lunes, 30 de marzo de 2015

EL MESÍAS DEL CÉSAR (2ª parte)



La relación entre Jesús y Tito comienza en el Monte Gerizzim, donde Jesús se hace llamar a sí mismo "agua viva" en el mismo lugar donde más tarde un grupo de judíos rebeldes serían dejados morir de sed durante la guerra. Debido a que Tito no ha recibido el control sobre el ejército cuando se produce esa batalla, según los autores de los evangelios Jesús mismo señala que "su tiempo aún no ha llegado", en otras palabras, que su ministerio aún no había comenzado a mantener el paralelismo entre su ministerio y la campaña de Tito.

Jesús comienza su ministerio en el Mar de Galilea, donde se reúne con sus discípulos, que él llama "pescadores de hombres." Tito también tiene el "inicio" de sus campañas en el mismo lugar, donde sus "discípulos" se convierten en "pescadores de hombres" al momento de alancear a un grupo de judíos rebeldes en su intento de nadar para escapar después de que los romanos hundieran sus barcos.

A continuación Jesús se encuentra con un hombre poseído en Gadara que desata una "legión" de demonios que poseen un hato de cerdos que se precipitan violentamente al río Jordán. Tito tiene una experiencia extrañamente paralela en Gadara, donde unos hombres "poseídos" también desatan una legión de "demonios", esta vez, se trata de un grupo de sicarios que convence a un grupo de jóvenes judíos para luchar contra los romanos, como si los sicarios fueran los poseídos y los jóvenes judíos, un hato de cerdos. El grupo combinado es entonces perseguido por los romanos y empujado "como la más salvajes de las bestias" a un precipicio al río Jordán.

Tras el encuentro de Gadara, el "hijo de María" viaja a Jerusalén, donde informa a sus discípulos que ellos algún día "comerán de su carne." Esta profecía llega a cumplirse de manera macabra cuando otro "hijo de María", un niño, es comido por su propia madre durante el terrible sitio de Tito a la ciudad de Jerusalén.

Los Evangelios describen dos asaltos al Monte de los Olivos, uno en la que un hombre desnudo se escapa y otro en el que el mesías es capturado. Estos episodios en el Monte de los Olivos son paralelos a un episodio durante el asedio de Tito a Jerusalén, donde un "mesías desnudo escapa y otro Mesías es capturado por las tropas de Tito.

La escena del asalto al Monte de los Olivos es seguido tanto en los Evangelios como en la campaña de Tito por una descripción de tres hombres crucificados, uno de los cuales milagrosamente sobrevive. En cada versión, un individuo llamado "José de Arimatea" (José Bar Matías) le da asistencia al crucificado al momento de ser bajado de la cruz.



Jesús concluye su ministerio con la profecía de que Pedro será llevado a Roma y martirizado, pero que Juan se salvaría. Paralelamente al final de la campaña de Tito, los líderes rebeldes Simón (Pedro) y Ioan (Juan) son capturados. Simón (Pedro) es llevado a Roma y martirizado, mientras que Juan queda a salvo a cambio de una cadena perpetua.

Cada uno de estos paralelos es bastante inusual como para preguntarnos si fue creado intencionalmente. El hecho de que los paralelos se producen en el mismo orden es demasiado sospechoso, ya que una secuencia de este tipo no podría haber ocurrido accidentalmente Además, Tito era la única persona, aparte de Jesús, que podría haber sido el "Hijo del Hombre" previsto en los Evangelios. Tito fue la única persona en la historia que dio sitio a Jerusalén con un muro y demolió su templo en tres días. El hecho que la campaña de este único individuo sea un paralelo al ministerio de Cristo confirma la tesis de que los dos fueron deliberadamente vinculados, ya que una combinación de las singularidades históricas, no podría haber ocurrido circunstancialmente.

(Fuente: Leonardinsky)

7 comentarios:

  1. Los datos biográficos de Jesús salen de los Evangelios; pero los de Tito, ¿no salen de Flavio Josefo, un judío que se pasó al bando romano y que por tanto no es imparcial? Ya sé que los Evangelios son igualmente laudatorios, pero el problema es ¿por qué cambiar a un hombre de guerra, César, por un hombre de paz? Es como si los romanos se avergonzaran de sus campañas militares, cuando incluso hacían triunfos para celebrarlos. No hay más que leer a Julio César.

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    1. No se trata de avergonzarse de los éxitos militares que forjaron el Imperio, sino de imbuir de pacifismo al enemigo, jugando una guerra psicológica en la que se le debilita. Es una conclusión a la que han llegado otros sin partir de la información que maneja Atwill, como ejemplifica -desde el mismo título- el siguiente artículo de un blog hermano (y cuyo autor defiende la historicidad de Jesús, algo en lo que discrepamos): http://anticapitalismo666.blogspot.com.es/2015/04/poner-la-otra-mejilla-propaganda-romana.html

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  2. Pero los evangelios se basan en profecías bíblicas sacadas de libros hebreos más antiguos que la creación del propio Imperio Romano, con lo cual la teoría como tal es ridícula y un tanto sonrojante.
    Sobre la historicidad de Jesús, un link muy interesante:

    http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2015/04/03/sobre-la-crucifixion-de-jesus-y-su-histo

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    1. Si Israel espera a un Mesías que restaure el reino de David, un caudillo militar, esa promesa era una amenaza para la dominación romana. Es por eso que de lo que se trata es de "des-politizar" al Mesías anunciado, y presentarle a la vez como aquel en quien se dan cumplimiento las antiguas profecías -Lc 4, 21- (si no no sería aceptado como Mesías) y como un ser manso y pacífico -Jn. 18,36-, que no supusiese amenaza alguna para Roma.

      El artículo cuyo link me envía me parece bienintencionado, pero delata una gran ingenuidad por parte del autor, quien, desde su postura de creyente, da por supuesta la existencia de un informe oficial sobre la condena de Jesús, puesto que da por históricos los hechos relatados en unos Evangelios que, al menos, reconoce como enormemente dramatizados desde el punto de vista literario. Lo que no se plantea es la posibilidad de que la historia que narran fuese una alegoría literaria a la que "a posteriori" se buscase, de forma forzada y artificial, una justificación histórica.

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  3. Antonio Piñero se confiesa no creyente. Creo que la ingenuidad de la cual habla en el artículo no es tal: ingenuidad es reducir a Jesús al César Tito, un César efímero a la sombra de su padre: el verdadero artífice de la campaña de Judea, Vespasiano.

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    1. En un programa de "4º Milenio" el señor Piñero decía textualmente: "Jesús fue un maestro que posteriormente fue divinizado" (aquí tiene usted el link: http://www.cuatro.com/cuarto-milenio/programas/temporada-10/t10xp30/Cara-cara-Jesus-humano-divino_2_1966680031.html). Al menos cree en su historicidad, aunque para mí es una sorpresa su autodefinición como "no creyente". En cuanto a qué consideremos usted y yo "ingenuo" o no, siempre será una interpretación, no un hecho.

      Buen dia.

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  4. He visto el programa, y creo que Piñero estuvo genial, como suele usual en él. La frase "Jesús fue un maestro que posteriormente fue divinizado" es acertada, aún con matices. Menos mal que no dijo: "Jesús fue en realidad el César Tito, que gobernó unos cuarenta años después de los hechos narrados y que en el Talmud es nombrado como un violador, literalmente, en el Templo de Jerusalén".

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