martes, 24 de febrero de 2015

LOS DIOSES DEL DINERO Y SU NUEVO ORDEN MUNDIAL: EL JUEGO FINAL HA COMENZADO (2ª parte)



Cuando las colonias americanas lograron independizarse de Gran Bretaña, se creó una nueva que claramente tenía el potencial de convertirse en una verdadera gran potencia mundial. Un continente enorme, más grande que toda Europa y con inmensos recursos, estuvo listo para ser conquistado y explotado. Si los Rothschild se hacían con el control de América, entonces la utilizarían como base de operaciones para la consolidación de su poder a nivel mundial.

Durante la década de 1800, EEUU creció hasta convertirse en una formidable potencia industrial. Asociados este ascenso al poder están apellidos como Carnegie, Mellon, JP Morgan y Rockefeller, quienes llegaron a ser conocido como los “barones ladrones”. Sin embargo, fue el dinero Rothschild y los bancos vinculados a él los principales financistas de ese proyecto de industrialización. Los Rothschild, de esa manera, preparaban cuidadosamente su futura base de operaciones.

No obstante, el mayor de los barones ladrones fue JD Rockefeller, quien consiguió congeniarse con los dioses del templo del dinero -los Rothschild- en términos más o menos de igual a igual.

Ya con EEUU establecido como una gran potencia industrial, el siguiente paso de los dioses era tomar control del dinero que generaba el gigante que ayudaron a crear. Esto se logró, como se dijo anteriormente, con las habituales manipulaciones de la escena a través de la creación de la Reserva Federal en 1913.

El proyecto “Primera Guerra Mundial”

El paso siguiente fue a jugar al “unos contra otros” con las potencias europeas. Con el respaldo de los Rothschild, como describe en el libro The Hidden History (La Historia Oculta), un grupo secreto de las élites británicas diseñó la “Gran Guerra” con Alemania, cuya potencia industrial y financiera estaba empezando con eclipsar al Imperio británico. La intención de la cábala era preservar la supremacía británica. Sin embargo los dioses del dinero jugaban a un escenario más profundo: Alemania perdió la guerra, pero fue EEUU quien surgió como el principal beneficiario, no Gran Bretaña.

Mientras que las potencias europeas se agotaban con la guerra, EEUU suministraba los medios para hacerlo, y esos suministros fueron posibles gracias a la nueva Reserva Federal, que había sido establecida justo a tiempo para ese propósito.

Al concluir la guerra, las potencias europeas adeudan sumas astronómicas a EEUU mientras que aumentaba en gran medida su capacidad industrial en el proceso de suministro de material de guerra.

Antes de la guerra, EEUU, Gran Bretaña y Alemania estaban más o menos a la par como potencias industriales. Con una participación militar insignificante, EEUU salió de la guerra como la mayor potencia industrial y la nación más rica del mundo. Pero EEUU todavía era una potencia más entre muchas. No tenía una flota de clase mundial ni tenía un ejército de clase mundial.

Los experimentos del fascismo y el comunismo

El Gran Proyecto de los dioses del dinero siempre ha sido, como se mencionó anteriormente, transformar el mundo en su feudo privado. Con su proyecto La Gran América estaban construyendo la base del poder geopolítico necesario para lograr ese objetivo. Pero quedaba la cuestión de cómo iban a gobernar su feudo, una vez que lo hubieran logrado.

Necesitaban tener el control absoluto sobre la población, y experimentar con diferentes modalidades de ejercicio de dicho control.

Vieron su primera oportunidad en las ideas revolucionarias de Karl Marx, Friedrich Engels, León Trotsky, y Vladimir Lenin. El régimen zarista en Rusia se estaba debilitando y se había visto obligado, por la Revolución de 1905, a poner en práctica reformas significativas. Debilitado aún más por las derrotas a principios de la Primera Guerra Mundial, una segunda revolución comunista tenía todas las probabilidades de éxito. Existía el peligro, sin embargo, de que una segunda revolución llevara a una forma democracia socialista, la cual no era el tipo de régimen de los dioses del dinero querían para su feudo.

Entonces vieron en Lenin y Trotsky los líderes con ideas autocráticas que convenía a sus propósitos. Organizaron que Lenin fuera deportado de Suiza y a Trotsky desde Nueva York -ambos hacia San Petersburgo- donde crearon la facción bolchevique y tomaron el control de las secuelas revolucionarias.

