lunes, 16 de enero de 2017

E.E.U.U APOYÓ AL ISIS EN SIRIA CON ATAQUES DIRECTOS CONTRA LAS FUERZAS DEL GOBIERNO DE AQUEL PAÍS



El 17 de septiembre del año 2016 aviones de la llamada "coalición", dirigida por los Estados Unidos, bombardearon posiciones de tropas del ejército sirio en Deir ez-Zor. Aviones de Estados Unidos, Reino Unido, Dinamarca y Australia participaron en el ataque. Entre 62 y 90 soldados sirios (la cifra varía según los informes) murieron, y más de 100 resultaron heridos. El ataque permitió que las fuerzas de ISIS tomaran el control de lo que era una zona de vital importancia para proteger el aeropuerto.

En ese momento, el ataque fue etiquetado como un "error". El Primer Ministro de Australia, Malcolm Turnbull, se disculpó, diciendo que lamentaba la pérdida de vidas y daños al personal sirios.

Un portavoz del gobierno sirio dijo que el ataque fue "intencionado”, una opinión compartida por el aliado de Siria, Irán. El ejército de Estados Unidos simuló preocupación por lo ocurrido ordenando una investigación sobre el incidente (por lo general, en estas investigaciones se hace bien poco, nada que no sea "errores lamentables" son admitidos, y nadie es sancionado).

Sin embargo, dos acontecimientos recientes, arrojan alguna luz sobre ese "error" en septiembre de 2016.

El primero es la publicación del informe en la investigación por el Comando Central de Estados Unidos con sede en Qatar el 29 de noviembre de 2016. Como es casi siempre el caso, el informe no encontró "ninguna evidencia de mala conducta".

El informe, no obstante, reconocía que los EE.UU. engañaron al mando militar de Rusia acerca de dónde iba a ocurrir la acción.

Además, el informe admite que el Comando de Estados Unidos ignoró la información del análisis de inteligencia de que las posiciones a bombardear acababan de ser ocupadas por las tropas del gobierno sirio y ya no estaban en poder de terroristas de ISIS.

También se evidencia que los ataques aéreos violaron el procedimiento operativo habitual de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. No se ha dado ninguna explicación de esta violación del procedimiento normal.

El hecho de que los rusos fueron engañados, ignorar su propia inteligencia y la información sobre los hechos, tanto electrónicos como humanos, y el abrupto cambio en el procedimiento operativo sin una buena razón, todo ello refuerza la conclusión alcanzada en el momento por los sirios; que el ataque no fue un "error", sino algo deliberado.

La gran pregunta es por qué el ataque se produjo en la forma en que lo hizo. El acontecimiento fundamental, no expuesto en el informe, fue que un alto el fuego había sido negociado el 9 de septiembre el año 2016 entre el secretario de Estado estadounidense, John Kerry y su homólogo ruso, Sergei Lavrov.

Se sabía que el acuerdo de alto el fuego gozaba de una fuerte oposición de elementos dentro del Departamento de Defensa de Estados Unidos, en particular, del Secretario de Defensa, Ash Carter, quien siempre ha mantenido una actitud beligerante hacia Rusia. Carter se opuso a cualquier tipo de cooperación con los rusos, incluyendo, en este contexto, la fuerte antipatía hacia la creación de un "Centro Común de Integración" (JIC/CCI) que era un componente clave del acuerdo entre Kerry-Lavrov.

El JIC debía formarse siete días después del alto al fuego, es decir, el 19 de septiembre de 2016. El ataque aéreo del 17 de septiembre mató inmediatamente el alto el fuego y la creación del JIC.

El momento del ataque fue dos días antes de formalizar el acuerdo; es muy poco probable, por tanto, que hubiera sido una coincidencia.

