martes, 22 de noviembre de 2016

NO TODOS ESTÁN LEGITIMADOS PARA DAR LECCIONES DE MORAL




Ciertos discursitos son fáciles, puesto que lo que nos define no son nuestras palabras, sino nuestros actos. Ser el heredero del fratricida a quien -también- se le descubrió una cuenta en Suiza y que ha sido acusado de intentar comprar la retirada de las graves acusaciones contra su hija, ser beneficiario de un explícito permiso para delinquir (artículo 56.3 de la Constitución), haber mentido a la ciudadanía al anunciar que no iba a celebrar su despedida de soltero "por respeto a las víctimas del 11-M", cuando los correos de Diego Torres demostraron que hubo fiesta caribeña,  ... todo ello convierte la alocución con que el rey abrió la duodécima legislatura en palabrería hueca con que adornar el teatro de pésima calidad que se representa en el Parlamento, un escenario completamente ajeno a la realidad de un país hundido por el despilfarro causado por quienes se permiten hacer incoherentes llamadas a la austeridad, corruptos que claman hipócritamente contra la misma corrupción que practican y vendepatrias que proclaman como solución a los problemas de los que son parte la renuncia a la soberanía, la dignidad y la responsabilidad.

El "ancien régime", blindado gracias a la censura y al servil apoyo de los prostituídos medios de comunicación, no hace sino confirmar su absoluto divorcio del sentir popular. En cuestión de semanas veremos como lo que ha inaugurado su cabeza visible no es tanto una nueva legislatura como el final de la veda temporal a los recortes y el austericidio ordenado por los mercados financieros, verdadero -y nada democrático- poder real ante el cual hasta los reyes callan y asienten.

(posesodegerasa)

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