domingo, 30 de agosto de 2015

EL MISTERIO DEL NIÑO DE SOMOSIERRA


Son muchos los misterios que nos rodea, ya estén resueltos o no. La mayoría de la gente mira hacia otro lado para no ver lo evidente, para no sentir el desconcierto, incluso el terror que estos misterios suelen causar. Uno de los casos más extraños y que personalmente a mí me llama mucho la atención es el caso de Juan Pedro, más conocido como “el niño de Somosierra”.

Era el 24 de junio de 1986 por la tarde, Juan Pedro, según cuentan, estaba feliz ante la aventura que le esperaba, acompañaba a sus padres, Andrés y Carmen, en un viaje de sur a norte de España; hasta Bilbao, donde su padre, camionero de profesión, debía entregar con su camión cisterna 20.000 litros de “óleum” o lo que es lo mismo, ácido sulfúrico fumante.

El viaje transcurría con normalidad; hicieron las paradas de rigor para descansar y repostar: en La Venta del Olivo, en Las Pedroñeras (Cuenca) sobre la media noche; en la entrada de Madrid, y ya sobre las tres de la madrugada en la estación de servicio Los Ángeles. Sobre las cinco de la mañana, y ya a los pies de Somosierra, hicieron su última parada en el Mesón Aragón de Cabanillas de la Sierra, donde Andrés pidió dos cafés con leche y un dulce para el niño. Nada parecía presagiar la desgracia que se ceñía sobre la feliz familia.

La Guardia Civil confirmaría más tarde que Andrés perdió el control del camión en el descenso del puerto de Somorrierra debido al exceso de velocidad hasta estrellarse en el kilometro 95 de la antigua N-1. ¿Qué motivo tuvo el padre de familia para acelerar de esa manera en un punto donde tal velocidad suponía un suicidio? Nunca lo sabremos, ya que, tanto Andrés como Carmen, fallecieron en el siniestro. Sus cuerpos, consumidos por el ácido que emanaba de una grieta en la cisterna del camión, fueron encontrados pasada las nueve de la mañana.

Una vez fueron identificados los cadáveres del matrimonio, la guardia civil se dispuso a dar la terrible noticia a la familia de los fallecidos. María Legaz, abuela de Juan Pedro, solo pudo decir, “¿Cómo está el niño? Por favor, ¡dígame que mi nieto está bien!”, el agente apenas pudo responder en un susurro, “¿niño? ¿qué niño?, en el camión no iba ningún niño, señora”.

En un principio se habló de que el ácido podría a ver consumido el cuerpo del niño por completo, teoría que poco después fue rebatida por un grupo de expertos, ya qué, “aunque el cuerpo hubiese estado sumergido por completo en el ácido, los huesos, dientes, y parte de la ropa, habrían quedado intactos”. Tan solo un trozo de la suela de un zapato de niño hallado entre los restos de la cabina, daba a entender que un niño viajaba en el camión.

La teoría del secuestro es la más extendida; según los datos del tacógrafo, un disco del camión que registra velocidades, paradas, frenazos etc … Andrés realizo doce inexplicables paradas de muy poca duración durante el ascenso al puerto de Somosierra, las paradas de dos o tres segundos de duración solo tenía dos explicaciones posibles, o bien había mucho tráfico (cosa improbable dada la hora, eran las seis de la mañana), o bien el camión tenía un vehículo delante que lo obligaba a detenerse. Lo extraño fue la última parada, la más larga, más de veinte segundos, en la cima del puerto. Luego Andrés bajó a más de 120 kilómetros por hora (una locura para un camión cisterna que transporta 20.000 litros de ácido) hasta estrellarse en el kilómetro 95. Juan, hermano de Carmen y tío de Juan Pedro, está convencido de que le arrebataron al niño en esa última parada de veinte segundos, y que Andrés, desesperado, persiguió a los secuestradores hasta que no pudo controlar el camión en una curva.

Juan también tiene una teoría de porque les arrebatarían al niño: al pie del puerto de Somosierra había un control de la policía, Juan cree que un grupo de delincuentes cogieron a Juan Pedro y le entregaron un paquete a Andrés que tendría que cambiar por el niño una vez pasado el mencionado control.

Esta teoría coincide con la declaración de un testigo que afirmó haber visto como en el lugar del accidente dos personas bajaban de una Nissan Vanette y rebuscaban entre los restos del camión donde cogieron un bulto y se marcharon.

En fin, son varias las teorías y suposiciones sobre lo ocurrido, pero lo cierto es que nunca se supo nada de Juan Pedro, el “niño de Somosierra”.

Christian López
(Fuente: http://informeinsolito.com/)

1 comentario:

  1. Os dejo un video sobre este caso.
    Un fuerte abrazo.

    https://youtu.be/YtpMvSYKqJk

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