sábado, 17 de octubre de 2015

RAFAPAL DEMUESTRA EN SU NUEVO LIBRO QUE "LA MUERTE DEL ROCK" NO HA SIDO ACCIDENTAL


Durante los felices e ingenuos años de la adolescencia de los que hoy ya acumulamos unas cuantas décadas de existencia la música lo era todo: el combustible que nos hacía bebernos la vida a grandes tragos, el acompañamiento de nuestras incertidumbres y perplejidades, el principal tema de conversación con colegas con los que compartíamos aficiones, el reflejo sonoro de nuestra efervescencia hormonal, ...

Por supuesto, no hablo de cualquier tipo de música, sino -¿cómo podría ser de otro modo?- del rock.

Era la música más directa y genuina, pero como demuestra la última investigación de Rafapal lo que no pudo ser es ingenua. Su enorme potencial comunicativo no escapó a la atención del Gran Hermano orwelliano que es el poder, cuyos tentáculos pronto se abalanzaron sobre estrellas emergentes que fueron convenientemente modeladas de acuerdo con esa herramienta de programación psicológica que fue el proyecto MKUltra.

La llorada Amy Winehouse, enésimo caso de autodestrucctión
de una "pop star" en ascenso. Otra estrella que resultó fugaz.
Músicos extremadamente jóvenes -y convenientemente anulados mediante la droga, la infantil complacencia de sus deseos o una euforia perpétua- fueron el altavoz de un hedonismo programado por los secretos demiurgos del Sistema. Y aquellos que se resistieron a ser teledirigidos acabaron marginados -Zappa-, encarcelados -los Mc5- o prematuramente muertos ("Janis, Lennon, Allman, Hendrix, Bolan, Bonham, Brian y Moon" según el listado de los Barón Rojo en "Concierto para ellos", aunque fueron muchos más).

La jugada maestra de la perversa programación MKUltra -y su corolario aún activo, el Proyecto Monarca- es el uso del trauma como factor de manipulación. En el caso de las "rock stars" esa manipulación alcanzaba la dimensión de herida colectiva para miles de fans.

El primer gafapasta. Un tipo que no
podía caerle mal a nadie.
Desde una fecha tan temprana como el 3 de febrero de 1956 -"el día en que la música murió", según certificó Don Mc Lean- el trauma de la muerte prematura está presente en el imaginario del nuevo sonido: el genial Buddy Holly y las estrellas emergentes Richie Valens y "Big" Bopper morían ese dia en un accidente de avioneta. El lema "Vive deprisa, muere joven y deja un hermoso cadáver" que proponía el Nick Romano de la novela de Truman Capote "Llamad a cualquier puerta" se hacía realidad. Y lo seguiría haciendo con esa siniestra nómina de rockeros muertos en plena juventud que conocemos como "el club de los 27" (por la edad con que fallecieron): Robert Johnson, Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain, Amy Winehouse, ...

El resultado de un fenómeno tan siniestro a la vista está: como dijo Robert Smith de National Public Radio en el decimoquinto aniversario de la muerte de Cobain, "La muerte de estas estrellas de rock a la edad de 27 años realmente ha cambiado la forma de ver la música rock." Entre otras indeseables consecuencias, la ha condenado a no madurar, a quedarse en un mero entretenimiento adolescente cuando en las mentes preclaras de estrellas como John Lennon o Bob Marley podía haber sido una herramienta de transformación del mundo. ¿Es mera coincidencia que ambos músicos murieran prematuramente y en circunstancias extrañas?

35 años sin un músico llamado a ser, más que
"working class hero", líder generacional
Sabemos -y Rafapal lo muestra en su libro- que bajo Nixon la CIA diseñó un grupo de asesinos, el escuadrón 40, con la excusa de derrocar a Fidel Castro. Pronto el grupo se planteó el objetivo asesinar a líderes que pudieran generar un despertar en la Humanidad, tanto dentro de Estados Unidos como en otros países. Un asesino de este grupo, el cubano José Perdomo, resultó ser el portero de la finca donde vivía John Lennon. Estaba en el lugar de los hechos cuando sucedió el asesinato y fue quien señaló a Chapman como su asesino. El hecho es que las balas que mataron al ex-Beatle partieron del lado donde se encontraba el cubano y no de donde estaba el loco Chapman.

Este dato, que no es más que un mero botón de muestra de las muchas sorpresas que el lector encontrará en "El asesinato de la música", arroja nueva luz sobre el modo en que la oscura mano del Sistema desactivó una contracultura llamada a cambiar el mundo. "Se perdió la mejor oportunidad" cantaban Asfalto en su resignado album de 1981 "Déjalo así". Solo tomando conciencia del nivel de manipulación que se ha dado en algo que nos es tan cercano podremos encontrar las armas para defendernos.

El autor del libro, en una imagen reciente
Solo puedo recomendar encarecidamente la lectura de este libro, cuyo parto he tenido el honor de contemplar, y la asistencia a su presentación esta tarde en Madrid, convocatoria que preside esta entrada.


A quienes os acerquéis, nos vemos allí.

(posesodegerasa)

4 comentarios:

  1. ¿Es gratuito éste libro de Rafapal?: si lo es, vale, acepto cualquier teoría. De lo contrario, es sólo mercantilizar con teorías indemostrables. Es hacer lo mismo que critica: hacernos pensar como él piensa, sin posibilidad de disentir. Y para ganar dinero, ni más ni menos. Simonía, se llama.

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    1. ¡Ah, claro, se me olvidaba, que los creadores deben vivir del prana y no de su trabajo!

      Para aceptar una teoría -no cualquiera-, lo que se impone es reflexionar, algo que se hace con la cabeza, no con el bolsillo.

      Por cierto, ¿cómo te impide el autor de un libro disentir? ¿Sale del libro y te da dos collejas cuando te descubre pensando por tí mismo?

      Es que te veo un poquitín falto de confianza en tus propios recursos intelectuales, ... claro, que igual no son "propios". "Trollear" por encargo, se llama.

      Saludos a tus amos.

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  2. Rafapal creador? ser creador es crear algo nuevo, no plagiador. Tal vez sea una forma nueva de crear, crear lo ya creado ; tal vez sea creador por tener como tiene en su página web unos cursos on line de crecimiento personal, él de coach recaudador. Es ser creador escribir el libro sobre ovnis, absolutamente risible, que él escribió hace años?
    Una vez conocí a éste ser; y una amiga me habló de él: me contó algo no muy embriagador: la llamó fracasada por no enamorarse de él.
    Seres así hay que promocionar sus obras deleznables?

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    1. De sus ocho libros publicados -creo que no me equivoco en la cuenta- he leído seis y he sido el corrector de cuatro de ellos. Justamente sobre el de los ovnis no puedo opinar porque es uno de los dos que no he leído, y es el único que no tengo. Lo que no esgrimiré son prejuicios -ni a favor ni en contra- sobre algo que no conozco. ¿Estás seguro de no estarlo haciendo tú? Las flaquezas humanas -si las hubiere, de toda historia hay al menos dos versiones- no descalifican una obra de investigación.

      Y como dijo Boileau, "la crítica es fácil, y el arte difícil".

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