sábado, 5 de marzo de 2016

"GLADIO": LA MAYOR RED TERRORISTA DE LA HISTORIA (6ª PARTE)




CAPÍTULO 10. ES HORA DE NUEVOS CRÍMENES

Las redes de heroína se mueven muy eficazmente en el mundo gracias a una complementación de intereses entre narcotraficantes y elementos corruptos de las agencias responsables de la supresión del tráfico ilícito de drogas
(Alfred McCoy, The Politics of Heroin, 2003)

Escribe Williams, al comienzo de este capítulo, que el sueño del mafioso Michele Sindona de una Sicilia independiente fue compartida por la CIA, no sólo debido a su ubicación estratégica para las bases militares estadounidenses, sino también debido a la importancia fundamental de la isla en la industria de los narcóticos. Para 1970, la mafia había establecido cientos de laboratorios dentro de Sicilia para el refinamiento de la heroína. Los capos sicilianos ya no necesitaban de los servicios de los corsos puesto que habían establecido sus propias conexiones con los señores de la droga del Sudeste Asiático y obtenido los servicios de científicos franceses para tal propósito. Para mantener su monopolio sobre el comercio de la droga, la mafia siciliana trabajó con el gobierno norteamericano de la Administración Nixon en el lanzamiento de la llamada guerra contra las drogas.

La operación propagandística, anti-droga, del gobierno norteamericano junto a su aliado de la mafia siciliana, se trató, lógicamente, de una farsa-montaje de cara a la opinión pública, donde la “guerra contra las drogas” consistió en incursiones de la Interpol tanto en los laboratorios de heroína situados en Córcega como los que estaban situados a lo largo de toda la Costa Azul, de forma que el objetivo fuese la erradicación de la competencia en beneficio de los narcotraficantes sicilianos. La expansión a gran escala de la industria de las drogas supuso que, en 1971, 500 mil personas ya eran adictas a la heroína en EEUU, mientras que el 41 % de las muertes atribuibles al consumo de estupefacientes tenía su origen en esa droga. Todo un gran “logro” devastador de la CIA y sus aliados del crimen en su esquizofrénica lucha contra el “enemigo exterior” comunista.

El sudeste de Asia constituyó el principal proveedor de opio de la CIA y de la mafia italo-norteamericana. Todos los medios, con la guerra de Vietnam al fondo, eran lícitos para el transporte de la droga por parte de la CIA. Así, según Williams, Laos, enviaba más de una tonelada de opio todos los meses hacia Saigón en aviones de transporte militar estadounidenses Douglas C-47, que habían sido proporcionados por la CIA para el teniente general Vang Pao, del Ejército Real de Laos. Parte de esta heroína había sido introducida de contrabando en los Estados Unidos en las bolsas que contenían soldados muertos en combate durante la guerra de Vietnam. Cuando el agente de la DEA Michael Levine intentó reventar esta operación se le advirtió, por sus superiores, de que se abstuviera de ello ya que tal acción podría dar lugar a dejar en evidencia la que entonces era línea de suministro de Long Tieng (Laos), por lo que, lógicamente, cabe adivinar, Levine desistió.

El sistema clásico de la mafia y la CIA de lavar el dinero procedente del narcotráfico del sudeste asiático depositándolo en las arcas del Vaticano (Banco Ambrosiano, el Instituto de Obras para la Religión, etc.) no disponía de los suficientes mecanismos de control interno para salvaguardarlo debidamente por lo que, dice irónicamente Williams, “tuvieron que abrirse nuevas lavanderías por la CIA”. Así, pues, qué mejor era que establecer nuevos destinos para el dinero del narcotráfico y fundar fachadas financieras como el banco-tapadera Castle Bank & Trust, con el que llevaron a cabo dicho cometido. Dicho banco se estableció en Islas Caimán, en el año 1962, a través del siniestro ideólogo del llamado Plan Helliwell, es decir, el coronel norteamericano Paul Helliwell.

Castle Bank & Trust resultó ser un “puente financiero, según la gran periodista norteamericana Penny Lernoux, entre los campos de amapolas de Tailandia y el crimen organizado de EEUU”. Lernoux ya había denunciado, en 1984, los vínculos de la CIA, los banqueros, dictadores afines a EEUU, las élites políticas capitalistas y el Vaticano con la industria del narcotráfico y cómo toda esta red de corrupción criminal había estado alimentando, artificialmente, la deuda del Tercer Mundo. Las Islas Caimán, a este respecto, fueron “el lugar ideal para la banca offshore (la que actúa en paraísos fiscales) de Helliwell”. Una nación, las Caimán, que tenía una población de 13.500 residentes y disponía de 14.000 cuentas bancarias abiertas, a veces en pequeñas oficinas . Al Castle Bank se le unieron otros dos bancos más, una filial del Banco Nugan Hand y la Corporación Financiera Mundial. Los tres estuvieron estrechamente relacionados con la CIA, el Vaticano y un jefe de la mafia, Santo Trafficante.

