miércoles, 14 de octubre de 2015

LA CRISIS DE REFUGIADOS SIRIOS FUE PLANEADA POR TURQUÍA Y ARABIA SAUDÍ



Entre 2011 y agosto de 2014 Turquía había acogido a 1,5 millones de refugiados sirios. Otros 40.000 entraron en octubre, y, a pesar de su dramática situación, permanecieron en los campos. ¿Por qué, de repente, miles de ellos no sólo deciden salir de Turquía sino que pueden hacerlo a pesar del cerco militar? ¿Por qué se les dirige a Europa y no a las petromonarquías árabes del Golfo Pérsico o Irán? Cuando, eso sí, la Casa Saud ha ofrecido a Alemania la construcción de 200 mezquitas (wahabitas) para que los supervivientes sirios no olviden el terror que el Islam puede generar.

Desde 2011, Turquía, Arabia Saudí y Qatar, incapaces de derrotar a Bashar Al Assad, lo han intentado todo con tal de convencer a Barak Obama de la necesidad de acabar con el mandatario sirio. No dudaron en acusarle de derribar un avión turco en junio de 2012, del uso de gases químicos en agosto de 2013 o de ser incapaz de contener al Estado Islámico —monstruo creado por la CIA, el Mosad y el MI6, según el ex empleado de la NSA, Edward Snowden, y financiado por los jeques árabes según Hillary Clinton—, mostrando al mundo, a través del canal catarí Al Jazira, las impactantes imágenes de decapitaciones, de mujeres violadas y esclavas sexuales, de monumentos milenarios destruidos -como el templo de Bel en Palmira-, y demás barbaridades. Y Obama ni caso. ¡Pero si son casi las mismas imágenes protagonizadas por muyahidines (o sea, yihadistas), también Made in CIA, con las que George Bush, hace 15 años, consiguió conmover al mundo e invadir Afganistán! En cambio, Obama parece más preocupado por el avance de China que por las peleas vecinales en aquella región.

Todo indica que ambos países han decidido inundar Europa de refugiados sirios, provocando conmoción social, y ofreciendo de paso a sus mandatarios el perfecto pretexto para “hacer algo eficaz por el pueblo sirio”.

Cuando las fotos de los cuerpos de un centenar de adultos sirios asfixiados o congelados en camiones no hirieron las sensibilidades, se intentó de nuevo con la imagen del cuerpo de Alan (“Roca” en kurdo), niño kurdo-sirio ahogado en una playa turca, acompañado del siguiente pie de foto: “Ha muerto porque Occidente no ha eliminado a Assad“, a sabiendas de que toda esta gente huye, no del gobierno de Assad, sino del terror del Estado Islámico.

¡Y han conseguido su objetivo! En Londres, Berlín y París ya se baraja bombardear a este devastado país, aunque sea ilegal incluso con sus propias leyes. Sorprende que la misma Angela Merkel que semanas atrás hizo llorar a una niña palestina denegando la petición de asilo para su familia de 5 miembros, se vuelva generosa y acoja a miles de sirios. ¡Hipócritas belicistas! Hasta julio de 2015 Alemania ganó unos 7,9 millones de euros por la venta de armas a los jeques árabes, un aumento del 30% con respecto al mismo periodo de 2014, mientras sus medios de comunicación censuran las imágenes de miles de niños y adultos yemeníes asesinados por las bombas de EEUU y Arabia, quienes además han destruido los depósitos de agua y alimentos, centrales eléctricas y hospitales matando a otras decenas de miles de civiles de hambre, enfermedades y heridas.

Ocultan que su llamada “Guerra Global contra el Terror”, desatada en Afganistán, Pakistán, Irak, Libia, Siria, Yemen, Somalia, Mali, Sudán, etc., ha generado decenas de millones de desplazados.

Todo cambia en julio de 2015 tras la firma de la paz y el acuerdo nuclear entre Occidente e Irán. Se trata de un cambio cualitativo en el equilibrio de las fuerzas en una región que hasta este momento era favorable a Israel, Turquía y Arabia Saudí. La República Islámica, además de salvarse de un ataque militar de EEUU, había conseguido el compromiso de Obama de no intervenir militarmente en Siria. El rey Salmán de Arabia, temeroso de que Irán, con el respaldo de EEUU, vuelva a ser el “Gendarme del Golfo Pérsico”, y regrese al mercado del petróleo —peligro ante el que sigue manteniendo bajos los precios del crudo—, en su encuentro con el presidente de EEUU en la Casa Blanca —durante la “crisis de refugiados sirios”— no daba crédito al leer la declaración final de la visita: no hubo ni mención a Irán ni reprobación de sus propias y sangrientas fechorías en Siria y Yemen.