El ataque también reforzó la imagen de que la política exterior de Estados Unidos en Oriente Medio no estaba siendo dirigida por el Presidente, sino más bien por los militares. La visión rusa de que este era el caso se hizo explícita en la entrevista de prensa ofrecida por Rusia ante la ONU, Vitaly Churkin, tras una reunión urgente del Consejo de Seguridad que siguió al ataque. El Sr. Churkin preguntó: "¿Quién está a cargo en Washington, la Casa Blanca o el Pentágono?

Otro acontecimiento reciente está directamente relacionado con las cuestiones planteadas por el ataque de Estados Unidos del 17 de septiembre. Nos ayuda a entender más acerca de la conducta estadounidense en Oriente Medio. En particular, se ilustra por qué los EE.UU. fracasaron en la prevención de la rápida propagación del control de ISIS sobre grandes extensiones de Irak y Siria.

No fue hasta la intervención rusa en agosto de 2014, a solicitud del gobierno sirio que se lograron avances significativos en frenar el avance implacable de ISIS.

A principios de 2017 Wikileaks publicó el audio de una reunión que Kerry tuvo con miembros de la oposición siria el 22 de septiembre el año 2016 en la Misión de la ONU holandesa. Esto ocurró menos de una semana después del bombardeo de Deir ez-Zor. The New York Times y la CNN reportaron la filtración, pero suprimieron información sobre sus partes más importantes.

El audio da a conocer tres datos clave acerca de la política de Estados Unidos en Irak y Siria. Para aquellos que están familiarizados con la historia de la región y la política estadounidense en la misma, las revelaciones no serán una sorpresa total. Sin embargo, es la confirmación de lo que los críticos de la política de Estados Unidos han estado diciendo durante hace ya tiempo.

El primer hecho confirmado por el audio fue que Kerry admitió que el principal objetivo de la administración Obama en Siria era un cambio de régimen. Las razones de esto no son difíciles de determinar.

Los EE.UU. querían un régimen compatible en Damasco que permitiría, entre otras cosas, el oleoducto qatarí para abastecer a Europa con gas natural que perjudicaría gravemente la economía rusa. Otra ventaja resultante para los estadounidenses sería el cierre de la base naval rusa de Tartus en la costa mediterránea de Siria.

El segundo hecho que el audio demostró fue que para lograr el objetivo de un cambio de régimen, la Casa Blanca permitió el ascenso de ISIS, aunque, en honor a la verdad, EE.UU. ha hecho mucho más que "permitir" el aumento de ISIS: con sus aliados de Qatar, Arabia, Turquía, Jordania e Israel ha financiado, entrenado, armado y apoyado (tanto militar como políticamente) a ISIS.

Cientos de miles de personas han muerto o han sido desplazadas como resultado directo de esta política. En un ejercicio de cinismo sin precedentes, los medios afines al bloque atlantista han presentado estas muertes como el resultado de la "brutal dictadura de Assad" en vez de como el resultado inevitable de la política de Estados Unidos.

Esta indiferencia insensible a los efectos de la guerra sobre la población civil se puede ver en la actual campaña de ISIS para negar a Damasco (cinco millones de habitantes) el suministro de agua. La prensa occidental apenas menciona este crimen de guerra o lo distorsiona atribuyendolo a bombardeos sirios y rusos.

En tercer lugar, Kerry admitió que los E.E.U.U. no sólo dotaron a ISIS, sino que llevaron a cabo operaciones militares que los asistían directamente. El "error" en Deir ez-Zor, sólo dos días antes de que ocurriera esta conversación, es un ejemplo evidente.

Tres días después de la publicación del informe del Pentágono (12/02/16) el gobierno danés anunció que suspendía las operaciones militares de sus aviones de combate F-16 en Irak y Siria. Dinamarca fue así el segundo país, después de Canadá el 22 de Febrero. Es evidente que sus militares habían comprendido que se les estaba utilizando no para combatir el terrorismo, sino para contribuir a los beneficios estratégicos que el Pentágono contaba con obtener de él.

(Fuente: http://tonyfdez.blogspot.com.es/)

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