes? ¿Los derechos del niño al que le gusta vestir de rosa? ¿La niña que sueña con casarse con su mejor amiga? ¿Los derechos del niño extraño, maricón, bollera, transgénero o transexual? ¿Quién defiende los derechos de los niños a cambiarse de sexo si así lo desean?

Gran argumento para pedófilos y psicópatas que son siempre muy eficaces culpando a la víctima. En base a este principio falaz según el cual el niño tendría la madurez suficiente como para tomar las decisiones mencionadas anteriormente, imaginemos que, a fuerza del derecho de usar "libremente su cuerpo", él "decide" satisfacer sus supuestas "necesidades sexuales" con un adulto. Esto no sería culpa del adulto, ¡sino del niño!

Otro ejemplo reciente, este elocuente alegato en pro de la pedofilia lanzado por Thierry Lévy en un canal público:



A pesar de estos ejemplos asombrosos de degeneración moral, siempre habrá personas dotadas de conciencia y de sensibilidad, y que saben que manipular o forzar a un niño a tener relaciones sexuales es un acto puramente abyecto que merece ser castigado, y los niños del mundo entero deben ser protegidos. Y vista la poca cantidad de gente de conciencia que no han alcanzado un grado terminal de depravación, es nuestro deber llamar la atención, incansablemente, sobre esta perversión. Hable a su alrededor, cite las encuestas, haga leer los artículos, llame a las cosas por su nombre, recuerde las estadísticas. Y hablando de estadísticas, aquí están algunas cifras, en forma conclusión: los casos denunciados de abuso infantil (y es bastante seguro estimar que sólo representan una parte de las cifras!) entre 1963 y 1988 han sido de 150.000 a 2.000.000 POR AÑO, lo que representa un incremento del 1300% en 25 años.

El abuso de los niños, del cual forman parte la pedofilia y la pornografía infantil, es una epidemia. Callar, es propagarla. Callar es ser cómplice.

(Fuente: https://es.sott.net/)

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