martes, 6 de octubre de 2015

LA ESCUELA DE TAUROMAQUIA DE MADRID PIERDE LA SUBVENCIÓN DEL AYUNTAMIENTO




El ayuntamiento de Madrid que preside Manuela Carmena ha retirado la subvención anual de 61.200 € que hasta ahora venía aportando dicha institución a la prestigiosa Escuela de Tauromaquia sita en Batán, un pequeño Edén donde los niños aprenden a clavar las banderillas, la pica y la espada a un becerro que muge de dolor y sangra en sus últimos estertores, espectáculo que constituye para un infante despierto y sano lo más cercano a la felicidad completa.

La profesora de capotazo, cuidando del "patrimonio inmaterial
del pueblo de Madrid"
Que con dicha aportación económica, que constituye casi la mitad del presupuesto de dicho centro de fomento del arte, la creatividad y los más elevados valores morales del espíritu humano, se pueda alimentar a 40 niños, a 4,10 por niño, los 365 días del año, no parece argumento serio a nadie que conozca mínimamente lo que motiva a estas criaturas: es obvio que una vez nutridos querrán entregarse a alguna actividad en la que volcar las energías restauradas, por lo que parece más práctico ir directamente a la diversión.

Testigos de las actividades de la escuela de tauromaquia han fotografiado y filmado cómo a los becerros se les cortan las orejas todavía vivos mientras patean y mugen. Disfrutar de cómo cocean y berrean los reos forma el espíritu nacional de un modo que estudios primarios de matematicas, inglés, lengua y ciencias sociales nunca lograrán. ¡Menos mal que música, pintura, literatura y filosofía van siendo desterradas de los planes de estudios mientras se promociona el espectáculo de la tortura al morlaco!. "Pan y toros", compatriotas. Ya está bien de prohibir: ya ni podemos disfrutar del sano desahogo de pegar a nuestra propia mujer en la intimidad de casa, como se ha hecho toda la vida, ni apalear inmigrantes, ni ahorcar galgos ni conducir borrachos. Nos están prohibiendo todo. ¿Qué libertad nos queda?

La prueba gráfica de cómo el arte de la tauromaquia eleva
al matador por encima de los morlacos mortales.
Pase que recorten presupuestos en hospitales, en educación y servicios sociales, ... pero ¿esto? Esto no tiene nombre. Van contra nuestra identidad y contra nuestras tradiciones. Pronto solo nos quedará la del eructo post-gazpacho, si es que no lo prohíben también, claro.

... y, si no me creen, al tiempo ...

(posesodegerasa)

2 comentarios:

  1. Se cuenta que, en la mítica y desconocida Atlántida, cuando los jóvenes llegaban a una edad determinada, debían demostrar su valor enfrentándose a un toro bravo. Para ello, se vestían con unos trajes especiales que reflejaban la luz del sol, pues ello hacía que el morlaco se distrajera un poco ante los reflejos que emitía el joven al moverse y darle algo de ventaja en su protección mientras toreaba al animal con vistosas telas de vivos colores.
    La península Ibérica heredó aquellas tradiciones de la antigua Atlántida. Parece ser que, estaba muy cerca de ella, pues cuando bajaba la marea, se podía cruzar andando hacia sus islas.
    Pues bien; La fiesta Taurina es un recuerdo de aquel espectáculo mítico.
    Pienso que podríamos conservarla, perfectamente, si hiciésemos lo mismo que nuestros vecinos Portugueses; ellos no hacen daño al animal. Lo torean, lo recortan, lo esquivan, lo engañan, juegan con él y por último, le sueltan al campo en libertad y sin heridas.
    En esta vida no es bueno encerrarse en ideas subjetivas, por muy buenas que sean, y atrincherarse en ellas. Siempre hay que buscar un consenso entre ambos extremos, cediendo un poco de cada parte, para salir todos beneficiados.

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  2. Muy cierto lo que dices, y muy buena idea.

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