miércoles, 20 de enero de 2016

LA LEY MARÍTIMA Y SUS IMPLICACIONES




¿Por qué al nacer nos convertimos en un mero valor económico? ¿Por qué, por esa misma razón, perdemos nuestra libertad? ¿Por qué en cualquier certificado de nacimiento o fallecimiento, documento de compra venta, número de seguridad social, pasaporte, carnet de conducir o documento de identidad figura nuestro nombre en letras mayúsculas? ¿Por qué nuestra vida está vinculada a meros documentos si al nacer lo hacemos libres y con derechos naturales inalienables?

Lamentablemente, al nacer nos convertimos en un producto o valor financiero, intercambiable o vendible como meras acciones de capital, que a su vez nos reduce a esclavos de un sistema impuesto por las corporaciones bancarias en connivencia con algunos gobiernos mundiales. Las bases legales de este sistema impuesto se hayan en la Ley del Almirantazgo Marítima o Ley Marítima; en oposición a la Ley Civil, aplicable en tierra firme.

El americano Jordan Maxwell, investigador y escritor especializado en teología, sociedades secretas, etimología y ufología, nos ofrece una brillante explicación acerca de la implantación de la Ley Marítima sobre las personas, un hecho que tuvo lugar tras el crack financiero de 1929, cuando la corporación ESTADOS UNIDOS, arruinada por haber asumido demasiados riesgos financieros, tuvo que avalar los préstamos solicitados a la banca privada.



1 comentario:

  1. Jordan Maxwell dice unas verdades como puños.
    Inglaterra, mejor dicho; La Corona Inglesa, que desciende del Trono de David, por lo tanto de Israel, ha violado a la nación de los Estados Unidos de América. Poco a poco y con una inteligencia y maldad sibilina, se ha ido introduciendo en las corporaciones y estamentos Americanos imponiendo sus leyes en base a un lenguaje ininteligible para el gran público y haciéndose con todos sus ciudadanos, convirtiéndolos en sus esclavos sin que hasta el día de hoy se hayan podido apercibir de ello.
    La Corona Inglesa y las logias masónicas que la apoyan han planificado hacerse dueños del mundo entero y ya es hora de desenmascararles y pararles los pies.

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