domingo, 22 de marzo de 2015

"RUSH", WORKING MEN



Una entrada "diferente" para celebrar la existencia de una banda modélica ahora que empiezan a encenderse las señales que hacen temer una retirada que sin duda merecen, pero que nos dejará huérfanos de una de las pocas leyendas en activo del rock. Una leyenda, como se verá, en la que se dan cita elementos tragicómicos, una insobornable profesionalidad y la inusual lealtad de una legión de fans para los que siempre han tenido calidez y cercanía.


Allá por el hoy lejano 1974 las emisoras de Canadá comenzaron a radiar un album cuya portada solo incluía una palabra, "Rush" (impetu), y cuyo contenido -parte del cual era el exitoso single "Working man", "currante", en traducción coloquial- destilaba el "heavy metal" enérgico y contundente que grupos como Budgie o Slade habían convertido en éxito.

La voz del cantante, extremadamente chillona y de un registro intermedio entre Robert Plant y Janis Joplin, hizo creer a muchos oyentes que se les estaba ofreciendo la primicia de un nuevo álbum de Led Zeppelin. Deshecho el equívoco, la audiencia descubría a un "power trío" radicado en Toronto, y cuya trayectoria (reseñada en ese excelente documental que es "Beyond the lighted stage") llega hasta nuestros días. Ignorados -o casi- en nuestro país, son uno de los diez grupos más vendedores de la historia, héroes musicales de la clase trabajadora del otro lado del Atlántico, y a los que haber superado la sesentena no parece haber restado energía, ganas y profesionalidad.

Power trío en el estado de gracia en que llevan ya más de cuatro décadas

El núcleo originario de la banda eran dos entusiastas músicos que provenían de la emigración europea a Canadá: el hijo mayor de una familia serbia, Alex Lifeson (guitarrista) y el inquieto hijo de una pareja de judíos polacos supervivientes de los campos de exterminio nazis, Geddy Lee (bajo y voz), un perfeccionista musical dotado de una inconfundible voz de contratenor, una de las más agudas del rock, y sobre cuyo sexo se hicieron absurdas cábalas por entonces, puesto que su voz, el epiceno diminutivo con que se identificaba y su aspecto asexuado llevaron a suponer a muchos que se trataba de una mujer. De hecho, una publicación musical de la época llegó a plantear en un artículo -ilustrado con su foto- la ofensiva cuestión "¿Es ésta la mujer más fea del mundo?".

Aún más delirante fue la obsesión de un fan que se dedicó a enviarle proposiciones de matrimonio como si fuera el personaje interpretado por Joe E. Brown en "Con faldas y a lo loco", y a quien el bueno de Geddy acabó por ponerle ante los ojos la concluyente demostración anatómica de su masculinidad. Las leyendas del rock a veces resultan estar tejidas con los mimbres del disparate.

Lifeson, Peart y Lee. No, no es la mujer más fea del mundo, no se equivoquen.
Es el bajista en activo más talentoso del rock. Y, probablemente, un buen tipo.

El hecho es que el siguiente paso lógico para una banda que empezaba a ser reconocida -pese a que llevaba ya seis años de rodaje- era salir de gira por los vecinos E.E.U.U., pero el batería con que contaban por entonces, John Rutsey, padecía una diabetes que sería muy difícil de tratar en la carretera, por lo que abandonó el proyecto, dejando a sus ex-compañeros con la papeleta de buscarle un sustituto en solo dos semanas. Tras varias pruebas a diversos candidatos, el elegido fue Neil Peart, un competente y talentoso percusionista que aportaría a la banda, además de la poderosa base rítmica que define a Rush, unas letras inspiradas por sus variadas lecturas -Ayn Raid, Tolkien, Asimov- y que se recrean en la ciencia ficción, la fantasía, el espíritu adolescente y un individualismo libertario del que Peart ha hecho gala no solo literaria, sino también vital.

Un motero, un judío y un serbio sobrados de talento: la
imagen actual de un trío de entusiastas del rock puro y duro.
Comienza así la pimera etapa de la banda, definida por unos albumes cada vez más complejos pero aún bajo la alargada sombra de unos Led Zeppelin ante quienes parecen estar abocados a ser considerados como sus herederos. Telonean a Manfred Mann, Uriah Heep, Kiss y U.F.O. y sacan un total de cinco discos en solo un cuatrienio en el que la media de conciertos que ofrecen es de 300 al año.

Será su cuarto album, "2112", editado en 1976, el que les convierta en super-estrellas. Grabado contra el criterio de su compañía discográfica, Mercury, que empieza a considerarles acabados y les presiona para que desistan de los temas largos y busquen la comercialidad, el disco ofrece en su cara A un único tema de 20 minutos dividido en varias secciones y de una sonoridad demoledora que no decae en ningún momento. Sin doblegarse ni renunciar a su identidad, Rush demostraban que eran capaces de sostener toda una épica "suite" con solo guitarra, bajo, batería y voz.



El éxito de ventas (el disco fue multiplatino) y el reconocimiento de la crítica permitió al grupo empezar a hacer las cosas a su manera. Se mudan temporalmente a Gran Bretaña y sus grabaciones, cada vez más complejas temática, formal e instrumentalmente, se verán adscritas al rock progresivo justo en el momento en que las grandes bandas del género empiezan a convertirse en dinosaurios fuera de época.

"Más alto, más rápido, más fuerte":
el espíritu olímpico del rock
Tras una serie de discos de discreto éxito el trío apuesta por acortar las canciones, acompañarlas de elaborados arreglos en los que los teclados electrónicos van teniendo un papel cada vez mayor y abrirse a la influencia de la "new wave", el "reggae", el funk, los estribillos pop y las formas musicales más ligeras de los ochenta.