De modo que Ankara y Riad están presionando a los europeos para que pongan fin al Estado sirio, y les urge por los siguientes motivos:

• La situación económica de ambos países ya no les permite seguir financiando a los rebeldes armados.

• La negativa de Assad de aceptar los planes de paz de Irán y Rusia —que preveían elecciones anticipadas y un periodo de transición, sin asignar un papel al presidente en el futuro del país— ha cerrado las vías de una salida menos dramática a la crisis política. Él, que ya es historia, ahora se enfrenta al Plan de Obama: su salida del poder (exiliarse), y la instauración de una administración dirigida por los oscurantistas Hermanos Musulmanes. En mayo pasado, EEUU y Turquía acordaron crear una zona de exclusión en tierra siria, supuestamente para proteger a los civiles, que serviría de oportuna base militar para las fuerzas de oposición armada siria. Existe también un “Plan Joe Biden”, vicepresidente y candidato demócrata para las presidenciales de 2016, que es consciente que para ganar a Assad éste no debe sobrevivir a Obama, para lo que propone balcanizar el país en tres zonas: alauita, kurda y sunita.

Con el caos controlado por el Pentágono en Oriente Próximo, entre los 12 objetivos de acoso a Siria estaría el cortar las Rutas de la Seda diseñadas por China y seguir chantajeando a Irán, país que está perdiendo también al Líbano, su otro aliado estratégico, ante la crisis política generada por el movimiento indignado de “Apestáis” (¿la enésima "primavera árabe"?).

Por su parte, Tayyeb Erdogan convertirá en pesadilla el sueño de los kurdos sirios de fundar su autonomía en el norte del país, mientras que con el ruido mediático de la crisis de refugiados desvía las miradas de la guerra desatada contra los kurdos de su país.

Quienes exigen una intervención militar en Siria para paralizar la huida de los sirios de su tierra ocultan al menos dos hechos:

a. Que desde 2012, EEUU, Gran Bretaña, Francia, Turquía e Israel llevan bombardeando este país, además de suministrar armas y dinero a los contras sirios. Según WikiLeaks, Washington, a través de acciones encubiertas, intenta debilitar y derribar su Gobierno desde 2006. Con tantas potencias en el ajo, ¿cómo es posible que se siga diciendo que es una “guerra civil”?

b. Que un ataque militar generaría más refugiados: el asesinato de Moammar al Gadafi fue el inicio del éxodo de los libios y la muerte de miles de sus ciudadanos en el mar.

Las situaciones apocalípticas generadas por la OTAN en los países agredidos ha hecho que sus dictadores asesinados se conviertan automáticamente en mártires, patriotas y mitos populares. La guerra es peor que el régimen de Bashar al Assad, y aunque acabe con otro enemigo de EEUU, será también el fin del Estado-Nación sirio, arrojado, como sucedió en Libia, a la condición de feudal campo de batalla entre señores tribales de la guerra. ¿Alguien cree seriamente que esa situación acabaría con la oleada de refugiados? .

(Fuente: http://blogs.publico.es/)

3 comentarios:

  1. La culpa de todo la tienen Inglaterra, Israel, Arabia saudí y algunos satanistas estadounidenses.
    Hay que eliminar a los gerifaltes y pensadores de atrocidades de las mencionadas naciones para liberar a sus respectivos ciudadanos y al mundo entero. Sólo así podremos tener paz.

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  2. ¿Cuántos transeúntes son? ¿Se imaginan la que podría montar el que tenga 6 millones de desocupados?

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  3. No se preocupen que ahora es Putin quien controla el espacio aéreo de Siria. Acusando a EEUU de ineptos, por no llamarles cómplices de la desastrosa situación que se vive en ese país. Los rusos están trabajando para eliminar al Estado Islámico y sus muchas facciones. Esto incluye cortar los suministros turcos,árabes e israelitas que reciben los yihadistas

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