jueves, 25 de junio de 2015

LOS PLANES SECRETOS DE ISRAEL Y ARABIA SAUDITA EN ORIENTE MEDIO



Algunos, en el Medio Oriente, tienen conciencia de que los acuerdos secretos que Washington y Teherán podrían firmar el 30 de junio próximo –al margen del acuerdo multilateral sobre la cuestión nuclear– determinarán probablemente las reglas del juego para los próximos 10 años.

La firma de esos acuerdos tendría lugar en momentos en que Estados Unidos se ha convertido en el primer productor mundial de petróleo, por delante de Arabia Saudita y de Rusia. En esta nueva situación, Estados Unidos ya no necesita para sí mismo el petróleo del Medio Oriente y lo único que le interesa es que ese mercado siga funcionando en dólares.

Además, Washington ha iniciado un reposicionamiento de sus tropas, moviéndolas de Europa occidental y el Medio Oriente hacia el Extremo Oriente. Pero eso no quiere decir que tenga intenciones de abandonar esas regiones sino que quiere garantizar su control por otros medios.

Según ciertas informaciones, hace 17 meses (o sea, desde que se anunció que Washington y Teherán estaban negociando, negociaciones que en realidad comenzaron hace 27 meses), que Tel Aviv viene a su vez negociando en secreto con Arabia Saudita. Delegaciones de muy alto nivel de ambos países se han reunido cinco veces en la India, en Italia y en la República Checa.

La cooperación entre Tel Aviv y Riad es parte del plan estadounidense de creación de una «Fuerza Árabe Común», bajo los auspicios de la Liga Árabe pero … bajo las órdenes de Israel. Esa fuerza ya está operando contra Yemen, realizando una campaña en la que miembros de la fuerza aérea israelí pilotan bombarderos sauditas en el marco de una coalición “árabe”.

Todo parece indicar que Israel y Arabia Saudita han acordado varios objetivos:

En el plano político:

- «Democratizar» los Estados del Golfo, o sea asociar los pueblos a la administración de sus países, aunque reafirmando la intangibilidad de la monarquía y del modo de vida wahabita;

- Cambiar el sistema político en Irán (aunque ya no se trataría de hacerle la guerra);

- Crear un Kurdistán independiente para debilitar a Irán, a Turquía (a pesar de que esta última fue durante mucho tiempo aliada de Israel) e Irak (pero no a Siria, ya debilitada por largo tiempo).

En el plano económico:

- Explotar el campo petrolífero de Rub’al-Khali y organizar una federación entre Arabia Saudita, Yemen y quizás Omán y los Emiratos Árabes Unidos;

- Explotar los campos petrolíferos del desierto de Ogadén (bajo control etíope), garantizar el control del puerto de Adén (en Yemen) y construir un puente entre Yibuti y Yemen.

En otras palabras, si Tel Aviv y Riad han decidido adoptar la clásica postura de «a mal tiempo, buena cara» y admiten que Irak, Siria y la mitad del Líbano queden bajo control de Irán, también tienen intenciones de:

Riad, capital de Arabia Saudita
- Asegurarse de que Irán renuncie a exportar su revolución;

- Controlar el resto de la región, con excepción de Turquía, que ha tomado el lugar de Arabia Saudita en materia de terrorismo internacional y se muestra incapaz de tomar el control de Siria.

Thierry Meyssan
(Artículo completo en http://www.voltairenet.org/)

2 comentarios:

  1. Hola, solamente escribo para saber si tienes correo electrónico donde poder escribirte.
    Gracias. Un saludo

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    1. Tengo correo, claro, pero prefiero no exponerlo en el blog.

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