viernes, 20 de febrero de 2015

LOS DIOSES DEL DINERO Y SU NUEVO ORDEN MUNDIAL: EL JUEGO FINAL HA COMENZADO (1ª parte)



Tal vez lo más importante a saber sobre el poder en el mundo de hoy es que la mayoría de las naciones no tienen control sobre sus propias monedas. Igual que la propiedad privada con fines de lucro de los bancos centrales -como la Reserva Federal de EEUU- crean dinero de la nada y luego se prestan a interés a sus respectivos gobiernos. Se trata de una estafa muy rentable, pero eso no es lo peor de todo. No sólo los bancos centrales tienen el poder de crear dinero libremente, sino que también tienen la facultad de fijar las tasas de interés, para decidir cuánto crédito se emite y cuánto dinero se pone en circulación.

Con este poder, los bancos centrales pueden -y lo hacen- orquestar los ciclos de auge y caída, permitiendo sacar provecho de las inversiones durante los auges y comprar activos a precios de saldo durante las caídas, a los propietarios súper ricos de los bancos. Pero éste no es todo el cuento.

La más rentable de todas las actividades de los bancos centrales es la financiación de grandes guerras, en especial las dos guerras mundiales. Cuando las naciones se dedican a la guerra, y su propia supervivencia está en juego, los gobiernos estiran sus recursos hasta el límite con el propósito de prevalecer.

Es entonces cuando la lucha por obtener más financiación se vuelve tan importante como la competencia en el campo de batalla. Los prestamistas “adoran” los prestatarios desesperados, y se levantan grandes fortunas mediante la extensión de préstamos a ambas partes en conflicto: cuanto más tiempo dura la guerra, más ganancias llegan a los bancos centrales.

LA RIQUEZA CENTRALIZADA CONDUCE AL PODER CENTRALIZADO

Nuestros sistemas políticos, que se fundamenta en partidos que compiten por ser elegidos, son inherentemente propensos a la corrupción. Así como la lucha por la financiación es importante en las campañas militares, eso mismo es lo que interesa en las campañas políticas. Los donantes ricos obtienen un trato especial, en lo que respecta a leyes y regulaciones que afectan a sus intereses comerciales. Pero este tipo de corrupción es sólo la punta del iceberg.

Una forma más eficaz de que la riqueza se traduzca en poder, es la colocación de agentes -individuos leales a los partidarios ricos- en posiciones de influencia y de poder.

Por ejemplo, cuando los Rothschild y los Rockefeller unieron fuerzas para fundar la Reserva Federal, reclutaron a un profesor desconocido, Woodrow Wilson; a quien prometieron hacerlo presidente, y cuando llegara el momento les devolvería el favor firmando el proyecto de ley de la Reserva Federal. Con su influencia sobre los jefes del partido, su control de los periódicos y la financiación ilimitada, llevaron a Wilson a la presidencia. Más tarde lamentaría ese “pacto con el diablo”.

Un ejemplo más moderno es Obama, quien en 2009 fue encargado por Henry Kissinger (agente clave de los Rockefeller) para crear un “nuevo orden mundial”. Al igual que Wilson, Obama apareció en la política de la nada, siendo catapultado a la presidencia, demostrando hasta ahora su lealtad con sus patrocinadores.

En el caso de Obama, implicaba poner el Banco Central en manos de los agentes de Wall Street Timothy Geithner y sus amigos. Ellos hacen la política y Obama lee los discursos.

Este tipo de cosas ha estado sucediendo durante siglos, primero en Europa y luego en EEUU. Lo que comenzó como la colocación de unos pocos agentes clave ha evolucionado con el tiempo. Lo que tenemos ahora es una red internacional de control, con puestos dentro de los partidos políticos, los gobiernos y sus agencias, medios de comunicación, consejos de administración, servicios de inteligencia y militares.

En el centro de la red están las dinastías de los bancos centrales -los dioses del dinero- que permanecen entre bastidores, pero tiran de los hilos del poder real.

LA INGENIERÍA DE LA INFORMACIÓN

En política nada sucede por accidente. Lo que ocurre, ocurr porque fue planeado de esa manera.
Franklin D. Roosevelt (1882-1945), 32º presidente de Estados Unidos.

¿Has soñado alguna vez con lo que harías si tuvieras riquezas y poder? Para algunos, la respuesta podría ser una vida de ocio e indulgencia; pero muchos imaginarían poder cambiar el mundo, convertirlo en mundo “mejor”. Un ejemplo emblemático es Bill Gates, quien asegura utilizar la mayor parte de su fortuna en cambiar el mundo (¡sobre todo, en lo que significa reducir la población!), y para ello se dedica a acumular más y más dinero. Los dioses del dinero son así.

Por generaciones han tenido riqueza y poder en exceso, al contrario que tú y yo, para los que es sólo un sueño. El negocio en que han invertido en el último par de siglos no ha sido para acumular más riquezas, sino en el de transformar el mundo en una especie de feudo privado. Han estado trabajando en eso a través de proyectos de transformación a escala global. Es lo que se conoce como “El Nuevo Orden Mundial”, el último de sus proyectos.

Richard K. Moore / New Dawn magazine ; traducido por @dacha1953
(Visto en: http://periodismo-alternativo.com/)

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