lunes, 23 de marzo de 2015

LOS DIOSES DEL DINERO Y SU NUEVO ORDEN MUNDIAL (7ª parte)



La crisis del Golfo Pérsico es una rara oportunidad para forjar nuevos lazos con viejos enemigos (la Unión Soviética) … Al culminar estos tiempos difíciles surgirá un Nuevo Orden Mundial a la luz de unas Naciones Unidas que actúe según lo previsto por sus fundadores.
(George Bush durante su discurso sobre el Estado de la Unión, 29 de enero 1991)

En el contexto de múltiples intervenciones, guerras, ataques aéreos, etc., a las que EEUU, por lo general con la ayuda del Reino Unido, se dedica habitualmente -con poca o ninguna preocupación por el derecho internacional, la opinión pública, o las consecuencias para la población civil- es muy sorprendente que el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, y luego el presidente estadounidense Barack Obama abandonaran su promesa de responder a “línea roja” de Obama sobre el presunto uso de Siria de armas químicas, al remitir el asunto al Parlamento y al Congreso, donde los votos en contra estaban asegurados.

No todo el mundo reconoció de inmediato el trascendental cambio que nacía con este retroceso, pero pronto la magnitud del cambio se hizo evidente para todos en el transcurso de los eventos.

El primer suceso notable fue el repentino prestigio diplomático del presidente ruso, Vladimir Putin. Rápidamente fue eclipsado por el anuncio de Washington e Irán a participar en lo que parecía ser prometedoras negociaciones cara a cara sobre la cuestión nuclear, para disgusto extremo del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que hasta ese momento parecía ser la cola del perro estadounidense que mueve en Oriente Medio.

Tales cambios trascendentales a escala global no ocurren por accidente, como hemos visto en nuestro rápido repaso de dos siglos de historia. Estos eventos deben ser interpretados en el contexto de la agenda de los dioses del dinero, y en particular con su Gran Proyecto para transformar el mundo en su propio feudo privado. Han hecho borrón y cuenta nueva desestabilizando el mundo de muchas maneras como las descritas anteriormente, y ya han comenzado la micro-gestión de los presupuestos nacionales.

Ahora, al parecer, ha llegado el momento de seguir adelante con la instalación formal de su Nuevo Orden Mundial; no por la fuerza, sino por aclamación popular.

Ha habido una lucha desde hace algún tiempo entre EEUU, por una parte, y Rusia, China y las naciones del BRICS, por la otra, en cuanto a la voluntad de este último bloque de conformar un mundo multipolar, en lugar de un mundo unipolar dominado por el primero. La persistencia del dólar como moneda de reserva, y el excepcionalismo estadounidense en general, han sido motivos de grave preocupación, y siempre EEUU ha vigilado celosamente lo que considera sus legítimas prerrogativas.

En los casos de Siria e Irán, por ejemplo, han sido ignorados los llamamientos a la cordura formulados por Putin y otros líderes, y respondieron con la arrogancia estadounidense tradicional. De repente, todo eso ha cambiado. Putin, en particular, ha sido elevado a la condición de líder mundial respetado, y hasta hace poco habría sido inconcebible que EEUU dejara que Rusia se encargara de desmantelar las armas químicas de Siria. Putin no ha cambiado su tono o su estilo; está diciendo las mismas cosas que siempre ha estado diciendo. Lo que ha cambiado es que no está siendo rechazado directamente por Washington. Y los medios de comunicación globales, controlados -por supuesto- por los dioses del dinero, le otorgan un protagonismo en términos casi heroicos. El multipolarismo se ha convertido en una realidad de un día para otro.

El intervencionismo estadounidense, y la indignación contra él, no es por supuesto algo nuevo. Pero, sobre todo desde el 11-S, tales episodios se han vuelto más y más peligrosos. Con amenazas de guerra contra Irán, un giro hacia el Este dirigido contra China y otros movimientos recientes, parecía que estábamos al borde hacia una situación que podría incluso provocar una confrontación nuclear, en toda regla, a escala global, en cumplimiento del ‘Proyecto para un Nuevo siglo Americano’.

El mundo, como hemos estado viendo en los informes de los medios de comunicación desde el retroceso “línea roja”, está más que preparado para abrazar una desamericanización. El liderazgo estadounidense, muy bien acogido después de la Segunda Guerra Mundial, está pasando de largo en muchos países (sobre todo en desarrollo).

Casi se puede oír un suspiro de alivio al leer las palabras optimistas de los expertos. ¿Y quién no podría sentir alivio ante el giro de los acontecimientos que hemos visto desde que Washington, que ya no parecía estar soliviantando a todos? Si no, fíjense que cuando Obama habla oímos la retórica de un político; pero cuando lo hace Putin, escuchamos las palabras razonadas de un estadista sagaz.

Richard K. Moore / New Dawn magazine ; traducido por @dacha1953
(Visto en: http://periodismo-alternativo.com/)

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