Wallace Groves
Inicialmente los fondos para crear el Castle Bank procedían de la Diversified Corporation International, un “holding” panameño controlado por la CIA, que había sido creado por uno de sus agentes, un tal Wallace Groves, del que dice Williams se trataba de un criminal convicto que había cumplido dos años de prisión por la venta de acciones sin valor. La Agencia había asignado a Groves tareas tales como la organización de golpes de Estado, la financiación de partidos políticos y el lavado de dinero sucio. Pero no sólo de holdings se nutrió el delictivo Castle Bank sino también de lo más sórdido del hampa de EEUU, como apunta Williams, incluyendo gángsters como Moe Dalitz, el mafioso que se hizo conocido como “Mr. Las Vegas “, Morris Kleinman o Samuel A. Tucker, que operaba a través del sindicato del juego en Ohio y el Desert Inn en Las Vegas.

A pesar de que hubo una investigación en 1977 sobre el Castle Bank, impulsada por el IRS (el Departamento del Tesoro de EEUU), descubriéndose por los investigadores que gran parte del dinero depositado en el banco por personajes de los bajos fondos procedía del comercio de heroína en el Sudeste Asiático, la investigación fue suspendida. La CIA había emitido una advertencia al Departamento de Justicia de Estados Unidos de que la iniciación de un proceso penal contra el Castle Bank pondría en peligro la “seguridad nacional” de EEUU. Ni tanto, puesto que esa “seguridad nacional” no era otra cosa que dejar al descubierto el crimen organizado operando desde las más altas esferas de poder de EEUU.

El siniestro William Colby
Después de hacer un relato sobre las turbiedades que rodearon al narco-banco Nugan Hand, con asesinatos de por medio (el dueño del mismo) y oscuros tipos en los tejemanejes de ese banco (entre ellos, altos mandos militares de EEUU), todos ellos relacionados con la CIA, Williams se detiene en un personaje clave, tanto en Gladio como en las redes del narcotráfico asiáticas que fueron creadas por la Agencia de espionaje americana. Se trata del que fue director de la CIA, entre 1973 y 1976, William Colby, quien, antes de ser jefe de la banda, dice Williams, se encargó de organizar la unidad de Gladio en Escandinavia (concretamente en Suecia, donde la CIA, años después, en 1986, ordenó el asesinato del primer ministro sueco, el socialista Olof Palme) y, luego, en Roma, Colby trabajó codo con codo con el Vaticano para impedir el ascenso del Partido comunista italiano. El presupuesto que asignó Colby para operaciones encubiertas en Italia fue de 25 millones de dólares anuales. Durante su paso por Saigón, como jefe de la Estación de la CIA, Colby ideó un plan de exterminio de la población civil vietnamita mediante la llamada Operación Fénix (el eufemismo empleado fue “programa de pacificación”) que tuvo como resultado el asesinato de 40.000 civiles vietnamitas (del sur) acusados de ser sospechosos de colaborar con el Viet-cong. Otros elevaron la cifra a no menos de 68.000 vietnamitas asesinados. Kenneth Barton Osborn, oficial de inteligencia militar de EEUU que trabajó en la Operación Fénix, acabó denunciando años después, arrepentido, que dicha operación había consistido en un programa de genocidio “computerizado” diseñado para acabar con la oposición al gobierno cliente de EEUU en Vietnam del Sur.

Williams afirma que no hay duda de que Colby, que estaba profundamente involucrado con Gladio, se dio cuenta de la necesidad de establecer un nuevo servicio de “lavandería” en Australia para el dinero que procedía de las drogas. La demanda mundial de heroína había superado los sueños más inimaginables de Lucky Luciano. Así que nuevos laboratorios de heroína surgieron en Birmania, Tailandia y Laos para producir la pasta de heroína necesaria que sería enviada a Hong Kong y Palermo para su posterior refinamiento. Pero todavía hay más sobre el curriculum de este asesino de masas que se une, indisolublemente, al crimen organizado desde las cloacas del Estado norteamericano. Williams señala que Colby, a lo largo de su carrera, permaneció fiel al Vaticano. Al igual que muchos de sus compañeros fue miembro de la masonería, en concreto de la Orden Soberana y Militar de Malta y celebró reuniones clandestinas con miembros de la logia de Licio Gelli. Colby también tenía fuertes lazos con la mafia. Tras el cierre del Banco Nugan Hand, trabajó con los miembros de la familia mafiosa Giannini, con los que estableció otra tapadera financiera de la CIA, el Household International, compañía con sede en Chicago.

