lunes, 24 de octubre de 2016

EL PESTICIDA QUE ESTÁ MATANDO A LAS ABEJAS



2016 es un año que pasará a la historia, entre otras razones, por la iniciativa de la agencia de protección ambiental EPA, dependiente del gobierno federal de los E.E.U.U., de poner las cartas sobre la mesa respecto a los desastrosos efectos de los pesticidas sobre el medio ambiente, lo que a la larga repercute en un daño continuado contra la salud humana. 

La EPA admitió en una rueda de prensa que el Imidacloprid, insecticida neuroactivo diseñado a partir de la nicotina y uno de los pesticidas más utilizados en el mundo, es mortal para las abejas y otros polinizadores. El Imidacloprid está patentado y es fabricado por el gigante farmacéutico Bayer, y es vendido bajo diversas marcas tales como: Admire, Advantage, Confidor, Escocet, Gaucho, Hachikusan, Kohinor, Kopy, Merit, Nuprid, Impacto, Picus, Premise, Prothor, Seedoprid, Winner y otras. Está etiquetado como utilizable para el control de plagas, tratamiento de semillas, insecticida, para el control de termitas y pulgas y como un insecticida sistémico contra cucarachas y hormigas. Lo que no decía hasta ahora el envase es que es mortal para las abejas, y que su residuo es tóxico para el suelo y para los humanos.

La alerta sobre que algo no andaba bien del todo con este veneno fue el declive dramático de la población de abejas en regiones donde el Imidacloprid fue aplicado. En la Unión Europea el Imidacloprid está prohibido, pero no aún el Glifosato, igual o peor de venenoso, que es fabricado por la la empresa agroquímica Monsanto, recientemente absorbida por Bayer.


Durante la última década, ambientalistas y organizaciones de apicultores vienen denunciando la vertiginosa reducción de la población de abejas en el mundo, señalando la toxicidad de los pesticidas como responsable de ella, lo que les ha valido las consabidas acusaciones de alarmistas y conspiranoicos por parte de la industria agroquímica. La declaración de la EPA viene a dar la razón a las denuncias de los ecologistas y a revelar la absoluta falta de escrúpulos de las farmacéuticas (recordemos que Monsanto lleva años trabajando en el diseño de abejas-robot capaces de polinizar, auténticos Frankenstein llamados a sustituir a la naturaleza).

Incluso la más que necesaria prohibición de los agrotóxicos denunciados nos lleva a enfrentarnos a un daño persistente, dado que el efecto residual de ese veneno y los otros, permanecerá por años en el suelo y las aguas.


Depende de nosotros los consumidores -como siempre- que ésto acabe. Exigiendo que los ministerios de agricultura de cada país hagan estudios similares al que realizó la EPA, prohibiendo el envenenamiento del aire para animales y humanos por parte de éstas empresas venenosas.

Para finalizar conviene tener presente que es bastante llamativo que desde la década de los 50 la cantidad de enfermedades en el ser humano ha ido en aumento de forma notoria y sostenida. ¿No es algo bastante llamativo la enorme cantidad de personas con problemas químicos a nivel de control de sus emociones, es decir, personas que han desarrollado desequilibrios químicos que derivan en desequilibrios emocionales como la depresión, trastornos de pánico, etc.? ¿No es algo llamativo que el Zika exista hace más de 20 años y que apenas cuando comenzaron a fumigar con productos químicos el área para "controlar" el mosquito se empezaron a ver los primeros casos de microcefalia en bebés? ¿No resulta raro que desde que las plantaciones comenzaron a usar tanto el Imidacloprid como el Glifosato, los humanos precisamos cada vez más y más medicamentos para mantenernos sin enfermar?

(Fuente: http://www.nuevamentes.net/)

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