El disco que marca ese cambio de rumbo será "Permanent Waves", que contiene varios singles de éxito, como "The spirit of the radio", de simbólico título, pero el album que les integrará en la radiofórmula -sin haber perdido un ápice de su alto nivel de exigencia musical- es "Moving Pictures" (1981), una deslumbrante sucesión de temas que dejan sin aliento, incluyendo el himno "Tom Sawyer" y el prodigioso instrumental "YYZ" que muchos consideran el mejor de la historia del rock. Nuevo multiplatino y comienzo de una etapa de creatividad desbordante que les granjeará legiones de nuevos fans.



"Signals" (1982) y "Grace under pressure" (1984) testimonian la capacidad del trio para reinventar su sonido de acuerdo a los cánones imperantes, de un modo que solo los grandes como Queen o Bowie supieron hacer por la misma época. Crean un estilo ampuloso y algo efectista que va a ser criticado por los fans más "puristas" y que desarrollarán hasta el final de la década, cuando deciden cambiar de discográfica y estilo, recuperando protagonismo la guitarra de Lifeson y perdiéndolo los sintetizadores de los que venían haciendo un uso constante.

La década de los 90 aporta a su música nuevas influencias, que van del hip hop al jazz, a la vez que numerosas bandas (Metalica, Dream Theater, Symphony X, Queensryche, Smashing Pumpkins, ...) empiezan a reconocer su influencia. Sus conciertos, en los que prescinden de teloneros, son apabullantes despliegues de energía. Pero justo entonces irrumpe en sus vidas una doble tragedia que desactivará el grupo durante cinco años: en agosto de 1997 un accidente de coche acaba con la vida de Selena, la única hija de Peart. Su esposa, Jackie, nunca lo superará. Se sume en la depresión, falleciendo de cáncer diez meses después. Durante el funeral de Selena, Peart, destrozado, anuncia que a todos los efectos se retira de la banda.

All the world´s a stage
La terapia que le permitirá aceptar el drama consiste en subirse a su motocicleta y lanzarse a la carretera durante todo un año. Viaja hasta Alaska, y allí decide descender la costa oeste de los E.E.U.U., continuar por Méjico y finalmente recorrer Sudamérica de incógnito. Al final de su improvisado periplo, habrá recorrido 88.000 kms., experiencia que relatará en su libro "Ghost Rider. Travels on the healing road", confesión vital que alguna editorial debería traducir al español.

Aliviado su dolor, Peart llama a sus ex-compañeros, que entretanto han editado sendos discos en solitario, para comunicarles que desea retomar la aventura de Rush. El grupo vuelve al estudio, lanzando en 2002 "Vapor trails", rock pletórico y directo, y retoma las giras. En 2003 tocan ante 40.000 enfervorecidos cariocas -que llegan a corear incluso los temas instrumentales, improvisando en "YYZ" un "scat" multitudinario sencillamente apabullante- en el estadio Maracaná, concierto que se edita en DVD y que da testimonio de que, pasada la cincuentena, estos tres talentosos canadienses no tienen nada que envidiar a ningún grupo en activo en cuanto a dinamismo, espíritu de diversión y tralla sin complejos.



La banda va espaciando su producción en estudio, lanzando en 2007 el aclamado "Snakes & Arrows" y en 2012 "Clockwork angels", de cuya gira de presentación también existe DVD en directo, con la novedad de que por primera vez comparten escenario con otros músicos, un conjunto de ocho ejecutantes de cuerda que alivian el circense desempeño de Lifeson, quien toca la guitarra activando "samplers" con los pies, y, sobre todo, de Geddy Lee, quien canta, toca bajo y teclados y ejecuta algunos de estos con pedales sin que nada le haya pillado aún en equivocación alguna.

Recientes declaraciones de Lifeson y Lee apuntan a que los shows de tres horas de duración pronto serán solo un recuerdo: la edad empieza a pasar factura a los músicos, y tal vez más pronto que tarde anuncien su retirada de los escenarios, una decisión comprensible pero que dejará un sabor agridulce a todos los que disfrutamos, aunque sea "enlatados", de un directo en el que su magisterio es indiscutible. De momento, el grupo anuncia que este 2015 habrá gira mundial (¿la última?).



Larga vida a estos currantes del rock.

(posesodegerasa)

4 comentarios:

  1. Gracias por acordarte de estos genios

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  2. BUENO¡¡¡ Llego aquí buscando otras cosas y me encuentro éste MARAVILLOSO post........ Estoy sorprendido y agradecido......
    RUSH fue mi grupo de cabecera desde mi descubrimiento en los primeros 80s hasta hace unos cuantos años...... En realidad han influido en mis gustos musicales desde entonces. Tuve la grandísima suerte de verlos en dos ocasiones, en el 88 y en el 92 ambos en el Wembley Arena de Londres y significó para mi un antes y un después en los conciertos en directo.
    Reitero mi agradecimiento.

    Manel

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    1. Cuentas con mi (sana, pero absoluta) envidia. He visto todo lo que han editado en DVD, tanto en discos oficiales como en variados "bootlegs", y no sabes lo que daría por haber participado en carne mortal de alguno de esos eventos. Esta gente son unos "monstruos", unos fuera de serie absolutos. No me extraña que te cambiaran los esquemas. Enhorabuena por haberles visto en directo, y muchísimas gracias por tu comentario.

      Un abrazo rockero.

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