Colby acabó sus días en 1996, dicen que ahogado accidentalmente en un afluente del río Potomac, cerca de su casa de recreo en Maryland, de la misma forma oscura y misteriosa con la que ejecutó y dirigió los crímenes de la Agencia antes, durante y después de su mandato. La versión oficial de la muerte de Colby es que éste murió de un ataque cardíaco. Aunque no todos están de acuerdo y creen que fue asesinado ya que Colby tuvo un “comportamiento extraño” como fue el hecho de dejar de cenar para salir a pasear en una canoa por la noche y sin chaleco salvavidas, además de que los servicios de rescate tardaron nueve días en encontrar su cuerpo, que estaba a tan sólo escasos 20 metros de su casa. Otro hecho que induce a que el ex de la CIA fue “liquidado” es que muchos vieron, en los últimos años de Colby, un poso de arrepentimiento “yéndose demasiado de la lengua” sobre los asuntos sucios de la Agencia (hablando de los planes de la CIA para matar a Fidel Castro, así como espiar a ciudadanos estadounidenses o la realización de “test” biológicos a personas sin su consentimiento), en definitiva, divulgando diversas fechorías de la CIA. De hecho Colby tenía previsto testificar ante el Congreso norteamericano, unos días después de que aconteció su muerte. En cualquier caso, ensuciar la memoria del asesino Colby y recordar a sus víctimas es más realista y honesto que intentar disimular sus crímenes con arrepentimientos de última hora.

Toma de Saigon por el Vietcong, 1975
Volviendo al libro de Williams, el investigador norteamericano señala con sarcasmo que “todas las cosas buenas deben llegar a su fin”. De este modo, con el triunfo de Vietnam del Norte y la caída de Saigón en 1975, se cerró el grifo de la droga y la puerta de entrada al mercado de heroína gracias al triunfo y las políticas anti-droga del gobierno comunista vietnamita, lo que supuso que narco-bancos como el Nugan Hand empezasen a tener problemas de liquidez. A ello se unió un aliado inesperado en contra de las redes del narcotráfico creadas por la CIA: la climatología, que se tradujo en temporadas de intensas lluvias monzónicas que hicieron decrecer, drásticamente, la producción de opio. También se unieron los esfuerzos de países como Birmania y Tailandia para erradicar las plantaciones de amapolas destruyendo grandes centros de producción de heroína en sus países, con lo que, refiere Williams El sudeste de Asia ya no podía seguir siendo la principal fuente de ingresos de la heroína de Gladio. Nuevos campos de amapolas tuvieron que ser plantados en países que poseían el clima adecuado y mesetas con terreno adecuado por encima de los ciento cincuenta metros.

Así las cosas, no pintaba muy halagüeño el futuro para los planes criminales de Gladio ya que, dice Williams La élite de la CIA y del Departamento de Estado de Estados Unidos, así como los funcionarios encargados de la Operación Gladio, tuvieron que agudizar el “ingenio”. La amenaza del comunismo no había sido erradicada y el mundo todavía no era seguro para la “democracia” (sic). La necesidad de operaciones (black-ops o falsas banderas), debía intensificarse, no sólo en Italia y América del Sur, sino también en el Oriente Medio. Con los retrocesos en el sudeste de Asia, la fuente de financiación para la creación del Nuevo Orden Mundial estaba en peligro. En agosto de 1978, cuando parecía que las cosas no podían ir peor, se añadieron más problemas para la CIA como fue el hecho de que el Papa Pablo VI sufrió un ataque al corazón y murió en su residencia de Castelgandolfo y su sucesor Albino Luciani, nombrado Juan Pablo I, al ascender al trono papal, hizo un llamamiento a la reforma de las instituciones vaticanas (lo que equivalía, de alguna manera, a desmontar, parcial o totalmente, la estructura mafiosa vaticana de Gladio). Pero ese es otro capítulo (el siguiente) muy interesante sobre cómo el nuevo Papa, Juan Pablo I, fue puesto fuera de la circulación por Gladio.

(Fuente: http://uraniaenberlin.com/)

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