miércoles, 26 de octubre de 2016

JEAN MICHEL JARRE ANUNCIA EL INMINENTE LANZAMIENTO DE LA TERCERA PARTE DE "OXYGENE"



En diciembre de 1976 un por entonces desconocido Jean Michel Jarre se aupaba a los primeros puestos de las listas de venta de medio mundo con el album "Oxygene", una imaginativa sinfonía de etéreos sonidos espaciales que le convirtió en el abanderado de la todavía novedosa música electrónica ("lo electrónico no es la música, son los instrumentos", puntualiza él).

La icónica portada del primer "Oxygene", obra de Michel Granger

El disco, grabado en el piso parisino del joven Jarre, encadenaba melodías de factura clásica que mostraban lecciones aprendidas de Bach o Ravel, interpretadas por unos sintetizadores analógicos y secuenciadores que hoy parecen prehistóricos, pero cuyas posibilidades nadie había "exprimido" aún del modo en que lo hizo este aventajado discípulo de Pierre Schaeffer, padre de la "música concreta", que también aprendió bastantes cosas del respetado Karlheinz Stockhausen. Decir que Jean Michel lleva la música en la sangre no es una fórmula retórica, habida cuenta de que es hijo del oscarizado compositor Maurice Jarre, autor de bandas sonoras tan aclamadas como las de "Lawrence de Arabia", "Doctor Zhivago" o "El puente sobre el rio Kwai".



"Oxygene" fue la piedra angular sobre la que se construiría la carrera posterior de Jean Michel, pródiga en paisajes melódicos atmosféricos, gélidos en ocasiones, y de una belleza frecuentemente sobrecogedora. El éxito arrollador obtenido desde aquella lejana irrupción fue incrementándose con la realización de espectaculares macro-conciertos que llevaron su propuesta a un público masivo. Fue el primer músico occidental en actuar en la por entonces todavía cerradísima China post-Mao, y aún hoy ostenta el record de asistencia de público a un evento en vivo, gracias a los más de tres millones de espectadores que asistieron al macroconcierto con el que celebró, el 6 de septiembre de 2007, el 850 aniversario de la ciudad de Moscú. De hecho, en los siete primeros puestos del ranking Guiness de conciertos más multitudinarios habidos aparece en cuatro ocasiones, merced a "shows" como el citado de Moscú, o los habidos en París y Houston.



Idolatrado por una legión de seguidores, Jarre ha huído siempre de la repetición y el adocenamiento, cayendo con frecuencia en un experimentalismo no siempre bien entendido (Zoolook, Music for Supermarkets, ...) que una parte importante de su público rechaza en favor del sinfonismo sintetizado de sus obras más "cósmicas" (Equinoxe, Rendez-vous, Chronologie, ...). En 1997 sorprendió a propios y extraños con una continuación de su obra-revelación a la que tituló "Oxygene 7-13" y en la que recuperaba el espíritu de aquella, utilizando de nuevo solo sintetizadores analógicos y dejando de lado por esta vez toda la parafernalia digital que había ido incorporando a su música. La calidad de esta continuación no desmerece la de su lanzamiento de 1976, lo que le reconcilió -por el momento, al menos- con su público más conservador y con la crítica más exigente.



Con motivo de la promoción de este segundo "Oxygene" hubo periodistas que le preguntaron cuál de los dos discos homónimos prefería. De forma ocurrente, Jarre contestó entonces que su preferido era el que lanzaría al cabo de dos décadas, convirtiendo el título en trilogía. Si bien aquello parecío en su momento una "boutade" ingeniosa, el músico acaba de anunciar en su cuenta de Facebook la publicación, prevista para el 2 de diciembre, de un album que se titulará "Oxygene 3" (u "Oxygene 14-20", lo cual parece más coherente con la entrega previa) y en el cual vuelve a los postulados de los que nació el primer "Oxygene": factura artesanal, composición realizada en el mismo lapso de seis semanas que le llevó la del original, instrumentación de hace cuatro décadas, etc.

Bocetos para la portada de "Oxygene 14-20" en la línea de la carátula del origianl

Lo cierto es que, dada la errática trayectoria reciente de un Jarre que se resiste a acomodarse a la condición de "vieja gloria", era difícil prever esta vuelta de tuerca. En lo que llevamos de nuevo siglo, el músico no ha compuesto aún ninguna "obra mayor" a la altura de su leyenda, sino que su producción ha venido oscilando entre lo experimental (Geommetry of love), el coqueteo con la música de baile y el trance (Sessions 2000) y la búsqueda de hacerse un sitio entre las nuevas tendencias y codearse con los "popes" de la electrónica comercial del nuevo milenio, anhelo que ha hecho de sus últimos dos lanzamientos -ambos bajo el título genérico de "Electronica"- un popurrí de colaboraciones con prestigiosos discípulos como Moby, Air, Laurie Anderson, Rone, The Orb, Armin van Bueren, Massive Attack, etc., además de "compañeros de viaje" como John Carpenter, Edgar Froese, Jeff Mills y hasta el inesperado Pete Townsed. Todo un auto-homenaje de cuya elaboración sin duda ha disfrutado, pero de dispares resultados.



Lo más singular es que justo al terminar el 2007, año en el que había publicado el que es sin duda el peor disco de toda su carrera, el incomprensiblemente plano y ramplón "Teo & Tea", Jarre convocaba a su público parisino a una serie de diez conciertos en el modesto Teatro Marigny en los que interpretaba íntegro el "Oxygene" original junto con algún fragmento de su continuación del 97 y, para sorpresa y disfrute de los que aún esperábamos ver renacer al músico "sinfónico" y conceptual, un preludio y una serie de cuatro temas nuevos que constituían coherentes e inspiradísimos añadidos al extraordinario andamiaje sonoro de su "opus magnum".



El mismo Jarre cuenta que, durante la composición de su reciente doble "Electronica", uno de los temas sobre los que iba trabajando le pareció que acaba por ser una especie de versión contemporánea de los postulados musicales de su obra del 76. Dicho tema ha acabado por incorporarse al nuevo "Oxygene" con el título de "Oxygene 19.



Del contenido del album en ciernes hemos tenido algún adelanto en la gira "Electronica World Tour", como es el caso del tema "Oxygene 17", interpretado en algunos conciertos, lo que ha posibilitado su edición en forma de remix, siendo probablemente el único caso conocido de un disco que conoce versiones alternativas antes incluso de ser publicado.



Confiemos en que un Jarre que parece haber recuperado las ganas de componer (cuando se publique su nuevo lanzamiento habrá sacado tres discos en poco más de un año) cumpla con las expectativas generadas y no nos deje el regusto agridulce que provoca el "Rosetta" recién editado por Vangelis, otro gigante de los sintetizadores que esta vez no ha estado a la altura de su leyenda, y que "Oxygene 3" nos haga llevadera la espera del "Return to Ommadawn" con que Mike Oldfield, otro talentoso creador de unversos sonoros, revisitará, de modo análogo a Jarre, su obra más lograda.

(posesodegerasa)

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