Los dioses del dinero financiaron entonces el desarrollo de la Unión Soviética, iniciando así un experimento con un régimen autocrático basado en los valores colectivistas.

Luego los dioses del dinero vieron su segunda oportunidad de experimentar en las ideas del carismático Adolf Hitler. Cuando Hitler fue arrestado por liderar el Festival de la Cerveza de Múnich en 1923, organizaron para que se le proporcionara una existencia cómoda en la cárcel, durante la cual desarrolló las ideas en su obra magna, Mein Kampf (Mi Lucha), que proponía en un manifiesto, entre otras cosas, luchar por “un espacio vital” (liebensraum) y esclavizar a los eslavos. Las ideas de Hitler se centraban en el nacionalismo, el expansionismo, la eugenesia, el genocidio y los métodos brutales de control de la población.

Si Hitler llegara al poder en Alemania, proporcionaría una oportunidad única para experimentar con un tipo muy diferente de régimen autocrático. Además, debido a sus ideas expansionistas y su odio por el comunismo, ello proporcionaría los medios necesarios para llevar a cabo otro proyecto en la transformación de la geopolítica: una segunda Gran Guerra. Hitler también era atractivo para las élites alemanas, que vieron en él una oportunidad para restaurar Alemania como gran potencia.

El resto, como dicen, es historia. Fabricado el colapso económico de la República de Weimar (antiguo estado del Kaiser Guillermo), Hitler fue ayudado a llegar al poder en Alemania. Sin embargo no fue cualquier peón, y gran parte de su odio se volcó contra los judíos -como los Rothschilds- y contra su dinero. Ese odio no le restó valor al experimento nazi de los dioses del dinero.

El Proyecto de la Segunda Guerra Mundial

Si vemos que Alemania está ganando debemos ayudar a Rusia, y si Rusia está ganando debemos ayudar a Alemania, y que muera el mayor número posible. Harry S. Truman (1884-1972), 33º presidente de Estados Unidos, New York Times, 24 de junio 1941.

El siguiente paso en ese proyecto de La Gran América era poner a jugar a las grandes potencias del viejo mundo al “todos l contra todos”, pero en una escala mayor a la primera guerra mundial.

Esta vez, sin embargo, EEUU desempeñaría un papel militar importante, de modo que pudiera surgir de la guerra no sólo como una gran potencia, sino como la única superpotencia del planeta; realmente un papel militar importante pero altamente “apalancado”, donde EEUU sufrió bajas insignificantes en comparación con las pérdidas astronómicas de la mayoría de los combatientes involucrados.

Desde su segura de operaciones en el continente americano, los dioses del dinero organizaron el rearme de Alemania (ver Prescott Bush) y el rápido ascenso de Japón como moderna potencia industrial y militar; sin dejar de apoyar el desarrollo de la Unión Soviética. De esta manera, como se suele decir, mataban varios pájaros de un solo tiro.

EEUU entonces fingió una neutralidad benévola y observaron cómo Japón se enfrentaba a China y a Alemania combatir contra la Unión Soviética.

EEUU esperó el momento más oportuno para unirse a la refriega; y cuando llegó el momento, provocaron sistemáticamente a Japón y no hizo ningún intento de defenderse contra el ataque a Pearl Harbor, ya que Roosevelt sabía la hora exacta del ataque. El pueblo estadounidense estaba fuertemente en contra de la guerra, y el episodio de Pearl Harbor, -como estaba previsto- transformó al instante a la opinión pública; permitiendo a EEUU participar en la guerra con el apoyo abrumador de su gente. Un “día de infamia”, pero con la participación tanto de Roosevelt como de Japón.

Una vez más, lo demás es historia. Al final de la guerra, EEUU tenía el 40% de la riqueza del mundo y de la capacidad industrial, el dominio de los siete mares, bases militares permanentes en todo el mundo, y el monopolio de las armas nucleares. Según lo previsto, los escombros que quedaron de las alguna vez grandes potencias, se ahogaban en una descomunal deuda. Con EEUU establecido como la única potencia mundial, los dioses del dinero se propusieron crear un orden de posguerra dominado desde su base de operaciones: Estados Unidos.

Richard K. Moore / New Dawn magazine ; traducido por @dacha1953
(Visto en: http://periodismo-alternativo.com/)

1 comentario:

  1. Siempre ha sido y será así, quien tiene el dinero y poder mueve el mundo.

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