domingo, 1 de noviembre de 2015

UNA ESCULTURA CON MUY MALA IDEA



El artista Erik Pirolt creó una escultura que serviría como experimento social, explorando cómo le afecta a la gente la psicología inversa.

Es un fenómeno fascinante como a los humanos nos encanta hacer exactamente lo que nos dicen que no podemos hacer, exactamente como cuando se tienen tres años, se te pide que no te metas a la despensa, y 10 minutos te encuentran con los mofletes cubiertos de migas y las manos en la caja de galletas.

Somos criaturas naturalmente curiosas, y Pirolt quiso explorar la medida de dicha curiosidad mediante un reto a los videntes de su arte. Creó una escultura consistente en un busto de un varón a escala natural, con unos ojos grandes y abiertos de par en par. Pirolt colocó una advertencia bajo su escultura que decía "Advertencia No Mirarle A Los Ojos", al mismo tiempo que instaló un sistema sensor capaz de detectar cuando los visitantes desobedecían la advertencia.

Si te atreves a mirar directamente a los ojos de la estatua, un poderoso aunque inofensivo chorro de agua aparece de repente. El chorro da directamente contra el expositor en el que se encuentra la estatua, por lo que nadie se moja realmente. Sin embargo, la sorpresa hace las veces de castigo desenfadado para aquellos que sucumbieron a la curiosidad. Pero, ¿por qué demonios siempre desobedecemos las órdenes y hacemos exactamente lo contrario de lo que se nos dice?

La psicología nos dice que tiene que ver con la idea de autonomía, o la sensación de que somos libres para elegir como individuos; es la sensación de que nos controlamos a nosotros mismos y que nadie más puede dictar el curso de nuestras acciones. A nadie le gusta que le digan lo que tiene que hacer, sin que importe la edad, género, lugar de procedencia o cualquier otro factor que nos diferencie. Muchas veces hacemos exactamente lo contrario de lo que se nos ha dicho para proteger este sentido de la autonomía; si no haces lo que se te ha dicho, entonces has re-establecido tu libertad de elección y, por tanto, el control.

La escultura de Pirolt juega con el deseo humano de mantener su autonomía, proveyéndonos con unos desternillantes resultados. ¡Vean el vídeo abajo para saber cómo distintas personas reaccionaron ante la sorpresa!



(Visto en http://sfglobe.es/)

1 comentario:

  1. Hola, le invito a que siga mi blog en este link http://mibonitolugar.blogspot.com.es/

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