viernes, 13 de marzo de 2015

LOS DIOSES DEL DINERO Y SU NUEVO ORDEN MUNDIAL: EL JUEGO FINAL HA COMENZADO (4ª parte)



Los pueblos de Europa Occidental, que han experimentado los estragos del fascismo y la guerra, eran menos vulnerables a la clase de propaganda fácil de que tuvo tanto éxito con las poblaciones más protegidos de Gran Bretaña y Estados Unidos. Fue necesaria entonces una campaña más matizada para desestabilizar a la Europa continental.

La campaña de propaganda para vender el Tratado de Maastricht no habló de “descargar el gobierno de nuestras espaldas”, que no ha dado buenos resultados en esas economías; en las cuales el estado de bienestar era a la vez popular y exitoso.

En su lugar, se argumentó que una Unión Europea pondría a Europa a la par del poderoso EEUU, e incluso se argumentó que dicha unión era necesaria para evitar futuras guerras entre potencias. En realidad, la UE colocó a Europa directamente en las manos de los dioses del dinero.

A diferencia de las propias naciones europeas, que se rigen por parlamentos y primeros ministros elegidos, el régimen de Bruselas domina la Comisión Europea, y los dioses del dinero pueden arreglar fácilmente que sus agentes seleccionados sean convenientemente atendidos.

El núcleo de la campaña de propaganda a favor de la UE estuvo lleno de promesas acerca de «subsidiariedad» -las decisiones serían supuestamente tomadas en función de las necesidades de todos- por lo que la soberanía no estaba en riesgo, ya que Bruselas tomará decisiones sólo en cuestiones que afectan a la UE en su conjunto. Una vez que se estableció la Unión Europea, sin embargo, el término subsidiariedad cayó en desuso, y con el tiempo más y más poder ha sido desplazado de los gobiernos nacionales a Bruselas.

Hoy en día, todos los aspectos de la vida en la UE se ven afectados por regulaciones ilegibles. El último clavo en el ataúd de la soberanía nacional de Europa y su estabilidad financiera, llegó con la adopción del euro en 1999. Sin la capacidad de controlar sus propias monedas, las naciones no tienen control real sobre su viabilidad financiera.

Hoy la locura de una moneda común, entre las naciones con muy diferentes circunstancias económicas, está bien encubierta por la prensa financiera. Pero la verdad de esta locura estuvo allí desde el principio, y los dioses del dinero eran muy conscientes de ello.

El proyecto neoliberal y la globalización de la pobreza

En 1994, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue firmado por los EEUU, Canadá y México. Este tratado socava las economías y la soberanía de los tres países. Bajo el disfraz de “libre comercio”, realmente representa el empoderamiento de las corporaciones a expensas de las naciones – es lo que se conoce como la revolución Reagan-Thatcher de los esteroides.

Bajo tales tratados las corporaciones tienen el derecho de demandar a los gobiernos si las regulaciones socavan los beneficios empresariales. La seguridad del consumidor, la protección del medio ambiente y los derechos de los trabajadores son de poco interés para el proceso controlado por las corporaciones afiliadas a la Organización Mundial del Comercio (OMC) que decide sobre ellas.

Desde entonces, una serie de tratados similares de “zona de libre comercio” se han llevado a cabo con la participación de varias combinaciones de naciones. El proyecto neoliberal puso a toda marcha en 1995, la creación de la Organización Mundial del Comercio, en sustitución del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).

La OMC lanzó rápidamente una campaña sistemática para incrementar el poder de las empresas, por medio de tratados de “libre comercio” que son obligatorios para todos los miembros de la OMC, incluyendo por supuesto la UE.

El efecto general del proyecto neoliberal ha sido los niveles de vida más bajos, la entrega de la soberanía nacional, desestabilización de las finanzas y, en general, la destrucción de todo para lo que el sistema de Bretton Woods fue diseñado.

En el llamado “tercer mundo”, sobre todo en el África subsahariana, los estragos causados por el proyecto neoliberal se han ampliado aún más por las acciones del FMI y por otros medios -según lo documentado por John Perkins en “Confesiones de un Esbirro Financiero” (Confessions of an Economic Hitman).

Se alienta -o se fuerza- a los gobiernos a asumir deudas sobre las cuales no tienen capacidad de pago. Cuando los gobiernos entonces recurren al FMI para aliviar el peso que los empréstitos representan sobre los pueblos, se otorgan préstamos adicionales en condiciones draconianas.

En consecuencia los gobiernos están obligados a recortar los servicios sociales y a vender a las corporaciones sus activos nacionales -tales como los derechos de agua- a precios de ganga. Se convierte en ilegal, para darle un nombre a lo que significa “draconianas”, que las personas se surtan del agua de lluvia, ya que se considera un robo a las corporaciones que han comprado los derechos de agua de la nación.

Por este medio se ha creado pobreza de forma sistemática donde el FMI ha logrado clavar en sus garras.

Richard K. Moore / New Dawn magazine ; traducido por @dacha1953
(Visto en: http://periodismo-alternativo.com/)

1 comentario:

  1. Estimado poseso, quizás le interese esto: http://santotomasdeaquino.com.mx/wp/2015/03/rabino-judio-confiesa-el-estado-islamico-es-aliado-y-herramienta-de-israel/

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